21 may 2010

Democracia











Decía Churchill que la Democracia es el peor régimen político si se exceptúan todos los demás, pero Aristóteles decía que el riesgo principal de la Democracia es la demagogia y la corrupción.






















En realidad la definición de Democracia dada por Lincoln: "gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo" es perfectamente utópica.



















El pueblo siempre es gobernado por grupos o élites, entendiendo "élites" en el peor sentido de la palabra, como bien indicó el sociólogo Wright Mills ( grupos de presión).















La gran virtud de la Democracia liberal es el respeto a los espacios de privacidad e intimidad y el respeto a la propiedad privada de los pobres, los ricos ya saben defenderse; entendiendo por pobre la sufrida clase media, es decir esa gente con ahorros que van desde 30.000 € hasta 600.000 € por decir algo; vamos que no son los Botín de turno, es decir los ricos de verdad.

















El fundamento de este régimen es el "Estado de Derecho", un tipo de Estado que respeta su propia ley y las libertades, ya sean personales, ciudadanas o sociales, con políticas garantistas de esos derechos pero que la sociedad resuelve por su cuenta.
























De esta forma, el gobierno siempre debe buscar cierto nivel de consenso social o se expone a que se cree un estado de opinión que le haga perder el poder.









Cuanta más formación humana y cultural tenga el pueblo, cuanto más se respete la libertad de información, cuanto menos dictadura de los socialistas de todos los partidos, mejor funcionará.

17 may 2010

Tartufo










Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière (París, 15 de enero de 1622 – ibídem, 17 de febrero de 1673), fue un dramaturgo y actor francés y uno de los más grandes comediógrafos de la literatura occidental.







Considerado el padre de la Comédie Française, sigue siendo el autor más interpretado. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de restricciones absurdas.







Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: "No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo"; su principal objetivo fue el de hacer reír a la gente honrada.















Una de las obras principales de Molière es Tartufo. El personaje del Tartufo es algo así como un bufón falsamente devoto (de hecho, Molière iba vestido de juglar o de bufón al interpretarlo, provocando una escena aun más rocambolesca), pero el papel es algo ambiguo, pues es representado más bien como un cura o un fraile de la época, que incluso tiene un ayudante.















Tartufo es el personaje principal de la obra pues en torno a él se desarrolla toda la trama. Aparece en ésta tardíamente, pero aun así sabemos como es por los comentarios que hacen los otros personajes.







Desde el primer momento por su malicia e hipocresía se nos hace odioso, verdaderamente odioso. Por sus manejos es un hombre bastante listo y rastrero, que no duda en engañar y aprovecharse de los inocentes que crean en su palabra.






Tiene un aspecto de bufón que hace reír al público, pues sus comentarios acerca de su supuesta pobreza no se corresponden en absoluto a su buen estado de salud (de hecho es descrito por Dorina como gordo, colorado, con mucho apetito, etc.).














Si admitimos que en la política española abundan los comportamientos tartufescos, ¿qué ministro del gobierno representa fielmente al personaje, eso sí, adaptado a nuestra época?

15 may 2010

Sincretismo y aportaciones de Occidente

Desde finales de abril, coincidiendo con las celebraciones de San Jorge y primero de mayo, todo Occidente, desde la noche de los tiempos y hasta que la inmigración descontrolada y el olvido acaben con toda tradición, ha venido tomando precauciones para ponerse a salvo de las alteraciones atmosféricas, y para reencontrar el equilibrio perturbado por el encuentro de las fuerzas telúricas y las de la superficie de la tierra que se produce en esa época.


























Cuando una civilización obtiene la supremacía de manera tan global como la Occidental cristiana, tiene la posibilidad de marcar la pauta en el mundo entero en campos diversos.

















Por ejemplo en Méjico, que es un país occidental fundamentalmente cristiano, existe la tradición de que los campesinos peregrinen a la capital federal para honrar a la Virgen de Guadalupe que, como sabemos, procede de Extremadura aunque hay mucha devoción en Guipuzcoa. Se sabe que en el Méjico precolombino los campesinos peregrinaban a Tenochtitlan (Mejico D.F.) para honrar a la diosa Quetzalcoatl.


















