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28 jul 2019

El odio a la meritocracia en España

A vueltas con el antielitismo hispano, que por lo visto se extiende también al resto del mundo, vemos que se ceba también en la política. No hay entorno en que las exigencias curriculares, de experiencia y amueblamiento mental, sean menos valoradas.
Las causas de esto son diversas y se me ocurre que la cooptación por el lider no es mejor que la elección en primarias. En el primer caso el lider tiene la tentación de excluir a quien pueda hacerle sombra, en el segundo caso los militantes se fijan en cualidades que quizá no sean necesarias para la gobernación.






Ante este panorama podríamos seguir este itinerario: elección de los candidatos entre aquellos que hayan superado un "examen" de patriotismo, historia, honradez personal y trayectoria profesional al margen de la política. Las exigencias para los cargos de gestión se compadeceran con la elección de los representantes con voto personal variando la crcunscripción.
Aplicación radical del principio de subsidiariedad, evitando que las competencias del Estado sean transferidas a las CCAA.






El corpus electoral y la militancia de los partidos no sirven, ya que generalmente quieren verse reflejados en sus líderes, y dada la poca formación humana y política en España esto tiende a la selección negativa. 
El órgano decisorio debe ser un comité de notables del partido, "consejo de ancianos", que eligen entre los que han superado el proceso selectivo para ser cargo.
No están los tiempos para entregar el poder a aventureros y enemigos de la Nación.
"Sueños".

2 jun 2019

Elecciones locales y europeas 2019

Las elecciones locales, autonómicas y europeas han supuesto una cierta caída del nivel de voto en relación con las generales del 28 de abril. Sí ha habido una subida, escasa pero subida, respecto a la participación en las mismas elecciones en 2015 (2015 abstención 35.07%; 2019 34.8%).
La división del voto de la derecha, y de la extrema izquierda con sus confluencias y mareas, ha propiciado el triunfo del PSOE.




Las características de los diversos ayuntamientos y CCAA darán lugar a gobiernos de coalición poliédricos; ya han comenzado los bailes, no olvidemos que el día 15 de junio es el tope para contituir los ayuntamientos.
No parece que el bipartidismo esté condenado ni haya regresado triunfante.
Las consecuencias las sufriremos nosotros. 







29 dic 2014

El discurso del Rey

Transcribo un artículo crítico aparecido en "El Confidencial", quizá incluso demasiado teniendo en cuenta las competencias reales y el hecho de que todas las democracias tienen defectos también la norteamericana, con el discurso de la corona en Navidad.
Algunas de las cifras que se dan en tono catastrofista son dudosas como ya indiqué aquí pero en general se puede compartir algo de la indignación.






AA
El discurso de Felipe VI ha sido unánimemente alabado por partidos (incluido Podemos) y medios por haber tenido la grandilocuencia de repetir los tres síntomas que todo el mundo utiliza para describir la situación española: corrupción, paro y Cataluña. Su grandilocuencia no está, por tanto, en la vulgaridad de esa descripción, sino en haber elevado esos tres hechos visibles a la categoría de causas ocultas de tan desdichados fenómenos. El nuevo rey es un metafísico, convierte los síntomas en diagnósticos y cree poder remediar las dolencias por el solo hecho de mencionarlas. Con ello, Felipe VI se inscribe en la larga lista de reyes con el don divino de curar enfermedades dejándose tocar por los que las padecían. El problema de los reyes taumaturgos es que no son capaces de curar nada.


Diagnóstico es “conocer la naturaleza de una enfermedad mediante la observación de sus síntomas”, y si algo ha demostrado el rey es no tener ni idea de la naturaleza de la nuestra. Ni siquiera ha mencionado a los grandes culpables, las oligarquías política y financiera, proponiendo, además, que sean los agentes patógenos que la han producido los encargados de curarla, es decir, de eliminarse ellos mismos. ¿Está quizás proponiendo que, como a la muerte de Franco, se autoinmole toda la clase política? Nada más lejos, ya que en su discurso para la salvación de España convoca a todos “los agentes políticos, económicos y sociales a que se unan permanentemente en interés de la ciudadanía”. O sea, a los mismos que nos han arruinado y a quienes importa una higa el interés de la ciudadanía.


