14 oct 2013

Michael Crichton

Hace años, en el colegio, teníamos un cine que exhibía películas los fines de semana; lo hacía en tres sesiones, los sábados a las siete y media y los domingos a las cinco y a las siete y media; las sesiones de siete y media eran para los mayores, la de las cinco para los pequeños. Normalmente siempre se presentaban reestrenos o reposiciones pero cierta vez estrenaron una para los mayores, la película se llamaba: "La Amenaza de Andrómeda" y era de ciencia ficción, lo que es demostrativo del poco interés que este género despertaba en España, carne de los cines parroquiales y de la televisión. 






 






La película se basaba en una novela del escritor norteamericano Michael Crichton, que, luego me enteré, trabajaba de médico aunque el éxito literario y los derechos cinematográficos le permitieron dedicarse a la literatura a tiempo completo. Su éxito lo llevó a copar a la vez las listas de libros más vendidos, de película más vista en una semana y la serie de más audiencia en la televisión con guión suyo. 







 







Al final de su vida se le diagnosticó un cáncer linfático pero no murió de eso sino de un accidente cerebro vascular a la edad de sesenta y seis años. En sus últimos tiempos agudizó una faceta que siempre había estado presente en su obra; a saber, la divulgación científica y la crítica al histerismo pseudocientífico. Crichton se nos presenta como un militante contra la calentología oficial del IPCC; en su última obra: "Estado de Miedo", presenta un manifiesto acusando al nuevo ecologismo de apocalíptico y pseudocientífico.

6 oct 2013

El ejército

En uno de sus álbumes, en las aventuras de Astérix en Hispania, el genial René Goscinny, con su acerado pero humano humor, nos cuenta la historia del viaje de Astérix  y Obelix a Hispania para proteger a un niño hijo de un rebelde español antirromano. Como siempre nuestros defectos no escapan al ojo del guionista, el niño es caprichoso y cuando no obtiene lo que quiere, amenaza con ahogarse reteniendo la respiración con cabezonería. 
















Es efectivamente el voluntarismo hispánico puesto en evidencia, una de nuestras características junto con la de perseguir molinos de viento como Don Quijote. La aplicación de este defecto al pacifismo hispánico, de manera que desapareciendo el ejército desaparece la posibilidad de guerras, nutre la cultura de masas. Cualquier gasto militar es superfluo, este tipo de voluntarismo subyace en todo el pensamiento progre de esta desgraciada España. 

















Pero no; el principio organizador de cualquier sociedad se basa en la guerra, ya sea como amenaza o como posibilidad real. La autoridad del Estado por encima del pueblo se apoya en los poderes bélicos; no existe la potestad sin la fuerza para ejercerla. Nos sorprendemos de la capacidad británica para reírse de nosotros en el caso Gibraltar, para tomarnos el pelo a diferencia de lo hecho con China a propósito de Hong Kong. Una de las razones es la fuerza del ejército chino. Tácito decía: "si quieres la paz prepara la guerra". Nuestros pacifistas de salón, por otra parte nada pacíficos, se agazapan para liquidar el ejército y con ello el poder del Estado.

3 oct 2013

Juan José Linz

Ha muerto el sociólogo político más importante de la España contemporánea. Catedrático en Yale llevaba mucho tiempo estudiando el ser político de España y ésta es la necrológica de El País.





2 oct 2013

Tom Clancy

Hace unos años, hubo una polémica sobre una novela escrita por este autor norteamericano, "Balance de Poder". En ella se desarrollaba una trama delirante con una España de grupos étnicos estancos casi prerromanos. Yo lo conocía más por las películas hechas sobre sus novelas algunas muy entretenidas.


Empresario, asegurador, experto en armas y tecnología militar y sobre todo extremadamente patriota y conservador; Clancy ha muerto en Baltimore lugar donde nació, vivió y trabajó.


Ésta es la necrológica de 20 Minutos.



1 oct 2013

El derecho a decidir

Reproduzco un interesante artículo sobre el derecho a decidir publicado en El País.

 

El derecho a decidir.

 


El País | Mario Vargas LLosa.



El mejor artículo que he leído sobre el tema del independentismo catalán, que, aunque parezca mentira, está hoy en el centro de la actualidad española, lo ha escrito Javier Cercas, que es tan buen novelista como comentarista político. Apareció en El País Semanal el 15 de septiembre y en él se desmonta, con impecable claridad, la argucia de los partidarios de la independencia de Cataluña para atraer a su bando a quienes, sin ser independentistas, parezcan serlo, pues defienden un principio aparentemente democrático: el derecho a decidir.