En Navarra, hay un santuario en el monte San Miguel de Aralar que se encuentra en la frontera entre Álava, Navarra y Guipuzcoa donde, con toda probabilidad, debió de haber un santuario precristiano. De la misma forma hemos exportado al mundo entero: el calendario, los ritmos temporales de la vieja Europa y así se celebra el fin de año el 31 de diciembre en Singapur y hablamos de verano o invierno en el Ecuador.



























Una de las cosas que hemos exportado es el sistema industrial capitalista, de crecimiento sostenido e innovador; hasta en la época de la guerra fría se ponía en cuestión la propiedad de los medios de producción pero no el sistema industrial.








¿Ha sido el sistema capitalista consustancial al Occidente cristiano? No, durante muchos años (toda la Edad Media) no hubo ni esbozo; sin embargo, en plena decadencia y olvidado el cristianismo, observamos la radicalidad de la conquista mundial de los corazones y las mentes. Todo el mundo quiere ganar dinero, que se creen puestos de trabajo e innovar, claro que esto a veces choca con las identidades culturales de los diversos países y civilizaciones.

11 may 2010

Etnicidades

Cuando los norteamericanos, y otros pueblos multiétnicos coloniales, observan a la vieja Europa, tienen tendencia a vernos como un cúmulo de tribus; en realidad nos ven un poco como veían a las tribus de indios que poblaban el territorio actualmente ocupado por ellos.


















La consecuencia de esto es que siempre acaban dando pábulo a cualquier movimiento nacionalista que surja; este sentimiento viene muy bien a las élites imperiales pues posibilita la supervivencia de grupos políticos minoritarios, y muchas veces demenciales, que debilitan a los Estados europeos.

































Con España es siempre así, aunque nuestros movimientos nacionalistas sean tan débiles que no hayan podido llevar sus propósitos a la victoria, a pesar de la dificultosa historia de España, siempre se benefician de la buena conciencia y el qué dirán de esos progres yankees.





















Sin embargo, hace unos días estuve de visita en el valle de Baztán, y parecía de cuento, casi un parque temático con actores sacados de calendarios de Lan Kide.










A pesar de esta multiplicidad de culturas que se trenzan en la abigarrada Europa, aquí el estadio tribal desapareció hace tiempo, incluso antes de la llegada de los romanos; pero ahí están esos pequeños pueblos.











10 may 2010

Garzón

Ante la caterva de despropósitos que se están vertiendo sobre el asunto Garzón, he dejado pasar un poco de tiempo para hacer una serie de precisiones.










Garzón no está siendo procesado por haber investigado los crímenes del franquismo y la guerra civil sino por prevaricación, ya que la competencia, y así se le indicó desde la Audiencia Nacional y desde los tribunales superiores de las comunidades autónomas, correspondía a los tribunales superiores de las comunidades autónomas.












Hay otras dos causas contra Garzón: una por no haber respetado el privilegio abogado cliente, colocando escuchas en el caso Gürtel, en una interpretación torcida de la ley antiterrorista y otra por haber cobrado de una institución encausada, sometida a su juicio y que luego resultó sobreseída.











Garzón cuenta con todas las garantías procesales y de derecho de recursos, y aún no ha sido juzgado. Ninguno de los jueces que le juzgarán e instruyen el sumario fue juez con Franco, por su edad, y sí fue fiscal en el franquismo Jimenez Villarejo. Varela fundó "Jueces para la Democracia" en La Coruña.











Los restos de los asesinados han podido desenterrarse siempre, y desde que se descubrió la prueba del DNA las asociaciones han recibido dinero, también en la época Aznar.










Como bien indica Javier Pradera en El País, España aprobó la aceptación del criterio de imprescriptibilidad de crímenes contra la humanidad en los años sesenta, de manera que los crímenes de la guerra civil y el primer franquismo son anteriores; se aplica el criterio de irretroactividad.











La amnistía fue una exigencia de la izquierda en la época de la transición, frente al Búnker que quería seguir persiguiendo los crímenes de ETA anteriores a la Democracia. La acción popular fue una exigencia de la izquierda que se impuso frente al criterio de la derecha.










Cualquiera de los 20 grupúsculos que componen Falange Española son partidos legales, y sus miembros están en plenitud de sus derechos, al igual que la extrema izquierda incluida Izquierda Unida. Ni unos pueden ser acusados de los crímenes de Franco ni otros de los crímenes de Stalin.











El propio Garzón aplicó la amnistía ante una denuncia a Carrillo por los crímenes de Paracuellos.












