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19 jul 2020

Juan Marsé

Recuerdo aquellos años de estudiante; cayó en mis manos la novela "Últimas Tardes con Teresa", la leía por la tarde, tras la comida, mientras escuchaba "La Cara Oculta de la Luna" de Pink Floyd. 

Marsé era un crítico empedernido de cierta burguesía catalana ligada, "a su pesar", a los beneficios de la especulación y el desarrollismo franquista. Marsé veía el fondo de hipocresía de esa pequeña, media y gran burguesía.




En su momento Pujol dejó de incluir a ciertos escritores en la nómina de "escritores catalanes", --escribís en castellano, vendéis mucho, hay que promocionar el catalán--. Marsé se unió a esa pléyade crítica con el provincianismo carlista-pujolista. Antoni Ribas, los Goytisolo, el fiscal Villarejo, Tarradellas y Federico Jiménez Losantos entre otros. Cada uno de su padre y de su madre pero todos viendo las maniobras orquestales en la oscuridad de Pujol, que llevaron al 27-O de 2017.

Ha muerto en Barcelona y ésta es la necrológica de El País.


7 nov 2017

Autodeterminación

El día 1 de noviembre de 2017, día de Todos los Santos, se publicó un artículo en el Diario de Noticias de Navarra, periódico nacionalista, con una serie de encuestas sobre la opinión de los ciudadanos de Cataluña en relación con la independencia
Los diversos medios están haciendo públicas encuestas según se van desarrollando los acontecimientos pero lo curioso, independientemente del crédito que quieras dar a cada uno, son los cambios que se producen a lo largo del tiempo en la opinión pública. No puedo dejar de pensar en la frivolidad que supone querer dirigir la historia a golpe de referéndum de manera irreversible. Ya sé que las votaciones no son lo mismo que encuestas, que la gente piensa más y mejor en las primeras pero aun así parecería que si el plebiscito se hiciera el lunes habría independencia, y conociendo a los nacionalistas se crearía un gobierno dictatorial que imposibilitaría cualquier reversión, y si se hiciera el martes se mantendría la unidad; con el costo tremendo que supone la primera. 






En la India, cuando se independizó de Inglaterra en la crisis del Imperio Británico posterior a la Segunda Guerra Mundial, contando con el aval de la ONU y el acuerdo británico, con el colchón inmediato de la Commonwealth, se reunió un Congreso Nacional con presencia de diputados electos, confesiones religiosas, príncipes y gobiernos regionales, y autoridades económicas y sindicales. Un debate nacional que dio lugar a una Constitución y a un partido, el Partido del Congreso. 
Se negociaron a fondo todas las cuestiones y eso que el hinterland de la nueva nación y su espacio geopolítico, y geoeconómico, eran distantes de la decadente Inglaterra. 






Un simple referéndum no puede decidir lo irreversible; según la Ley, la Constitución y el sentido común debe haber otra cosa. 
En estas direcciones se puede discutir sobre la Clarity Act canadiense que zanjó el debate en el Quebec y otras opiniones que no necesariamente comparto. 



En cuanto a la transgresión de la Ley, la malversación de fondos públicos, la sedición y el golpismo está claro que la única solución es la cárcel.
















2 nov 2017

Seguimos

El domingo 29 de octubre de 2017 se manifestó de nuevo la sociedad civil catalana que también se siente española. Hubo declaraciones estelares en el final entre las que destaca la de Francisco Frutos, catalán y antiguo secretario general del PCE. 

En la madrugada del día 28 continuaron los ceses, entre ellos el del Mayor de los Mossos Trapero. 
El lunes se admitieron a trámite las querellas por sedición y rebelión contra los miembros del Govern que han sido llamados a declarar el día 2 de noviembre. La mayoría de los consejeros del Govern saliente acude a declarar, tras un conato de burla los días 30 y 31 de octubre, el día 2 en la Audiencia Nacional. 
Se dictamina prisión sin fianza para todos menos para Santiago Vila. 

Entre tanto Puigdemont se encuentra en Bélgica desde el domingo por la noche y no acude a declarar por consejo de su abogado belga. Se va a pedir su extradición y hay programadas movilizaciones y huelgas. Los miembros de la Mesa serán citados en el Supremo el día 9 de noviembre. Seguiremos informando.


















