4 oct 2010

El mundo global












Cuando el hombre apareció, en algún lugar de África, los grupos humanos se fueron extendiendo en lo que se ha dado en llamar la gran expansión inicial; esto es lo que había ocurrido con todos los homínidos aparecidos antes, lo único que pasaba es que, por primera vez, la onda expansiva llegaría a todos los rincones del planeta.





















Ocurrió en algún momento entre los 100.000 a los 40.000 años antes de Cristo. La llegada de grupos humanos a las distintas regiones debió suponer, en un primer momento, la ocupación de ámbitos espaciales distintos por grupos y linajes. Con el paso del tiempo, los grupos se encontraron y el asombro inicial debió dar lugar a roces, chispazos de enfrentamiento, liturgias de encuentro, rutinas, intercambios de todo incluso de material genético (mujeres).









Más adelante se fueron conformando razas, rodeadas de grupos mestizos que proporcionaban el puente de intercambio entre los distintos pueblos.























Claro, que la vida de las naciones transcurría separadas unas de otras, no tanto en la realidad como en la conciencia de los hombres; en el caso americano como la expansión se había producido por el paso del estrecho de Bering libre de aguas, al cubrir las aguas de nuevo el estrecho, América permanecería separada casi por completo, salvo las pequeñas aportaciones accidentales, los esquimales o difíciles rutas desde las islas del pacífico.










La interactuación económica en algunos lugares resultaba prácticamente imposible (América, zonas de África, Oceanía) y en otros lugares existía, pero era desconocida para el hombre. Entre el Imperio Chino y el Romano ahora sabemos que se interactuaba de una forma intensa, tan intensa como desconocida lo era para sus propios pueblos. Estos fenómenos dieron lugar a las llamadas economías de escala.




























En la situación actual los agentes económicos, ya sean los estados o las grandes empresas, actúan en todo el mundo sin que por eso hayan dejado de existir las distintas economías de escala, solo cambia el tamaño y la intensidad.









Si un simple viaje de los hermanos Polo era lo suficiente para enriquecerlos, hoy día son necesarias millones de transacciones instantáneas. En los años sesenta del siglo XX, Jean-Jacques Servan-Schreiber fue el apóstol de la mundialización con sus obras "El Desafío Americano" y " El Desafío Mundial", hoy día vivimos el tiempo de la globalización, con Internet, la caída del muro y los grandes intercambios de mercancías, ideas, servicios y personas.

El fin del antiguo régimen

Metternich, en el Congreso de Viena que había reunido tras la derrota de Napoleón, reorganizó Europa en beneficio de Austria que pudo recuperar todos los territorios perdidos desde la Revolución Francesa (excepto Bélgica, que se unió a Holanda) y, además, mantuvo Venecia. Todos los soberanos fueron restaurados en sus antiguos tronos y se redujo a Francia a sus fronteras prerrevolucionarias.












El Congreso de Viena fue un encuentro internacional celebrado en la ciudad austriaca, convocado con el objetivo de restablecer las fronteras de Europa tras la derrota de Napoleón I y reorganizar las formas e ideologías políticas del Antiguo Régimen. Así pues, su intención era volver a la situación anterior a la Revolución Francesa de 1789.













Después de la caída del Imperio, Chateaubriand regresó a la actividad política y sus opiniones liberales le proporcionaron múltiples enemigos. En el gobierno de Luis XVIII, antes de los Cien Días, fue Ministro de Estado y se convirtió en par de Francia. Al regreso de Napoleón desde Elba, Chateaubriand pidió a Luis XVIII que permaneciese en el trono enfrentándose a Napoleón, pero éste huyó a Gante y, con él, Chateaubriand.

















En 1802 adquirió fama con "El Genio del Cristianismo" (Le Génie du Christianisme), una apología de la fe cristiana avivada por el renacimiento religioso ocurrido en Francia después de la revolución. Se convirtió en un admirador de Napoleón, con quien tuvo ocasión de hablar de política exterior y de las campañas militares, sobre todo de la llevada a cabo en Egipto. En este tiempo, la restauración del estado confesional con la firma del Concordato con la Santa Sede, en 1801, le dio pie a creer que, de alguna forma, se restauraba el orden anterior a la Revolución.














La revolución francesa fue la manifestación política de la crisis de la Civilización Occidental. A partir de entonces la inestabilidad desembocó en una grave crisis espiritual que paulatinamente fue afectando a todas las materias. Las contradicciones que el desarrollo de la civilización estaba teniendo agudizaban todos los problemas y la política fue el primer roto. La decadencia no es otra cosa que la conjunción de un cúmulo de contradicciones en todas las materias y campos de la vida. La inercia del poderío alcanzado nos permite ser todavía hoy muy poderosos, pero sólo es cuestión de tiempo.