En su discurso para la salvación de España convoca a todos 'los agentes políticos, económicos y sociales a que se unan permanentemente en interés de la ciudadanía'. O sea, a los mismos que nos han arruinado y a quienes importa una higa el interés de la ciudadanía
Pero más allá de esta confusión infantil entre síntomas y diagnóstico, y la absurda llamada como salvadores a los causantes del hundimiento, el discurso define la nueva mentalidad real con la proclamación de lo que nadie se había percatado: “La unidad histórica y política de España”. Esta original idea descansa en otro descubrimiento sensacional que los historiadores repetirán como la gran contribución de Felipe VI a la filosofía política universal: “Lo que hace de España una nación con una fuerza única es la suma de nuestras diferencias”. Es decir, la fuerza de España está en los avances espectaculares de la secesión de Cataluña y del País Vasco. Para rematar y perfeccionar su descubrimiento añade que se debe “seguir construyendo todos juntos un proyecto que respete la pluralidad”, la suma de nuestras diferencias es lo que define a España. Menos mal que no la ha calificado como país de países, como acaba de hacer en Cataluña Pablo Iglesias.


El monarca “mejor preparado”, según la propaganda oficial, debería saber que la nación es la nación y eso no es un producto de la voluntad de nadie, y debería proclamar alto y claro que España no es una cuestión decidible, que el derecho a decidir no está reconocido en ningún ordenamiento jurídico del mundo. Decide solamente quien puede, y legitimidad para decidir solamente la tienen los titulares de algún derecho subjetivo. ¿En cuál se amparan los separatistas catalanes y vascos para legitimar su derecho a decidir? En ninguno, pues el derecho de autodeterminación solamente está reconocido para los pueblos colonizados por otro Estado. Si el monarca o Don Pablo Iglesias conocieran mínimamente a Marx sabrían que, refiriéndose específicamente a España y Francia, escribió que “el derecho de autodeterminación no existe en ninguna nación de las que lograron su unidad política antes de la Revolución Francesa”. Para el marxismo-leninismo no hay mayor enemigo del proletariado que el nacionalismo, pues es absolutamente incompatible con la solidaridad inherente a la condición de clase obrera.



Afirma también el rey que hay que regenerar la democracia. ¿De qué democracia habla? ¿Acaso ha existido alguna vez democracia en España? ¿Acaso existe separación entre el legislativo y el ejecutivo? ¿Acaso existe independencia en el Tribunal Constitucional  o en el Consejo General del Poder Judicial? ¿Acaso las instituciones esenciales en el funcionamiento de la nación son independientes? Está claro que el monarca “mejor preparado” no tiene ni idea de lo que habla pues no sabe que en España ni siquiera existe representación política, porque los diputados solo representan al jefe de partido que los pone en la lista y no al que no puede más que votar listas de partido, en lugar de a personas singulares. España no solo carece de democracia, sino incluso de sistema parlamentario.


Para ser el monarca “mejor preparado” ignora cómo funciona su país y la naturaleza del régimen de partidos estatales que sostiene a la monarquía. Menos mal que ahora cuenta con el apoyo del nuevo partido estatal: Podemos. “Nadie en la España de hoy es adversario de nadie”. Él lo sabe muy bien porque en una visita a Cataluña un independentista le niega el saludo y el príncipe, entonces, después de no saber lo que responder, vuelve sobre sus pasos y se humilla él y humilla a España para preguntar a ese botarate maleducado por qué no lo quería saludar, un episodio que recuerda la no menos humillante petición de perdón del rey Juan Carlos prometiendo compungido que nunca más cazaría elefantes.
Para ser el monarca 'mejor preparado', ignora cómo funciona su país y la naturaleza del régimen de partidos estatales que sostiene a la monarquía. Menos mal que ahora cuenta con el apoyo del nuevo partido estatal: Podemos
Y además, por si fuera poco, está la corrupción, ante la que aparentó contundencia mediante gesticulaciones mecánicas ensayadas que no traducían emoción correspondiente. ¿Por qué no se escandaliza ante la reducción de los plazos procesales para la instrucción de las causas referentes a delincuentes políticos, lo que en la práctica garantiza la total impunidad de los casos de corrupción más clamorosos y de las tramas de corrupción organizadas? En palabras del presidente del Supremo, el Sr. Lesmes, está hecha para los robagallinas. ¿O por qué no se indigna por que las denuncias presentadas ante la cúpula del PP –María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre– de casos flagrantes de corrupción en Madrid, en vez de investigarse, vayan directamente a la papelera? ¿Es eso lo que entiende el monarca por luchar contra la corrupción “sin contemplaciones”?