Los sindicatos hacen un papelón ayudando con sus movilizaciones a ocultar los 5 millones de parados al gobierno y creando una expectativa de culpabilización metafísica de la derecha.

8 may 2010

Construcción nacional




















La monarquía Habsburgo, en la península ibérica, que estaba desarrollando el Estado moderno embrionario de los Reyes Católicos, sufría el desgaste propio de la construcción de un Imperio ultramarino y sobre todo de un Imperio europeo.








Este periodo de decadencia económica y demográfica, de los llamados Austrias menores, coincide con la consolidación y desarrollo de un espacio universal en el que, a la sombra de España, van a participar los pueblos europeos austracistas.












Sin embargo, a mediados del siglo XVII, la derrota político militar de este gigante con pies de barro viene a significar el fin del modo de ser grande a lo español en Europa; es el nacimiento de la leyenda negra.








Tras la paz de Westfalia, se produce el colapso de la hegemonía española en Europa. En esa época, nos indica Henry Kamen, que los asturianos tenían más fácil conseguir vino en Cataluña que en León o en la Ribera del Duero; de manera que la construcción nacional en España se produce cuando el fabuloso Imperio español se empieza a desmoronar.
















Por otro lado, cuando colapsa el Imperio en Europa, se mantiene en América como factor de equilibrio de las potencias europeas; luego, con la entronización borbónica el factor de mantenimiento será la alianza con Francia.













En la época borbónica, se desarrollará el Estado Español con una política de obras públicas, administrativa y con los centralizadores, fiscalmente, Decretos de Nueva Planta, creándose una burguesía nacional que será la base posterior de la Nación.








El Conde de Aranda viendo el deseo de los criollos americanos de comerciar, no sólo con la Metrópoli y Francia sino con Inglaterra y USA también, tiene la idea de formar monarquías asociadas a la Corona Española en las personas de infantes de la familia real. No lo consigue y el resultado es que, bajo la invasión napoleónica, se produce la puesta de largo de la Nación política española en el contexto de la disolución del Imperio.
















Los británicos por el contrario firman el Acta de Unión en 1815, tras la victoria sobre Napoleón, y en el momento creciente de la formación de su gran Imperio. Posiblemente esta sea una de las razones de la dificultad de vertebrar España en los siglos XIX y XX.

7 may 2010

Películas

A propósito de lo escrito en la anterior entrada, también voy a hablar un poco de mi relación con el cine.


















Mi carrera comienza en un pequeño cine de barrio, que ya cerró, especializado en reestrenos a donde me llevaron a ver mi primera película: "Blanca Nieves y los Siete Enanitos", aquello me produjo fascinación y conseguí que me llevaran a ver otra de Walt Disney, en esa ocasión "Pinocho".









Tiempo después no pude ver, en el mismo cine, la película "Policía Montada del Canadá" por ser reservada a mayores de 14 años; eran otros tiempos. A partir de ahí, no había sábado que no fuese al cine del colegio donde llegaron a crear un cine club; de esa época es también un programa televisivo, "Sesión de Tarde", en el que se podía ver un elenco del cine clásico de aventuras, quizá un poco antiguo pero muy interesante; precisamente repetían con fruición los kilómetros de metraje que los americanos habían grabado durante la Segunda Guerra Mundial.























La televisión de entonces producía también excelentes telefilms, que eran fuente de entretenimiento, recuerdo por el impacto que me producían "Viaje al Fondo del Mar" y "Viaje a las Estrellas (Star Trek)".










Después ya empecé a ir, junto con mis amigos, a series de reestreno que los miércoles por la noche daban en algunos cines; íbamos también a cineclubs de Pamplona abriendo un poco el espacio.










En la transición se pusieron de moda los cines de arte y ensayo, donde veíamos películas que, o no se habían estrenado en España (por la censura) o si se habían estrenado habían estado prohibidas como el Acorazado Potemkin.






















Poco a poco esos cines empezaron a exhibir películas de la época, pero del cine del Este o las europeas llamadas de autor. Recuerdo haber visto todo Rohmer, todo Godard, Truffaut, etc.









Durante años estuve yendo a la sesión golfa y barata de los miércoles, a películas comerciales de estreno, y sólo con el tiempo, por los estudios y luego el trabajo, la frecuencia disminuyó.










































Pero entonces apareció el vídeo y después el DVD, lo que te permitía ver en casa lo que quisieras, clásico o de actualidad, sin ir a las salas. Hoy día, con Internet puedes ver prácticamente todo, incluidas series de televisión de éxito, pero eso sí muy de vez en cuando y para películas espectaculares me sigue gustando ir a la sala oscura.

