24 mar. 2011

Elizabeth Taylor

Aún la recuerdo en la película referente Ivanhoe o en quién teme a Virginia Wolf. Ha muerto Elizabeth Taylor y ésta es la necrológica de El Mundo.




1 mar. 2011

El mito de la izquierda

Como digo aquí, en relación a la mitología que, a partir de una época, divide el espectro político en izquierda y derecha, la izquierda que nos ha tocado sufrir en Occidente está convencida de tener un plus de legitimidad en relación con la gobernación del Estado.









Se articula, esta izquierda, de dos formas: en partidos de clase que dicen representar a las diferentes clases que hay en la sociedad, en el caso de la izquierda a la clase trabajadora, clases medias y grupos excluidos; y hay una izquierda de los partidos vanguardia que, dentro del marxismo, apoya el seguimiento dialéctico de la historia hacia la sociedad sin clases, convirtiéndose en partera de la historia.








Si hemos de creer a los primeros, surge una contradicción pues quien gobierne aunque represente los intereses de una clase y su gobierno sólo esté compuesto por miembros de esa clase, lo que es mucho creer, tendrá que gobernar para todos ya que partimos de la premisa de que todas las clases son necesarias, tendrá que llegar a acuerdos interclasistas.








Si lo que creemos es la solución marxista, en ese caso no hay tampoco soluciones de izquierda y derecha sino las que están de acuerdo con el sentido de la historia y las que no; es decir las soluciones o son buenas o son malas, no de derecha o de izquierda.







El socialismo, como he dicho, ha fracasado y esto se observa no sólo ante el hundimiento de los regímenes comunistas sino en la presencia constante, en la cabeza de los súbditos de esos regímenes, de las ansias de bienestar, confort o dinero sin que los años de opresión las hayan conseguido borrar. Ya se sabe que todo el mundo piensa mucho en el dinero pero los pobres comunistas "sólo" piensan en el dinero.






Haber conseguido ocultar, y no ver, fenómenos descritos en "El Libro Negro del Comunismo" de Stephane Curtois, que es muy restrictivo pero reconoce cien millones de víctimas hechas de manera intencionada; el conseguir que en España casi nadie sepa que es Holodomor, con diez millones de muertos de hambre causados para apagar la libertad de Ucrania y que los residuos de la izquierda se presenten como caballeros morales, y no hayan pedido perdón político, es significativo de la ignorancia y descaro de la sociedad española.

El asunto David Torres II

De nuevo me atrevo a hacer una crítica a este airado periodista que ha tenido a bien contratar el periódico El Mundo, con seguridad sustituyendo a Ortiz. En su artículo, en un viernes de febrero, habla de los acontecimientos en el mundo árabe, sobre todo en el norte de África, critica a todos los líderes dictatoriales árabes como si los hubieran nombrado en el cuartel general de la OTAN o los hubiera puesto Aznar o Bush.








Los líderes que están siendo rechazados por su población son el resultado de las revoluciones subsiguientes a la caída de las monarquías, tras la creación del Estado de Israel, en los países árabes. Éstas fueron sustituidas por regímenes prosoviéticos pero de ideología nacional socialista; así Mubarak, heredero de Sadat a su vez heredero de Nasser. De todas formas ya sabemos que Occidente, haga lo que haga, es malo. El colmo es Gadafi como hijo de Occidente, un terrorista que atentó contra las bases americanas en Alemania.









El periodista cree que el islam es compatible con la democracia, sin saber cuantos siglos de humanismo cristiano se han necesitado para hacer liberal al cristianismo. Califica al catolicismo de fe bárbara, sin analizar la barbarie de la ciencia y sin comprender cuánto debe el humanismo liberal al aggiornamiento cristiano.









En la Historia hay infinidad de ocasiones en las que vemos a los pretendidos rebeldes, como los bogomilos, husitas, dulcinianos, albigenses, luteranos y calvinistas, actuar con la más extremada crueldad y ansia destructiva, siendo la jerarquía de la Iglesia la encargada de restaurar la lógica, la cordura y la construcción de la sociedad. Dice que pensar está muy feo, presumimos que él sí piensa, y que tendremos que esperar siete siglos al desarrollo de las libertades en el mundo islámico.









