8 oct 2011

Alemania

Me sigo sorprendiendo de cómo hemos podido crear el mundo decadente de la crisis desde el mundo optimista y hasta juvenil posterior a 1945; qué engendro del infierno ha aparecido de la mano de los innumerables reglamentos europeos.




















Un amigo bancario me dijo que era imposible una sola moneda con 17 gobiernos, techos de deuda, imposición y orientaciones económicas etc. Lo que me lleva a pensar si no estaría ya en mente de alguien la situación actual.



































Alemania, gigante económico, pasa a ser una gran potencia, se rehace de la unidad, y de las dificultades económicas que ésta entraña, obligándonos a ayudarle; y se convierte en un gigante político que dice no a Europa en Yugoslavia y no a Bush en la guerra de Iraq, que firma tratados de paz con Rusia, con especial relación, y que ahora, se va a apoderar de la UE con la Alta Autoridad Económico Financiera; una UE que no es una nación, que tiene graves deficiencias democráticas y que estará bajo control alemán.























Alemania, entrenada por efecto de su unidad, ha encarado la crisis mejor que el resto de Europa y va a ganar la guerra mundial, al menos en parte, 66 años después.























Y estar dominados por los teutones podría no ser tan malo si no fuera porque Berlín depende por completo de Moscú en materia de energía. Menos mal que los germanos se tienen a sí mismos más miedo del que les tenemos nosotros y no están por la labor de lanzarse a la aventura de un IV Reich. Pero, como se decidan a hacerlo, por sí solos o porque se vean empujados desde el Kremlin, ya podemos ir ensayando el paso de la oca. Nos vamos a enterar.

Los países árabes

En el mundo árabe se han producido profundos cambios sociales desde la sociedad autista que comienza a fines del siglo XVIII hasta 1948, al final del protectorado, y con la ayuda de Occidente, la ONU y los países productores de petroleo.










La aparición de la escuela más o menos laica y de las madrasas para pobres han creado una juventud formada en diversos oficios y condenada al paro por el raquítico crecimiento industrial o de servicios; unas actividades tradicionales en regresión por su falta de rentabilidad y porque no satisfacen a esa juventud formada.



























En estos países hay unas minorías cristianas, y de otras religiones, que ocupaban tradicionalmente puestos profesionales pero cada vez más molestados en sus actividades y en competencia con la juventud islámica. Las minorías judías, también importantes en el pasado, han desaparecido y emigrado a Israel.

























La información que llega a la masa por las televisiones occidentales vía satélite hace el mismo papel que en la minoría islámica de los países occidentales representaron las televisiones vía satélite, analógicas, procedentes de Irán y de los países productores de petróleo en el golfo, esto es: la creación del combustible, gasolina dispuesta a arder.






















La creación del Estado de Israel fue el starter que provocó la explosión que, junto con la pérdida de todas las guerras habidas con Israel, ha acabado con las monarquías; y ahora la crisis es la que está acabando con los regímenes nacional socialistas surgidos entonces, ya pacificados y acomodados al statu quo. Mubarak es pues heredero del revolucionario Nasser.






















La rebelión no busca nuestra democracia sino mejores expectativas económicas; y odia a Israel, a Occidente y a los cristianos.













Todo esto se facilita por el fenómeno de la globalización, con una internet accesible en las escuelas, teléfonos móviles y por la caída del muro de Berlín con el fin del comunismo, que cambia el apoyo occidental a la fosilización de los antiguos regímenes.



























Por otro lado, la sociedad inmigrante islámica está cambiando en Occidente en su tercera generación, ya no busca la integración; la sociedad juvenil en los países islámicos esta cambiando el magma social pero eso no quiere decir que vayan en nuestra senda ni que no nos vaya a afectar.

Don Quijote

A veces, una cultura, un país, una literatura sobrepasan sus fronteras y dan a luz un personaje o varios que son arquetípicos; esto es lo que ha sucedido con El Quijote. En realidad, si os fijáis en lo que digo, no he hablado de autores que superan a una cultura sino de personajes.



















Cervantes es español y muy español, en el resto de su obra podemos observar su excelencia como escritor e incluso su lugar en el nacimiento de la novela moderna; podemos observar la creación de personajes que llenan las páginas de las novelas ejemplares y de otras obras, pero en ningún caso son arquetipos, son representaciones ya aparecidas en los trabajos de otros, en otras literaturas.


