Lecturas

Tendría yo unos cinco años cuando apareció una amiga de mi tía, ambas han muerto, con un regalo singular, era un TBO un TBO de Pumby, cuyas aventuras eran obra de un dibujante y guionista valenciano de nombre Sanchís.



















Hasta entonces yo había leído cuentos, los más infantiles y luego de Calleja, de cara a apuntalar mi capacidad lectora, pero no mostraba creo preferencia por ninguno en especial; sin embargo, ese fue el comienzo de mi carrera como lector.








Por culpa de una enfermedad motriz, cuyas consecuencias se extienden por mi infancia, paulatinamente iba descendiendo mi afición a correr y crecía mi afición a leer, de manera que me fui convirtiendo en uno de esos adolescentes que en el patio del recreo se dedican a comentar el telediario del día pasado o a la tarea de ciencias, antes de jugar al fútbol treinta contra cuarenta.









De ahí la aparición de una sucesión de comics que van desde el Capitán Trueno hasta Asterix y Tintín, con la natural curiosidad por los lugares donde se desempeñaban sus aventuras; curiosidad que pude satisfacer en la enciclopedia Espasa y en un atlas que compró mi padre, y que es una de las cosas que más agradezco.
































En relación con lecturas más serias, a los 10-11 años, recuerdo que los Hermanos Maristas ya me proporcionaban libros de biografías célebres, gracias a aquello pude conocer un poco de la vida de Gengis Kan o de Atila.










Mis padres me regalaban libros, y recuerdo entre otros a Los Hollister, novelas de Michael Ende y las aventuras de Pinocho y Bonete.










































Sin embargo, en el colegio era muy popular Enid Blyton, que también leí, aunque las auténticas lecturas de mi adolescencia fueron Karl May, Emilio Salgari y Julio Verne.










Estos autores habían escrito para adultos jóvenes, obreros y estudiantes, siendo muy populares en la edad de la inocencia; sin embargo, en mi época ya estaban relegados al público infantil y juvenil.









De Julio Verne ya he hablado en este blog, pero no de los otros; Karl May escribió novelas del oeste sin haber salido de Alemania, a finales del siglo XIX, y de Salgari recuerdo que en algunas de sus novelas los españoles eran los malos, lo que era anatema para mí.








Y de ahí el caos, un desbordamiento de lecturas que van desde los clásicos en español y francés por la escuela, los best sellers, lo culturalmente correcto ("lo que hay que leer") y las novelas policíacas sobre todo en la mili.










En la universidad me interesé por lecturas de ensayo de diversas disciplinas, la mayor parte alejadas de las materias de estudio, y luego he ido leyendo de diversos temas, siempre por impulsos u obligado por cursos de las más diversas materias.










Aunque ahora no leo mucha novela, citaré a tres autores que me interesan mucho: en lengua española Mario Vargas LLosa, en lengua inglesa Joseph Conrad y no puedo olvidar a Thomas Mann en alemán.





















La verdad es que no me considero un gran lector, he dedicado la mayor parte de mi tiempo a mi trabajo y a la vida social, que fue intensa en mi juventud; pero aun así, ningún día he dejado de leer un rato, antes de dormir o después de comer.

6 may 2010

Juan Manuel de Prada

En el año 2005, terminó uno de los raros programas de la televisión que cumplían los tres objetivos que, al parecer en otra época decían, la televisión desempeñaba: informar, educar y entretener; me refiero a "¡Qué Grande es el Cine!" de José Luis Garci.















Era de horario nocturno, y en él, además de proyectar una película interesante en la historia del cine, por su belleza, la novedad que representaba o sus habilidades técnicas, se analizaban todas estas cuestiones y la personalidad de sus autores en un debate posterior. El debate casi era más interesante que las películas; participaban críticos de cine, especialistas de diversos campos y escritores.


















Recuerdo particularmente la presencia de Juan Manuel de Prada, que demostraba una erudición en los campos del cine y de la literatura que parecía que lo había leído y visto todo. Si tenemos en cuenta que además escribía en periódicos, publicaba libros y hacía crítica, yo lo consideraba un auténtico prodigio pese a su juventud.