Allí se explica que, en una democracia, la libertad no supone que un ciudadano pueda ejercerla sin tener en cuenta las leyes que la enmarcan y decidir, por ejemplo, que tiene derecho a transgredir todos los semáforos rojos. La libertad no puede significar libertinaje ni caos. La ley que en España garantiza y enmarca el ejercicio de la libertad es una Constitución aprobada por la inmensa mayoría de los españoles (y, entre ellos, un enorme porcentaje de catalanes) que establece, de manera inequívoca, que una parte de la nación no puede decidir segregarse de ésta con prescindencia o en contra del resto de los españoles. Es decir, el derecho a decidir si Cataluña se separa de España sólo puede ejercerlo quien es depositaria de la soberanía nacional: la totalidad de la ciudadanía española.



Ahora bien, Cercas dice, con mucha razón, que si hubiera una mayoría clara de catalanes que quiere la independencia, sería más sensato (y menos peligroso) concedérsela que negársela, porque a la larga es “imposible obligar a alguien estar donde no quiere estar”. ¿Cómo saber si existe esa mayoría sin violar el texto constitucional? Muy sencillo: a través de las elecciones. Que los partidos políticos en Cataluña declaren su postura sobre la independencia en la próxima consulta electoral. Según aquel, si Convergencia y Unión lo hiciera, perdería esas elecciones, y por eso ha mantenido sobre ese punto, en todas las consultas electorales, una escurridiza ambigüedad. Al igual que él, yo también creo que, a la hora de decidir, el famoso seny catalán prevalecería y sólo una minoría votaría por la secesión.



¿Por cuánto tiempo más? Cara al futuro, tal vez Javier Cercas sea más optimista que yo. Viví casi cinco años en Barcelona, a principios de los setenta –acaso, los años más felices de mi vida- y en todo ese tiempo creo que no conocí a un solo nacionalista catalán. Los había, desde luego, pero eran una minoría burguesa y conservadora sobre la que mis amigos catalanes –todos ellos progres y antifranquistas- gastaban bromas feroces. De entonces a hoy esa minoría ha crecido sin tregua y, al paso que van las cosas, me temo que siga creciendo hasta convertirse –los dioses no lo quieran- en una mayoría. “Al paso que van las cosas” quiere decir, claro está, sin que la mayoría de españoles y de catalanes que son conscientes de la catástrofe que la secesión sería para España y sobre todo para la propia Cataluña, se movilicen intelectual y políticamente para hacer frente a las inexactitudes, fantasías, mitos, mentiras y demagogias que sostienen las tesis independentistas.



El nacionalismo no es una doctrina política sino una ideología y está más cerca del acto de fe en que se fundan las religiones que de la racionalidad que es la esencia de los debates de la cultura democrática. Eso explica que el President Artur Mas pueda comparar su campaña soberanista con la lucha por los derechos civiles de Martin Luther King en los Estados Unidos sin que sus partidarios se le rían en la cara. O que la televisión catalana exhiba en sus pantallas a unos niños adoctrinados proclamando, en estado de trance, que a la larga “España será derrotada”, sin que una opinión pública se indigne ante semejante manipulación.

El nacionalismo es una construcción artificial que, sobre todo en tiempos difíciles, como los que vive España, puede prender rápidamente, incluso en las sociedades más cultas –y tal vez Cataluña sea la comunidad más culta de España- por obra de demagogos o fanáticos en cuyas manos “el país opresor” es el chivo expiatorio de todo aquello que anda mal, de la falta de trabajo, de los altos impuestos, de la corrupción, de la discriminación, etcétera, etcétera. Y la panacea para salir de ese infierno es, claro está, la independencia.



¿Por qué semejante maraña de tonterías, lugares comunes, flagrantes mentiras puede llegar a constituir una verdad política y a persuadir a millones de personas? Porque casi nadie se ha tomado el trabajo de refutarla y mostrar su endeblez y falsedad. Porque los gobiernos españoles, de derecha o de izquierda, han mantenido ante el nacionalismo un extraño complejo de inferioridad. Los de derechas, para no ser acusados de franquistas y fascistas, y los de izquierda porque, en una de las retractaciones ideológicas más lastimosas de la vida moderna, han legitimado el nacionalismo como una fuerza progresista y democrática, con el que no han tenido el menor reparo en aliarse para compartir el poder aun a costa de concesiones irreparables.