Por supuesto, cómo no podía ser menos, termina con una diatriba antifranquista, con manifiesta falta de objetividad ante la actuación del régimen, y cayendo en la estupidez del insulto personal contra un Franco que ya no es peligroso y que murió, tanto él como su régimen, hace años.

Francisco Pi y Margall

Francisco Pi y Margall (20 de abril de 1824, Barcelona-29 de noviembre de 1901, Madrid) fue un político, filósofo, jurista y escritor español, que asumió la presidencia del poder ejecutivo de la Primera República Española entre el 11 de junio y el 18 de julio de 1873.








Como político, fue partidario de un modelo federalista para la República, sabiendo conjugar las influencias de Proudhon para llevar a cabo la política del Estado con tendencias del socialismo democrático. Contrario a la monarquía española en cualquiera de sus variantes y formas, participó activamente en la oposición a la misma, por lo que sufrió censura, cárcel y exilio.






















Después de la Revolución Gloriosa, fue diputado en Cortes Generales, donde dirigió el Partido Federal, y Ministro de la Gobernación con Estanislao Figueras. Tras la dimisión de éste, las Cortes lo eligieron Presidente, cargo desde el cual se enfrentó a la Tercera Guerra Carlista y a la revolución cantonal, defendiendo el proyecto de constitución federal de 1873. Se vio obligado a dimitir ante la imposibilidad de desarrollar su labor de gobierno tras el Cantón de Cartagena. Como intelectual se dedicó esencialmente a la Historia, la Filosofía y el Arte.



















Se le considera como uno de los intelectuales representativos del pensamiento más avanzado de la segunda mitad del siglo XIX. Escribió multitud de obras y fue redactor y director de varios periódicos. Tuvo contacto con las grandes figuras de la intelectualidad europea de la época, lo que le granjeó una enorme reputación en España y fuera de ella. Con una biografía intachable debida a su honradez, acompañada por una dedicación intensa a sus principios políticos, se ha convertido en un referente de la tradición democrática española.













En realidad, el sueño de Pi era solventar uno de los eternos dilemas en los que se debate nuestro país, el problema de la incomunicación, de la desvertebración.




Contrariamente a Ortega, yo no creo que España sea diferente, ni especialmente invertebrada, este problema lo han tenido todos los países y lo han resuelto con ayuda de la tecnología, del capitalismo y de la comunicación.








El problema de España es de subdesarrollo, en el momento en que la industrialización entra en la historia; a nadie se le ocurriría hablar de una especial maldición del pueblo británico porque, como decía Conrad, los ingleses vestían taparrabos y mal cazaban cuando los egipcios creaban una de las más importantes civilizaciones de la humanidad.







Los españoles hemos demostrado una gran capacidad de desarrollo en otros momentos de la historia, y sin embargo, en ese periodo, como bien ha estudiado Henry Kamen, nos retrasamos debido a las guerras, al fin del Imperio, al retraso tecnológico y esto produjo hechos como que en Asturias les era más rentable comprar vino en Cataluña que en Valladolid o León.




















Aun así, esto terminó estando muy unido y España ha soportado grandes vicisitudes sin romperse. El intento federal fracasó, la España unitaria ha sido insuficiente y ahora lo estamos intentando de nuevo con las autonomías.



















El origen de la concepción federalista está en Pi, en el liberalismo girondino, pero también encontramos la tradición carlista española en el federalismo de Prat de La Riba. Estas corrientes coexistieron con el regeneracionismo costista que fue más bien unitario, en la solución, pero realizó una crítica tan radical de la España decimonónica que favoreció de rebote las tendencias revolucionarias.










En relación a las ideas de Pi y Margall sobre como deberían ser los políticos españoles citaré unas lineas de su obra "Las Nacionalidades".










"Pasma verdaderamente que cuando, para ejercer la última de las artes, se exige más o menos largo aprendizaje y nadie se atreve a fiar al que no sea zapatero el remiendo de sus zapatos, se haya dado en la extraña manía de entregar a hombres sin conocimientos administrativos de ningún género aun los más difíciles puestos del Estado, sólo por recompensarles servicios políticos, no pocas veces de utilidad y aun de moralidad dudosa".