Dadas las circunstancias, no hablaré de Cataluña mientras dure el sainete a la espera de la declaración de Puigdemont y no se clarifiquen los acontecimientos, salvo motín abierto, en las elecciones de diciembre.

23 jul 2017

Gregorio Morán


Transcribo aquí el artículo censurado al periodista y escritor Gregorio Morán por La Vanguardia, a propósito del proceso catalán. Hay que recordar que en vida del padre del actual propietario, Conde de Godó, el periódico se llamaba La Vanguardia Española.










No estaba entre mis intenciones escribir sobre la situación en Cataluña. Imaginaba que un lector habitual estaría ya saturado y poco se podía añadir a lo ya dicho. Cambié de opinión a partir de varios artículos que me han conmovido y que parecen exigir cierto grado de compromiso. Basta citar los de Màrius Carol, de Xavier Vidal-Folch y el sensible y rotundo de Isabel Coixet. No podemos callar aunque estemos en pleno agobio veraniego y tengamos la sensación de que vivimos entre camellos pero sin ninguna experiencia de beduinos. Los artículos son un llamamiento a la responsabilidad y dejan una agridulce sensación de que estamos en un callejón de difícil salida a la que nos han llevado los talibanes que nos gobiernan y sus jaleadores, ¡que no supimos desenmascarar a tiempo!






Conozco a Màrius Carol desde hace años; fuimos amigos durante algún tiempo y luego dejamos de serlo. Punto. Me es indiferente que sea el director de este periódico (por 'La Vanguardia'), porque a lo que voy es a que su artículo del sábado pasado –'Turbulencias'– me conmovió y al tiempo me lleno de zozobra. “Cuesta entender lo que está pasando, dice…Quedan días y veremos más cosas que no sorprenderán al mundo, pero sí que nos dejarán sin palabras a los catalanes”. No es una amenaza sino un desconsuelo que pretende aliviar una cita del socorrido Gaziel, que acaba en una frase inexorable: “El separatismo es una ilusión morbosa que encubre una absoluta impotencia”.







La gente de la CUP, más ignorantes que jóvenes, han cometido una patochada que les define: un cartel de Franco para los que rechazan la consulta



Escrito todo esto por quien tiene muchas razones para conocer la situación mejor que yo, no deja de inquietar y de obligarnos a postergar otros textos para asumir lo que se nos viene encima. Cuando el tiempo pase, nadie querrá asumir nada, y repetirán, como en antiguas épocas, “yo era un disidente al que nadie quería hacer caso”. Los “nadies” en Cataluña se cuentan por miles y kilos de desvergüenza. Como en el resto de España, más o menos. Los muchachos de la CUP, más ignorantes que jóvenes, han cometido una patochada que les define. Un cartel de Franco para desprestigiar a quienes rechazan el referéndum. No hay dictador en la historia de España que haya convocado tantos referéndums como Franco y con un avasallador parecido con este en cuanto a las manipulaciones.







Entre el pasado sábado y éste ha ocurrido algo sumamente grave, dentro de las diversas gravedades de un proceso condenado al fracaso. No como dicen los fantasmas llamándolo “choque de trenes” sino a la ruptura brutal de la sociedad civil. ¡No seamos petulantes, aquí no se trata de un choque de trenes, sino del enfrentamiento entre un expreso antiguo y apolillado, frente a un tranvía conducido por reclutas del servicio de transportes! Humildad por favor, abandonemos de una maldita vez el pujolismo de los delincuentes de altura y admitamos que somos un tranvía con aspiraciones de tren bala japonés.











Ahora bien, el 'cese' de Albert Batlle como jefe de los Mossos d'Esquadra y su sustitución por el delincuente legal, Joaquim Forn, –podría llamarse así a aquel que rompe la legalidad cuando le peta en función de sus intereses políticos-. Lo hizo en los Juegos Olímpicos del 92; la pitada al Rey; la campaña 'Freedom for Catalunya'… Es decir, que a partir de ahora, quien controlará los Mossos d'Esquadra” es un tipo dentro de toda sospecha, que no cumplirá la legalidad que no le exijan los ilegales. No quisiera incluir aquí su amplio currículo como talibán de la barretina.



