5 dic. 2018

Las elecciones y VOX

Ya va siendo hora de comentar, una vez asentado, el resultado de las elecciones andaluzas. 
Gana el PSOE con el 27.95% de los votos y 33 escaños pero la derecha: PP, 20.75%, C,s 18.27% y VOX 10.97% obtiene mayoría.



Esto es un hito histórico pues desde que hay autonomía en Andalucía, el PSOE, solo o en alianza, ha obtenido mayorías suficientes para gobernar.
Por su parte PODEMOS e IU coaligados obtienen el 16.18% que son 300.000 votos menos que la suma de PODEMOS e IU en 2015. El PSOE cae 14 escaños, de 47 a 33, una auténtica debacle. Es muy interesante la comparación con las elecciones de 2015, abstención de 41.35% respecto a 36.06% en 2015; nulos y blancos 3.78% frente a 2.4% en 2015.




Destaca el paulatino cierre de la ventana de oportunidades de PODEMOS y el surgimiento de VOX con el 10.97%.
La reacción ha sido la convocatoria de manifestaciones violentas contra los resultados de VOX, todo muy kinder, los militantes y votantes de VOX en casa tranquilos y los "demócratas" de Venezcuba quemando contenedores.




El gobierno central se apresuró a enterrar a Susana Díaz pero los "Barones" lo han impedido por miedo a las próximas municipales y autonómicas de mayo.
El programa de VOX es conservador duro pero los profesores de Políticas deben repasar la noción de fascismo; VOX nada tiene que ver. 
¿La causa de este terremoto? No creo que la corrupción rampante de la Junta o el hartazgo hayan influido de forma decisiva, ha sido el supremacismo catalán (separatista) y las contemplaciones de Sánchez, el de la moción; así como los odios entre las facciones. 
Se aproximan tiempos interesantes.




Capítulo aparte merece el CIS de Tezanos. Al contrario de los exiguos medios de otras empresas, el CIS es el Estado con todo su poder; los errores de previsión sólo pueden responder a una grosera manipulación política. Tezanos debe dimitir o nadie se creerá el CIS.

https://www.moncloa.com/andaluzas-ridiculo-tezanos/

https://resultados.elpais.com/elecciones/2018/autonomicas/01/index.html 

2 dic. 2018

Déficit democrático

Dentro de las maniobras desatadas ante la próxima convocatoria de elecciones locales y autonómicas, en el País Vasco, Bildu y PNV han hecho una declaración conjunta achacando a nuestra constitución de tener "déficit democrático". 
A ellos se les ha unido PODEMOS sin compartir toda la declaración.




Pasma que el PNV cuya historia pasa por la indisimulada colaboración con el franquismo y las excelentes relaciones con el Partido Nacionalsocialista alemán teniendo a Telesforo Monzón de correveidile. Y Bildu con su "hermandad" con ETA, casi 1000 muertos y más de 100.000 exiliados, se autodesignen como impartidores de la patente democrática.
Nuestra constitución, negociada a cara de perro fue consensuada y sostiene la democracia, y al igual que el resto de las constituciones no reconoce el derecho de autodeterminación. 
Va siendo hora de intervenir también la autonomía vasca.

26 nov. 2018

Bernardo Bertolucci

En aquellos años, se levantó la censura cinematográfica en España y dado que no habíamos tenido edad para ir a Perpiñan fuimos a San Sebastián a ver la película, el "Último Tango en París", luego llegó Novecento, un fresco de las luchas de clase en entreguerras. 
Hoy ha muerto Bernardo Bertolucci. Descanse en paz.





20 nov. 2018

Los nuevos franquistas

Tras largos años de democracia donde discretamente se intentó reparar las injusticias históricas con los damnificados por la guerra y el franquismo, bajo gobierno de Zapatero, vio la luz la ley de Memoria Histórica. La ley era perfectamente prescindible pues las reparaciones posibles se habían hecho bajo los gobiernos de Suárez, González y Aznar; y en la ley no se hablaba de la anulación de los juicios del franquismo, no por otra razón que la dificultad económica.




