29 oct. 2018

Los héroes de Telemark


Ya no quedan héroes de Telemark, y el mundo está más vacío de valor y de aventura. 
El legendario Joachim Ronnenberg, el último de los miembros del famoso grupo de comandos que saboteó las instalaciones de fabricación de agua pesada de Vermok, en Rjukan, en la región de Telemark (Noruega), fundamentales para el proyecto de bomba atómica nazi, ha fallecido el pasado día 21 en su localidad natal noruega de Aalesund a los 99 años.





27 oct. 2018

Las finanzas del golpe

Según el periódico El Mundo, nuestros golpistas de la Generalidad se movieron en ámbitos financieros internacionales para obtener fondos con los que dotar al futuro banco central de Cataluña.





Si unimos los cambios ilegales de créditos o la apropiación de ingentes fondos presupuestarios depositados en cuentas suizas, gravísimo delito de apropiación indebida y malversación de fondos públicos, con lo anterior, tenemos el delito de sedición, sin contar la aplicación desobediente de las leyes suspendidas por el TC.






Si vemos a mossos armados protegiendo urnas  en una pantomima de referéndum ilegal, sin censo, sin mesas electorales legales, con pucherazo y a masas violentas atacando a la Guardia Civil frente a la Consejería de Economía, tenemos el delito de rebelión.


Sánchez ha perdido la vista o incurre en traición.


24 oct. 2018

Presupuestos

Ante el fervor desatado en el PSOE para continuar en el poder, Sánchez necesita los votos de todo el arco parlamentario situado a la izquierda.
No puede contar con  PP, PAR, UPN, CC y Ciudadanos, luego necesita los votos de todos los demás, incluidos los separatistas catalanes y Bildu.





Los voceros de Sánchez nos dicen que los viajes de Iglesias a Lledoners, a Waterloo y a Ajuria Enea no tienen nada que ver con el PSOE; otra mentira más de las muchas emitidas desde lo de la "moción instrumental".
No le gusta el protagonismo de Iglesias ni la inquietud de los "barones" de su partido quienes, ahítos de presupuestos 2018, ven con prevención las elecciones municipales y autonómicas 2019.

23 oct. 2018

España en peligro


Resistencia para defender la democracia.



Formo parte de una generación que cumplió la mayoría de edad en las postrimerías del franquismo, aquella etapa en la que la dictadura agonizaba aunque el dictador siguiera vivo.
Formo parte de una generación que vivió la incertidumbre inicial y la grandeza final de la Transición democrática. Una generación que pudo votar en referéndum la Ley de la Reforma Política, ese harakiri que se hicieron las Cortes franquistas que permitió ver la luz de la democracia al final del túnel de la dictadura.




Formo parte de una generación que votó la Constitución Española del 78, esa ley que nos hizo a todos ciudadanos de "un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político".
Formo parte de una generación que tuvo el privilegio de poder ayudar a sus mayores para desarrollar una de las Constituciones más avanzadas de los países democráticos del mundo.
Formo parte de una generación que vivió cómo se cumplía el sueño de sus padres de que España dejara de ser diferente y pasase a formar parte de la Europa democrática.
Formo parte de una generación que se siente orgullosa de la Transición española, orgullosa de la generación que nos precedió y que la hizo posible, de su generosidad, de su sentido de Estado, de su ambición de país.




Formo parte de esa generación que advirtió las consecuencias que tendría para nuestra sociedad la decisión de Zapatero de romper los consensos básicos que permitieron hace 40 años alumbrar la Transición y construir la democracia. Una generación de españoles que vio cómo se deterioraba la calidad de la democracia que con tanta emoción y tanto esfuerzo empezaron a construir nuestros padres.




La crisis económica -que llegó a España con un Gobierno que se negaba a reconocerla y sin ningún tipo de consenso en políticas de Estado- fue el caldo de cultivo de la crisis política que se venía gestando. El fallo de los controles democráticos, el desprecio a la separación de poderes, el clientelismo político, la mediocridad, la corrupción institucionalizada, la ausencia de reformas de calado para adaptar nuestro entramado institucional a la España del siglo XXI, la pérdida de valores... provocó una degeneración de nuestra democracia de la que no nos hemos recuperado.
Formo parte de una generación que ha vivido con estupefacción el crecimiento del secesionismo catalán y su pulsión golpista ante el silencio o complicidad de los prescriptores de opinión, los medios de comunicación en general, los partidos políticos otrora nacionales, los sindicatos y las asociaciones empresariales.




Formo parte de una generación que creyó que el fin del bipartidismo era imprescindible para regenerar la democracia y que ha visto con perplejidad que los que han llegado se comportan con la misma falta de patriotismo de país que los viejos partidos y parecen no aspirar a nada más que heredar a los mayores.



