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27 ene 2025

Monarquía o república

Dadas las maniobras que está realizando el gobierno socialcomunista para mantenerse en el poder, creando malestar, tenemos que discutir la pertinencia en 2025 de la monarquía como régimen político aceptable en España y en Europa, incluso en Asia y Oceanía o África y América en el campo y las selvas.

La monarquía es un régimen surgido, desde la noche de los tiempos, como representación del jefe guerrero que detenta el poder compartiéndolo con el chamán, el sacerdote y médico, que se ocupa de las cosas sagradas; autoridad y potestad. 

 

Con el paso del tiempo y ante la necesidad de justificar el poder con el refrendo del pueblo la monarquía entró en declive; muchas de las prácticas originales de la monarquía de derecho de sangre dejaron de aplicarse, la monarquía paso a ser el ejercicio de un simbolismo sin poder efectivo, o con muy poco, ni autoridad. 

Una familia representaba al reino ya constituido en nación, estamos hablando del Estado Nación, y lo hacía para apuntalar ciertos déficits históricos, de legitimidad, en la constitución de esos reinos naciones. 

 

 

En otros lugares la república electiva venía a sustituir a la antigua monarquía ahora reducida a república coronada; nada nuevo bajo el sol, ya que en origen la monarquía también era electiva aunque entre notables como ahora en el Vaticano.

Como dice la CE de 1978.

1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

 

 

 

En Europa, y en todo Occidente, destacan, al menos hasta ahora, estas monarquías parlamentarias, puramente representativas, como auténticos oasis de prosperidad y estabilidad, cumpliendo perfectamente la misión de asumir las contradicciones de los Estados con las normas democráticas.

Son monarquías parlamentarias: RU, España, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Suecia, Noruega, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y las naciones integradas en la Commonwealth. Otras naciones con características especiales son Andorra, Liechtenstein, Mónaco en Europa y las monarquías tradicionales en África, Asia y Oceanía, con variaciones desde la Isla de Tonga a Tailandia.

Existen también otro tipo de regímenes que se autocalifican de repúblicas pero que están en manos de poderes familiares lo que los convierte en monarquías absolutas como, por ejemplo, Cuba y Corea del Norte.

 

 

 

 

La monarquía en España es una institución con una larga historia y un papel fundamental en el sistema político del país. A pesar de ser un sistema que genera debate, la monarquía sigue teniendo una serie de utilidades tanto en el plano simbólico como en el práctico. A continuación, se analizan algunos de los aspectos clave que destacan la importancia de la monarquía en la actualidad.

1. Representación y unidad nacional.

 

Uno de los roles más importantes de la monarquía en España es el de representar la unidad y continuidad del Estado. El monarca actúa como un símbolo de cohesión, por encima de las divisiones políticas, regionales o ideológicas. En un país con una rica diversidad cultural y lingüística como España, la figura del rey o la reina proporciona un punto de referencia común que contribuye a la estabilidad social y política. Esto es especialmente relevante en contextos de tensiones regionales o crisis políticas.

2. Función de moderador y árbitro.

 

El rey o la reina en España tienen una función simbólica dentro del sistema democrático, pero también ejercen un papel de moderadores en momentos de crisis políticas. Según la Constitución de 1978, el monarca tiene la responsabilidad de garantizar la estabilidad institucional y el respeto a la ley. Aunque su papel en la toma de decisiones es principalmente ceremonial, en situaciones excepcionales (como el intento de golpe de Estado en 1981), la monarquía puede actuar como un árbitro que ayuda a restaurar el orden y la normalidad constitucional.

3. Promoción de la diplomacia y relaciones internacionales.

 

El monarca tiene un rol destacado en la diplomacia española. A través de viajes oficiales y encuentros con líderes internacionales, el rey o la reina contribuyen al fortalecimiento de las relaciones exteriores de España, promoviendo la imagen del país en el ámbito global. Esta función diplomática ayuda a fortalecer la presencia y la influencia de España en organismos internacionales, acuerdos bilaterales y en la política global.

4. Apatía política y neutralidad.

 

La monarquía en España está diseñada para ser apolítica, es decir, el monarca no participa activamente en los procesos políticos. Esto ayuda a mantener la neutralidad y la imparcialidad de la institución, lo que a su vez contribuye a la estabilidad del sistema democrático. El hecho de que el monarca no tenga que tomar decisiones políticas en la vida diaria del país permite que el sistema político sea gestionado por representantes electos, mientras que la monarquía se mantiene al margen, respetando los principios de la democracia.

5. Fomento de la cultura y el patrimonio.

 

La monarquía también tiene un papel en la preservación y promoción de la cultura y el patrimonio histórico de España. A través de las actividades de la familia real, se organizan eventos culturales, exposiciones y actividades benéficas que contribuyen a la divulgación de las artes, la historia y las tradiciones del país. Este aspecto cultural es especialmente relevante en la proyección internacional de España.

6. Impacto económico.

 

A pesar de las críticas que la institución recibe en algunos sectores, la monarquía española también tiene una dimensión económica. La Casa Real organiza numerosos eventos y actividades que pueden tener un impacto positivo en el turismo y la imagen de España. Además, la monarquía tiene un rol en la promoción de la solidaridad y la cooperación a través de sus iniciativas de caridad y apoyo a causas sociales.

