28 feb. 2010

¿Qué les pasa a los buitres?

BUITRES LEONADOS ATACAN GANADO VIVO EN NAVARRA .










Uno de los acontecimientos más recientes y que causo controversia entre los científicos y estudiosos del comportamiento animal, es el ocurrido en Aróstegui, (Navarra, España), cuando denuncias, realizadas por los campesinos de aquellos valles verdes, decían que buitres leonados estaban atacando a ovejas "latxas", una variedad ovina típica de la zona. Las denuncias al principio fueron difíciles de creer, ya que siempre los buitres leonados habían sido una especie eminentemente carroñera pero nunca habían tenido este extraño comportamiento de atacar ovejas "vivas".













Dos periodistas del diario El País se desplazaron a la zona e instalaron un puesto de observación para tratar de fotografiar estos ataques de los buitres leonados.










Efectivamente, luego de dos largas semanas de espera, sus esfuerzos se vieron recompensados cuando lograron fotografiar el ataque de estos buitres a ovejas vivas, incluso quedaron sorprendidos ya que su actuación estaba totalmente fuera de los clásicos movimientos de supervivencia de ambas especies, tanto de las ovejas como la de los buitres.















El primer ataque fue rápido y decisivo, como si estas aves supieran claramente los resultados, o sea, existía una experiencia previa en su actuación. Más aún, cuando se trataba de buitres leonados que no estaban hambrientos ni eran considerados enfermos. Los periodistas lograron determinar una secuencia de ataques continuos con promedios de dos días de separación, lo que hacen pensar que no es un hecho aislado ni especial el comportamiento de estas aves.















Las voces se alzaron en todo tipo de explicaciones, se comentó la excesiva población de estos buitres en la zona, pero se sabe que todas estas especies disponen de mecanismos naturales de control interno de su reproducción.









Ramón Elósegui, biólogo del Gobierno de Navarra, que siguió este comportamiento extraño de los buitres, una vez consultado, expresó que "los buitres son animales muy complejos, un poco anárquicos, y que aún se sabe muy poco sobre sus pautas etológicas de alimentación".














Otro científico consultado, J. Antonio Donázar, especialista en buitres de la estación biológica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Doñana, (aquí podéis verlo) consultado, expresó: "los ataques de buitres leonados a ganado vivo pueden considerarse excepcionales y, aunque existían algunas citas científicas que mencionaban algún ataque, nunca nadie los había podido documentar gráficamente".







Los científicos enviados por el Gobierno navarro, con Juan Carlos Bascones a la cabeza, al principio se mostraron muy prudentes y escépticos a la hora de comentar loa ataques. Una vez demostrados los ataques a estas ovejas vivas, tuvieron que reconocer que eran reales y se estaban produciendo.









Esta extraña convivencia es una realidad, y los especialistas sugieren que los valles pueden haberse convertido en un laboratorio natural, en que haya interacciones extrañas entre el ganado doméstico y los buitres leonados. En todo caso, este fenómeno ya ha despertado la curiosidad de los científicos y se esta estudiando más de cerca para tener una explicación en un futuro próximo. ¿Qué ha determinado este cambio en la forma de ser de los buitres leonados? Tiempo al tiempo.





Los naturalistas tienen una respuesta: buitres hambrientos devoran reses debilitadas por el parto. Los ganaderos piden una solución y la Diputación estudia sus movimientos. Las descripciones desgarradoras de los ganaderos alaveses en las últimas semanas al relatar cómo decenas de buitres se abalanzan sobre sus reses vivas cuando paren, la UAGA habla ya de 80 casos en 2008, ha puesto en entredicho los principios de las leyes naturales.









Aves especializadas en comer carroña, es decir, cadáveres, parecen haberse convertido en depredadoras de animales con vida, de un tiempo a esta parte. Esta extraña conducta se ha intensificado en Álava en los últimos tres años, aunque los primeros casos se registraron hace ya una década, y ha originado una gran inquietud entre los profesionales que exigen soluciones y muchas preguntas entre los naturalistas.





¿Actúan los leonados como una nueva especie de rapaces cazadoras, como si hubieran mutado su propia genética? La respuesta de los ornitólogos es rotunda: No, no han cambiado. Simplemente se ha hecho más habitual un comportamiento que antes era extraordinario, pero también se daba, asegura David García, naturalista y portavoz del Fondo Amigos del Buitre, una entidad con raíces en Aragón, la región con más necrófagas de España. En esto, los ganaderos alaveses no están solos. El problema es peninsular.