La ley venía a reabrir viejas heridas sin arreglar nada y de paso ponía en tela de juicio la Transición, sugiriendo un tipo de herencia metafísica entre los partidos de derecha y el franquismo. 
LLegado Sánchez al poder, tras la moción de censura, ha continuado por ese camino hablando de anulación de juicios imposible, pero de lo que de verdad se habla es de establecer una Historia canónica sobre el franquismo sustentada en la Ley.




La primera medida estrella y perentoria de Sánchez era sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos; como vemos todo acorde con su intención de no convocar las prometidas elecciones.
A moro muerto gran lanzada suele decirse en castellano; y no es que Franco hubiera deseado ser enterrado en su lugar actual, compró un panteón en el cementerio de El Pardo donde está enterrada por cierto su esposa.





Es verdad que, posteriormente, su familia compró un panteón en la cripta de la Catedral de la Almudena donde están enterrados los Marqueses de Villaverde; otra parte de la familia Franco está enterrada en El Ferrol pero ese no parece un sitio factible para una nueva ubicación de la tumba.
La familia quiere enterrarlo en La Almudena en pleno centro de Madrid; Houston tenemos un problema. 
De esta manera parece que una extrema derecha franquista, cuyos actos agonizaban año tras año, se ha despertado por obra de Sánchez; así pues ha habido que desenterrar el fantasma de el franquismo con atentado fake incluido.





Según nuestros medios de comunicación izquierdistas el peligro franquista está ahí fuera. El espectáculo está servido.

