22 jul. 2014

Los republicanos

Aprovechando el efecto "Podemos" y la abdicación real, ha surgido en España un movimiento, más aparente que consistente, para derribar la monarquía a través de una especie de referéndum ad hoc sin votar una nueva constitución y sin nuevas mayorías parlamentarias.
Estamos ante el enésimo debate nominalista que lo único que pretende es desestabilizar para potenciar una dinámica revolucionaria de extrema izquierda arcaica pero con cibermedios modernos, arrastrando a incautos.






Frente a esto, hay que decir que no vivimos en una monarquía clásica (poder de uno) sino en una república coronada, donde el Rey reina pero no gobierna; que el sistema democrático funciona tan bien, si no mejor en Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Japón que en Francia o Italia. Las auténticas monarquías absolutas y hasta totalitarias son aparentes repúblicas como Corea del Norte o Cuba. 






Lo que pretenden los llamados republicanos no es ir a una tercera república sino regresar a la segunda para una revancha 80 años después. Si en un futuro, en el mundo no quedaran más que los cuatro reyes de la baraja y los tres reyes magos yo no quiero estar en una república revolucionaria y popular, sin libertad y Estado de Derecho, como nos proponen estos republicanos.

21 jul. 2014

El fenómeno "Podemos"


Me hago eco aquí de un artículo interesante sobre los nuevos grupos regeneracionistas surgidos en el 25M.




 

 

 

 

 

La irresistible ascensión de P.I.

El País | Antonio Elorza
La crisis económica ha sido la estructura de oportunidad en cuyo marco han surgido los nuevos movimientos sociopolíticos. En un caso (Syriza de Tsipras en Grecia), por agrupamiento de una izquierda antes fragmentada; en los otros dos (Movimiento 5 Estrellas del italiano Beppe Grillo, y Podemos, liderado por Pablo Iglesias, P. I. por abreviar), desde una radical novedad en medios y mensaje. La estructura de oportunidad puede compararse a un vacío en la vida política, en circunstancias como las actuales de creciente malestar económico y descrédito de los actores políticos tradicionales, que alcanza al propio régimen constitucional.






El espacio político tolera mal el vacío, de manera que para cubrirlo surgen las respuestas, a veces con una mezcla de acción insurreccional y populismo —por algo Chávez es un héroe para Podemos—, otras fundiendo mediante la violencia el carácter antisistémico en lo político con la conservación del orden social. No faltan nunca la visión maniquea de la realidad, la designación consiguiente de un círculo de los enemigos, el componente violento —verbal y/o físico—, la apelación directa al pueblo o a “los ciudadanos”, el menosprecio de la democracia representativa y la modernidad en la comunicación, salpicada de gestos demagógicos.





Hay una diferencia sustancial entre 5 Estrellas y Podemos. Basado en el blog y en las explosiones retóricas de Beppe Grillo, con su discurso de descalificación frente a “las dos castas”, a Europa y a lo que se le ponga por delante, 5 Estrellas eligió una estrategia de ataque frontal, visible en todo momento. En la vertiente opuesta, sin renunciar a una actitud de enfrentamiento con “la casta”, ni a la visibilidad, Podemos intenta conquistar áreas sucesivas del mercado político, y para ello el radicalismo verbal se encuentra acompañado de la simulación. Según P. I. ilustró por medio de una elegante metáfora, se folla desnudo, pero para ligar hay que vestirse. De hecho, propone más un disfraz que un traje, por lo que él mismo aclara al citar como ejemplo la actitud de Lenin en 1917, hablando de paz y no de revolución para lograr un máximo respaldo a su acción revolucionaria.






Sucedió ya con el programa electoral. A P. I. le repugna la democracia como procedimiento; contra ella, lancemos tuercas (título de su espacio en Tele K). Sin embargo, el programa rebosa de la palabra “democracia” como seña de identidad; sus propuestas serían la verdadera democracia. No conviene asustar. Al ocuparse luego del tema, habla de “reformar la Constitución”, solo que al explicarlo su contenido es el proceso constituyente, de raíz chavista. Del mismo modo que su soflama contra la prensa de los millonarios, de apariencia ultrademocrática, invoca bajo cuerda una “regulación” del Gobierno, realmente existente bajo Maduro y Correa y contraria a la libertad.
Ahí está su resuelto apoyo, más que a la autodeterminación, a la independencia de Cataluña y Euskadi, en la línea del “clase contra clase” de los años treinta, por ser procesos que contribuyen a la destrucción del Estado “de la oligarquía”. Hacia la opinión pública, conviene envolverlo en una empalagosa declaración sentimental de apego a España, seguida de un respeto “democrático” al derecho a decidir.
La cosa cambia si P. I. habla en una herriko taberna, ante quienes juzga auténticos representantes del pueblo vasco. El amor encuentra allí otro destinatario: lo mantendrá “cuando os vayáis…”, dice con ternura a los asistentes. Nada tiene de extraño, pues, su apoyo a Herrira, a los presos etarras, o a las negociaciones con ETA, lo cual es tan significativo como legal. La herriko taberna se convierte además en el espacio adecuado para contar una historia de la España democrática al modo abertzale y para progres a la violeta: el régimen de 1977 solo sería “una metamorfosis del franquismo”, la Constitución fue pacto de élites y excluye al “pueblo”, “un papelito”.