Un país viejo

Nuestro país se encuentra dentro de la Península Ibérica, que a su vez está situada en el sudoeste de Europa, está rodeada por el mar Mediterráneo y el océano Atlántico y unida al resto del continente europeo por el nordeste. Su nombre proviene del río Iber que se suele entender como el río Ebro; sin embargo, los cronistas hablan de un río íbero en el sur, en Huelva.







Es una tierra que separa África del resto del continente europeo; y el estrecho marino que separa la península del continente africano se denomina, hoy en día, estrecho de Gibraltar.





















Desde el punto de vista geológico es un territorio viejo, oprimido por las placas tectónicas asiáticoeuropea y africana, no es muy activo actualmente, y tanto los Pirineos como el resto de las cordilleras decrecen por la erosión.









Desde el punto de vista de la naturaleza no tiene sentido real hablar de vejez o juventud, en geología, pues las condiciones pueden variar repentinamente y la actividad existe, pero para entendernos hablaremos de Iberia como un país de naturaleza domada.
























Desde el punto de vista climático es un solar que lo ha visto todo; ha sido de clima nórdico, selva tropical, sabana, desierto y varias veces ha tenido el clima actual según el vaivén de las glaciaciones, con la fauna y la flora propia de esos climas.








Como el hombre, y antes los diferentes homínidos, surge en África, España es uno de los territorios más prontamente poblados, de manera que las poblaciones han llegado a ella tanto desde África, atravesando el estrecho, como desde Europa.























Las vicisitudes del solar ibérico se suceden en el tiempo, siendo que la Historia de sus pueblos es conocida desde hace muchos siglos y el mismo Estado español actual es uno de los más antiguos de Europa. En definitiva es un país de apariencia domeñada y un poco de vuelta de todo.






















Y así, nos comportamos como esos personajes de "La Hoguera de las Vanidades", que andan pensando que los viejos y los mayores son otros, para descubrir que nosotros somos ahora las personas mayores y los responsables.








Desgraciadamente al toro rebelde español se le han desmochado las astas, y ahora tragamos con lo que sea; nuestro santo y seña es: Virgencita, Virgencita que me quede como estoy, y mientras tanto, como en un eterno movimiento, la invasión lenta viene de Asia y de África.

Las comunidades orientales en Roma

Dentro de la historia de la judería europea, como ya he indicado aquí, las comunidades de fenicios se iban estableciendo a lo largo del Mediterráneo, tanto en el norte de África como en la ribera norte o europea de ese mar. Originalmente creaban ciudades, factorías que se dedicaban al comercio y al tráfico de metales, llegando en sus correrías hasta el norte escandinavo.














Normalmente no trataban de extenderse más allá de sus alrededores en labores de colonización pero en algunos casos sí se produjo esa expansión, en ese terreno los griegos actuaron de una forma similar.
















Los cartagineses son una de las excepciones pues siendo púnicos sí se establecieron en un amplio espacio; sus ambiciones de dominio imperial y comercio chocaron con la naciente grandeza de Roma, y fueron vencidos en las tres guerras púnicas.


















Cuando el Imperio Romano obtuvo la hegemonía en el Mediterráneo y en Europa, las colonias orientales púnicas quedaron absorbidas en él; en las ciudades dominadas por Roma y en la propia Roma había barrios donde vivían y trabajaban los procedentes de Medio Oriente.




















En un momento dado, en estos barrios se produjo la llegada de los judíos, dominadores del Mediterráneo oriental y luego conquistados por Roma, primero como protectorado, más tarde a sangre y fuego, en tiempos de los emperadores Vespasiano, Tito y Adriano. La diáspora producida por esa violencia alimentó los barrios citados anteriormente. Éste es el origen de las juderías europeas.

