Así hemos llegado a la sorprendente situación actual. En la que el nacionalismo catalán crece y es dueño de la agenda política, en tanto que sus adversarios brillan por su ausencia, aunque representen una mayoría inequívoca del electorado nacional y seguramente catalán. Lo peor, desde luego, es que quienes se atreven a salir a enfrentarse a cara descubierta a los nacionalistas sean grupúsculos fascistas, como los que asaltaron la librería Blanquerna de Madrid hace unos días, o viejos paquidermos del antiguo régimen que hablan de “España y sus esencias”, a la manera falangista. 


Con enemigos así, claro, quién no es nacionalista.

Al nacionalismo no hay que combatirlo desde el fascismo porque el fascismo nació, creció, sojuzgó naciones, provocó guerras mundiales y matanzas vertiginosas en nombre del nacionalismo, es decir, de un dogma incivil y retardatario que quiere regresar al individuo soberano de la cultura democrática a la época antediluviana de la tribu, cuando el individuo no existía y era solo parte del conjunto, un mero epifenómeno de la colectividad, sin vida propia. Pertenecer a una nación no es ni puede ser un valor ni un privilegio, porque creer que sí lo es deriva siempre en xenofobia y racismo, como ocurre siempre a la corta o a la larga con todos los movimientos nacionalistas. Y, por eso, el nacionalismo está reñido con la libertad del individuo, la más importante conquista de la historia, que dio al ciudadano la prerrogativa de elegir su propio destino –su cultura, su religión, su vocación, su lengua, su domicilio, su identidad sexual- y de coexistir con los demás, siendo distinto a los otros, sin ser discriminado ni penalizado por ello.



Hay muchas cosas que sin duda andan mal en España y que deberán ser corregidas, pero hay muchas cosas que asimismo andan bien, y una de ellas –la más importante- es que ahora España es un país libre, donde la libertad beneficia por igual a todos sus ciudadanos y a todas sus regiones. Y no hay mentira más desaforada que decir que las culturas regionales son objeto de discriminación económica, fiscal, cultural o política. Seguramente el régimen de autonomías puede ser perfeccionado; el marco legal vigente abre todas las puertas para que esas enmiendas se lleven a cabo y sean objeto de debate público. Pero nunca en su historia las culturas regionales de España –su gran riqueza y diversidad- han gozado de tanta consideración y respeto, ni han disfrutado de una libertad tan grande para continuar floreciendo como en nuestros días. Precisamente, una de las mejores credenciales de España para salir adelante y prosperar en el mundo globalizado es la variedad de culturas que hace de ella un pequeño mundo múltiple y versátil dentro del gran teatro del mundo actual.



El nacionalismo, los nacionalismos, si continúan creciendo en su seno como lo han hecho en los últimos años, destruirán una vez más en su historia el porvenir de España y la regresarán al subdesarrollo y al oscurantismo. Por eso, hay que combatirlos sin complejos y en nombre de la libertad.



© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2013.

© Mario Vargas Llosa, 2013.

28 sept 2013

Martín de Riquer

Ha muerto el catedrático y especialista en letras medievales Martín de Riquer, seguramente su edad (99) lo protegía de los nefastos acontecimientos que afligen a sus queridas España y Cataluña. Es el mismo científico liberal que viendo el furor iconoclasta de los milicianos en la guerra, los asesinatos de religiosos, la destrucción de las iglesias, las bibliotecas y el patrimonio cultural, decidió alistarse en el tercio de Montserrat para luchar por España y por Cataluña.




Transcribo aquí la necrológica del periódico "El Mundo".

Fallece el profesor Martín de Riquer, decano de los miembros de la RAE.

 

 

El filósofo en su casa de Barcelona.| Domenec Umbert 

El filósofo en su casa de Barcelona.| Domenec Umbert







El profesor Martín de Riquer, el más antiguo de los miembros de número de la Real Academia Española y uno de los mayores especialistas en "El Quijote", ha muerto este martes a los 99 años en Barcelona, según ha informado un portavoz de la RAE. Elegido académico (silla H) el 17 de diciembre de 1964, ingresó en la corporación el 16 de mayo de 1965 con el discurso titulado 'Vida caballeresca en la España del siglo XV'. Le respondió, en nombre de la institución, Dámaso Alonso.

