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20 ago 2017

Norte contra Sur

Entre 1861 y 1865 USA sufrió una sangrienta guerra civil; de ella surgirían los modernos Estados Unidos. Como es lógico, terminada la contienda, el Sur fue sometido a una cruel ocupación militar, muchos serían expulsados de su trabajo y las tierras fueron confiscadas; buscavidas del Norte manipulaban a los negros liberados pero sin trabajo y la situación se tornó insostenible aunque poco a poco el tiempo y el sentido común forjaron la reconciliación. 





 




Con el cambio de siglo, en parques y plazas del Sur y del Norte, los heroicos militares confederados acabaron ocupando lugares de honor junto a los soldados del Norte. 
D. W. Griffith dirigió "El Nacimiento de una Nación" siendo él natural de un estado del Sur mayoritariamente federal. En esa película se pueden conocer las razones del Sur, al margen de la esclavitud contra la que Grffith filmó "Intolerancia".
En la época dorada de Hollywood, los westerns nos muestran a los caballeros del Sur como patriotas derrotados.












De entre los héroes del Sur destaca el general Robert E. Lee antiesclavista, militar y generalísimo de los ejercitos de la confederación. Ahora un movimiento de la memoria histórica hecho a la medida de los ejes de confrontación de Laclau pretende eliminar los símbolos del Sur y claro esto ha molestado a esos sureños que tienen en su jardín las dos banderas, que han entregado a sus hijos en guerras. La progresía mundial se rasga las vestiduras, por una vez Trump no actúa como un patán al decir la verdad, que esas manifestaciones no son sólo cosas de nazis y supremacistas, que hay violencia en la extrema izquierda infantil y universitaria, y que lo que se pretende es desenterrar el pasado para enfrentar a la nación.

15 ago 2017

Basilio Martín Patino

Como nunca hubo olvido de la Guerra Civil, en plena transición democrática fuimos a ver la película "Canciones para el Fin de una Guerra".
Ha muerto Basilio Martín Patino.




17 feb 2015

El falso olvido

La idea, muy extendida, de que la democracia española ha cubierto al franquismo, y a la Guerra Civil, con un velo de olvido es perfectamente falsa. Al contrario que otras de las muy abundantes guerras civiles de nuestra historia, tanto el régimen de Franco como el actual no han permitido que se olvide ese periodo nunca. Es cierto que ésta ha sido, dada la magnitud y el momento tecnológico, la más brutal de la que hay recuerdo y también que determinada izquierda no ha asimilado su derrota histórica y sigue en sus ensoñaciones de siempre.







El primer interesado en que no se olvidara la guerra fue el régimen de Franco; toda su legitimidad provenía de la contienda, según una leyenda de derecho victorioso; las justificaciones, imágenes, heroísmo y mitos derivaban, no sólo pero sí sobre todo, de la Guerra Civil.
Revistas, literatura, historiografía oficial, y no oficial, afecta al Régimen recreaban los hechos y justificaban las acciones. En el exilio se producía una reacción hagiográfica pareja y de signo contrario; primero en Hispanoamérica durante la Segunda Guerra Mundial y después en Francia por parte de aquellos partidos e intelectuales dispuestos a acabar con el Régimen de la mano de los aliados. Gentes como Agustín de Foxá y el Marqués de Lozoya contra Álvarez del Vayo y Wenceslao Roces.








Con el tiempo, y ante la continuidad del franquismo de la mano de los americanos, la propaganda cedió a intentos más serios de análisis, tanto dentro como fuera de España; tanto españoles como hispanistas extranjeros. Las artes plásticas, el cine y la literatura recordaban los hechos siendo que el Régimen premiaba y socorría a las víctimas de sus enemigos (los de su bando).
En mi infancia recuerdo innumerables programas de TV destinados a recordar la Guerra (España siglo XX) y en las postrimerías del franquismo y la transición, la otra visión fue ocupando cada vez más espacio ("Canciones para Después de una Guerra", "Las Bicicletas Son para el Verano", "Las Largas Vacaciones del 36", Si te Dicen que Caí). Incluso las dos películas españolas que ganaron los primeros Oscar, Tanto "Volver a Empezar" como "Belle Époque" rememoran esos años. 







