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19 jul 2012

Marinos guipuzcoanos

En San Sebastián hay un rincón muy hermoso y algo triste. En el centro de unos jardines neoclásicos obra de Ducasse, un prestigioso jardinero francés, puede verse un pequeño estanque con patos y otras aves acuáticas. El jardincillo de estilo neoclásico inglés pero con influencias de la jardinería chino-japonesa, tan de moda gracias al comercio con oriente, semeja una pequeña y cuidada selva verde con árboles, cañizos, setos y nenúfares.












Hay un puentecito que permite atravesar el estanque. Todo está situado en una de las más emblemáticas plazas de la capital guipuzcoana, la Plaza de Guipúzcoa, en ella construyó el arquitecto José de Goicoa el palacio de la Diputación de Guipúzcoa en las décadas 70 y 80 del siglo XIX. En dicho palacio, en la parte más alta de la fachada, hay una serie de figuras que representan a los grandes marinos guipuzcoanos: descubridores de mundos, militares, navegantes en general.















Que no son todos pero representan a todos, también a los comerciantes, pescadores, aquellos que sirviendo primero a Castilla y después a España apuntalaron imperios y los sostuvieron en la decadencia, retrasando la pérdida de la hegemonía española y de paso permitiendo que, hasta hoy, haya una comunidad de naciones de habla española.














Su especialidad fue resistir y ganar, fieles a su Dios, a su patria y a su rey. Triste contrapunto a lo que hoy sucede donde unos políticos etnicistas quieren reeditar guerras civiles y olvidan cuidadosamente la memoria de estos héroes, donde otros políticos mediocres e incompetentes nos llevan, desde Madrid, al desastre en medio de un odioso baile de San Vito. De todas formas, ¡gloria a los marinos guipuzcoanos!














Blas de Lezo y Olabarrieta





Cosme Damián Churruca y Elorza





Juan Sebastián Elcano







Miguel López de Legazpi







Miguel de Oquendo y Segura







Miguel de Aguinaga y Mendigoitia







Andrés de Urdaneta y Cerain







José Manuel de Goicoa y Labart











Semper fidelis.

25 may 2010

UMD

Ahora que estamos a 35 años de la muerte, en la cama, del Dictador se ha puesto de moda realizar incursiones por los más diversos temas históricos de aquellas épocas.







Esto no es malo, siempre que se realice en interés del conocimiento histórico, buscando cierta ecuanimidad, aunque ya sé que es demasiado pronto todavía y que incluso es peor que en los tiempos inmediatos a 1975.







Este año tocaba reivindicar a los UMEDOS, a los militares de la Unión Militar Democrática.





Independientemente de la simpatía que sin duda despiertan quienes, desde su extrema debilidad y su exiguo número, se enfrentaron al Régimen, hay que puntualizar algunas cosas: no hubo nunca una oposición liberal y democrática a Franco en el ejército, algunos generales como Kindelán o Varela se aproximaron crípticamente a posiciones monárquicas sin tener realmente simpatías en el seno del ejército.





Casi todos los umedos procedían de una escuela de preparación para la Academia General Militar, situada en Madrid y regentada por falangistas como el Padre Llanos que daba clases de religión.







Algunos de los alumnos derivaron desde el falangismo social al comunismo, por lo tanto el sentido de la palabra demócrata en la UMD es el mismo que el que se daba en la RDA.








Es necesario recordar que haber militado en el antifranquismo no da patente de corso para izarse en una peana, Stalin era un dictador totalitario tan canalla como Hitler, la memoria histórica tiene que articular también los crímenes del Frente Popular, y las genocidas ideologías que lo sustentaron, así como las responsabilidades generales por el triste fracaso de la II República Española.