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12 jun 2013

La política del PP

El 20 de noviembre de 2011, el PP consiguió la victoria en las elecciones generales. Muchos españoles preocupados por las crisis que asuelan España confiaron en Rajoy para acabar o al menos encauzar los problemas de toda índole que padecemos. Redimir nuestras crisis: moral, histórica, demográfica y nacional aparece como una tarea hercúlea pero todo puede lograrse si se empieza, y para empezar era necesario resolver la crisis económica y crear empleo y esto aparecía como algo posible.










El programa del PP se proyectaba como un itinerario factible que, conjugado con análisis de la situación sobre el terreno, podría ayudarnos a encarar el comienzo de la regeneración. Pero, al contrario de realizar su programa, el PP ha hecho todo lo que antes había criticado: ha subido el IVA, lo que ha provocado una caída del comercio, un incremento del paro y una caída de la recaudación; no ha deshecho ninguna de las reformas transversales del programa oculto de Zapatero; se ha olvidado de sus críticas y salvo privatizar algunos servicios, a mayor gloria de sus empresarios clientes, se ha desdicho en todo. Es cierto que en política ha de practicarse una ética de la responsabilidad pero no es posible arrumbar completamente la ética de las convicciones para caer en la defensa a ultranza de posiciones clientelares.










Ni siquiera en la política antiterrorista ha perseverado, sigue detrás de la senda de la rendición con una ETA fortaleciéndose en las instituciones. Ante los secesionistas debilidad, ante Merkel debilidad, ante los ingleses debilidad y un seguidismo absurdo. Parece claro que si queremos encontrar una solución a nuestras crisis ésta no se realizará dentro del sistema; hay que hacer una revolución regeneradora en España.

14 ene 2011

La educación en España II









La educación se muestra, en esta triste España que nos ha tocado vivir, como uno de los campos de batalla donde se dirime el triunfo ya sea de la libertad o de la transformación iluminada en lo que no es.







La Constitución española de 1978 establece en su artículo 27 la libertad de enseñanza y dice textualmente:
1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. 27.3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. y 149.2. Sin perjuicio de las competencias que podrán asumir las Comunidades Autónomas, el Estado considerará el servicio de la cultura como deber y atribución esencial y facilitará la comunicación cultural entre las Comunidades Autónomas, de acuerdo con ellas.






Durante años, los tribunales españoles han dictado sentencias favorables a las familias que educan en casa porque no existe ley alguna que lo prohíba y, por tanto, rige el principio de permisión: lo que no está expresamente prohibido se considera permitido. El Estado no puede limitar derechos y libertades si no es por medio de una ley específica.







Además, nos amparan la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pues bien: ahora va el TC y se saca de la manga una sentencia, plagada de imprecisiones jurídicas, en la que eleva la escolarización a la categoría de "derecho del menor"; pero un derecho que es obligatorio y que está por encima de la libertad de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos.







Al Ministerio Fiscal se le fue la pinza y argumentó que la educación en el hogar "debe cumplir unos requisitos". Que yo sepa, ninguna ley española establece requisitos para educar en casa, porque ninguna ley española reconoce explícitamente esta posibilidad. Pero ahora el Ministerio Fiscal nos ilustra y nos indica qué requisitos debemos cumplir, a saber: Por un lado, que su finalidad obedezca al pleno desarrollo de la personalidad humana y, por otro, que esté asegurada la suficiencia de contenidos, ya que es principio constitucional la habilitación a los poderes públicos para homologar e inspeccionar el sistema educativo.







Y se quedan tan anchos, oye. Al principio, pensaba que el TC y el Ministerio Fiscal no dominaban el idioma. Pero veo que lo que no dominan es el Derecho. Por si fuera poco, luego llegan los medios de comunicación y terminan de liarla parda con un amarillismo que no hace bien a nadie. ¿Dónde han estado los medios cada vez que ha salido una sentencia favorable al homeschooling?







De repente, la comunidad homeschooler española está en estado de alarma porque a alguien se le ha ocurrido interpretar la sentencia del TC como si fuera una ley orgánica que nos obligara a todos a escolarizar. La Asociación para la Libre Educación ha tenido que hacer una llamada a la calma, porque algunas familias han creído que esto era algo así como el fin del mundo (del mundo homeschooler español, al menos).







En su comunicado oficial incide en el hecho de que una sola sentencia no crea jurisprudencia, y de que una sentencia no es equiparable a ley alguna. Veo el tratamiento que los medios de comunicación (salvo contadas excepciones) hacen del tema; leo comentarios anónimos en internet; veo el miedo que tienen las familias y me pregunto en qué clase de país vivimos. No sé si somos conscientes de lo que está en juego.







No digo que el homeschooling sea la panacea y que todos debamos hacerlo nuestro, no digo eso. Pero sí creo profundamente en la libertad de elegir. Y tengo la convicción de que si cedemos en la educación de nuestros hijos, lo habremos perdido todo.