Luego, en la Edad Media, fueron expulsados hacia el este de Europa, de manera que se dividieron en sefarditas mediterráneos y askenacíes habitantes del oriente de Europa. Los pogromos ocurridos en Rusia y el este de Europa trasladaron contingentes de nuevo a Europa occidental y los sefarditas fueron expulsados de España en 1492, incluso los conversos en 1610. Los judíos se mezclaron con quienes vivían en el país donde habitaban, no porque fuesen apóstolicos sino a veces por matrimonio y por clientelismo, lo que producía conversiones y apostasías. Tras la Shoah nazi, su número se redujo en Europa y después de la creación del Estado de Israel aún disminuyó mucho más.

Filosofía

Dentro de las diversas formas de enfrentarse con los problemas y el misterio hoy nos vamos a referir a tres que son, a saber: la Filosofía, la Ciencia y la Teología.




















La Filosofía (del latín philosophĭa, y éste del griego antiguo φιλοσοφία, "amor por la sabiduría") es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje.

















Al abordar estos problemas la filosofía se distingue del misticismo, la mitología y ciertas formas de religión por su énfasis en los argumentos racionales, y de la ciencia experimental porque generalmente lleva adelante sus investigaciones de una manera no empírica, sea mediante la especulación, el análisis conceptual, los experimentos mentales u otros métodos a priori, sin excluir una reflexión sobre datos empíricos o sobre las experiencias psicológicas.






La Ciencia (del latín scientia "conocimiento") es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y esquemas metódicamente organizados.















La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos suficientemente objetivos y accesibles a varios observadores, además de basarse en un criterio de verdad y una corrección permanente. La aplicación de estos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento objetivo (intersubjetivo) en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros.















Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias. La ciencia requiere un procedimiento para someter sus hipótesis a la posibilidad de refutación y por lo tanto allí donde no puede haber pruebas no hay una teoría científica sino un sistema filosófico.















La Teología (del griego: theos "Dios" y logos: "estudio, razonamiento, ciencia", significando "el estudio de Dios" y, por ende, el estudio de las cosas o hechos relacionados con Dios) es el estudio y conjunto de conocimientos acerca de la divinidad. En el caso de la teología estamos en un caso particular de ciencia cuyas hipótesis están sustentadas en la revelación, y por lo tanto requiere de la fe.

Los sueños de la razón

Estos días he estado leyendo un interesante libro, una biografía del político aragonés Joaquín Maurín (1896-1973), éste había nacido en el seno de una familia de agricultores medios que vivían con un cierto desahogo austero. Como era segundón, su familia, buenos católicos, lo enviaron a estudiar al seminario; tras la escuela elemental, y antes de cantar misa, descubrió que su vocación era más la acción social que el sacerdocio, colgando los hábitos para dedicarse a la enseñanza. Tuvo una carrera meteórica en el seno de la izquierda hasta llegar primero al marxismo y después al comunismo.






















De manera que su particular forma de entender la solidaridad entre los españoles y las diferencias culturales, es decir el "hecho nacional", acerca las ideas del BOC (Bloque Obrero y Campesino) a las que destila cierto sector de ETA hoy en día.



















Para esta parte de la izquierda, el Estado español surgido de la Edad Media con los Reyes Católicos, adolece de un error de principio que lo lastra; por lo tanto se hace necesaria la deconstrucción del Estado para reconstruirlo desde bases socialistas y revolucionarias. Según ellos, hay que destruir España y crear la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas.





















La visión negativa que se instaló en España tras el desastre del 98, la aceptación absurda de la leyenda negra que hace esencialistas a las "nacionalidades" periféricas (son fruto de la decisión de los políticos en 1978) e imperialista a España, la ideología regeneracionista mal entendida por la izquierda revolucionaria y, en definitiva, la alucinación ombliguista propia de los españoles se conjuran para soñar el monstruo de la guerra y la destrucción, un ánimo tanatófilo que tanto sorprende a los observadores extranjeros poco avisados.



















Cualquier observación científica de nuestra Historia nos descubre un espacio normal, es decir con las vicisitudes propias de cualquier país que vive en el tiempo, o sea en la historia.

Historia de España

Dado que los términos cultura y civilización han recibido significados diversos, aclararé en qué sentido los voy a emplear; por cultura entiendo la forma y contenido de cualquier sociedad humana: conjunto de creencias, costumbres, formas de poder y organización social, conocimientos, ritos, arte, técnica... sujeto a un impulso transformador que lo complica y afina. La cultura distingue radicalmente las sociedades humanas de las animales.






