Después de este discurso, ¿qué les va a decir el rey a los españoles cuando estos comprueben que en 2015 no habrá recuperación alguna para la inmensa mayoría, sino más deuda, que llegará al máximo de todos los tiempos, con unas necesidades de emisión de más del 25% del PIB, lo que arruinará el futuro de varias generaciones y traerá más desigualdad, más pobreza y menos libertad? ¿O por qué no se ha preguntado su Majestad cómo es posible que España sea el segundo país de Europa en pobreza infantil, con un tercio de los niños viviendo en la miseria o en riesgo de exclusión social? Un sufrimiento casi inimaginable de los niños de hoy que será una bomba social aterradora mañana, y de lo que son culpables los agentes sociales a los que convoca para sacarnos de la crisis. ¿Es así como su Majestad piensa garantizar nuestro Estado de bienestar?
Después de este discurso, ¿qué les va a decir el rey a los españoles cuando estos comprueben que en 2015 no habrá recuperación alguna para la inmensa mayoría?



¿Qué les va a decir a los asalariados que han visto reducida su participación en la riqueza nacional en 40.000 millones de euros desde que gobierna Rajoy, y que en 2015 verán recortadas sus percepciones en otros 13.000-14.000 millones? ¿O cómo no se ha preguntado cómo es posible que España sea el país europeo con mayor desigualdad entre ricos y pobres, o por qué el Gobierno de Rajoy, al contrario que en otros países, no solo no ha reducido la desigualdad, sino que la ha acentuado? ¿O cómo es posible que sea el único país desarrollado donde el salario medio de los dos millones de enchufados del sector público –41.000 euros/año– casi dobla el del sector privado –24.000 euros/año–, lo contrario del resto del mundo? ¿Es así como se “recupera la confianza de los ciudadanos en nuestras instituciones”?



¿Qué les va a decir a los 8,5 millones de pensionistas, cuyo sistema está quebrado y que para garantizar su sostenibilidad hay que recortar las pensiones en al menos un 30%? ¿Qué les va a explicar a los 400.000 parados que en 2015 se quedarán sin prestaciones, mientras Rajoy pone a disposición de las comunidades autónomas y ayuntamientos más despilfarradores, ineptos y corruptos,  facilidades financieras que totalizarán los 40.000 millones de euros con el fin de mantener gasto corriente y para que contraten a decenas de miles de nuevos parientes y amigos? ¿No habíamos quedado en que hay que ser implacables contra la corrupción? ¿Y esto qué es? ¿No es acaso corrupción institucional a gran escala?


¿Qué les va a decir a las generaciones futuras, de las que más de la mitad nunca encontrará trabajo, y a los que lo encuentren, Rajoy solo ofrece trabajos basura con sueldos medios entre 600 y 800 euros? ¿Qué les va a decir, en fin, a las decenas de millones de contribuyentes cuando comprueben que en 2015 pagarán más impuestos que en 2014 y no menos, como el farsante de Rajoy les ha prometido? Su Majestad no ha dicho nada de los problemas concretos de los españoles, solo ha mencionado lo banal, lo sabido por todos, y propuesto que sean los culpables del desastre quienes lo arreglen, ¡realmente asombroso! Felipe VI no va a contribuir a solucionar ningún problema, porque, al igual que su padre, es parte del mismo.





* Antonio García Trevijano es pensador político. Sus obras, traducidas a varios idiomas, son las únicas existentes de un pensador español vivo en la Biblioteca del Congreso de los EEUU.

8 may 2010

Construcción nacional




















La monarquía Habsburgo, en la península ibérica, que estaba desarrollando el Estado moderno embrionario de los Reyes Católicos, sufría el desgaste propio de la construcción de un Imperio ultramarino y sobre todo de un Imperio europeo.








Este periodo de decadencia económica y demográfica, de los llamados Austrias menores, coincide con la consolidación y desarrollo de un espacio universal en el que, a la sombra de España, van a participar los pueblos europeos austracistas.












Sin embargo, a mediados del siglo XVII, la derrota político militar de este gigante con pies de barro viene a significar el fin del modo de ser grande a lo español en Europa; es el nacimiento de la leyenda negra.








Tras la paz de Westfalia, se produce el colapso de la hegemonía española en Europa. En esa época, nos indica Henry Kamen, que los asturianos tenían más fácil conseguir vino en Cataluña que en León o en la Ribera del Duero; de manera que la construcción nacional en España se produce cuando el fabuloso Imperio español se empieza a desmoronar.
