Estamos en manos de un personal que bordea la ley, y que lo hace con el ánimo de no solo de incumplirla, sino de imponer la suya, que no es otra que ir a la ruptura y provocar un conflicto no solo cívico sino violento. Necesitan algún muerto que sirva de símbolo a la asonada. En ocasiones pienso que estamos rememorando las guerras carlistas a los que son tan agradecidos gran parte de estos fanáticos del enfrentamiento. “Un muerto salvaría a Cataluña”, es el lema escondido entre los conspiradores de esta farsa.



El nuevo conseller de Interior, Joaquim Forn (i) y el director de los Mossos d'Esquadra, Pere Soler (d). (EFE)



Baste decir que Artur Mas confiesa a los suyos que llegará el momento oportuno de ocupar los edificios estratégicos de Barcelona. Seamos serios, con un líder de mando único como Joaquím Forn, eso obligaría a situaciones sin salida y de alto riesgo para vidas y haciendas, no solo para la ciudadanía pastueña que ve el panorama como si no fuera con ellos.







Nunca se hizo tan evidente, desde los tiempos del franquismo, el dilema de estar con el poder o contra el poder. Y aquí entramos los plumillas. Los fondos destinados a diarios como 'Ara', 'Punt Diari', TV3, que superan Canal Sur de Andalucía o el canal de Madrid, que ya es decir, cantidades de todos modos exorbitantes que pagamos todos los ciudadanos, desde Cádiz a Girona, y donde sobreviven 7 directivos de TV3 con salarios superiores a los 100.000 euros, podrán parecer una nadería frente a las estafas reiteradas del PP, pero describen un paisaje. Cobrando eso, ¡cómo no voy a ser independentista!













¡Qué simples somos cuando decimos que esos medios no los ve ni los lee nadie! Se equivocan y por eso estamos donde estamos. El columnista-tertuliano podrá ser despreciado, y lo merece, pero crea opinión. En muchos casos es su única fuente de información. Son los Jiménez Losantos del Movimiento Nacional catalán. ¿Acaso el viejo 'Arriba' del franquismo, o 'Pueblo', o las agencias gubernamentales las leía alguien? Pero estaban ahí, presentes, supurando la bilis contra el enemigo. Ayer como hoy.



Son una especie de diarios virtuales, anónimos, a los que los idiotas echan una ojeada que les basta para saber por dónde va la cosa. Perdónenme que eche mano de la memoria, mi pariente más querida. ¿Se acuerdan del exilio de Joan Manuel Serrat en México durante el franquismo? ¿Qué cosas venenosas no se dijeron y tanto en los medios de Barcelona como en los de toda España? ¿Quieren que les haga un repaso de las cartas al director en la prensa catalana? Por cierto, que entonces esa bazofia se firmaba; ahora los canallas son anónimos.



¿Se han fijado en el interés reiterativo en las fotos de Pujol hecho un pimpollo, como si apenas hubiera salido del juzgado o de la Generalitat? Un intocable



Mi viejo amigo el nacionalista vasco Iñaki Anasagasti inventó el feliz término de la “Brunete mediática” para designar ese macizo de la raza castizo de la pluma y la palabra, que embiste contra todo lo que ni le gusta ni entiende. Habría que recuperar ahora los Nuevos Medios del Movimiento Nacional catalán. Te crujen por una disidencia, por una opinión que no sea la de las instituciones corruptas de la Generalitat. ¿Se han fijado en el interés reiterativo en las fotos de Pujol hecho un pimpollo, como si apenas hubiera salido del juzgado o de la Generalitat? Un intocable. Casi siciliano, entre Totò Riina y Berlusconi. Se ha iniciado su recuperación. Los edecanes de antaño reivindican al Padrino. “¡Hizo tanto por nosotros!” Tanto, tanto que se convirtieron en una familia de comisionistas.








Nos vamos al carajo, señoras y caballeros, pero la diferencia entre Patria y Patrimonio se mantendrá intacta. Es lo que suele ocurrir con este tipo de contrarrevoluciones pletóricas de banderas, que siempre están pensando en el mañana. El presente siempre queda para los sicarios y los tontos inútiles.


4 nov 2012

La guerra de los 10 días

El 25 de junio de 1991 se produjo la independencia de Eslovenia, fue la primera de las repúblicas de la antigua Yugoslavia en obtenerla. El contexto era la situación creada ante el hundimiento del bloque oriental, el colapso económico del socialismo y la explosión de odios en el seno del Estado yugoslavo, formado tras la Primera Guerra Mundial como consecuencia de la destrucción del Imperio Austrohúngaro. 


