27 feb. 2012

Garzón II

Ya tenemos la sentencia de los juicios del "Juez de la Horca". Ya sabemos que, al menos jurídicamente, no prevaricó en la instrucción de las víctimas del franquismo, pues aunque la instrucción fue un desastre (sentencia dixit), lo hizo sin malicia. Hay, para el Tribunal, una duda razonable de casi el 0.001% de que no lo hiciese a sabiendas.





Pero se me ocurre un escenario casi novelesco: ¿qué pasaría si un juez investigado por delitos de prevaricación, con grave riesgo de ser condenado, realizara una puesta en escena como la de Garzón?


¿Si un juez incurriera a sabiendas en prevaricación para crear un escenario en el que apareciese enfrentándose a una fantasmal Falange que se subió al carro del proceso sólo para salir en la foto? ¿Y si esa Falange, entre las muchas que hay, sólo fuese un puñado de agentes provocadores del Ministerio del Interior de Fouché?



Son preguntas para una comedia. Ahora sin duda, Garzón se disfrazará de caballero de fortuna y montará un bufete para perseguir a los malvados que en el mundo son o han sido.


Aquí aparece una dirección de internet donde se puede encontrar la sentencia; sobre todo conviene leer el voto particular del Magistrado José Manuel Maza Martín.

1 feb. 2012

El estraperlo











A propósito de la palabra estraperlo, en su genealogía se observa que su significado actual poco tiene que ver con su origen.
El término estraperlo o straperlo es usado en España para referirse al comercio ilegal de bienes sometidos a algún tipo de impuesto o tasa por el Estado. Por extensión, es una actividad irregular o intriga de algún tipo, y se usa como sinónimo de mercado negro. A quien practica el estraperlo se le llama estraperlista.






















En su origen, sin embargo, era una pequeña estafa y prevaricación que afectó a algunos políticos del Partido Radical durante la Segunda República. Como el juego estaba prohibido en España, dos buscavidas llamados Strauss y Perel intentaron introducir una ruleta fraudulenta contando con la complicidad de algunos políticos y funcionarios.





















Como vemos, el intento de legislar sobre la moral privada lleva casi siempre a bolsas de corrupción pública; así ocurrió con la prohibición del juego, con la prohibición de la pornografía y ocurrirá cuando prohíban los toros. Todos estaremos haciendo cola en la frontera
para ir a Perpiñán.

La estupidez

En estos días se han producido dos casos que ponen de manifiesto la magnífica catadura de nuestros políticos; o, lo que es peor, la estupidez de los españoles pues somos nosotros quienes los encumbramos.





















El primer caso se refiere a las declaraciones de Artur Mas a Le Monde que sin duda habrán producido hilaridad en Francia a cualquier francés conocedor de nuestra historia y la suya. Ha dicho Mas que Cataluña lleva 300 años ocupada por España; hasta aquí se habrán oído las risas, pues cualquiera puede darse cuenta del poco interés por obtener la independencia que han debido tener; fíjate con las vicisitudes de la historia de España, a veces sin gobierno, a veces en guerra civil u ocupados por un enemigo exterior, los catalanes no han mostrado hasta ahora interés por la secesión; hasta los franceses en la Segunda Guerra Mundial sólo tardaron 5 años en mostrar resistencia.






















Por otro lado, no sé porqué dicen 300 años y no 500 o 1000 años, dado que Cataluña se integró prontamente en el Reino de Aragón y éste se unió a Castilla en el siglo XV y mucho antes lo había estado con Navarra, cualquiera de esas cifras podría ser perfectamente válida, probablemente más que 1714 en la que Cataluña, o algunos catalanes, se había posicionado a favor de un candidato austracista a la corona de...España.




















El otro asunto es la moción de Santiago Cervera, en el congreso del PP en Sevilla, pidiendo la sustitución de la frase según la cual el ideario del PP deriva del humanismo cristiano, por la frase: "humanismo occidental". Como Occidente deriva de la Universitas Christiana, es perfectamente imbécil cambiar lo exacto por lo ambiguo; aunque quizá la intención sea otra.











He aquí dos casos acabados de salida de madre de nuestros políticos.

La reducción de las lenguas

Cuando los romanos llegan a España (Hispania), se encuentran con la existencia de innumerables lenguas, la mayor parte de ellas exclusivamente orales y ninguna de ellas normalizada pues ese es un fenómeno que requiere la existencia de escuelas, prensa, en definitiva modernidad. Con el paso del tiempo y la comunicación, las lenguas se van a reducir en número y ése es un fenómeno que ocurrirá en todas las sociedades civilizadas.




















Además las lenguas se van simplificando; su normalización conlleva la desaparición de dialectos y la paulatina aparición de una lengua más vulgar y por lo tanto menos compleja. Cuando el hombre moderno, hace unos 20.000 años, rompe a hablar, rápidamente se crean los idiomas en toda su complejidad; luego, la historia de las lenguas es la de una simplificación.





