Los animales reproducen automatismos genéticos o rutinarios, mientras que en el ser humano la sociedad y la propia conducta individual solo son parcialmente genéticas o, si se prefiere, la genética humana es tal que permite un constante cambio y contradicción en el comportamiento individual y en la sociedad.






















En cuanto a las civilizaciones, las considero aquí formas complejas de cultura que aparecen hace solo unos 6000 años en puntos aislados (Egipto, Mesopotamia...). Suponen la especialización de la religión, del poder (formación del Estado), de la milicia, la urbanización, economía agraria asentada, un considerable artesanado y comercio, y la escritura.















La escritura aceleró la evolución cultural al acumular y transmitir la memoria, hasta entonces limitada y deformada por relatos orales. Debió de surgir de las castas sacerdotales, que disponían de más tiempo, interés y curiosidad por el mundo en general y de ellas proceden también las primeras observaciones, algo sistemáticas, del cosmos, la medicina, etc., mezcladas con magia.








Otro factor esencial de las civilizaciones es la educación a tres niveles: técnica, en valores comunes y, para una élite, en la alta cultura (arte, técnicas complejas, elementos científicos, elaboraciones religiosas...).
























Otras formas de dividir culturas y civilizaciones establecen en las culturas los aspectos espirituales frente a los aspectos técnico-materiales que serían propios de la civilización, esto es una división más transversal que la anterior.



































En España, a pesar de la importancia que en un nivel geográfico superior al local tuvo Tartesos, el contacto con el mundo civilizado llegó con la presencia de ciudades comerciales fenicias y griegas. En ese momento el mosaico de pueblos y tribus que constituyen el mundo hispánico es penetrado por la civilización.

















Había tres grandes zonas, una zona ibérica con pueblos de muy diversos orígenes pero que debían compartir rasgos culturales pues los cronistas los vieron como homogéneos, otra es la celtíbera que está compuesta por pueblos que comparten la cultura celta con la existencia de lenguajes ibéricos y, por último, la zona céltica.



































España participó, a partir de ahí, en las aventuras de la Historia siendo fundamental su papel en las guerras púnicas, que definieron el Mundo Antiguo.

Genealogía de los alimentos en España

Como sabéis, y si no lo sabéis podéis presionar aquí, me interesa la genealogía de los alimentos y la alimentación, y esto a pesar de que una de mis obligaciones en el trabajo es vigilar el cumplimiento de las innumerables normas que la UE dicta a los productores de alimentos, a los distribuidores y hasta a los restauradores para garantizar la sanidad, la calidad y el mercado de alimentos.
















Muchas veces pienso en cuáles eran los alimentos que había en la España anterior a su entrada en la Historia; qué cazaban, consumían y cultivaban los pueblos ibéricos. Me imagino que las piezas de caza como el ciervo, el venado, el jabalí, el oso, el conejo y las aves serían los platos fuertes, me imagino que endulzarían la vida con miel, que recogerían bayas silvestres, nueces y castañas y que desde luego pescarían en mares, ríos y lagos.















La llegada de la civilización y la Historia de la mano de fenicios, griegos, cartagineses y romanos incrementó en España la variedad alimenticia como incrementó las técnicas y conocimientos de los españoles. La explotación de la vid para vino, del trigo para el pan, las aceitunas y almendras son aportación de estos pueblos.








El descubrimiento de América nos fue trayendo, dado que no todos esos alimentos se empezaron a utilizar de inmediato, la patata, el pimiento, el maíz, el tomate y las modalidades de alubias que ahora se consumen en Europa. La caña de azúcar la llevamos a América y ahí se convirtió en la gran productora de azúcar, pero nos trajimos la remolacha que produce ahora azúcar en Europa.

















Una de las curiosidades de la cocina del Imperio Romano es la afamada salsa garum que es el resultado de la fermentación de diversos productos y pescados, y que constituyó un gran negocio en diversas zonas del Imperio que la vendían a Roma, cada zona tenía la suya, siendo la hispana quizá la más apreciada.
















Para saber más de la Historia de los alimentos se puede pulsar aquí
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