En realidad, Don Quijote y Sancho sobrepasan a su propio autor y a su propia cultura, y se convierten por sí mismos en patrimonio de la humanidad, es por eso que reaparecen recurrentemente en autores de otras lenguas y que la novela es la obra más traducida después de la Biblia.






























Pero no nos creamos que esto sale gratis; creo que, a cambio, las obras de su autor y la literatura en español quedaron marcadas a fuego por esta obra. En El Quijote se da tal palo a las obras de literatura fantástica, es tan maravillosamente realista que la grandeza y genialidad de la propia obra alejó para siempre, o al menos dificultó, a cuantos literatos hubieran pensado seguir el camino del idealismo.



















El resultado es que el pueblo español, el castellano fundamentalmente, es realista y práctico; un poco a la manera en la que los romanos lo eran en comparación con los griegos, de forma que quizá tengan razón quienes sitúan la inspiración de Cervantes en la figura de Ignacio de Loyola.

Lepanto

El 7 de octubre de 1571 la Santa Alianza vencía a la flota turca en la batalla de Lepanto. Para Cervantes, que perdió en ella su brazo, se trató de "la más alta ocasión que vieron los siglos". ¿Fue para tanto? Sin duda.














El Imperio otomano era la gran amenaza de la cristiandad europea. Habían tomado los Balcanes y avanzando por la línea del Danubio hasta la misma Viena, dominaban el Mediterráneo oriental y su expansión amenazaba cada vez con más temeridad los dominios de los monarcas europeos.














El sultán turco había unificado el islam, como anteriormente hicieran los califas de Damasco o Bagdad, y su poderío alentaba a la piratería berberisca que asolaba el comercio mediterráneo. En 1565 Solimán II lanzó una furiosa arremetida sobre Malta, baluarte estratégico del Mediterráneo, pero los caballeros de la Orden de San Juan pudieron defender la isla prodigiosamente, recibiendo ayuda tardía de la Armada española. No resistió igual Chipre, lugar asociado a la Liga Veneciana. La amenaza otomana estaba más cerca que nunca de la costa italiana y el sur de aquella península era por entonces propiedad del monarca español.














Promovida por el papa Pío V, Felipe II y la república de Venecia, quedó constituida la Santa Alianza, que habría de enfrentarse al Gran Turco. Mandaría su flota don Juan de Austria, hermano del monarca español, que contaba sólo veintiséis años. La Liga ponía 230 barcos, 50.000 marineros y 30.000 soldados. Los turcos eran más: 300 naves y 40.000 soldados.














Las flotas se encontraron de repente, al doblar los turcos el llamado "cabo sangriento", en la ensenada del golfo de Lepanto. Se acecharon, confusas, calibrando sus fuerzas. Los españoles manejaban informes de espías que apostaban por menos de la mitad de los barcos. "Señores, ya no es tiempo de razonar, sino de combatir", zanjó don Juan de Austria.














La flota cargó en tres frentes y se batió durante horas de modo encarnizado. En el fragor de la lucha, las dos naves almirantes se alinearon. Don Juan ordenó el asalto y, espada en mano, inició el abordaje, que terminó con la cabeza de Alí Bajá clavada en una pica y la bandera aliada ondeando en el mástil de La Sultana. Sin su nave almirante, los turcos fueron cediendo el combate.














A las cinco de la tarde don Juan ordenó la retirada a tiempo de refugiarse de una feroz tormenta. Entre los supervivientes, un joven arcabucero, herido en el pecho y en su mano izquierda, musitaba entusiasmado: "La más alta ocasión que vieron los siglos".

7 oct 2011

Félix Romeo

Se ha producido el fallecimiento del escritor, crítico literario y agitador cultural Félix Romeo. Durante cinco años, desde 1996, dirigió el programa de la 2 "La Mandrágora" en donde nos mostraba un panorama de las letras en España y el mundo mezclado con la presentación de autores noveles españoles.








Zaragozano, formaba parte de esa curiosa y genialoide raza de los Fatás, Alegre, Bumbury o Labordeta.









Era un hombre abierto y nada sectario, un gran profesional lo que le permitía hablar de cultura en los más diversos medios; auténtico erudito, lo había leído y visto cinematográficamente todo. Me voy a permitir exponer aquí una muestra de la elegancia discreta con la que resolvía sus polémicas literarias.





















