27 feb. 2014

Paco de Lucía

Ayer por razones de trabajo tuve que entrar en un local donde funcionaba una televisión. Acababan de dar la noticia; había muerto Paco de Lucía. Durante años habíamos disfrutado de la seriedad y el genio de Paco, renovó la guitarra flamenca y como todo reformador su genio se asentaba en la tradición. LLego a conocer a Sabicas y a tocar con los grandes del rock y el jazz, no desdeñó tampoco la guitarra clásica tocando al maestro Rodrigo. Finalmente consideró que lo había dado todo y vivía en Yucatán dedicado a su familia y al buceo. Vivió como quiso e hizo lo que debía.



Descanse en Paz.


















Un genio de la guitarra flamenca.
Andrés Amorós.




No es un elogio circunstancial, a la hora de su muerte, ni exagerado, sino una definición. En la guitarra flamenca, su papel ha sido semejante al de Andrés Segovia, con respecto a la clásica: una cumbre, un maestro indiscutido, para todos los que, después de ellos, se han acercado a este instrumento.



Su historia comenzó en Algeciras, en los años cincuenta, cuando él era "El Niño de la Portuguesa". Le enseñaron a tocar la guitarra, su padre, que le transmitió la herencia del Niño Ricardo, y su hermano Ramón: ahí nació su portentosa técnica. Ya a los 13 años le llevó de gira internacional José Greco, conoció a Sabicas. Fue feliz haciendo música con Camarón ,"el mayor genio que he conocido". Disfrutó muchísimo en su sexteto, con el pianista Jorge Pardo y el percusionista Rubem Dantas. En 1981, grabó el disco "Friday night in San Francisco", con el inglés John McLauglin (que pretendía unir el flamenco con la música india clásica) y el guitarrista de jazz Al Di Meola: un trío que nos deslumbró en Madrid, en el Monumental , y vendieron más de un millón de discos. "Era una fusión de músicos más que de músicas: un paréntesis en mi trabajo dedicado al flamenco". El domingo pasado – casualidades de la vida – escuchábamos en el programa Música y letra de esRadio su tema "Mediterranean Sundace".



Le había llegado a Paco de Lucía el reconocimiento internacional. Tocó en el Teatro Real, para escándalo de los puritanos. Desde un palco, su madre, "la Portuguesa", escuchó un grito del público: "¡Viva la madre que te parió!"...





Declaró Mark Knopfler: "Al verle, he entendido que no sé tocar la guitarra". Y Keith Richards: "Decís que soy una leyenda de la guitarra. No tenéis ni idea. Sólo hay dos o tres guitarristas que se pueden considerar leyenda. Y, por encima de todos ellos, está Paco de Lucía".



También se había asomado a la música clásica española: grabó el "Concierto de Aranjuez", de Rodrigo. También tocó transcripciones a la guitarra de tres piezas de la suite "Iberia" de Albéniz y de varios fragmentos de Manuel de Falla: "El amor brujo", "El sombrero de tres picos", "La vida breve", una de las "Canciones populares". Pretendía "devolver la música de Falla a sus raíces".



Creía firmemente que el flamenco es la cultura más importante que tenemos en España. Y, también, en Europa.



Hace muy poco murió Félix Grande, su gran amigo. Me contaba que, después de escuchar a Paco, él había decidido que no tenía nada que hacer, con la guitarra. Lo definió con precisión y belleza: "Silenciosamente rebelde, parsimoniosamente apasionado..."



Supo huir de la faramalla mercantil que acosa hoy a los artistas consagrados. Como Picasso, negaba la inspiración, defendía el trabajo. Buscaba un difícil equilibrio: "Con una mano, agarrado a la tradición, y, con la otra, rascando, buscando..."



El precioso documental "Light and Shadow" lo presenta en su vida cotidiana, en el Yucatán: disfrutando, con su familia; haciendo submarinismo; jugando al futbolín y cocinando un pescado, para sus amigos... Todo lo contrario de un divo: en la guitarra flamenca, Paco de Lucía ha sido el creador de un nuevo lenguaje. Un auténtico genio.




Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/chic/2014-02-26/andres-amoros-un-genio-de-la-guitarra-flamenca-70843/

23 feb. 2014

Easy rider

Cuentan las crónicas que hubo una época optimista y alegre donde era posible trabajar 6 meses y vivir el resto del año. En ese tiempo no había paro y sí existía una gran generosidad. El lugar donde todo esto era posible, los USA, marcaba el rumbo de Occidente y todos querían conseguirlo.
Recuerdo un grupo de música pop: "Mamas and the Papas", un grupo juvenil compuesto por parejas que no hacían ascos a ser músicos, vivir en la farándula y ser padres; ¿hay algo parecido en la sociedad actual, temerosa, egoísta y vieja?









 





Aquellos años los jóvenes disfrutaron de ventajas nunca antes vistas, ni repetidas hasta ahora; acceso a la universidad, dinero, pleno empleo, seguridad social, escasa delincuencia, libertad aparentemente sin límites (restringida en España esta última, pero no demasiado). Esas maravillas parecían caídas del cielo, aunque del esfuerzo y sacrificio de los padres, la generación de posguerra que había reconstruido Europa y la generación norteamericana que había liberado a Europa. Natural, por tanto, que los beneficios de ese esfuerzo “matasen” moralmente a los benefactores. 















 



¿Cómo iban a disfrutar de tales dones, si no? La dura posguerra quedó como “ los años de plomo”. ¡Qué contraste con los nuevos años de oro, sólo lastrados por la vieja y pesada generación, incapaz de comprender las ansias de paz, amor y diversión de la nueva era!









 





Es verdad que en esos tiempos se destruyeron cosas que habría que haber conservado y se crearon otras negativas o innecesarias. En ese contexto la película "Easy rider" nos habla de un viaje iniciático para llegar a Nueva Orleans al carnaval, aunque al final resulta que todo era un sueño. Durante el trayecto comen en casa de un campesino que vive en autoconsumo, con su mujer mejicana y sus hijos. Me quedo con el comentario: "este hombre vive bien aquí".