Junto a su intensa preparación para ser intelectual, Prada había estudiado no se si una o dos carreras universitarias.
















Aún hoy, leo sus artículos con interés, a pesar de la deriva fuertemente religiosa en la que ha entrado, siempre hay un análisis interesante y humorístico (de humor negro) de la realidad que nos ha tocado vivir.

5 may 2010

Español, navarro y vasco

Una de las preguntas más frecuentes cuando la gente sabe que eres navarro es: "¿pero Navarra es vasca o no?" Y es una pregunta que genera un gran cansancio pues obliga a dar una explicación larga, cuando generalmente el que pregunta, aunque tenga buena intención, desea escuchar una respuesta clara y rápida.









Hay tres realidades de una naturaleza distinta, aunque hay partidarios de mezclarlas realmente, ya sea por creencia política o por ignorancia; estas realidades son: España, Navarra y el hecho de ser vasco.



















España es una realidad nacional, si bien deriva de una entidad inicialmente geográfica que nace cuando Roma decide llamar a la península ibérica, de los griegos clásicos, Hispania.


































Poco a poco, esa realidad geográfica inicial va tornándose teatro de operaciones políticas, económicas, sociales y puesta en escena del balance de poder entre las unidades políticas peninsulares.










A lo largo del tiempo, esas unidades políticas, "Estados", que se van dando son de distinta naturaleza; y en este mismo blog he hablado de muchas de ellas: la Hispania romana, los reinos godo, vándalo, suevo, el Emirato cordobés, el Califato de Córdoba, los reinos de taifas, el Reino de Asturias, León, Castilla, Portugal, Galicia, Navarra, Aragón, la Marca Hispánica catalana, el Reino de Mallorca, el Reino de Valencia, el Reino de Murcia, el Reino de Andalucía, etc.





























El tipo de Estado es distinto en cada época, pero nunca es nacional pues la nación es un concepto que, además de ser discutido y discutible, es moderno. Al final de la Edad Media, dos potentes reinos que engloban a otros anteriores, se unen, dando lugar al embrión de lo que será el Estado Español; luego, el Estado Español moderno y finalmente la Nación española.









En este proceso de forja, se creará y se disolverá un Imperio y, aunque Portugal llega a unirse durante más de ochenta años, la unión no cuaja antes de que España se constituya en nación política.







Ya a finales del siglo XVIII, aparece España como realidad nacional política y la puesta en escena se produce en los siglos XIX y XX, aunque esto no garantiza que permanezca en el futuro o no se vuelva a recrear con unos elementos y naturaleza distintos; toda obra humana es perecedera y a la vez hija de su tiempo.





















Navarra es, en origen, un antiguo reino medieval; aunque antes de Roma en ese territorio se condensara una intrincada variedad de tribus de distinto origen con territorios cambiantes, en algunos casos con ciudades comerciales y agrícolas, en otros casos simples bandas de cazadores salvajes.
















Poco se sabe de las realidades políticas en que se organizaban, pero al comienzo de la conquista islámica el Reino se conforma a la manera medieval, con fuerte presencia de clero regular y secular, nobleza, hombres libres y siervos.








Por lo tanto, desde su origen, Navarra es un territorio político que cambia y que desaparece como entidad independiente antes del tiempo de las naciones políticas.







Ahora es una provincia dentro del Estado Español; una comunidad autónoma que tiene en su territorio lo que fue el núcleo, no todo, del antiguo Reino medieval.


















Formar parte del pueblo vasco es lo más difícil de definir entre las realidades anteriormente citadas. Lo vasco es la herencia actual (influida por las culturas española y francesa) de una cultura antigua, anterior a Roma; de una serie de tribus con desarrollo histórico, político, económico y social diverso; junto con las vicisitudes culturales (aportaciones, pérdidas), territoriales (el territorio ha sido cambiante a lo largo de la historia) y políticas (ha habido vascos en distintos espacios políticos).









Además la expansión europea en América, y hacia otros territorios, hace que aparezcan gentes de origen vasco en esas naciones; por otro lado, no todos los vascos participan actualmente de su cultura con la misma intensidad y mucha gente tiene más de un origen cultural.

























Luego, ¿cómo me definiría yo? Soy español de nación política, navarro de región geográfica (patria chica) y vasco de, en parte y lejano, origen cultural.