Descanse en paz.

6 oct 2011

Steve Jobs

Ha muerto el gran empresario e innovador creador de Apple, uno de los fabricantes del mundo en que vivimos. Ésta es la necrológica de El Mundo y su discurso en la Universidad de Stanford.








4 oct 2011

Estados actuales y viejos reinos

Uno de los defectos más recurrentes de los politicastros metidos a historiadores es la utilización, por interés político, de conceptos anacrónicos. Así por ejemplo, inventarse un hilo de Ariadna que vaya tejiendo el caminar histórico desde el antiguo Reino de Aragón hasta la actual autonomía aragonesa; y he puesto el ejemplo aragonés porque no es peligroso, es decir los ciudadanos de Aragón no hacen de eso cuestión fundamental como en el País Vasco, Navarra o Cataluña.






















Lo cierto es que los antiguos reinos medievales son fruto de la casualidad, que está nadando dentro de las posibilidades históricas dadas; es decir, las tendencias históricas marcan y la casualidad surge en ese margen, de manera que el caos puede variar en el futuro esas mismas tendencias históricas.





















Los viejos reinos se fueron agrupando porque lo demandaba la balanza de poder en los diversos escenarios de las naciones históricas. A esto no era ajeno el surgimiento de tecnologías y realidades económicas que llamaban a economías de escala.





















Como muy bien ha definido Gellner en "La Invención de la Tradición"
el nacionalismo sólo apareció y se convirtió en necesidad sociológica en el mundo moderno. En épocas anteriores (la fase "agroalfabetizada" de la Historia), los gobernantes tenían pocos incentivos para imponer la homogeneidad cultural sobre aquellos a los que gobernaban. Pero en la sociedad moderna el trabajo pasa a ser de tipo técnico. El hombre debe operar una máquina y debe aprender. Existe una necesidad de comunicación impersonal, libre de contexto y con un alto grado de estandarización cultural.






















Por eso, la realidad política actual por su historia, por el desarrollo de la modernidad, por la tecnología y la economía, es el Estado Nación tendente a procesos muy avanzados de globalización; esa es la causa de que nada tengamos que ver en el sentido nacional, sí en otros sentidos, con la Edad Media.
































El origen y legitimidad del derecho a la autonomía está en la CE de 1978, como muy bien dicen los siguientes artículos:








Artículo 137.


El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.






Artículo 143.


1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.


2. La iniciativa del proceso Autonómico corresponde a todas las Diputaciones interesadas o al órgano interinsular correspondiente y a las dos terceras partes de los municipios cuya población represente, al menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla. Estos requisitos deberán ser cumplidos en el plazo de seis meses desde el primer acuerdo adoptado al respecto por alguna de las Corporaciones locales interesadas.

El cólera

El cólera es una infección intestinal aguda, grave, que se caracteriza por la aparición de evacuaciones diarreicas abundantes, con vómito y deshidratación que puede llevar al paciente a acidosis y colapso circulatorio en el término de 24 horas y en los casos no tratados puede ocasionar la muerte. Son comunes los casos leves en los cuales unicamente se presenta diarrea y esto es lo característico en los niños.





















El cólera es causado por un agente infeccioso; se trata de un bacilo aerobio, gram negativo, con un sólo flagelo polar que le da gran movilidad llamado Vibrio cholerae. El vibrión del cólera sobrevive por periodos hasta de 7 días fuera del organismo, especialmente en ambientes húmedos y templados; en el agua sobrevive unas cuantas horas y algunas semanas si ésta se encuentra contaminada con material orgánico.





















El vibrio cholerae 01 incluye dos clases de biotipos: el clásico y la variante el TOR; los dos biotipos se encuentran separados en dos serotipos principales: El Ogawa y el Inaba, raramente un tercer serotipo el Hikojima puede estar presente. Estos serotipos pueden cambiar durante las epidemias. Todos los serotipos producen enterotoxinas similares y también el cuadro clínico es muy semejante.


























Se puede prevenir el cólera a través de un saneamiento cuidadoso, la purificación del agua antes de beberla o de cocinar, y un manejo apropiado de los alimentos evitando en todo caso el contacto con agua fecal.