El buitre no puede cazar como el águila, luego no puede atacar a animales vivos. Estaría en inferioridad. Sus garras son romas y su pico es incapaz de desgarrar. Ni siquiera se conocen cadáveres de personas devoradas. Si tienen ropa no pueden meter su pico, añade García. Según sus datos, todos los casos detectados afectan a hembras parturientas y a sus crías o a animales enfermos, moribundos o muy debilitados. La sangre y la placenta, el cansancio del alumbramiento que hace tumbarse a las reses provoca que los buitres, al ver un posible cadáver, se animen a devorarlos antes de que expiren. Si no las matan los buitres, muchas de esas reses acabarían muertas, agrega David García.






Buscan alimento.






Y es que la conducta de los buitres por extraño que parezca obedece a otra ley natural: el hambriento busca alimento. Las carroñeras, ya sea por su explosión demográfica en los últimos años, ya sea por el cierre de los muladares y comederos a causa de la crisis de las vacas locas, se ven abocadas a buscar su sustento. Ni más ni menos. Ornitólogos, naturalistas y técnicos forales defienden esta razón frente a los que ven una escala más en la evolución de estas aves.









Los ataques no son un invento de los ganaderos. Existen, los hemos grabado. Un buitre solo o en pareja arremete contra una vaca que se echa al suelo mientras pare. Estaba viva antes de que las aves picotearan la placenta y sus partes blandas. Luego vienen las demás. Es así en todos los casos, describe Kepa Gordo, miembro de Protección Civil de Asparrena y testigo de excepción de varias de estas acometidas en Araia.






Mientras los ganaderos reclaman más atención de la Diputación foral, ésta constata un déficit de información sobre el comportamiento de los buitres. Conocemos el censo que se ha hecho durante muchos años, pero como no es una especie en peligro, no se ha realizado ningún plan de gestión como se hace habitualmente con las que están en peligro. Ésta no lo está pero causa problemas sociales. Hemos comenzado a estudiar más profundamente sus comportamientos y sus movimientos, aseguró un portavoz del Departamento foral de Medio Ambiente.







Faltan datos.







Está claro que nos faltan datos. No conocemos el cénit de la especie, si realmente hay superpoblación o no. La falta de alimento es el mejor regulador natural pero hace falta tiempo. Desconocemos si los ejemplares de las colonias alavesas viajan hasta África. No sabemos si vienen de Aragón, de Navarra o de Burgos. Está todo por hacer, indica el ornitólogo Gorka Belamendia, técnico del Centro de Estudios Ambientales de Vitoria.









Belamendia asegura que las transformaciones en el manejo de las basuras en Gardélegui con la nueva planta de tratamiento de Júndiz ha rebajado sustancialmente el número de carroñeras que se alimentan en el vertedero. «El número ha disminuido», apostilla.






Varios sistemas van a ayudar a los técnicos a conocer la conducta de los leonados a partir del verano. La Diputación va a utilizar jaulas especiales para capturar el mayor número de ejemplares, anillarlos y colocarles marcas alares, una tira de plástico de unos 40 centímetros de color amarillo, en el caso de España, blanco, en Francia, verde, en Grecia y azul en los Balcanes. De esta manera, se podrán controlar sus movimientos porque pueden ser observadas en vuelo. «Cuanta más información y mayor coordinación con las comunidades limítrofes, mejor. Este es un problema que no sólo afecta a Álava» señalan en Medio Ambiente.









También los muladares van a ser equipados con cámaras de televisión para conocer a fondo la actitud de la especie con el alimento que se les pone. Uno de los comederos nuevos se abrirá en Valderejo durante el verano. El otro se sitúa en los montes cercanos a Maeztu.



Las soluciones que exigen los ganaderos no sólo pasan por la gestión de los muladares. No hay una salida única. Las explotaciones son diferentes a las de antes. De muchos pastores y poco ganado se ha pasado a pocos vigilantes y muchas reses. El ganadero siempre procuraba que los partos se lleven a cabo en la cuadra para garantizar que sea controlado. Eso se descuida ahora, señala Gorka Belamendia. Además, la especie está catalogada dentro de la lista de amenazados de interés especial, una calificación que los expertos quieren modificar a la baja dada su gran expansión en los últimos años.