14 nov. 2018

Un poco de Historia


Millones de españoles se preguntan cómo ha sido posible que los catalanes hayan llegado a este punto de rechazo y odio a España. Se trata de un proceso de larga duración que fue puesto en marcha por Jordi Pujol y que voy a intentar explicar con un caso práctico.
Desde hace algunos años rebota sin cesar por el ciberespacio un texto al que llaman Juramento de Felipe V mediante el que numerosos separatistas pretenden apuntalar tres argumentos centrales de su ideario: la existencia secular de la nación catalana; la existencia ya en aquel tiempo de una Constitución catalana, siglos antes de la Pepa, y el reconocimiento de aquella nación y el juramento de aquella Constitución nada menos que por el gran enemigo de Cataluña y fundador de la dinastía hoy reinante. Mediante este texto, según se dice, la nación catalana queda demostrada y cualquier otra explicación sobra.
El juramento en cuestión reza así:
La nación catalana es la reunión de los pueblos que hablan el idioma catalán. Su territorio comprende: Cataluña con los condados del Rosellón y la Cerdaña, el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca. Los tres pueblos que forman la nación catalana tienen una constitución política propia y están federados entre sí y con el Reino de Aragón mediante ciertas condiciones que son objeto de una ley especial. Cataluña es el Estado político formado, dentro de la Confederación, por los catalanes del Principado y de los condados del Rosellón y de la Cerdaña. El Principado de Cataluña es libre e independiente.
El texto suele presentarse acompañado de la portada de la edición de las Constitutions y altres Drets de Cathalunya dada a la imprenta en 1704, tras las Cortes celebradas por Felipe V dos años antes. Y, junto a dicha imagen, el argumento de que se trataba de la Constitución catalana que evidenciaba el carácter democrático de la Cataluña de aquellos siglos y que tuvo que jurar Felipe d’Anjou para ser aceptado por los catalanes como su legítimo monarca.
Empecemos, pues, a desbrozar el camino aclarando que las Cortes catalanas de aquel tiempo eran estamentales –brazos eclesiástico, militar y real–, como las de toda la Europa del Antiguo Régimen, por lo que no tenían nada de democráticas.
En segundo lugar, el término constitutions no tiene nada que ver con la ley fundamental de un Estado, cuya primera manifestación tardaría casi un siglo en ver la luz en los Estados Unidos. Las constitutions catalanas –así, en plural, pues no era una, sino muchas– fueron las normas de todo tipo (procesales, civiles, penales, tributarias, comerciales) de aplicación en todo el Principado y dictadas por el rey con la aprobación de las Cortes. Eran de rango superior a otras fuentes legales como los capítols, los actes de cort, los usatges, los privilegis o las pragmàtiques.
Pero, regresando al famoso juramento, no es difícil darse cuenta al primer vistazo de que algunas cosas no encajan. En primer lugar, eso no es un juramento, sino una enunciación. En segundo, el anacrónico término Confederación, tan frecuente en la historiografía nacionalista, era completamente ajeno a la España del XVIII. Y, por supuesto, la identificación entre lengua y nación tendría que esperar todavía un siglo a que comenzaran a enunciarla Herder, Fichte y otros románticos alemanes. Solamente con esto debería haber bastado para haber sospechado que se trataba de un texto apócrifo. Sin embargo, ha sido y sigue siendo citado por miles de personas convencidas de una autenticidad probada precisamente por su repetición.
El problema es que ninguna de esas personas se ha tomado la molestia de comprobar la autenticidad de un texto que, como es comprensible, encaja muy bien en su discurso. El hecho de que haya sido citado en algún periódico, o incluso en alguna carta al director, es suficiente para darlo por cierto. Pero tiremos del hilo. El origen de la cita es el libro La victòria catalana de 1705, de Antoni Porta i Bergadà, editado por Pòrtic en 1984 y presentado en sociedad por el expresidente del Parlamento de Cataluña Heribert Barrera. Según una reseña anónima aparecida en La Vanguardia el 8 de noviembre de aquel año, Antoni Porta luchó en el frente de Lérida durante la Guerra Civil y posteriormente se ordenó sacerdote en Argentina. "¡Menudo libro y menudo historiador!", exclamó entusiasmado el anónimo redactor al comienzo de un artículo que, tras reproducir el texto de marras, concluyó reiterando que se trataba de un libro de historia "realmente ejemplar".
Pero Porta no se inventó nada, ya que el origen del fraude se encuentra un siglo atrás, en 1878, año en el que José Coroleu e Inglada (republicano, masón, militante de la Unió Catalanista y redactor de la ponencia sobre municipios de las Bases de Manresa) y José Pella y Forgas (conservador y militante de la Lliga Regionalista) escribieron al alimón un libro titulado Los fueros de Cataluña. En él se sacaron de la chistera una "Constitución política de Cataluña" inspirada, según ellos, en las viejas leyes catalanas pero "siguiendo modernas formas constitucionales (…) para mayor claridad del público" (cursivas añadidas). No hay mejor explicación que sus propias palabras:
Con la mira de dar más gráfico relieve a los principios de derecho escrito y consuetudinario que formaban la constitución histórica del Principado, los hemos clasificado, por decirlo así, a la moderna, lisonjeándonos de que nuestros lectores no tomarán a mal esta impropiedad en que incurrimos voluntariamente (…) En una palabra, los autores se han creído en la necesidad de sistematizar y presentar en forma moderna ese conjunto de disposiciones. [Énfasis añadidos].
Sin embargo, los buenos de Coroleu y Pella no modificaron solamente la forma, sino también el fondo introduciendo conceptos (nación catalana, confederación) e ideas (el pancatalanismo, la lengua como elemento definidor de la nación) completamente ajenos a la legislación histórica catalana que tan falsamente pretendían estar compilando. Y, efectivamente, los artículos 1 a 3 de dicha "Constitución" consisten en el párrafo hoy anunciado como el texto que tuvo que jurar Felipe V casi dos siglos antes de haber sido escrito.
Respecto a la idolatrada nación, merece la pena subrayarse el hecho de que, aunque curiosamente no lo recogieron Coroleu y Pella, aparece mencionada, ciertamente, en el texto redactado en 1702, en concreto en el encabezamiento dedicado al nuevo rey:
(…) cuida ab tota solicitut del consuelo de sos vassalls, y seguritat y defensa de sa Monarchia, disposant per aquest efecte un gran Exercit, que trobantse aquest Any de 1704 dins lo Regne de Portugal, gosa nou lustre ab la presencia de tant animos y valeros Rey, que infundint major valor a las Armas Espanyolas, se espera lograràn, ab lo favor de Deu, molts felices y prosperos successos para major gloria sua y honra de la Nacio Espanyola.
A esta primera falsificación de 1878 se añadió un siglo más tarde la sorprendente cita de Antoni Porta, aquel pedazo de historiador que, por inmenso error o inmensa voluntad de mentir, ignoró los cristalinos párrafos de Coroleu y Pella y presentó un texto inventado en 1878 como uno auténtico de 1702. Y tras él, todos los engañados que lo han repetido un millón de veces en todo tipo de medios y formatos. Falsedad recurrente, verdad fehaciente.
Así se han construido el rechazo a España y el subsiguiente sentimiento nacional catalán: con incesantes falsificaciones, mentiras y ocultaciones. He aquí sólo un ejemplo, y no sobre un asunto marginal o irrelevante. En el improbable caso de que algún separatista llegue a tener conocimiento de ello, le resbalará puesto que el cerebro humano es impermeable al razonamiento, el argumento y el documento, sobre todo cuando se encuentra cautivo de una fe nacionalista sabiamente inoculada. ¿Habrá alguien capaz de comenzar a darse cuenta de que es víctima de un gigantesco engaño llamado nacionalismo catalán? No parece probable, pues lo que cuenta es el sentimiento. Y ese sentimiento nunca será cuestionado ni aun sabiendo que ha sido provocado por patrañas como ésta.