En cuanto a resarcir a las víctimas republicanas y del antifranquismo, ya en época de Suárez y sobre todo bajo el gobierno del PSOE, se hizo un gran esfuerzo; recuerdo un cliente mío que llegó a cobrar una pensión de sargento de milicias socialistas, cargo que había ostentado como galonista.
Aznar y Zapatero dotaron de subvenciones a las organizaciones de la memoria histórica para que se pudiese realizar la prueba del DNA a los restos enterrados. La Ley de Memoria Histórica es un perfecto brindis al sol ya que no ofrece novedad alguna y tampoco anula los juicios del franquismo para evitar el caos jurídico y económico.








Si esto es así, ¿por qué cierta izquierda se empeña en resucitar lo que está muerto y enterrado? Lo hacen sin duda para alimentar la batalla política de hoy. Se trata de trasvasar a la acomplejada derecha las culpas del franquismo, y ahí da igual que haya candidatos de la derecha descendientes de republicanos y candidatos de la izquierda descendientes de vencedores, como denuncia el periodista Javier Nart quieren hacer a la derecha de hoy culpable metafísicamente del franquismo. Contra pronóstico, ahora 76 años después, la Guerra está más presente que nunca.

5 oct 2012

La reconciliación de los españoles

La transición en sentido estricto se produce a la muerte de Franco, anterior jefe del Estado. Esto no quiere decir que el franquismo, en cuanto régimen político, haya sido unitario sino que hubo una evolución clara marcada por la situación internacional y la de España. Sin embargo, cuando se produce, la realidad social española ha diluido las fronteras ideológicas de la Guerra Civil. Aun así, los orígenes de los grupos políticos recién legalizados, muchos de ellos sin presencia social, marcarán lo que se ha dado en llamar el pacto de la transición.







                                                                                         
 











Partidos políticos que, por el aumento de sus miembros, pueden considerarse recién creados, con militantes herederos genéticos de ambos bandos en la guerra, se acoplan a la tradición de las siglas como si éstas fuesen un soporte de origen. La izquierda quedó acomplejada porque Franco murió en la cama e impuso a su heredero, y todo esto a pesar de que los reformistas del franquismo dieron abundante cancha a la izquierda socialista pero también a la comunista. Esta izquierda no asume la etapa del franquismo en la historia de España, habla de su pervivencia no en el sentido de herencia sino de permanencia, a todas luces absurda, y se niega a reconocer que los dos bandos tuvieron responsabilidades en la Guerra Civil.







                                                      
 







La derecha vive con miedo a un permanente examen de su expediente democrático, como si el pueblo normal, apolítico, la estuviese juzgando siempre, como si en ese terreno lo que diga la izquierda tuviese más valor. Es necesario recordar las lecciones del filósofo Julián Marías, hombre profundamente católico y español pero militante republicano muy próximo a Besteiro durante la Guerra Civil: "Julián Marías, la Guerra Civil, ¿cómo pudo ocurrir?" 






 








¿Por qué a pesar de las economías de escala, los mercados unitarios y la conjunción en todos los terrenos hay ese odio cainita a España? ¿Por qué los políticos no permiten que se olviden los odios (ya incomprensibles en la superficie) de nuestras guerras civiles? 









 







¿Por qué se ha permitido a los nacionalistas hurgar en la educación? Todos somos hijos del ambiente en el que nos movemos y entre ETA y los nacionalistas, en dejación del Estado, hemos convertido al pueblo de determinadas CCAA en enemigo de España, o eso creen ellos. Los que admiten que el rico debe pagar más no admiten que las comunidades ricas paguen más. No aceptan las economías de escala de las que se benefician. No quieren comprender o ser razonables y esto es malo para el futuro. Se les ha inculcado un desprecio racista. Elevan los mitos a la categoría de Historia. Los que se sienten españoles deben callar y ocultarse o incluso irse. Ya se sabe, si se actúa contra lo que se piensa se acaba pensando como se actúa.