¿Tendrá algo que ver con esto la política desarrollada a raíz de la aparición de las encefalopatías espongiformes bovinas y la prohibición de echar carne en los comederos?

El feminismo cristiano

Es dogma, hoy en día, que las mujeres estaban oprimidas en tiempos antiguos porque no tenían derecho al voto, porque no tenían las mismas oportunidades que los hombres, etc. Y se burlan de quien niega que esas cosas significaban opresión. Pero esas acusaciones son anacrónicas y machistas.





























Los que las hacen no se imaginan lo difícil que era para la gente de otra cultura tener comida sobre la mesa, un techo sobre la cabeza, vestir ropas adecuadas y, por si fuera poco, procrear suficientes hijos para mantener la estabilidad de la población.









Los cristianos predicaban, ya en época romana, que no había un bautismo separado para los hombres y las mujeres. Todos eran uno en Cristo. Por ello los cristianos tenían prohibido coser a puñaladas a las prostitutas que tenían enfermedades o matar a las mujeres que desconsideraban.



















Aun así, los antiguos cristianos eran "sexistas" porque, al igual que el resto de las personas que han habitado el planeta hasta nuestros días, no trataban a las mujeres como si fueran exactamente iguales a los hombres. Esa indiferencia es nuestro ideal políticamente correcto, aunque es difícil encontrar un tiempo y un lugar en el cual las mujeres no hubieran pensado que, ser tratadas de ese modo, era algo insultante.

21 feb. 2010

Beaterías americanas











Desde el momento en que los ciudadanos de los Estados Unidos empezaron a tomar conciencia de tener intereses conjuntos, en definitiva un esbozo de conciencia particularista o nacional, cifraron sus objetivos en ser como la nación acabada que representaba la metrópoli.
























Incluso tras la ruptura violenta que, producida por intereses económicos, movilizó a numerosas capas de la población en la guerra de independencia, aun así fueron capaces de ofrecer la corona constitucional al propio rey de Inglaterra que declinó la propuesta.








A esta querencia americana que llevaba a numerosos próceres a viajar a Inglaterra, una vez normalizadas las relaciones del nuevo país con la antigua metrópoli, que producía en el imaginario americano una idea de Europa identificada con la que había sido la isla y nación británica, la llamaremos la edad de la inocencia inicial americana, aunque al final en el imaginario americano también aparece París (La Torre Eiffel).


















Conspicuo representante de esta mentalidad era el escritor Henry James. Como escritor se considera a James una de las grandes figuras de la literatura transatlántica. Sus obras están basadas frecuentemente en la yuxtaposición de personajes del Viejo Mundo: artístico, corruptor y seductor y el Nuevo Mundo, donde la gente es a menudo insolente, abierta y firme.
















A finales del siglo XX, muchas de las novelas de James fueron hechas en versión cinematográfica por el equipo de Ismail Merchant y James Ivory, y este periodo vio el resurgimiento del interés en sus trabajos. Otra representante del periodo sería Edith Wharton.

















Con el paso del tiempo, sobre todo tras la I Guerra Mundial, comenzó la mitificación del pasado vikingo de los norteamericanos, todo el mundo proclamaba su origen nórdico; claro, es verdad que, después de la guerra de secesión en 1864, llegó a los USA una gran cantidad de daneses, suecos, noruegos y alemanes para poblar el Oeste americano, huían de la gran hambruna nórdica.








Uno de los grandes aficionados a esta beatería era el gran actor, americano de origen judeoruso, Kirk Douglas que en la cima de su fama se propuso popularizar las andanzas de este pueblo del mar. En 1958 Douglas, que había estudiado Historia, coprodujo una película de la que fue protagonista: "Los Vikingos", con el propósito de desmitificar los estereotipos que los americanos tenían de esas gentes.

















Cuando llegaron los años sesenta, se produjo un nuevo idilio con otros pueblos. Los americanos en plena revolución contracultural empezaron a considerar el poner de moda el orientalismo, China, Japón, La India, contra su anterior eurocentrismo. Multitud de nuevas religiones, tipos de comida, arte, artes marciales, filosofías etc., empezaron a ponerse de moda en unos USA embarrancados en la guerra de Vietnam.

















