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5 ene 2013

Marcelino Menéndez Pelayo


Por su interés reproduzco un artículo de El Mundo.

















El escritor Aquilino Duque, director del curso sobre la figura y la obra de Menéndez Pelayo que, en conmemoración del centenario de su muerte, se celebrará en Sevilla el lunes y el martes, asegura que «cualquier otro país estaría orgulloso de tener una figura de su envergadura».




Aquilino Duque (Sevilla, 1931) lamenta que este centenario «en lo oficial, no haya merecido fastos ni ceremonias», ni un congreso que haya servido para revisar su figura, como si este silencio fuese continuación de una histórica actitud hostil hacia Menéndez Pelayo: «Ortega le debe mucho y no pronunció su nombre jamás», recordó.
 


En el curso que se celebrará en la Academia de Buenas Letras de Sevilla, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), intervendrán el escritor y columnista de EL MUNDO de Andalucía José Antonio Gómez Marín, César Alonso de los Ríos, José Luis Comellas, Vicente Lleó, Francisco Rodríguez Adrados, Marta Palenque y Adriano Duque.

  

«La generación del 98 también lo silenció, cuando eran jóvenes todos se metieron con él», añadió el escritor, quien sin embargo recordó la exposición de primeras ediciones de los escritores del 98 dedicadas a Menéndez Pelayo que se ha celebrado este año en Santander y que demuestra cómo ese distanciamiento se tornó veneración.




En el recién publicado Menéndez Pelayo. Genio y figura (Encuentro), del que Duque es coautor junto a César Alonso de los Ríos e Ignacio Gracia Noriega, el escritor confiesa cómo también padeció una «hostilidad juvenil hacia un señor a quien no me había tomado la molestia de leer». Duque reiteró que aquella hostilidad de su época universitaria se debió a razones extraliterarias y extracientíficas, pero, añadió: «Como nos sucede a todos, una vez que nos acercamos a su obra, sucumbimos».

  

Según Duque, cuando Borges dirigía la Biblioteca Nacional Argentina tenía dos libros de autores españoles sobre su mesa, "El Quijote" y la "Historia de los Heterodoxos Españoles", de Menéndez Pelayo. Duque señaló de "Los Heterodoxos": «Se lee como una novela, es polémica y divertida, está bien escrita y es amena, cuenta la vida del Padre Marchena, y la de Servet, que es de lo más estremecedor que he leído, cómo describe su encuentro con Calvino cuando va a salir para la hoguera». «En "Los Heterodoxos" está lo esencial de lo que hay que decir de cada personaje, también de José María Blanco White», sentenció Aquilino Duque.


Como vemos, los españoles no tenemos remedio. Odiamos nuestra Historia y aquello que nos hizo grandes. Tenemos la idea de que nuestro país es un error, como si los demás fuesen perfectos. 

2 sept 2011

Los toros

La Asociación para un Trato Ético con los Animales (ATEA) cree que las autoridades públicas y, en especial, el lehendakari, Patxi López, tienen "muy atenuada su autoridad moral" para condenar otras formas de violencia como el terrorismo o la violencia de género y, a la vez, asistir a corridas de toros, informa Europa Press.









En concreto, ATEA ha reprochado la asistencia de López a los toros este pasado miércoles en Bilbao, lo que, a su juicio, denota "una preocupante esquizofrenia moral", ya que, a su juicio, ha "olvidado", por un lado, que es lehendakari de todos los vascos, "cuya inmensa mayoría no asiste a las corridas por propia iniciativa", y, por otro, que la tauromaquia representa "uno de los debates más intensos que puedan darse hoy en nuestro país".






"Siendo así, entendemos que el máximo representante político vasco hace un flaco favor a la imparcialidad bien entendida, teniendo en cuenta, además, que, con independencia de que se apoye o no, la corrida tiene como resultado inevitable el dolor y la muerte de individuos sensibles, lo que la convierte en un inaceptable atentado contra sus intereses más elementales", ha criticado.






En ese sentido, ha instado a los dirigentes institucionales que asisten a los toros a que expliquen a la ciudadanía las "razones exactas" de "por qué ha de verse con buenos ojos la lidia y no la agresión a una mujer, el vertido de sustancias tóxicas al mar o el tiro en la nuca".






"ATEA se opone con inequívoca rotundidad a todas estas realidades por la misma y concreta razón: afectan negativamente a las víctimas, con frecuencia de manera letal", ha precisado, para reclamar un debate "con la serenidad y la prudencia que merecen los hechos, pero sobre todo con rigor".






La asociación ha solicitado una reunión con el lehendakari para trasladarle "de primera mano los aspectos básicos del animalismo como pensamiento solidario" e intercambiar opiniones al respecto.




















Este escrito, enviado a los políticos vascos, es un ejemplo perfecto de la animadversión a la fiesta taurina; fiesta que es una de nuestras señas de identidad y única razón de que existan los toros bravos. En realidad los argumentos a favor de las corridas, y de la libertad para asistir o no a estos eventos, están inmejorablemente desarrollados en Ortega, y defendidos por personalidades como
Orson Welles o Picasso, y no añadiré nada a ese argumentario; sí lo haré a la caracterización de los grupos antitaurinos, ya sean ateos como los del escrito de arriba o cristianos sensibleros.























De estos últimos es el autor del artículo publicado en Diario de Alto Aragón el día 11 de agosto.




















Comenzaré por analizar el artículo de Atea, aunque se define por sí solo. Para ese colectivo, cuyo objetivo es prohibir a otros las corridas, la desaparición de los toros da igual; ellos sólo quieren hacernos ver que la vida de un hombre o la de un toro vale lo mismo; comparan torcidamente el terrorismo con las corridas, las comparan con los asesinatos de mujeres y lo que más miedo da es lo que subyace, es decir: si hay una razón para eliminarte, les daría lo mismo que si fueras una res.



















Los humanitarios de pacotilla consiguieron eliminar la muerte de caballos en nuestras corridas; y ahora en Australia las manadas, que ya no se usan en la caballería, se diezman desde helicópteros, sin imágenes, en secreto, debajo de la alfombra.





















En cuanto a nuestro buen cristiano, lleno de resentimiento y sensiblería como diría Nietzsche, califica a las corridas, rito ancestral que nos recuerda el mundo minóico-mediterráneo, como rito satánico. Califica a los toreros, que se juegan la vida fiándola a su arte para demostrarnos la realidad de la existencia, de poco humildes y arrogantes como si eso no fuera parte de su defensa contra el miedo.





















Pero hete aquí que, acabáramos, el cristiano se olvida de la Biblia (poblad la tierra y dominadla), y recupera el argumento de ATEA; los taurinos no sienten piedad del toro, se iguala de nuevo el toro con el hombre.









Estos sensibles que no quieren que nosotros seamos insensibles, que en definitiva nos quieren fastidiar, son los que aplaudirán cuando nos eliminen para paliar el calentamiento global.
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