Cuando en 1984 leí un buen libro de viajes escrito por el periodista e historiador Manu Leguineche, estaba encandilado con la idea de conocer mundo, viajar y entender la vida como un viaje. Era la época en que leíamos "On the Road" (En el Camino) y su título: "El Camino más Corto" que evoca su legendaria e inolvidable
vuelta al mundo en jeep, increíblemente descatalogado
en este país aunque durante un tiempo se pudo encontrar en librerías de
segunda mano pero hoy en día solamente se puede encontrar en
bibliotecas públicas.

Una preciosa aventura que narra una vuelta al mundo en automóvil con unos compañeros americanos y un suizo que pretendían batir el record en distancia recorrida en automóvil. Un viaje hace ya casi cuarenta años, un sueño real trepidante y lleno de emociones, experiencias y recuerdos de unos tiempos en el que no se habían masificado los viajes. Un viaje romántico e inolvidable que duró tres años y que marcó la futura vida de Leguineche en busca de la aventura, de los viajes y del buen periodismo en forma de corresponsal de guerra.

Como resultado de esas inquietudes hicimos, la cuadrilla, viajes por Andalucía, Marruecos y Turquía (cuatro en un Fura de Pamplona a Estambul).
Leguineche había estudiado Filosofía y Letras pero lo suyo era el periodismo; estuvo en Vietnam, en Laos (en el hotel Constellation de Vientiane) siendo testigo de lo peor de la naturaleza humana. Escribió sobre nuestras guerras de Cuba, Filipinas y Marruecos (Annual; justo después de esa derrota fue a África mi abuelo a salvar los muebles) y terminó sus días en Brihuega.
Descanse en paz.

Una preciosa aventura que narra una vuelta al mundo en automóvil con unos compañeros americanos y un suizo que pretendían batir el record en distancia recorrida en automóvil. Un viaje hace ya casi cuarenta años, un sueño real trepidante y lleno de emociones, experiencias y recuerdos de unos tiempos en el que no se habían masificado los viajes. Un viaje romántico e inolvidable que duró tres años y que marcó la futura vida de Leguineche en busca de la aventura, de los viajes y del buen periodismo en forma de corresponsal de guerra.

Como resultado de esas inquietudes hicimos, la cuadrilla, viajes por Andalucía, Marruecos y Turquía (cuatro en un Fura de Pamplona a Estambul).
Leguineche había estudiado Filosofía y Letras pero lo suyo era el periodismo; estuvo en Vietnam, en Laos (en el hotel Constellation de Vientiane) siendo testigo de lo peor de la naturaleza humana. Escribió sobre nuestras guerras de Cuba, Filipinas y Marruecos (Annual; justo después de esa derrota fue a África mi abuelo a salvar los muebles) y terminó sus días en Brihuega.
Descanse en paz.