La España de las tres culturas

¿Existió alguna vez la España de las tres culturas? ¿Es posible la convivencia pacífica entre las religiones judía, cristiana e islámica?






















La verdad es que no lo creo, las tres religiones son dogmáticas y radicalmente monoteístas. La primera y más antigua de ellas, de la que emanan las demás, el judaísmo siempre tuvo problemas de convivencia en las sociedades politeístas donde vivió; sin embargo, su carácter de religión nacional, de un pequeño pueblo que vive en la diáspora a la espera de la llegada de un dudoso mesías, le protegió al menos al principio.




















No es que el judaísmo no admita las conversiones, es que no considera necesario el apostolado como condición para su práctica religiosa; sí admite las conversiones de cónyuges, clientes y criados de los judíos poderosos. Pero las otras dos son religiones apostólicas, cuya base de expansión es la predicación y el ejemplo; incluso, en el caso del islam, el combate o esfuerzo extraordinario para la expansión del islam es decir la yihad.









De esto se deduce que la convivencia de las tres religiones fue forzada, derivada de la necesidad y de la especialización de ciertos grupos en algunas actividades.


















Américo Castro señaló la importancia que en la cultura española tuvo la religiosidad, y en concreto las minorías judías y musulmanas que fueron marginadas por la dominante cultura cristiana. Estudió especialmente los aspectos sociales de esta segregación en la literatura española y sus consecuencias a través del problema de los judeoconversos y los marranos, que germinó una identidad conflictiva y un problemático concepto de España, nacido en el Siglo de Oro que denominó "Edad conflictiva".









Señaló la pervivencia de "castas" separadas incluso después de las conversiones masivas a que dio lugar la monarquía de los Reyes Católicos y el papel que jugaron en ello los estatutos de limpieza de sangre. Al respecto, polemizó violentamente con otro historiador, Claudio Sánchez Albornoz, en uno de los episodios más vivos del llamado debate sobre el Ser de España.














































Este tema ya aparece en el regeneracionismo de Joaquín Costa, con una aportación inicial muy significativa como fue la Introducción a un tratado de política, textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, de 1881 y siendo su obra más trascendente "Oligarquía y Caciquismo" como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla, 1901; también en Ángel Ganivet cuando escribió "Idearium Español" y también "Porvenir de España", ambos de 1898, año en que se suicidó.










Surge de las posiciones enfrentadas desde la denominada polémica de la ciencia española, entre los krausistas, como Gumersindo de Azcárate o Francisco Giner de los Ríos y su Institución Libre de Enseñanza, y los pensadores que pueden calificarse de casticistas o reaccionarios, como Gumersindo Laverde o Marcelino Menéndez y Pelayo director de la Biblioteca Nacional de España y autor de un descomunal estudio erudito donde identifica lo español con lo ortodoxamente católico, por contraste con lo que no lo es, aunque aparezca en España: "Historia de los Heterodoxos Españoles"; estando en el origen de la definición intelectual de lo que trágicamente se acuñó como "Anti-España".
























Inmediatamente después, el Desastre de 1898 supuso un revulsivo conducente a la introspección y reflexión sobre sus causas, relacionándolas con el atraso relativo de España ante la modernidad.










Todo esto ocurría paralelamente al concepto de naciones decadentes y naciones emergentes que se aplicaba en ese momento a Alemania frente a Inglaterra, Japón frente a Rusia o a Estados Unidos frente a España, muy al hilo de los argumentos a favor del imperialismo e incluso de las teorías de supremacía racial que en la época se consideraban científicas, como la eugenesia o el darwinismo social.






















Cuando los españoles cristianos decidieron, hacia el año 1500, que las castas judía y mora no eran tan españolas como la suya, no lo hicieron para deshacerse de los lazos que a ellas los ligaban (confundir su identidad nacional con su identidad religiosa), sino para adentrárselos aún más en el meollo de su vida. En otros países católicos (incluso en Italia), la política, la administración pública, la cultura intelectual, el comercio, la industria, etc., eran actividades separadas de la religión y no antagónicas respecto de ella.










Pero la casta cristiano-española incurrió en el funesto error de desprestigiar y de rechazar las ocupaciones usuales de moros y judíos, en lugar de apropiárselas (algo así como destruir las casas y bienes de los conquistados o expulsados, en vez de aprovecharse de ellos).





















