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4 feb 2011

Historia del opio









A mediados del siglo XIX, en el momento de máxima fuerza y dominio de la civilización occidental, se produjeron las guerras del opio, en el contexto de la dominación que sobre la nación china tenía el Imperio Británico.





















Lo cierto es que la primera civilización que utilizó los efectos deletéreos, y no solamente los medicamentosos o sagrados, del extracto hidroalcohólico del opio, rico en el alcaloide morfina, fue la clásica romana y, para ello, utilizaban la exudación, el látex, de una clase de amapola existente en Italia que se llama adormidera, Papaver somniferum.
































La usaban para mezclarla con el vino, muy resinoso, que utilizaban; los romanos tenían una gastronomía tremendamente compleja y una cocina sofisticada pero sus gustos se alejaban de los nuestros.









En el siglo XIX, los ingleses desarrollaron una explotación masiva de plantaciones de amapola en la India con prohibición absoluta del consumo; toda la producción se dedicaba a la exportación a China a través de Hong Kong.

















Para el buen éxito del negocio, extendieron redes de fumaderos por la costa china que crearon los clientes necesarios, el consumo se extendió y el negocio creció. A mediados de siglo, los gobernantes chinos se dieron cuenta del problema e intentaron frenar la expansión de la afición, esto fue considerado por los británicos como casus belli y dio lugar a las guerras del opio con derrota china, por lo tanto el negocio continuó.








Hay que esperar a 1949 en que, tras el triunfo de la revolución china, Mao consiguió erradicar el consumo, ¿cómo?, condenando a muerte a toda la cadena de producción, incluido el consumidor final que se negaba a desintoxicarse.

2 feb 2011

Origen del concepto de nación

En una intervención parlamentaria, durante el debate del Estatuto catalán, nuestro presidente dijo aquello de que el concepto de nación era discutido y discutible; pero claro, en España hay algunas personas que no pueden discutirlo, en relación a la nación española, entre ellas están el Rey y el Presidente del Gobierno.






Sin embargo, por una vez, el iluminado tenía razón; el de nación es realmente, desde el punto de vista científico, un concepto discutible y extremadamente abstracto. Así por ejemplo el Estado como realidad burocrática, persona jurídica, producto de la historia, con soberanía, ejército, potestad y en algunos casos autoridad es una idea mucho más clara. Estados hay, y ha habido, desde que el hombre se organizara políticamente que, aunque sean distintos, tienen en común los puntos citados.














Sin embargo, el concepto de nación política es mucho más reciente; nascio o natio fue el nombre de la diosa romana de los nacimientos y no hace muchos años, en el campo, cuando un animal doméstico paría se decía que había habido nación. A caballo entre el Mundo Antiguo y la Edad Media, Isidoro de Sevilla, en sus etimologías, considera las naciones como grupos de personas de la misma procedencia.

















En las ciudades medievales se solía hablar de calles en las que vivían los caldereros y otros oficios como naciones; así, nación de cordeleros; al ocupar los francos, franceses, determinados oficios se habló de nación de francos.


















En las universidades medievales, los estudiantes se agrupaban en naciones incluso antes de que surgieran las facultades propiamente dichas; por eso en el Concilio de Constanza (1414-1418) se organizaron también por naciones.















Una profunda carga ideológica alteró el concepto de nación en el periodo revolucionario en Francia, la nación se convirtió entonces en el titular del poder constituyente frente al rey absoluto del "Estado soy yo".









De aquellos polvos vienen los lodos actuales pues no existe un criterio de limitación del concepto de nación; me parece imprescindible aprender a separar, en todos los ámbitos, el concepto de Estado de la idea de nación. Pueden coincidir, sí, pero no necesariamente, ya que tienen vida propia. Estado y nación no son el cuerpo y el alma de una única realidad denominada comunidad política.


















De entrada, porque, a diferencia del Estado, la nación no es sólo, ni siquiera principalmente, un concepto jurídico político. Nuestra Constitución habla de la nación como concepto político jurídico pero hay otras formas más ambiguas, antiguas, amplias y sentimentales de hablar de nación.








Nada que objetar, mientras no se obligue a la gente a plegarse al sentimiento nacional de los grupos de presión. Actuemos racionalmente, pero sobre todo seamos razonables.

12 jun 2010

Demografía y tiempo

La demografía (del griego δήμος dēmos 'pueblo' y γραφία grafía 'trazo, descripción') es la ciencia que tiene como objetivo el estudio de las poblaciones humanas y que trata de su dimensión, estructura, evolución y características generales, considerados desde un punto de vista cuantitativo. Por tanto la demografía estudia estadísticamente la estructura y la dinámica de las poblaciones humanas y las leyes que rigen estos fenómenos.



















La población del Imperio Romano aumentó debido a su propia expansión que llegó a su máxima extensión (5 millones de Km2) con Trajano en el 117 dC.



















Los demógrafos no se ponen de acuerdo en especificar la cantidad de gente que había en el Imperio Romano y su zona de influencia, hay dos hipótesis: la optimista y la pesimista; en la primera el área de influencia romana en la época de Trajano, con la máxima expansión territorial y económica, tenía 90 millones de habitantes, en la versión pesimista tenía 50 millones de habitantes, en las dos versiones el Imperio Chino y su zona tenían lo mismo y el resto del mundo también, es decir 90/90/90 o 50/50/50.