Junto a eso, en algunas universidades empezó a reivindicarse el pasado aborigen de los USA; así junto a Castaneda, el suroeste geográfico de EEUU y el norte de Méjico se puso de moda para un montón de beatniks locos: Charles Burroughs, Albert Hofmann, Aldous Huxley, Antonio Escohotado, Ernst Jünger, Javier Esteban, Josep Maria Fericgla, Terence McKenna, que estudiaban las culturas y las drogas de los indios Yaquis, Apaches, Pueblo y también, claro, la tribu perdida de los Anasazi. Ahora los americanos están volcados en Asia, sin haber olvidado el indigenismo, muchos piensan que a la vieja Europa que la zurzan.

20 feb. 2010

Ajedrez versus poquer











“Las condiciones mentales que suelen considerarse como analíticas son, en sí mismas, poco susceptibles de análisis. Las consideramos tan sólo por sus efectos. De ellas sabemos, entre otras cosas, que son siempre, para el que las posee, cuando se poseen en grado extraordinario, una fuente de vivísimos goces.
















Del mismo modo que el hombre fuerte disfruta con su habilidad física, deleitándose en ciertos ejercicios que ponen sus músculos en acción, el analista goza con esa actividad intelectual que se ejerce en el hecho de desentrañar. Consigue satisfacción hasta de las más triviales ocupaciones que ponen en juego su talento.







Se desvive por los enigmas, acertijos y jeroglíficos, y en cada una de las soluciones muestra un sentido de agudeza que parece al vulgo una penetración sobrenatural. Los resultados, obtenidos por un solo espíritu y la esencia del método, adquieren realmente la apariencia total de una intuición.






Esta facultad de resolución está, posiblemente, muy fortalecida por los estudios matemáticos, y especialmente por esa importantísima rama de ellos que, impropiamente y sólo teniendo en cuenta sus operaciones previas, ha sido llamada par excellence análisis. Y, no obstante, calcular no es intrínsecamente analizar.















Un jugador de ajedrez, por ejemplo, lleva a cabo lo uno sin esforzarse en lo otro. De esto se deduce que el juego de ajedrez, en sus efectos sobre el carácter mental, no está lo suficientemente comprendido.






Mi intención ahora no es escribir un tratado, sino que prologo únicamente un relato muy singular, con observaciones efectuadas a la ligera. Aprovecharé, por tanto, esta ocasión para asegurar que las facultades más importantes de la inteligencia reflexiva trabajan con mayor decisión y provecho en el sencillo juego de damas que en toda esa frivolidad primorosa del ajedrez.







En este último, donde las piezas tienen distintos y extraños movimientos, con diversos y variables valores, lo que tan sólo es complicado, se toma equivocadamente —error muy común— por profundo. La atención, aquí, es poderosamente puesta en juego.







Si flaquea un solo instante, se comete un descuido, cuyos resultados implican pérdida o derrota. Como quiera que los movimientos posibles no son solamente variados, sino complicados, las posibilidades de estos descuidos se multiplican; de cada diez casos, nueve triunfa el jugador más capaz de concentración y no el más perspicaz. En el juego de damas, por el contrario, donde los movimientos son únicos y de muy poca variación, las posibilidades de descuido son menores, y como la atención queda relativamente distraída, las ventajas que consigue cada una de las partes se logran por una perspicacia superior.



















Para ser menos abstractos supongamos, por ejemplo, un juego de damas cuyas piezas se han reducido a cuatro reinas y donde no es posible el descuido. Evidentemente, en este caso la victoria —hallándose los jugadores en igualdad de condiciones— puede decidirse en virtud de un movimiento buscado resultante de un determinado esfuerzo de la inteligencia. Privado de los recursos ordinarios, el analista consigue penetrar en el espíritu de su contrario; por tanto, se identifica con él, y a menudo descubre de una ojeada el único medio —a veces, en realidad, absurdamente sencillo— que puede inducirle a error o llevarlo a un cálculo equivocado.