Conclusión.

 

La monarquía en España, aunque no está exenta de controversia, continúa teniendo una serie de utilidades dentro del marco constitucional y social del país. Su rol simbólico, como garante de la unidad y la estabilidad, así como su contribución a la diplomacia y la cultura, le otorgan una relevancia que va más allá de su aspecto ceremonial. La figura del monarca sigue siendo un elemento clave en la estructura política y social de España, y su influencia, aunque indirecta, sigue siendo un factor importante en el desarrollo de la nación.


 

 

En el caso de España no es sólo la existencia de regiones que se remiten constantemente a unos "derechos históricos" presuntos, se desmienten con la Historia y la monarquía, sino que hay una intención clara de aprovechar los huecos de la CE para destruir los equilibrios y la separación de poderes. Nuestra constitución es muy prolija pero nada se resiste a una intención autocrática ausente de fair play.

Veremos en qué acaba el final de la Segunda Restauración.

 

11 ene 2012

Medidas de gracia

Hace pocos días se celebró una manifestación de la nueva marca de Batasuna que, agrupando a otros partidos y bajo la promesa de no atentar, ha conseguido un resultado importante en las elecciones municipales y luego en las nacionales.



















El objetivo de la convocatoria era pedir un reagrupamiento de los presos etarras en cárceles del País Vasco; paralelamente hemos sabido de las consignas enviadas por la banda al colectivo de presos en el sentido de no mostrar arrepentimiento, insultar a las víctimas y decir que la única victima es Euskadi.



















Ante tal desfachatez es necesario hacer algunas apreciaciones: el País Vasco no es un territorio ocupado por España, basta ver la trayectoria histórica vasca para comprender hasta que punto los vascos aceptaban su integración en el Estado español. La Reina Isabel II decidió veranear e ir a tomar los baños a San Sebastián porque no encontró otro lugar más seguro, la percepción de los vascos en España era la de gente fiable e incluso los ultramontanos carlistas se sentían más españoles que nadie.









El inventor del nacionalismo vasco Sabino Arana hablaba en su obra de "despertar" a los vascos al nacionalismo, señal de que en ellos era extraño. Los condicionamientos morales para aceptar la lucha guerrillera en defensa de una política son, tanto para el cristianismo como para la escuela de Frankfurt (Habermas), claros y transparentes; estar sometidos a una opresión tal y a una persecución que obligue a tomar las armas en defensa propia, y eso teniendo en cuenta que en ningún caso el terrorismo está legitimado ni siquiera en las guerras justas.




















Las condiciones de la España de 1968 no eran las que podían propiciar la legitimación de la lucha armada; repito que el terrorismo no está legitimado nunca.










Cuando en la década de los cincuenta el PCE abandona la lucha armada, documenta este hecho con una declaración en el sentido de que entonces ya era posible luchar políticamente frente al régimen. Ex etarras entregados a la lucha contra ETA (Mario Onaindía y Teo Uriarte) han reconocido la ilegitimidad de la lucha armada (el terrorismo) también en la época franquista.





















Cuando se produce la transición y llegamos a la democracia, las posibilidades de lucha política se multiplican ad infinitum; sin embargo, ETA sigue matando, robando, atentando y extorsionando en mayor cantidad (mucho mayor) que en el anterior régimen. La democracia pues no le debía absolutamente nada a ETA, pero decide, a mi parecer de manera injusta, ser magnánima con ella.










A partir de la transición, ha habido dos amnistías y cuatro indultos para los presos de ETA; el primer indulto se produce a la muerte de Franco y a la toma de posesión de Juan Carlos a título de Rey, la primera amnistía se produce antes de las elecciones de 1977 y es por imposición del PSOE, llega a todos los presos menos unos cuantos reos de delitos de sangre, con estos últimos se llega a la solución del extrañamiento en Suecia; nadie queda en las cárceles y en julio ya están los extrañados paseándose por España.










La siguiente amnistía se produce en 1978 cuando se aprueba la CE; nadie queda en las cárceles. El siguiente indulto se produce en 1982 cuando Felipe González lleva a término el pacto de Rosón, ministro de interior de UCD, con los séptimos de ETA pm.










La dispersión para evitar el fortalecimiento del llamado frente de makos se produce bajo el mando de Enrique Mújica como ministro de justicia y es perfectamente legal (acordaos de Papillón). El siguiente indulto acontece durante las conversaciones de Lizarra en 1998 con un relativo acercamiento de presos, no queda nadie en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla; produciéndose excarcelaciones de etarras enfermos por razones humanitarias.









El siguiente indulto se produce durante las conversaciones de Zapatero en 2005 con excarcelaciones humanitarias y nuevos acercamientos de presos.




















A pesar del brutal atentado de la T4, se sigue negociando y ahora sabemos que quien se puso fuerte frente a ETA fue Juan José Imaz presidente del PNV.









Patxi López ha pedido a Rajoy medidas respecto a los presos y ha sido contestado por Nicolás Redondo Terreros para denunciar lo inconveniente de la intervención.








Zapatero ha pedido hablar con el Ministro del interior.
¿Para qué?