La mitificación del pasado islámico y del islam, junto a la pervivencia del antisemitismo antijudaico es una realidad perfectamente visible en España y apoyada por el actual PSOE, la camarilla de gobierno en nuestra partitocracia.

El mito de la izquierda y la derecha

Como ya comentaba en esta entrada, la disposición de la ciudadanía en izquierda y derecha no es en absoluto consustancial a la política, a la historia o al género humano; es una forma contingente que, en Europa y en una etapa de la historia, se ha dado.







La disposición es una suerte de dualismo cristiano adoptado por la política tras los acontecimientos que dieron lugar a la Revolución Francesa. En este sentido ha sido muy interesante la disquisición filosófica, de la filosofía política, realizada por Gustavo Bueno en sus dos obras "El Mito de la Izquierda" y años después "El Mito de la Derecha".



















La sustitución de los versículos, Mateo 25: 31-43(«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad les digo que cuanto hiciste a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hiciste." Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus demonios. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."), por un posicionamiento político.






























A pesar de ello el mito ha funcionado en Occidente por lo menos hasta que ha entrado en crisis. ¿Y cuándo ha sido eso?
Para la izquierda, que comenzó a llamarse así en el Juego de Pelota donde se reunió la Asamblea Francesa, situándose a la izquierda la burguesía mientras la aristocracia y la Iglesia se situaban a la derecha, el mito terminó entre los cascotes del muro de Berlín; la derecha perdió sentido tras la Segunda Guerra Mundial, con las políticas sociales de la Democracia Cristiana.


































En los comienzos del siglo XXI, ¿es posible la vigencia de la oposición entre derecha e izquierda? ¿Hay una sola izquierda o varias? ¿Qué significa ser de derechas en la España actual? ¿Cómo es la relación entre la izquierda y la derecha en nuestro país?






















































¿Por qué seguimos etiquetando a la gente y a los políticos como miembros de uno u otro bando según la opinión que mantengan acerca del Gobierno, de la familia, de la Iglesia o de las costumbres?

2 oct 2010

Derivas del 68

A partir de 1968, en realidad de cualquier fecha posterior al periodo de crecimiento económico, de paz y de aumento demográfico más importante tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo en Europa un estallido lúdico festivo al que un tanto alegremente llamaron revolución.

















Como he explicado
aquí, la causa subyacente, al margen de la extensión de la riqueza y el confort, fue la existencia de una clase social hija del baby boom (fuerte crecimiento demográfico en términos relativos ocurrido en Occidente tras la II Guerra Mundial), es decir jóvenes adultos que no tenían que trabajar.



 







Hasta ese momento, la clase de los universitarios era extremadamente minoritaria, y una de dos o eran hijos de ricos o eran becarios que debían matarse a estudiar; sin embargo, en esa época ya se había producido la masificación y abaratamiento social del estudiantazgo.







Eran jóvenes, eran muchos, tenían cierta cantidad de dinero y vivían sin trabajar. Se generaron todo tipo de ideologías delirantes que antes habían sido patrimonio de la bohemia, las gentes que luego serían herederos de la clase media vivieron en un mundo de ingenuidad, fantasía y buenismo.








 



Como herencia de esa borrachera aparecieron grupos terroristas de ultraizquierda y anarquistas pero en algunos países de Europa, con problemas regionales, se alimentaron movimientos voluntaristas hacia la secesión. No quiere decir esto que los buenos burgueses, las clases medias apoyaran esto sino que, a pesar de ver la imposibilidad de éxito en esos movimientos, no dejaban de tenerles cierta simpatía.
















Tras muchos años, de aquellos polvos han venido estos lodos, los españoles hemos elegido a líderes que nos cantan al oído melodías de bondad y paz. En el País Vasco y en Cataluña la entrada en el Mercado Común, y el desarrollo de la UE, ha levantado expectativas de delirio.












El Estado puede ser sustituido por una UE capaz de garantizar la moneda, el mercado interior, las libertades y la defensa; un súper Estado capaz de hacer innecesarios a los viejos Estados europeos.







Los sueños de los nacionalistas de clase media se unen a los delirios de los radicales, a los que la eficaz acción policial ha privado y está privando cada vez más de la posibilidad de atentar, presionar, intimidar, chantajear y violentar. La orgía nacionalista aparece gratis como dice López Tena: los beneficios del Estado son ya garantizados por la UE juguemos al Estadito independiente-dependiente.



















Creen que las cosas van seguir igual, que la crisis no pasará factura, que olvidarnos de la debacle espiritual de Europa y España es posible.



















De todas formas las minorías conscientes deben elegir, en este sombrío contexto, hacia donde quieren ir, si hacia el BENELUX o hacia los Balcanes. Yo soy tremendamente pesimista.