Desde hace largo tiempo se conoce el whist por su influencia sobre la facultad calculadora, y hombres de gran inteligencia han encontrado en él un goce aparentemente inexplicable, mientras abandonaban el ajedrez como una frivolidad. No hay duda de que no existe ningún juego semejante que haga trabajar tanto la facultad analítica. El mejor jugador de ajedrez del mundo sólo puede ser poco más que el mejor jugador de ajedrez; pero la habilidad en el whist implica ya capacidad para el triunfo en todas las demás importantes empresas en las que la inteligencia se enfrenta con la inteligencia. Cuando digo habilidad, me refiero a esa perfección en el juego que lleva consigo una comprensión de todas las fuentes de donde se deriva una legítima ventaja.








Estas fuentes no sólo son diversas, sino también multiformes. Se hallan frecuentemente en lo más recóndito del pensamiento, y son por entero inaccesibles para las inteligencias ordinarias. Observar atentamente es recordar distintamente. Y desde este punto de vista, el jugador de ajedrez capaz de intensa concentración jugará muy bien al whist, puesto que las reglas de Hoyle, basadas en el puro mecanismo del juego, son suficientes y, por lo general, comprensibles.









Por esto, el poseer una buena memoria y jugar de acuerdo con «el libro» son, por lo común, puntos considerados como la suma total del jugar excelentemente. Pero en los casos que se hallan fuera de los límites de la pura regla es donde se evidencia el talento del analista. En silencio, realiza una porción de observaciones y deducciones. Posiblemente, sus compañeros harán otro tanto, y la diferencia en la extensión de la información obtenido no se basará tanto en la validez de la deducción como en la calidad de la observación. Lo importante es saber lo que debe ser observado. Nuestro jugador no se reduce únicamente al juego, y aunque éste sea el objeto de su atención, habrá de prescindir de determinadas deducciones originadas al considerar objetos extraños al juego.








Examina la fisonomía de su compañero, y la compara cuidadosamente con la de cada uno de sus contrarios. Se fija en el modo de distribuir las cartas a cada mano, con frecuencia calculando triunfo por triunfo y tanto por tanto observando las miradas de los jugadores a su juego. Se da cuenta de cada una de las variaciones de los rostros a medida que avanza el juego, recogiendo gran número de ideas por las diferencias que observa en las distintas expresiones de seguridad, sorpresa, triunfo o desagrado.

















En la manera de recoger una baza juzga si la misma persona podrá hacer la que sigue. Reconoce la carta jugada en el ademán con que se deja sobre la mesa. Una palabra casual o involuntaria; la forma accidental con que cae o se vuelve una carta, con la ansiedad o la indiferencia que acompañan la acción de evitar que sea vista; la cuenta de las bazas y el orden de su colocación; la perplejidad, la duda, el entusiasmo o el temor, todo ello facilita a su aparentemente intuitiva percepción indicaciones del verdadero estado de cosas.








Cuando se han dado las dos o tres primeras vueltas, conoce completamente los juegos de cada uno, y desde aquel momento echa sus cartas con tal absoluto dominio de propósitos como si el resto de los jugadores las tuvieran vueltas hacia él.







El poder analítico no debe confundirse con el simple ingenio, porque mientras el analista es necesariamente ingenioso, el hombre ingenioso está con frecuencia notablemente incapacitado para el análisis. La facultad constructiva o de combinación con que por lo general se manifiesta el ingenio, y a la que los frenólogos, equivocadamente, a mi parecer, asignan un órgano aparte, suponiendo que se trata de una facultad primordial, se ha visto tan a menudo en individuos cuya inteligencia bordeaba, por otra parte, la idiotez, que ha atraído la atención general de los escritores de temas morales.









Entre el ingenio y la aptitud analítica hay una diferencia mucho mayor, en efecto, que entre la fantasía y la imaginación, aunque de un carácter rigurosamente análogo. En realidad, se observará fácilmente que el hombre ingenioso es siempre fantástico, mientras que el verdadero imaginativo nunca deja de ser analítico".








Edgar Allan Poe.

Rito mozárabe












El rito hispano es uno de los diversos que en el transcurso de los tiempos se fueron formando en las distintas regiones donde se extendió la Iglesia. Todos los ritos derivan de aquella primera fracción del pan que practicaron los apóstoles, según las instrucciones recibidas de Jesús, para conmemorar su muerte y resurrección, celebrando la eucaristía.


