Hay una cierta unanimidad en que los habitantes de la ciudad de Roma eran, en la época de Trajano, unos 10.000.000 si hoy en día en Roma hay 4.000.000 de habitantes nos damos cuenta del descomunal tamaño que llegó a tener. La mayoría de la población se distribuía en barrios en el trasmuro y hoy en día en áreas rurales cercanas a Roma si se hace una excavación encuentran ruinas.














En la época del Imperio Español de Felipe II, la distribución es, según los demógrafos, mas ajustada, entre 500 y 600 millones era lo que tenía el mundo, lo que no cambia es la distribución: un tercio Europa, un tercio el Imperio Chino y un tercio el resto.












Hoy día, el mundo ronda los 7.000 millones de habitantes y cuando yo estudiaba, con diez años, se decía que había 3.500 millones de habitantes. Se calcula que hasta llegar a cierta estabilidad en 12.000 millones, la bomba demográfica seguirá creciendo; luego, en las próximas expansiones, habrá que poblar el fondo marino y el sistema solar, pero eso ya es ciencia ficción.







3 may 2010

Demografía, hegemonía









A lo largo de la Historia, se ha producido un crecimiento espectacular de la población humana, en lo que podemos considerar un gran éxito biológico como especie. Pero no siempre fue así, durante milenios el crecimiento de la población fue lento; son los descubrimientos científicos del siglo XVII y la expansión geográfica de Occidente los que propiciarán el comienzo del boom.







Hoy en día, es el llamado Tercer Mundo, muy sometido y encuadrado a la disciplina económica mundial desarrollada por Occidente, el que está creciendo de forma espectacular, y es África el continente que más crece.

















En la época de Trajano, el mundo se dividía en tres tercios; un tercio los países de influencia romana, otro tercio los países de influencia china y el resto.







Los demógrafos dudan de si era un mundo de 150 millones de habitantes (50, 50, 50) o si era un mundo de 270 millones (90, 90, 90), sí están de acuerdo en que la acumulación de personas alrededor de la ciudad de Roma llegaba a los 10 millones, mucho más que hoy en la ciudad de Roma y mucho más que cualquier ciudad entonces.













En el siglo XVI, el intervalo se reduce mucho, un mundo de 500-600 millones de habitantes dividido en tres tercios, una parte de influencia europea, otra de influencia china y el resto.







En ese momento, se produce la gran expansión occidental, los chinos abandonan las tentaciones de expansión marítima del almirante Zheng He y Occidente se hace con los siete mares; es el tiempo de las grandes compañías comerciales, de la exploración, conquista y colonización del mundo. Ahora se está cerrando un ciclo histórico, son otras las regiones llamadas a crecer y expandirse ¿qué nos deparará el futuro?

22 oct 2009

Colonialismo

























Los romanos tuvieron un gran éxito en la tarea de colonizar la Galia. La conquista del territorio por Julio César se llevó a cabo en 10 años. En aquella época, la Galia estaba compuesta por el actual territorio de Francia, parte de Bélgica, parte de Alemania y parte de Suiza; el número de habitantes rondaba los 5000.000, cuando acabó la campaña había bajado hasta 3000.000.













A los muertos en combate por los dos bandos, había galos combatiendo con los romanos, hay que añadir: los que fueron llevados a Roma como esclavos y los que fueron como mercenarios o trabajadores de cualquier tipo; así mismo, hubo quienes murieron como consecuencia indirecta de la guerra, de hambre o enfermedades.









A cambio, los romanos enviaron a la Galia colonos que eran los veteranos de César y Craso, así como soldados licenciados del disuelto ejército de Pompeyo, en total unos cientos de miles de almas.











Con esas mimbres construyeron campamentos y ciudades y crearon una amplia red de caminos. Aunque hubo pequeñas rebeliones focalizadas y bandidaje, sólo tuvieron una rebelión general, fracasada, en el siglo II; luego, en los siglos IV y V, sucedieron lo que se puede considerar guerras civiles romanas en el contexto de la caída imperial.



















La Galia fue el granero de Roma, se civilizó y romanizó hasta convertirse en el ejemplo de colonialismo con éxito; la lengua celta pervivió hasta principios del siglo IV, conviviendo con el latín; el bretón que se habla hoy es consecuencia de las incursiones británicas del siglo VI.









20 sept 2009

A nuestros chicos en Afganistán











Nos habían dicho, al abandonar la tierra madre, que partíamos para defender los derechos sagrados de tantos ciudadanos allá lejos asentados, de tantos años de presencia y de tantos beneficios aportados a pueblos que necesitan nuestra ayuda y nuestra civilización.






Hemos podido comprobar que todo era verdad, y porque lo era no vacilamos en derramar el tributo de nuestra sangre, en sacrificar nuestra juventud y nuestras esperanzas. No nos quejamos, pero mientras aquí estamos animados por este estado de espíritu, me dicen que en Roma se suceden conjuras y maquinaciones, que florece la traición y que muchos, cansados y conturbados, prestan complacientes oídos a las más bajas tentaciones de abandono, vilipendiando así nuestra acción.







No puedo creer que todo esto sea verdad, y, sin embargo, las guerras recientes han demostrado hasta qué punto puede ser perniciosa tal situación y hasta dónde puede conducir.







Te lo ruego, tranquilízame lo más rápidamente posible y dime que nuestros conciudadanos nos comprenden, nos sostienen y nos protegen como nosotros protegemos la grandeza del Imperio.







Si ha de ser de otro modo, si tenemos que dejar vanamente nuestros huesos calcinados por las sendas del desierto, entonces, ¡cuidado con la ira de las legiones!







MARCUS FLAVINIUS
Centurión de la 2ª Cohorte de la Legión
Augusta, a su primo Tertullus, de Roma