Nieto del dibujante, pintor y poeta Alexandre de Riquer, y también padre del historiador Borja de Riquer, Martín de Riquer era doctor en Filología Románica y fue catedrático de Literaturas Románicas de la Universidad de Barcelona, doctor honoris causa por las universidades de La Sapienza (Roma) y de Lieja (Bélgica), correspondiente de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, de la Real Academia Gallega, del Centro de Cultura Valenciana y miembro de una veintena de asociaciones internacionales. Asimismo, fue presidente de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona (1963-1996).

Entre sus trabajos destacan, además de los dedicados a Cervantes y al Quijote, "Los trovadores" (1975), "Historia de la Literatura Universal" (1957-1959), "Historia de la Literatura Catalana" (1964-1966), "Estudios sobre el Amadís de Gaula" (1987) y "Reportajes de la Historia", escrito en colaboración con su hijo Borja de Riquer (2010).

Senador por designación Real en las Cortes Constituyentes (1977-1979), Martín de Riquer recibió, entre otras distinciones, el Premio March (1962), el Premio Ramón Llull (1970), el Premio Nacional de Literatura Catalana a la investigación sobre literatura catalana (1985), el Premio Internacional Menéndez Pelayo (1990), el Premio Nacional de Ensayo por Aproximació al Tirant lo Blanc (1991), el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (1997), el Premio Nacional de las Letras Españolas (2000) y el Premio Bartolomé March (2003) por su ensayo Para leer a Cervantes. En 2005 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

23 sept 2013

Álvaro Mutis

Ha muerto el gran poeta y novelista colombiano. Reconocido por todos no sólo por su labor como escritor sino por su afabilidad y talante liberal, amigo a la vez de Gabriel García Márquez y del Rey de España. Fue izquierdista en su juventud pero evolucionó a posturas más conservadoras y reconocía, no como butade sino argumentando, que lo peor ocurrido en Hispanoamérica había sido romper el vínculo entre estas naciones y España. 
A la pregunta de cuándo se jodió Hispanoamérica, contestaba que en la independencia y si uno lee al último Bolíbar encuentra los argumentos.
Descanse en paz.











18 sept 2013

El fundamentalismo democrático

A propósito de la cadena humana que pretende forzar el reconocimiento del "Derecho de Autodeterminación" para Cataluña, tuve una conversación con un amigo catalán sobre el particular. La pretensión de querer decidir la historia, la razón y lo razonable a golpe de plebiscito es un imposible.  No existe un ente metafísico inseparable que sean los Países Catalanes y, sin embargo, se pueda dividir España.







La Democracia es un sistema para conocer el sentido de la opinión pública, una forma de conseguir la participación popular, pero no hace la "historia" porque ésta no es reversible. La Democracia hace o sirve a las cosas reversibles, ningún Estado o poder permitirá que unos rebeldes se queden con una parte del territorio nacional. En una escena de la reciente película "Lincoln", sobre la guerra civil, en la nación que es la primera democracia que hay en el mundo,  el general Grant espeta a los confederados: "aquí no hay dos naciones, aquí hay una nación y unos rebeldes". 









Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler consiguió desestabilizar Europa entera por el expediente de obligar a realizar plebiscitos allí donde hubiera una minoría de etnia más o menos alemana; al final, consiguió lo que quería. El derecho del Estado a su unidad nacional se compadece perfectamente con el Derecho de Autodeterminación para las colonias y los territorios ocupados y explotados








En los últimos trescientos años, y mucho antes, los catalanes han participados en todas las empresas de España, incluso combatiendo a potencias ocupantes (Gerona, El Bruch), han dado a España presidentes del Gobierno (Prim, Figueras, Pi y Margall) y han mantenido un mercado cautivo español e hispano americano (Cuba, Filipinas). Cataluña, tan poblada porque hay gentes de otras procedencias, no entra en los cánones del Derecho de Autodeterminación. Todo esto sin contar una ley y una constitución aprobada por los catalanes y por el partido de Mas (CiU).








Durante la etapa democrática, CiU ha apoyado sistemáticamente la investidura de gobiernos españoles, la Constitución, Estatutos y presupuestos. Ha aprobado sistemas de financiación autonómica y ha participado en la ejecución de políticas nacionales. ¿Por qué un político que sólo hace unos meses hablaba de la independencia como algo antiguo está en esta tesitura?¿Por qué ese cambio radical en las encuestas?¿A qué se debe el silencio de los empresarios que no se ha producido en el País Vasco con lo que caía (caso Korta)?¿Es la negativa a encarar la crisis, a responsabilizarse del esfuerzo?¿Hay alguien detrás de esto (la Francia de Valls, la Inglaterra de Cameron)? No lo sé, pero si sé que España debe reaccionar con un plan serio de modificación de las estructuras del Estado, potenciar la corresponsabilidad fiscal, modificar nuestras relaciones con la UE, y el euro, y encarar una educación contra el nacionalismo separatista regional. 