Posteriormente, a la primitiva sencillez de aquellas celebraciones se fueron añadiendo nuevos elementos de lecturas sagradas, oraciones e invocaciones, diferenciadas según el tiempo y el lugar. Así fueron surgiendo las diversas maneras de la celebración que ahora llamamos ritos. Surgieron los ritos orientales y surgieron los ritos occidentales, celebrados todos en latín, pero con diferencias entre ellos. Tales fueron el rito romano, el milanés o ambrosiano, el galicano, el norte-africano, el bracarense y el hispánico.


















El rito hispano es, por tanto, la manera propia de celebrar las acciones litúrgicas en la Iglesia española en los primeros diez siglos de su historia. Se usó primero por los cristianos hispano­-romanos, se siguió usando bajo la dominación de los visigodos, época en que los grandes padres de la Iglesia visigoda lo enriquecieron considerablemente, y también por los cristianos que permanecieron bajo la dominación musulmana en las diversas regiones de la España dominada y los que se mantuvieron en las regiones no ocupadas.

















Cuando el Papa Gregorio Vll decidió extender el rito romano a toda la cristiandad europea, los reyes de Aragón y después los de Castilla, no sin resistencias, acabaron por aceptarlo, desapareciendo entonces el rito español en los reinos cristianos de la península.







Se mantuvo, sin embargo, en los territorios ocupados y fue entonces cuando comenzó a llamarse mozárabe, como se llamaba a los propios cristianos sometidos al Islam. El centro fue Toledo, ya que en Al Ándalus eran pocos los cristianos residentes, a causa de las constantes emigraciones y también de las apostasías producidas por la continua presión de los dominadores.

















Cuando en 1085 Toledo fue reconquistada del poder musulmán por Alfonso VI de León y Castilla, se planteó el problema de la pervivencia del rito mozárabe. El rey pretendía abolir el rito ancestral, presionado por sus consejeros, monjes de Cluny, partidarios de la unificación gregoriana.







Los mozárabes toledanos, que habían tenido parte destacada en la reconquista de la ciudad, no querían perder sus fórmulas tradicionales de expresar la fe que les había mantenido unidos durante los siglos de dominación musulmana.

















Se llegó a una solución de compromiso. El rito mozárabe se mantendría vigente en seis parroquias de la ciudad, a las que se asignaron los cristianos que vivían en ellas antes de la Reconquista, fuera de distribución territorial, introduciéndose el rito romano en la catedral y en las parroquias territoriales creadas para los nuevos pobladores castellanos y francos.








Así perduró el rito hispano-mozárabe en seis parroquias. Y así se han conservado también unas familias que, agrupadas por esa singularidad de su condición, arropadas por los privilegios que les fueron concediendo los reyes castellanos, y a causa de su pertenencia personal a dichas parroquias, han mantenido viva su mozarabía, atestiguada por lo libros parroquiales, mientras en otras partes de España, los descendientes de los antiguos mozárabes han perdido la memoria de su origen.









Pronto, sin embargo, los mozárabes toledanos, por diversas causas, comenzaron a disminuir en algunas de las parroquias que les fueron asignadas, hasta el punto de que en siglo XVI ya no tenían feligreses las parroquias de san Sebastián y de san Torcuato. Pero se mantuvieron en las otras, incluso con feligreses que residían fuera de Toledo, que por ser feligreses a título personal y razón de descendencia, seguían tributando sus diezmos a la parroquia mozárabe a que pertenecían.









Y siempre, los de fuera y los de dentro, bajo la autoridad pastoral de los arzobispos de Toledo, considerados superiores del rito, como lo ha reconocido recientemente la Santa Sede al aprobar los prenotandos del nuevo misal.

Grandezas del pasado











Lo que en 1700 Europa rechazaba, refiriéndolo a España, y así lo explicarán los autores de la enciclopedia, era su modelo de vida, aunque preferían referirse al poder hegemónico que durante más de un siglo había intentado ejercer. No, en realidad se trataba de los tres grandes significados que atribuimos al Siglo de Oro.
























En primer término la fe católica oponiéndose con las armas a la extensión del protestantismo. Esto llevaba tras de sí una concepción de la persona, del ser humano dentro de esas coordenadas, que valoraba el mestizaje como algo positivo y deseable, hasta tal punto que la mezcla de sangres alcanzaba dimensiones extremas en la América hispana.


