2017-10-20



12 nov. 2018

6 nov. 2018

Sonrisas heladas

Todo se va al carajo otra vez; esto es un artículo de Raúl del Pozo en El Mundo que pone negro sobre blanco la tesitura en que nos encontramos. 
No puedo entender qué nos pasa cada vez que tenemos la oportunidad de salir del laberinto.




Se acerca el momento en el que los que pisaron la Constitución e intentaron despedazar la nación se sienten ante hombres de toga negra, con puñetas, gorros de borlas y huevos fritos en la pechera.
El juicio empezará en enero y se celebrará en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo, donde se juzgó por rebelión al general Sanjurjo y fue condenado a muerte. Aquel juicio duró un solo día, el de los sublevados de ahora durará tres o cuatro meses. Declararán 90 testigos propuestos por los fiscales y 300 por los abogados defensores en el majestuoso palacio de la plaza de las Salesas.
Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo, en la carta de despedida al juez Juan Antonio Ramírez Sunyer -que falleció el pasado domingo y que desde el Juzgado 13 de Barcelona investigó la conspiración del 1-O-, se refiere a las dimensiones heroicas del trabajo de Ramírez Sunyer en un ambiente hostil y le dice: "Cambiaste la Historia de nuestro país". Considera el presidente del Tribunal Supremo que ese magistrado se ha convertido en la medida de todos los jueces, en un referente al servicio de la Justicia, del Estado y de España, en la defensa del Estado de derecho y de la Justicia, "sin vacilaciones en tiempos tan convulsos".
Hoy, la fuerza de los dirigentes del Estado y de los políticos está más que nunca en la persuasión de los discursos, y el del presidente del Tribunal Supremo es clarísimo, preciso. La filosofía, la medicina -en ocasiones, la política- utilizan un lenguaje farragoso, enrevesado, y son los jueces los que más abusan de una jerga críptica. A Lesmes se le entiende todo.
Vamos a presenciar un gran combate retórico, con la existencia de la nación en juego, entre la ley y la trampa; y vamos a comprobar si es cierto que en una democracia la Justicia no puede tolerar, sin el riesgo de desaparecer, que un poder pretenda ser superior a las leyes. Ya no se va a juzgar la retórica de los independentistas, sino sus delitos.
Querían una independencia sin guerra, un derecho de autodeterminación del que carecen, una democracia plebiscitaria por encima de la ley, en un festival de la posverdad basado en textos y proclamas sobre una identidad inventada y una historia imaginada.
Ahora chantajean al Gobierno que sostienen y exigen la libertad de los presos, de los que ellos tienen la llave. Acusan al "Estado represor borbónico". Llaman a los jueces "nuevos inquisidores". Pero su revolución de las sonrisas se va a helar ante las togas de alpaca o de tergal.