En los meses anteriores a la declaración unilateral de independencia, Eslovenia creó lo que se dio en llamar una estructura de maniobra para la protección nacional, a partir, principalmente, de las fuerzas policiales, y en la que se encuadró a 21.000 hombres. Sería esa estructura la que, dotada con fusiles de asalto, armas anticarro y misiles antiaéreos, se enfrentaría, sin apenas material blindado, al ejército federal yugoslavo.






 







La guerra se desarrolló en 10 días, una vez que las autoridades eslovenas celebraron un plebiscito de autodeterminación en el cual sólo pudieron votar los inscritos previamente, es decir los nacionalistas. 
El ejército federal, compuesto fundamentalmente por blindados, encontró muy difícil actuar en un terreno fuertemente urbanizado; de todos es sabido que en ese tipo de terreno, el blindado debe ir protegido por la infantería. 

Hubieran podido arrasar la república por medios aéreos, pues la aviación y la marina yugoslavas tenían capacidad para ello, pero el mando carecía de apoyo político en la presidencia colegiada yugoslava y no gozaba de apoyo en el exterior, por la posición excéntrica y neutralista tradicionalmente  desempeñada. Finalmente el comienzo del conflicto en Croacia aceleró el alto el fuego y la posterior retirada del ejército federal.







 







¿Podría ocurrir en España algo similar? Señalemos al respecto que la ocupación militar del territorio de Cataluña, con casi 32.000 kilómetros cuadrados, requeriría, para su control efectivo, una fuerza del orden de 270.000 soldados, que actualmente no se encuentra disponible en nuestro país. Las fuerzas armadas españolas cuentan, en efecto, con un total de 134.772 hombres y mujeres, incluyendo los militares de carrera y de complemento, las clases de tropa y marinería y los reservistas voluntarios; es decir, aunque se movilizaran completamente, los ejércitos apenas llegan a la mitad de los efectivos teóricamente necesarios para restablecer el orden constitucional en el caso de que se produjera la secesión. Incluso si a esa fuerza se sumara la totalidad de los 80.210 miembros de la Guardia Civil, la capacidad militar de España es dudosa para el logro de ese objetivo.
La Generalidad cuenta actualmente con 16.654 mossos y 10.894 policías locales, es decir, una fuerza con más de 27.000 elementos con experiencia en el empleo de las armas.




                                   






Por otro lado, la utilización del grupo aeronaval y las unidades especializadas, con gran capacidad destructiva, sería imposible por el completo descrédito de estos métodos en la opinión pública internacional incluida la española y por la posibilidad de que ni siquiera el propio mando militar asumiera realizar ese destrozo a su propio pueblo; Cataluña es España.

¿Habría apoyo político para una intervención selectiva y policial en la región? Teniendo en cuenta la respuesta de la población española ante la crisis de Iraq, creo que el Gobierno español se encontraría solo y por no tener no tendría siquiera el apoyo de su propio grupo parlamentario.

Cuando Mas proclama que "nadie puede utilizar unilateralmente las armas" es porque está convencido de que el Gobierno de España en ningún caso llegará a decidirse por el empleo de la fuerza, evidentemente esto no es Siria.






 






Si se dan estas circunstancias no sería extraño que, en el escenario catalán, volviera a reproducirse la farsa eslovena. Entonces, la secesión se produciría por la incomparecencia del Estado y acabaría abriéndose el túnel negro del desmoronamiento institucional del mismo. Y a España no le quedaría otra salida pacífica que embarcarse en un nuevo período constituyente de tan incierto resultado que hoy ni siquiera podemos entrever. 















Como hay evidencias de que Cataluña y el resto de España tienen intereses muy importantes en común, y teniendo en cuenta que Cataluña quedaría fuera de la UE, parece claro que hay materia para poder negociar, pero ¿será posible? Si no alcanzamos a hacer el esfuerzo necesario, lo que salga será más parecido a los Balcanes que al Benelux. Nadie sabe el futuro, pero seamos optimistas porque si no sufriremos el desastre dos veces, ahora y cuando ocurra realmente.