Pertenezco a una generación que ha vivido la ruptura de la incipiente conciencia de ciudadanía española que vertebraba la nación democrática. Una generación que siente la necesidad de defender la democracia en este convulso momento de la historia de España en el que la pulsión golpista de los secesionistas junto al escaso vigor democrático del Gobierno de Sánchez -no en vano llegó a esa magistratura de la mano y con los votos de los proetarras, los golpistas y los bolivarianos- y al deterioro de nuestras instituciones más representativas amenazan con que se cumpla la maldición y se repita lo peor de nuestra historia.




Formo parte, en fin, de una generación que siente que tras la construcción de la democracia y la inacabada regeneración de la misma se impone que alguien levante la bandera para organizar la resistencia y defender el Estado.
Reconozco que la gente de mi generación creyó que nunca más habría que volver a defender lo básico: la igualdad entre españoles, la libertad de prensa y de opinión, la separación de poderes, el cumplimiento de la ley, la unidad de la Nación, los símbolos constitucionales, la educación en valores... Claro que en peor situación debió de encontrarse la generación de mi padre, quienes hicieron la Transición. Y si ellos, que sufrieron las penalidades de la guerra y la posguerra, no se arrugaron cuando tuvieron que dar la batalla para recuperar las libertades, no tenemos excusa para que nosotros, sus hijos y sus nietos, no nos organicemos para defender su legado.




Sé que no es políticamente correcto -y además resulta muy antipático- decir que la democracia está en riesgo. Pero no se me ocurre de qué otra manera calificar la situación de un país que está gobernado por un ciudadano que llegó al poder aupado por grupos políticos que tienen entre sus objetivos destruir la España constitucional. Es el caso de los golpistas catalanes y de los proetarras vascos; y es también, aunque de otra manera, el caso de los bolivarianos cuyo líder va a la cárcel a negociar con un político sobre el que pesan graves acusaciones por organizar una rebelión contra el orden constitucional.




La democracia española está en riesgo porque ya se ha roto la cohesión entre españoles. La democracia está en riesgo porque el socio principal del Gobierno promueve y vota en un Parlamento autonómico la reprobación del Jefe del Estado. La democracia está en riesgo cuando la respuesta del Ejecutivo a esa afrenta se limita a presentar un recurso para que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre un acto político inaceptable en cualquier democracia que se respete pero mantiene el acuerdo con su socio y le regala un plus de protagonismo poniendo el logo del Gobierno de España al servicio de la sigla del inductor del ultraje.




Lo que ocurre en España se parece mucho a lo que se vivió en los años 30 del siglo pasado cuando la unión del radicalismo de izquierdas y los nacionalistas provocaron la destrucción del orden constitucional, la República. Se ha vuelto a abrir la brecha entre las dos Españas y el discurso de la ideología de tribu impera entre nosotros; y formar parte de Europa ya no es suficiente para proteger nuestra democracia de un Gobierno cautivo de los populistas, del egoísmo nacionalista y de los discursos xenófobos de quienes apelando a privilegios de raza quieren romper el país.
Por eso creo que ha llegado la hora de organizarnos para defender el Estado, que no es el mapa sino la Nación de ciudadanos libres e iguales que consagra nuestra Constitución. Antes de que sea demasiado tarde.



Rosa Díez es cofundadora de ¡Basta Ya! y de UPyD, y promotora de la revista digital www.elasterisco.es.


10 oct. 2018

Prohibido prohibir

En este extraño mundo que nos ha tocado vivir, asistimos al espectáculo grotesco de una pretendida izquierda que apuesta conpulsivamente por prohibir todo aquello que se le ocurre.
En mi juventud, todavía estaban humeantes las ascuas de aquella izquierda gozosa salida de todo el espectro ideológico de mayo 1968, pero militante de un cierto anarquismo más bien anarcoide.






Prohibido prohibir decían, una sociedad más libre, un futuro radiante; en definitiva, un mundo joven. 
No, ahora crean constantemente fronteras artificiosas, atacando la intimidad de las personas e inmiscuyéndose en la vida a caballo de la corrección política.
En aquella época, el poder también pretendía reprimir las ansias de libertad y los excesos, había cargas policiales y muchos protestantes inquietos resultaban heridos, generalmente leves. En el tiempo actual, son los policías las víctimas de un odio cainita inimaginable y ajeno a cualquier sentimiento lúdico. No hay sonrisas en las "revoluciones" de hoy sino agresión y violencia. 
Están decididos a trasladarnos a un nuevo conflicto, como en el pasado más oscuro.

6 oct. 2018

Montserrat Caballé

Ha muerto la gran soprano española y catalana Motserrat Caballé, representante de lo mejor de nuestra cultura, seguirá viviendo en el recuerdo y en su música.







1 oct. 2018

Charles Aznavour

Ha muerto el cantante francés, superviviente de la gran época de los sesenta.
Ésta es la necrológica de El País.