Luego venía el predominio de la nobleza, no tanto como clase social sino como modo de vida aplicado a la conducta humana. Todos los juicios negativos acerca del modelo que los españoles ofrecieron a Europa, se han englobado bajo un título, leyenda negra, porque juzgaban todas las ofertas hispanas como algo negativo que debía ser destruido o al menos superado.


















Una parte de la población española aceptó valores positivos en este planteamiento y, en consecuencia, defendió la teoría de la adaptación y del cambio.


















Pero otra, también suficientemente numerosa y representativa, seguía firme a los viejos principios, ya que de ellos dependía a su juicio la fidelidad a la Verdad. En ese tiempo, en la España de Felipe II en cuyos dominios no se ponía el sol, los valores españoles dominaron Europa, se forjó la América hispano-portuguesa (Portugal formó parte de España entre 1580 y 1640).
















La paz de Westfalia (1648) es una especie de término de llegada. Europa rechazaba el modelo presentado y defendido con ahinco por España.









17 feb. 2010

El descubrimiento de América










Muy atrás, incluso debajo de la historia política (la que tiene nombres propios), hay unas corrientes soterradas, que llamaremos intrahistóricas, marcando unas tendencias cuyo origen se pierde en el tiempo pero que van perdiendo fuerza bajo el dominio de los desarrollos técnicos.
















Uno de estos mecanismos, relatado en "Los Siete Pilares de la Sabiduría", es el que se produce entre el Yemen, el desierto árabe y la zona mesopotámica. El Yemen fue llamado en el pasado Arabia feliz; protegido por altas montañas con abundantes acuíferos y manantiales, tenía una agricultura rica lo que provocaba un fuerte crecimiento de la población, esto traía disturbios políticos cuya consecuencia era la expulsión de tribus sobrantes al desierto.

















Estas gentes tenían dos opciones: morir de hambre y sed o aprender a sobrevivir en el desierto. Los que sobrevivían se convertían en el aporte humano fundamental del nomadismo árabe. Pero los nómadas hostigaban sin descanso las abiertas fronteras de Iraq, país bañado por los ríos Tigris y Eúfrates y, por lo tanto, de pujante agricultura; los nómadas eran la aportación humana más importante para Mesopotamia.
















Otra corriente se producía entre las tribus procedentes de Asia que penetran en Europa occidental, otra intermitente es la de los pueblos que atraviesan el estrecho de Gibraltar hacia Europa y citar por último la marea humana que penetró por el estrecho de Bering, cuando estaba libre de hielos al final de la glaciación, y fluyó por América hacia el sur.


















Incluso Thor Heyerdal ha demostrado una comunicación de este tipo, esta vez marina, entre las costas de Chile y las islas del Pacífico.


















Pero el desarrollo de la era tecnológica dificulta la continuidad o quizá lo vemos demasiado cerca para apreciarlo. Por eso el descubrimiento, exploración y colonización de América es un hecho organizado y consciente de magnitudes descomunales, realizado por un puñado de naciones europeas y creando una neo Europa. Entre estas naciones está España; siempre sorprende la perspicacia de Werner Herzog para representar la aventura equinoccial de los marañones de Aguirre.
















Como dejó dicho Ramiro de Maeztu: "El mismo año en que llevamos la Cruz a la Alhambra descubrimos el nuevo continente. Fue un 12 de octubre, el día en que la Virgen se apareció a Santiago en el Pilar de Zaragoza. La corriente histórica nos hacía tender la Cruz al mundo nuevo".

14 feb. 2010

El Vaticano

En 1870 se producirán una serie de revoluciones que darán lugar a la conformación política de dos grandes naciones históricas, a saber: Italia y Alemania.












Hasta ese momento, estos territorios eran espacios geopolíticos, históricos, geoeconómicos pero no eran naciones políticas ni siquiera estados independientes.








En el caso de Italia, el proceso de unificación se puede resumir así: a comienzos del siglo XIX la península itálica estaba compuesta por varios estados (Lombardía, bajo el dominio austríaco, los Estados Pontificios, el reino de Piamonte, el reino de las Dos Sicilias, entre otros.





