Por otro lado, cuando colapsa el Imperio en Europa, se mantiene en América como factor de equilibrio de las potencias europeas; luego, con la entronización borbónica el factor de mantenimiento será la alianza con Francia.













En la época borbónica, se desarrollará el Estado Español con una política de obras públicas, administrativa y con los centralizadores, fiscalmente, Decretos de Nueva Planta, creándose una burguesía nacional que será la base posterior de la Nación.








El Conde de Aranda viendo el deseo de los criollos americanos de comerciar, no sólo con la Metrópoli y Francia sino con Inglaterra y USA también, tiene la idea de formar monarquías asociadas a la Corona Española en las personas de infantes de la familia real. No lo consigue y el resultado es que, bajo la invasión napoleónica, se produce la puesta de largo de la Nación política española en el contexto de la disolución del Imperio.
















Los británicos por el contrario firman el Acta de Unión en 1815, tras la victoria sobre Napoleón, y en el momento creciente de la formación de su gran Imperio. Posiblemente esta sea una de las razones de la dificultad de vertebrar España en los siglos XIX y XX.

5 may 2010

Español, navarro y vasco

Una de las preguntas más frecuentes cuando la gente sabe que eres navarro es: "¿pero Navarra es vasca o no?" Y es una pregunta que genera un gran cansancio pues obliga a dar una explicación larga, cuando generalmente el que pregunta, aunque tenga buena intención, desea escuchar una respuesta clara y rápida.









Hay tres realidades de una naturaleza distinta, aunque hay partidarios de mezclarlas realmente, ya sea por creencia política o por ignorancia; estas realidades son: España, Navarra y el hecho de ser vasco.



















España es una realidad nacional, si bien deriva de una entidad inicialmente geográfica que nace cuando Roma decide llamar a la península ibérica, de los griegos clásicos, Hispania.


































Poco a poco, esa realidad geográfica inicial va tornándose teatro de operaciones políticas, económicas, sociales y puesta en escena del balance de poder entre las unidades políticas peninsulares.










A lo largo del tiempo, esas unidades políticas, "Estados", que se van dando son de distinta naturaleza; y en este mismo blog he hablado de muchas de ellas: la Hispania romana, los reinos godo, vándalo, suevo, el Emirato cordobés, el Califato de Córdoba, los reinos de taifas, el Reino de Asturias, León, Castilla, Portugal, Galicia, Navarra, Aragón, la Marca Hispánica catalana, el Reino de Mallorca, el Reino de Valencia, el Reino de Murcia, el Reino de Andalucía, etc.





























El tipo de Estado es distinto en cada época, pero nunca es nacional pues la nación es un concepto que, además de ser discutido y discutible, es moderno. Al final de la Edad Media, dos potentes reinos que engloban a otros anteriores, se unen, dando lugar al embrión de lo que será el Estado Español; luego, el Estado Español moderno y finalmente la Nación española.









En este proceso de forja, se creará y se disolverá un Imperio y, aunque Portugal llega a unirse durante más de ochenta años, la unión no cuaja antes de que España se constituya en nación política.







Ya a finales del siglo XVIII, aparece España como realidad nacional política y la puesta en escena se produce en los siglos XIX y XX, aunque esto no garantiza que permanezca en el futuro o no se vuelva a recrear con unos elementos y naturaleza distintos; toda obra humana es perecedera y a la vez hija de su tiempo.





















Navarra es, en origen, un antiguo reino medieval; aunque antes de Roma en ese territorio se condensara una intrincada variedad de tribus de distinto origen con territorios cambiantes, en algunos casos con ciudades comerciales y agrícolas, en otros casos simples bandas de cazadores salvajes.
















Poco se sabe de las realidades políticas en que se organizaban, pero al comienzo de la conquista islámica el Reino se conforma a la manera medieval, con fuerte presencia de clero regular y secular, nobleza, hombres libres y siervos.








Por lo tanto, desde su origen, Navarra es un territorio político que cambia y que desaparece como entidad independiente antes del tiempo de las naciones políticas.







Ahora es una provincia dentro del Estado Español; una comunidad autónoma que tiene en su territorio lo que fue el núcleo, no todo, del antiguo Reino medieval.


















Formar parte del pueblo vasco es lo más difícil de definir entre las realidades anteriormente citadas. Lo vasco es la herencia actual (influida por las culturas española y francesa) de una cultura antigua, anterior a Roma; de una serie de tribus con desarrollo histórico, político, económico y social diverso; junto con las vicisitudes culturales (aportaciones, pérdidas), territoriales (el territorio ha sido cambiante a lo largo de la historia) y políticas (ha habido vascos en distintos espacios políticos).