Balance migratorio

Estamos hoy en día en condiciones de aseverar que, ya en tiempos paleolíticos, la Península Ibérica fue un lugar primeramente de paso y luego de permanencia de grupos y linajes humanoides y humanos.



































Dependiendo del juego que daban las glaciaciones, el clima y las posibilidades de caza y recolección de Iberia eran excelentes. Entrados en la Historia, los diferentes pueblos quisieron aprovecharse de las riquezas agrícolas, ganaderas, minerales y cinegéticas de España, aportando la llegada de colonos y nuevos productos, así como incrementando la fauna ganadera, (recordad a San Isidoro).
































A la búsqueda de minerales, comercio y riquezas agrícolas llegaron los fenicios y griegos entre otros; su objetivo fue establecer factorías, comerciar y tener bases de paso hacia los grandes yacimientos nórdicos y británicos de cobre y estaño. Como no podía ser de otra manera, España entra en la Historia y se convierte en teatro de operaciones en la disputa imperial de Roma con Cartago, proporcionando mano de obra, materias primas y combatientes para ambos bandos.
















Tras la victoria de Roma, Hispania es romanizada a través de la construcción de una amplia red de carreteras, de campamentos militares rodeados de colonos y de ciudades ya existentes que se mejoran y romanizan. Roma aportó también una lengua franca que servirá para entenderse entre sí a los innumerables pueblos y tribus que habitaban España.








A cambio, Roma sacará esclavos, soldados y obreros, piénsese que los derrotados cántabros fueron trasladados en gran número a las granjas de la Aquitania, en el sur de Francia, inaugurándose así una de las vías de emigración más constantes de la historia de España.

























La llegada de las tribus germánicas dará lugar en España al Imperio de los Godos, que poco a poco se irán fusionando con los hispano romanos. Luego, la conquista islámica, que ya hemos nombrado aquí
, producirá, como aportación humana más importante, la de los tunecinos arabizados junto con bereberes de la, recientemente conquistada para el islam, Berbería y un batiburrillo de mercenarios de las más diversas procedencias que componían el ejército árabe.
























En la parte cristiana, la aportación europea en el Camino de Santiago y los franceses para trabajar en el camino son el principal añadido. Bajo el Imperio español se expulsará a los moriscos, judíos y conversos que serán sustituidos por españoles de otras procedencias como vascos y gallegos así como franceses. También en época de Carlos I se instalarán alemanes y holandeses católicos, en zonas de Andalucía donde ya Abderramán III había instalado prisioneros nórdicos. El establecimiento de relaciones diplomáticas con China y Japón obligará a establecer chinos y japoneses cristianos regalados al rey español por los monarcas de esos países (siempre sobrados de súbditos), de ahí los apellidos andaluces Limón y Japón.


































En esa etapa, y a pesar de los caballeros cristianos que vienen de Europa a servir al Rey Católico (de España), aparecen las vías fundamentales de emigración española: a América, al sur de Francia y al norte de África. Con el paso del tiempo los españoles vamos a emigrar también a Europa (CEE), en cantidad, y hasta Australia, pero a partir de 1977 serán los inmigrantes a España los que marquen el balance migratorio. Primero vendrán misioneros industriales del Mercado Común y luego magrebíes, eslavos, iberoamericanos que huyen de la política o del paro, chinos, negros subsaharianos y rumanos.





















El problema actual es que los extranjeros, sobre todo islámicos, son los que más hijos tienen en España, de manera que el país que en 1975 tenía la mayor natalidad en Europa ahora es el que la tiene menor, seguramente gracias a las maniobras de ciertos poderes empeñados en el mito del exceso poblacional.



















¿Qué efectos tendrá esto de cara a la desaparición de España tal y como la hemos conocido? ¿Qué medidas tomaremos si podemos y nos dejan?
Probablemente estamos ante el problema más importante para el futuro de nuestro país y su esencia histórica.

1 oct 2010

Tony Curtis

En un pequeño cementerio en Los Ángeles, entre los rascacielos de Westwood, al lado de Beverly Hills, en un puñado de metros cuadrados descansan los cuerpos de Jack Lemmon, Walter Matthau y Billy Wilder. En la lápida del cineasta se lee: "Soy escritor, pero es que nadie es perfecto". Hace tiempo, Tony Curtis prometió que en su lápida grabarían la frase "Tony Curtis: nadie es perfecto". El miércoles Tony Curtis falleció en Las Vegas, adonde se había mudado con su quinta y última esposa hacía una década; su familia sabrá si respetará esa decisión. (Continuar necrológica de El País)