El paludismo

El paludismo o malaria es una enfermedad muy extendida en el trópico. Es una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Está causada por un protozoo (Plasmodium) que es transmitido al hombre a través de la picadura de la hembra del mosquito Anopheles.





























Existen cuatro especies de Plasmodium que causan la enfermedad en el hombre (P. vivax, P. ovale, P. malariae y P. falciparum). Las tres primeras producen un paludismo relativamente benigno, pero la cuarta produce un paludismo grave que amenaza la vida del enfermo. Además, con el paso del tiempo, Plasmodium falciparum ha desarrollado resistencia a algunos de los medicamentos utilizados por el ser humano para combatirlo.



























La manifestación clínica típica del paludismo es el acceso palúdico: cada dos o tres días el paciente presenta escalofríos seguidos de fiebre alta; horas después presenta sudoración abundante y desaparece la fiebre. Este patrón de fiebre cada dos o tres días es muy característico y se da en el paludismo benigno; pero cuando se trata de paludismo por Plasmodium falciparum los accesos palúdicos pueden presentarse de forma irregular y acompañarse de otras manifestaciones clínicas que inducen confusiones en el diagnóstico. En ocasiones el paludismo se confunde con gripe, artritis, gastroenteritis u otras enfermedades.


















Entre los síntomas del paludismo destacan la fiebre, las cefaleas y los vómitos, que generalmente aparecen 10 a 15 días después de la picadura del mosquito. Si no se trata, el paludismo puede poner en peligro la vida del paciente en poco tiempo, pues altera el aporte de sangre a órganos vitales. En muchas zonas del mundo los parásitos se han vuelto resistentes a varios antipalúdicos.














Entre las intervenciones fundamentales para controlar la malaria se encuentran el tratamiento rápido y eficaz con combinaciones de medicamentos basadas en la artemisinina (también quinina), el uso de mosquiteros impregnados en insecticida por parte de las personas en riesgo y la fumigación de los espacios cerrados con insecticidas de acción residual, a fin de controlar los mosquitos vectores.

Venecia

En un reciente viaje he podido conocer los orígenes de la República de Venecia que consiguió ser un poder independiente entre el año 600 DC y el siglo XVIII cuando cayó en manos de Napoleón, con un importante papel como potencia marítima en el Mediterráneo y en el comercio de la seda y las especias con Extremo Oriente.




















Cuando fue destruido lo que quedaba del Imperio Romano de Occidente en el 476 después de
Cristo, depuesto el emperador Rómulo Augústulo por el líder de los
hérulos Odoacro, la situación se desmoronó completamente.




















Los bárbaros campaban por sus respetos en el solar imperial, y la peste junto con la crisis económica destrozaban la sociedad; desde las poblaciones del este de lo que luego sería Lombardía y el territorio que sería el Véneto (se constata la presencia de personas procedentes de Padua), grupos de refugiados fueron a parar a un lugar inhóspito en la costa adriática de Italia. Se trataba de islotes y marismas insalubres que los romanos habían despreciado para poblamiento. Ahí, sólo había pequeñas aldeas de pescadores dálmatas que sobrevivían pobremente; la primera zona de asentamiento fue lo que actualmente se llama Lido.






















El poblamiento de la laguna fue paulatino, de manera que se crearon complicados sistemas de defensa que incluían el conocimiento de rutas seguras de navegación en la laguna y el secreto de estas rutas. La pesca, la piratería y el transporte de mercaderías en connivencia con el Imperio Romano de Oriente fue el comienzo de su riqueza; el comercio de la sal y de mercancías como la seda y las especias crearon el momento de esplendor de la República Serenísima de Venecia.















Acertó al aliarse con los francos contra los longobardos. Acertó al aliarse con el Imperio Bizantino contra los normandos. Acertó en su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estar el Imperio Bizantino en guerra con los árabes, éste no podía traficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianas iban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.




















La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el principio de la decadencia. El descubrimiento de América desplazó las corrientes comerciales y Venecia se vio obligada a sostener una lucha agotadora contra los turcos.





















Aún sobrevivió hasta caer en manos de Napoleón quien se repartió el Veneto con Austria, tras la derrota napoleónica ésta se apoderó de todo; luego, de nuevo independiente, optó por unirse voluntariamente a la nación italiana a mediados del siglo XIX.