Los liberales italianos partidarios de la unificación y los fuertes intereses económicos crearon un ejército que, capitaneado por Garibaldi, ofreció la corona de Italia al rey de Piamonte Victor Manuel II.























Para realizar el proceso, fue necesario tomar los Estados Pontificios y al final la ciudad de Roma. Viendo que no podía defenderse militarmente el Papa Pío IX dejó que se tomara Roma sin disparar más que una salva de cañonazos como testigos de que era una entrega forzada.
















El Papa se refugió en el castillo de Sant'Angelo, y allí permaneció hasta que, sintiéndose enfermo, Victor Manuel consiguió un arreglo diplomático y el levantamiento de la excomunión que pesaba sobre él. El Papa volvió a residir en el Vaticano y a ejercer de obispo de Roma pero el contencioso seguía existiendo.












Benito Mussolini que capitaneando una facción escindida del PSI en su ala izquierda pero fuertemente impregnada de nacionalismo italiano, no en vano Mussolini había participado en la I guerra mundial en las filas del ejército italiano, había tomado el poder en Italia al mando del partido fascista, decidió resolver el contencioso y restablecer las relaciones fluidas con el Vaticano.










Mussolini era muy radical en su planteamiento político, pero era un hombre inteligente y entendía el beneficio que suponía para Italia el que la cabeza visible de la Iglesia Católica residiese en Roma y el problema que suponía que el Papa residiese en un país de soberanía extranjera.










El resultado de las negociaciones fue el pacto de Letrán en sus tres vertientes, acuerdo de paz con el Vaticano, tratado constitutivo de la Ciudad Estado del Vaticano y concordato con la Iglesia Católica de Italia.







Desde ese momento existe un país independiente que es el más pequeño del mundo pues sólo tiene la plaza de San Pedro, los edificios anejos incluido el Vaticano, un puente sobre el Tíber, el castillo de San'Angelo y un caserón de verano en Castel Gandolfo que es territorio italiano pero tiene extraterritorialidad.












También es el Estado con menor número de ciudadanos, ya que la mayoría de los residentes son extranjeros, los ciudadanos se reducen al Papa, los miembros y secretarios de su gobierno y los embajadores vaticanos que, claro, residen fuera, además todos menos el Papa pueden recuperar su nacionalidad de origen al retirarse, según lo pactado en los concordatos de las diferentes naciones. De esta manera el Papa goza de su propia soberanía e Italia no pierde en la práctica territorio. Era Papa de la Iglesia Católica, Pío XI.

Ciencia ficción

Da que pensar la poca afición que hay a la ciencia ficción en España y los países de habla española. No sé si actualmente los hispanos generan un mercado para esta literatura, pero no se me ocurre ningún gran escritor que haya tocado ese tema salvo Bioy Casares en "La Invención de Morel".


















En la vecina Francia, sin ir más lejos, todo el mundo ha leído a Julio Verne que en el siglo XIX se especializó en la literatura de aventuras y ciencia ficción. Julio Verne fue abogado, pero ejerció muy poco, tampoco era un gran viajero ya que, fuera de los veraneos de rigor, no salió de su ciudad de residencia salvo para hacer un viaje en barco entre Italia y Escocia.

















En Verne hay que distinguir entre la literatura de anticipación y la auténtica ciencia ficción, ya que la primera trata sobre inventos y realidades que, aunque no sean de uso común, ya están siendo trabajadas por los científicos e ingenieros y la otra es exclusivamente obra de la imaginación.




















Entre las primeras podemos citar la novela "20.000 Leguas de Viaje Submarino" en la que Verne se inspiró en las revistas de ingeniería a las que era muy aficionado, entre las segundas se puede citar "De la Tierra a la Luna" y "Viaje al Centro de la Tierra" que se escribieron cuando no existía ni sombra de la tecnología necesaria para poder hacer la trama en la realidad.









Verne era hijo de una familia de la derecha católica tradicional y él en su juventud fue así mismo de derechas, pero con el paso del tiempo fue radicalizando su liberalismo.



















En su obra aparece como un positivista estricto, de los que creen que la ciencia resolverá todos los problemas.



















En España, hubo un tiempo en que la literatura de Verne se clasificó en el género juvenil, pero él la escribió para adultos. No sé si ahora es popular, parece como si estuviéramos reñidos con visiones positivas de la ciencia.