Además la expansión europea en América, y hacia otros territorios, hace que aparezcan gentes de origen vasco en esas naciones; por otro lado, no todos los vascos participan actualmente de su cultura con la misma intensidad y mucha gente tiene más de un origen cultural.

























Luego, ¿cómo me definiría yo? Soy español de nación política, navarro de región geográfica (patria chica) y vasco de, en parte y lejano, origen cultural.

10 dic 2009

Nacionalismo y autodeterminación










El nacionalismo nace en los mismos orígenes doctrinales que dieron lugar al nacimiento de la nación moderna. Así, el objetivo de la Revolución Francesa era el ejercicio del poder por parte del pueblo, los revolucionarios americanos rechazaron el poder externo británico y al mismo tiempo proclamaron la soberanía popular; por su parte los nacionalistas étnicos del siglo XIX hicieron prevalecer la demanda nacionalista sobre la ética democrática.





























En definitiva, como señala Cobban, la historia de la autodeterminación es la historia de la creación de naciones y de la ruptura de Estados. Ya en la revolución comienza a hablarse de autodeterminación, pensemos en el proyecto del abbé Grégoire sobre la declaración del derecho de las naciones sometido a la Convención de 1795.

























El Congreso de Viena de 1814 condenó el principio de las nacionalidades y el derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos, y pretendió restablecer el principio de la legitimidad monárquica junto con el sistema de equilibrio de las diversas potencias.












La revolución de 1848 supuso el final del espíritu de Viena y la consolidación definitiva del principio de las nacionalidades, consolidación que tuvo su efecto más directo e inmediato en la unificación y consiguiente creación de los nuevos Estados de Alemania e Italia.




















Debido a que el principio de autodeterminación se hallaba en franca oposición tanto con la práctica de la política internacional como con los principios tradicionales del derecho de gentes y del derecho estatal, y a la inexistencia de un acuerdo sobre el concepto o idea de nación, no se pudo configurar en su forma inicial como una norma de derecho positivo.








A pesar de haber finalizado prácticamente la era de la descolonización, y contra todo pronóstico, los últimos años han sido testigos del resurgimiento de la idea de autodeterminación, ya sea de la mano del socialismo marxista o de la política a lo "presidente Wilson", como si no hubiéramos aprendido de la Segunda Guerra Mundial y de los desvíos del nazismo.



























A pesar de su importancia, el derecho de autodeterminación no fue expresamente recogido en los textos internacionales hasta después de la Segunda Guerra Mundial.








El mismo va a ser incluido por primera vez, en la Carta de las Naciones Unidas de 1945, de modo expreso en sus artículos 1.2 y 55, y de forma más indirecta en el Preámbulo y, sobre todo, en los artículos 73 y 76. La inclusión de este principio no suponía, necesariamente, un cambio extraordinario con respecto a situaciones anteriores. En realidad, los citados preceptos se referían a los Estados ya constituidos y no hacían sino retomar principios tales como la igualdad o la soberanía.













Mediante la Resolución 1514 (XV), adoptada por la Asamblea General el 14 de diciembre de 1960, la ONU reconoció este derecho a las colonias en la "Declaración sobre la Concesión de Independencia a los Países y Pueblos Coloniales".







Posteriormente se vuelve a reiterar este reconocimiento en los dos "Pactos Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y de Derechos Civiles y Políticos", suscritos en diciembre de 1966.












El contenido de este derecho fue delimitado por la "Declaración de Principios de Derecho Internacional referentes a los Principios de Amistad y a la Cooperación entre los Estados", de 24 de octubre de 1970 (Resolución 2625 [XXV].).








Sin embargo, la misma Declaración rechaza a su vez cualquier derecho de secesión con respecto a un Estado independiente y condena toda acción dirigida a la ruptura parcial o total de la unidad nacional y de la integridad territorial de cualquier otro Estado o país.














Para terminar con esta breve reseña cabe recordar, al margen del derecho de autodeterminación aunque en estrecha conexión con el mismo, la aprobación por parte de la Asamblea General de la ONU el 18 de diciembre de 1992, a través de su Resolución 135 (XLVII), de la "Declaración de Derechos de las Personas Pertenecientes a Minorías Nacionales, Étnicas, Religiosas o Lingüísticas". Tal Declaración obliga a los Estados a proteger la existencia y la identidad de las minorías dentro de sus respectivos territorios.