Hasta que no nos lo tomemos en serio, la rauxa dominará nuestras relaciones con Cataluña. Si por cualquier causa se produjese la independencia de Cataluña, contra la razón, la historia, la demografía y el sentido común, la locura se apoderará de España y se producirán peticiones de autodeterminación en cascada del País Vasco, Galicia, Andalucía, Valencia y Baleares. Hemos de impedirlo por patriotismo sí pero sobre todo por que es razonable y en defensa propia.

17 sept 2013

Philip K. Dick

Tradicionalmente la ciencia ficción había vivido en un gueto secundario de literatura pulp y cine serie b, pero a partir de 1968 con "2001 Una Odisea en el Espacio" ha entrado en el gran cine como miembro de pleno derecho. Gracias a esto la crítica empezó a mirar con mejores ojos a la literatura de ciencia ficción, así como las grandes producciones cinematográficas arrastrarán también una reivindicación del género policíaco, ya sabemos lo renuente que es la crítica ante la literatura de género. 


















Philip K. Dick empezó en ese momento a despertar el interés que no había conseguido levantar a pesar de ganar dos premios Hugo y un premio de relatos cortos de ciencia ficción. Los premios Hugo se fijan sobre todo en las ideas originales, quizá más que en la calidad literaria, pero nadie puede dedicarse a escribir en USA sin hacerlo al menos medianamente bien. 
En Dick hay una mezcla de novela psicológica y ciencia ficción que no hace ascos a la ucronía ni a la distopía, es una mezcla de Stanislaw Lem y Stephen King.



















Philip K. Dick nació en el seno de una familia de clase media, su padre era inspector de seguros agrarios en Chicago (Illinois), pero su infancia no estuvo exenta de acontecimientos extraños. Su hermana gemela murió como consecuencia de las heridas producidas en un accidente y él mismo ingresó en el hospital con síntomas de desnutrición. Sus resultados en la escuela no destacaron salvo por sus bajas notas en redacción (aunque su profesor vio talento en él). Fue a la universidad de California en Berkeley en el momento en que había que estar, pero abandonó sus estudios cuando le pidieron que entrara en el programa de oficiales de complemento (milicia universitaria), a partir de ahí se dedicó profesionalmente a la escritura. Fue amigo de los más conspicuos miembros de la generación beat: Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs. 

















En una época esencialmente optimista, en su obra se ve un futuro atroz lo que probablemente es consecuencia de la naturaleza bipolar de Dick. Consumió drogas en su juventud, y entre ellas LSD, pero más adelante fijó su costumbre en el alcohol, el tabaco y las anfetaminas. Después de tomar analgésicos fuertes, tras una visita al dentista, se desató en él una esquizofrenia paranoica con tendencia a fantasías conspiranoicas religiosas, new age, aunque tenía intervalos de lucidez. Acertó más que otros en su visión del futuro. Aseguró a Ridley Scott que Blade Runner sería un éxito pero no pudo disfrutar de los beneficios de la compra, por parte de Hollywood, de los derechos de sus novelas. Murió de un infarto repentino en compañía de su tercera mujer, a la edad de 54 años.


4 sept 2013

La sostenibilidad

Esta mañana, yendo al trabajo, me ha pasado algo que podría haberme pasado día tras día durante años pero no me había dado cuenta. Desde una cadena de radio de la Iglesia, una voz firme y asertiva me instaba a trabajar incansable por la sostenibilidad del planeta. Estas cosas las oyes constantemente como quien oye llover pero hoy, he despertado cayendo en cuenta de la tremenda estupidez y comida de coco que se encierra en esa frase, energías renovables para evitar el calentamiento global.














Es decir hay que combatir el incremento de la temperatura mundial en el 2500, pagando lo que no podemos en la factura del 2013. Cualquier duda sobre el calentamiento global, el hecho innegable de que no se ha producido en los últimos años, el fracaso para pronosticar el tiempo de mañana, no les arredra. "Qué has hecho tú por la sostenibilidad"... y desde una cadena eclesial, vamos cómo si te lo hubiera dicho Cristo. La sostenibilidad, ortograma progre donde los haya, como mandamiento de la Ley de Dios.