6 may. 2014

Racismo II



El expresidente de la Generalidad Jordi Pujol ha asegurado el viernes 4-4-2014 que el gran éxito que ha logrado el separatismo catalán es que sus movilizaciones estén llenas "de chonis y de gente que se apellida Fernández".

"Esta es la fuerza del país", ha asegurado durante un debate sobre el papel de la inmigración en Cataluña junto a su sucesor en el cargo, el socialista José Montilla, en la Casa de Cultura de San Adrián de Besós.

Pujol ha aludido al concepto choni al citar la canción del grupo catalán Els Catarres "Jenifer" (2011), sobre el romance de una castellanohablante residente en Castelldefels (Barcelona) y un joven catalán de toda la vida con fuertes convicciones nacionalistas y que además simpatizaba con CDC.









Según Pujol, en Cataluña nadie comprueba los apellidos con alguien antes de casarse, lo que prueba que, pese a llevarse más de un siglo recibiendo inmigrantes, se ha logrado una buena integración. Montilla ha celebrado que sólo "opciones minoritarias" hayan enarbolado en Cataluña los discursos populistas y xenófobos, y ha considerado que, ante el reto de integrar a la inmigración extracomunitaria, hacen falta grandes acuerdos.

También lo ha dicho Pujol y ha apreciado que, a diferencia de otros países europeos, en Cataluña y en el resto de España no ha calado este discurso. El ahora senador socialista ha recordado que él mismo es inmigrante: llegó a Cataluña en autocar en el verano de 1971, y antes que él llegaron 1,5 millones de personas procedentes del resto de España; por eso Pujol ha considerado muy importante que alguien con esos orígenes presida la Generalidad.

Montilla ha destacado el papel de la lengua catalana como uno de los elementos fundamentales que "singulariza la nación catalana", y ha abogado por que los poderes públicos sigan impulsando medidas de discriminación positiva hacia el catalán.








- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/espana/politica/2014-04-04/pujol-cree-que-el-gran-exito-catalan-es-que-haya-chonis-separatistas-1276515095/







Tal y como aparece en el texto precedente, lo que sugiere un Pujol integracionista se deconstruye en un racismo más o menos sutil. Es decir que los componentes de una clase social existente en todos los países (las chonis y los canis), que se encuentra entre lo barriobajero, lo ignorante y lo hortera se asocia a la gente apellidada "Fernández" (alusión al jefe de las CUP). Luego dice que nadie en Cataluña comprueba los apellidos antes de casarse, excepto los Pujol que comprueban la cartera.





Junto a Pujol, de convidado de piedra, un José Montilla travestido de Tío Tom sonriendo como un sacristán a las palabras de Pujol. Este racismo es consustancial al nacionalismo y su explicación, que no comprensión, puede encontrarse en el texto siguiente donde se analiza la imposibilidad del nacionalismo excluyente y la democracia.
 






La diferencia atribuida a vascos y catalanes, se exponga como racial, lingüística, o de cualquier otra forma, implica superioridad, pues de otro modo no tendría mucho sentido. Vascos y catalanes, superiores racial, cultural o europeamente,  estarían por tanto  sojuzgados por gentes agrupadas en España, un estado poco definido pero caracterizado por una inferioridad y maldad esencial. Basta atender  a la propaganda de estos movimientos para percibir un permanente ensañamiento denigratorio hacia España que recoge y amplifica los tópicos de la Leyenda Negra. Propaganda necesaria, por otra parte, para cambiar la mentalidad de vascos y catalanes, pues estos,  durante siglos, se han sentido y considerado españoles.






Que las concepciones separatistas carezcan de apoyatura histórica no es muy importante, porque la propaganda siempre puede moldear  el pasado para adaptarse a ideas preconcebidas, máxime si la crítica que recibe es floja o reducida, como ha sido el caso. En esencia, estos separatismos  combinan el narcisismo de creerse distintos y mejores, con el victimismo de sentirse avasallados por poderes que les impiden llegar a ser la maravilla que imaginan. Esta combinación puede alcanzar una fuerza extraordinaria entre las masas, baste recordar el nacionalsocialismo alemán.







La consecuencia práctica de estos nacionalismos es doble. Por una parte tienden a separar y crear hostilidad entre unas regiones y otras, y por otra a dividir a la población regional entre “buenos” y “malos”, según acepten o no sus doctrinas.  Los separatistas se proclaman automáticamente representantes del pueblo, piense lo que quiera la mayoría de él. Ello tiene, desde luego, poca relación con la democracia tal como normalmente se concibe. Con tal enfoque, las elecciones, por ejemplo, son un método aprovechable, pero nunca serán admitidas las votaciones adversas. Ocurre algo parecido con los comunistas, autoproclamados representantes del proletariado, voten lo que voten los obreros, y que utilizan las elecciones de modo similar.





Pío Moa

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