Nos movemos, pues, en el terreno de un engaño consciente, pues una cosa es la propuesta abierta y otra la intención real, de acuerdo con la máxima de P. I.: lo importante es ganar. De momento, toca inscribirse en el espacio de una izquierda intransigente, sin más aristas, para absorber a IU y preparar la OPA contra el PSOE. El supuesto de fondo es la necesaria latinoamericación de la política del Sur de Europa, con el ejemplo de los regímenes autoritarios y populistas. No importa que Venezuela sea un caos económico y que aquí no tengamos petróleo a 100 dólares para sostener el tinglado.
En esa dirección no hay crítica: el polo del bien abarca para nuestro hombre a todo país antiimperialista, incluido el Irán de los ayatolás, hasta Corea del Norte. Lo suyo no es la crítica del marxismo soviético. Ni de sus secuelas.
Antes de ponerse la máscara poselectoral, su ideario es claro. Antieuropeismo y antiimperialismo primario, con apoyo a cualquier tirano por el solo hecho de ser antiyanqui; adhesión a un patrón chavista que acepta la forma democrática vaciándola de contenido mediante la satanización y el ataque constante a la oposición, sin división de poderes, más el monopolio parcial de los medios; todo en busca del poder vitalicio del líder (“Chaves inmortal”). ¿Por qué extrañarse de la calificación de antisistema? Y algo peor si añadimos el exterminio del adversario. Ahí está el elogio de P. I. a la guillotina —“acontecimiento fundador de la democracia”— y a Robespierre, por aquello de que castigar al opresor es clemencia y perdonarle, barbarie. “¡Qué actual la reflexión de ese gran revolucionario!”, concluye.






El doble lenguaje permite a P. I. esconder lo que está al otro lado del espejo. Aquí entra en juego la auténtica revolución de Podemos, materializada en la comunicación política, desde la utilización constante de la videocracia, al desarrollo de la técnica de acceso y control del poder mediante la Red. No estamos ante la democracia líquida de los partidos piratas. Beppe Grillo y Casaleggio marcaron otra vía, que ahora sigue Podemos. Quedan configurados dos niveles de poder, el de la política local donde los meet-ups funcionan con autonomía y satisfacen la exigencia participativa, y el nivel central, donde los mecanismos de comunicación y elaboración de decisiones, como se ha visto en Italia, conjugan cohesión interna y dirección monolítica de Grillo. Contra lo previsto, las disidencias fueron rápidamente cercenadas, como aquí el brote de la Asamblea de Madrid. Los tuits resultan óptimos para machacar al adversario, mientras ningún grupo interno tiene capacidad para contrarrestar los mandatos del centro.






Sin duda P. I. y Errejón lograrán lo que una socióloga italiana llama el “centralismo cibercrático”, colocando el uso masivo de la Red, una ilusión de democracia directa, bajo dirección leninista. Solo falta que el PSOE permanezca anquilosado para que P. I. prosiga su ascenso.



Antonio Elorza es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.



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15 jul. 2014

La abdicación del Rey


En los tiempos de bonanza las instituciones permanecen y se introducen algunos cambios para mejorar la maquinaria, en los tiempos de crecimiento 0 no se toca nada para no desestabilizar pero en los tiempos depresivos se cambia todo. La crisis que está destrozando Europa amenaza con llevarse por delante multitud de factores de estabilización, en estas circunstancias las primeras en cambiar son las instituciones controvertidas





















En los últimos tiempos se ha producido: la abdicación del rey de Bélgica, ha abdicado la reina de Holanda y el Papa se ha retirado. En España, país de poca adhesión monárquica, ha abdicado el rey. Los republicanos que en realidad no aspiran a la tercera república sino a un regreso a la segunda, 80 años atrás, pretenden ignorar que los cambios constitucionales parten de mayorías parlamentarias y sólo al final hay un referéndum. 


















El pueblo español no olvida el papel desempeñado por Juan Carlos I en la transición. Felipe VI liberará a la monarquía de la sombra de los escándalos; se nos ofrece la oportunidad de continuar el camino por la senda de la seriedad y la recuperación.

12 jul. 2014

Los Ramones

Ha muerto Tommy Ramone el último miembro original de la banda. En 1976 un grupo de rockeros adopto el apellido Ramone y nacieron los Ramones. 
Ésta es la necrológica de El País.



8 jul. 2014

Di Stéfano

Hubo una larga etapa en la que el fútbol se elevó a la categoría de super espectáculo. No la viví pero fue un tiempo de juego abierto y deslumbrante. Di Stéfano, Kubala, Suárez, Zarra son los grandes nombres.
Ha fallecido Di Stéfano.