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1 may 2012

Diálogos en el infierno

Maquiavelo, vagando por la desierta playa que es el infierno, encuentra a Montesquieu. Tras expresarse su admiración mutua, ambos comienzan a conversar sobre la organización política de los pueblos.




















Maquiavelo sostiene que, aunque la historia avance y las sociedades evolucionen, la fuerza y la astucia siguen siendo los elementos fundamentales para gobernar un país. Montesquieu, en cambio, afirma que la evolución política de las sociedades les impide renunciar a las libertades que han ido adquiriendo, y desafía a Maquiavelo a explicarle cómo convertiría un Estado fundado sobre instituciones representativas y familiarizado con la libertad en un régimen despótico.




















Maquiavelo procede entonces a explicar cómo tomaría el poder y cuáles serían sus primeros pasos, entre ellos el de hacer aprobar una constitución.
De esta forma Maquiavelo tiene la excusa para desentrañar ante nuestros ojos la mecánica fría del poder, la clara realidad del imposible crecimiento moral de la humanidad. Así, nos aparece la hipocresía como un homenaje del vicio a la virtud pero también aparece el cinismo como un homenaje de la virtud al vicio.









Reproduciré uno de los diálogos que nos viene al pelo de lo que está ocurriendo estos días:


















"Existen poblaciones gigantescas obligadas al trabajo a causa de su pobreza; tal como antes lo fueron por la esclavitud. ¿Qué importan, os lo pregunto, a su felicidad todas vuestras ficciones parlamentarias? Vuestro gran movimiento político no ha conseguido en definitiva sino el triunfo de una minoría privilegiada por el azar, tal como la antigua nobleza lo era por el nacimiento. ¿Qué importa al proletario doblegado por su labor, extenuado bajo el peso de su destino, el que algunos oradores tengan el derecho a expresarse, que algunos periodistas ejerzan el derecho de escribir? […]"

Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu
Maurice Joly

2 nov 2011

El buen Gobierno

En el discurso político actual, a nuestros representantes no se les cae de la boca la palabra democracia y nunca tan gran palabra ha sido tan arrastrada por el barro. No, la verdad es que las restricciones a la libertad de prensa, el desinterés, la incompetencia lógica del público para la resolución de los problemas políticos y de gobierno, la multitud de intereses creados y el poder de los grupos de presión falsean siempre el discurso democrático.














Lo que pido al sistema político democrático es respeto a la libertad y capacitación técnica del gobierno, cerebros bien amueblados, conocimiento de la Historia y por ende de las necesidades de defensa estratégica,

















Si quieres la paz prepara la guerra; la frase de Tácito está más vigente que nunca pues muchas y grandes son las fuerzas dispuestas a competir por el poder y la riqueza; y muchas no son estados. Una de las agencias federales norteamericanas que más influencia tienen en el desarrollo tecnológico y científico es DARPA, la agencia que desarrolla proyectos de defensa; y eso es válido también para Europa ya que la hegemonía se dirimirá en el campo tecnológico y no en el financiero.















Otra de las características que definen a un régimen eficaz y decente es el respeto escrupuloso a la propiedad de los pobres; los ricos ya se defienden solos. ¿Qué más da que en un país haya comunismo y toda la riqueza sea de la camarilla del poder o que todo se reparta entre cuatro oligarcas?














La forma de elegir el gobierno es instrumental o a veces casual pero sin embargo, una democracia representativa es útil para elegir el poder legislativo, la participación del pueblo en el poder, el factor de moderación.











Son necesarios políticos de calidad técnica en el gobierno, políticos de categoría moral en el poder representativo y políticos listos en el aparato.

1 jun 2011

La moral de los romanos

Hace unos años, se emitió por televisión una serie de carácter más o menos histórico, esa serie se llamaba "Roma". Como en toda ficción, creada en nuestra época pero que trata de representar las vivencias de otra civilización, nos resulta enormemente difícil comprender los cánones morales que resultaban normales en ese tiempo. Los impulsos básicos, ya sean animales o asociados a la racionalidad humana, son como ahora; pero los impulsos políticos y sociológicos cambian hasta el punto de hacerlos internamente irreconocibles, ya que la moral o la ética se asocia a un tiempo y un lugar.


































A propósito de esto, vi el otro día la película "La Legión del Águila" en la que se sucedían una serie de aventuras donde cobraban importancia la defensa del honor familiar y la fidelidad frente a los débitos de la vida. Ya sé que muchos de estos valores eran distintos en la época clásica, pero aun así empiezo a creer que no son ya comprendidos entre nosotros.
















La búsqueda de un esfuerzo racional en hacer independiente la ética histórica de la moral tradicional, de cada época, es tan vieja como Marx. Desde el momento en que se niega una moral única y teológica, y se hace que dependa de las vicisitudes de las categorías de tiempo y lugar, esto tenía que ocurrir.



















El marxismo supuso, entre otras cosas, un intento de deslindar la acción política de los impulsos morales filantrópicos; evidentemente no lo consiguió, ya veremos en el futuro si es posible hacer algo así.