El caso del vascuence en Navarra es paradigmático, junto a la prolijidad de valle e incluso de clan, se produce una continua simplificación hasta la aparición de los dialectos navarros y la normalización del vascuence. La frontera del vascuence se situará en Tafalla, siendo el corredor del Ebro prontamente ajeno a esa lengua que en tiempos antiguos quizá fue hablada en Soria y Lérida.









































La Iglesia, que fue un factor de alfabetización en lengua romance, a partir del siglo XVIII se convierte en defensora de lo vernáculo; sacerdote católico es el primer normalizador de la lengua vasca, el Padre Resurrección María Azcue. Por la misma razón los carlistas defenderán la lengua vasca y también lo harán los nacionalistas que inicialmente organizan su movimiento político en castellano. Hay grupos humanos de habla vasca en el norte de Navarra y en los valles guipuzcoanos del Urola y el Goyerri, y en un área próxima al mar en la costa entre Bilbao y San Sebastián.

Capitalismo y comunismo

Parece que el culpable de todo lo que nos aflige es el malvado capitalismo, y que el olor a azufre se torna insoportable cuando se le añade la palabra neoliberalismo. Nadie recuerda que es imposible construir una economía moderna sin capital y que incluso el comunismo era una suerte de capitalismo de Estado, con abundante economía sumergida privada.





















La verdad es que la economía mixta de capital privado y estatal ha conseguido fabricar un mundo de más de 7000 millones de seres humanos; tremendo éxito biológico. El brutal crecimiento económico capitalista fue, en su tiempo, admirado hasta por Marx, que lo consideraba necesario como paso previo al socialismo.



















Si bien la utopía socialista no ha funcionado nunca, tampoco lo ha hecho la utopía liberal; todas las economías son mixtas y siempre hay un trasfondo mercantilista en los gobiernos, dado el origen del capitalismo moderno. El dinero no es otra cosa que un medio de intercambio en economías complejas, pues el trueque queda limitado en la complejidad; y hasta en una sociedad de cazadores recolectores se puede considerar capital al territorio de caza.






















La clave para desmontar la utopía marxista está en el reconocimiento del error en la tesis de disminución de la tasa de ganancia de las empresas; esto se puede intuir no solo por la teoría y la econometría sino por el sentido común, pues hay espacios económicos vedados a la gran empresa y aparecen siempre nuevas ideas, necesidades y nichos económicos.





















En cuanto al comunismo, y me refiero no al utópico sino al realmente existente, dos son los principales defectos que lo llevan inevitablemente al fracaso y consiguiente evolución: el colapso fiscal del estado y el paro encubierto. Esto se produce por la imposibilidad de encuadrar toda la actividad económica en el Estado, de manera que una parte muy importante se nos escapa entre los dedos en forma de economía sumergida.



















En realidad el comunismo adolece de los mismos defectos que tiene la economía en países capitalistas subdesarrollados (El Salvador en los ochenta) con una oligarquía que concentra la riqueza y que utiliza al Estado para anular al resto de la sociedad, sin permitir un Estado de Derecho. En estos casos la destrucción del sistema viene acompañada de monopolios con océanos de corrupción.

Historiadores

Hay que pensar que España debe de tener o, al menos, haber retenido algo de su importancia, porque es uno de esos países que son objeto de una carrera por parte de historiadores extranjeros. Entre los hispanistas destacan los que se interesan por la guerra civil (1936-1939), es decir la Guerra Civil; pero eso no quiere decir que no haya grupos que se dediquen a otras etapas, como el Imperio o la Edad Media, pues en toda época se manifiesta la importancia de la Historia de España.























Viene esto a cuento por la profusión de estudios de españoles y extranjeros a propósito de esa guerra en España. En un primer momento, tras la guerra, aparecieron los hagiógrafos de ambos bandos; dado el resultado de la contienda los hagiógrafos de la República estaban en el exilio.










Agustín de Foxá y Wenceslao Roces o Álvarez del Vayo son nombres de historiadores, muchas veces aficionados, que sustentaban este primer periodo de fidelidad y enaltecimiento de la causa; en este caso las causas.





















Luego, con el paso del tiempo, se produjo la aparición de historiadores y una Historia de la Guerra Civil más enraizada en la objetividad; en esa evolución están, dentro de España, personajes como Ricardo de la Cierva, los hermanos Salas Larrazábal y fuera Stanley G. Payne por el bando menos iracundo con el franquismo; en el otro bando aparece Tuñón de Lara o Paul Preston. Como cosa curiosa recordaré la historia de los hermanos Salas que, hijos de un historiador militar director del archivo de la Guerra Civil, aceptaron sustituir a su padre, ordenar y estudiar el archivo, pero a condición de que les dejaran trabajar con "objetividad" y eso que uno de ellos había combatido en la Guerra.










Con la llegada de la democracia, desembarcaron en la universidad los seguidores de Tuñón y de los hispanistas de izquierda que fueron desplazando a los contrarios, contando para ello con la ayuda de la gran corriente de historiografía económica que, aunque seguidores de Vicens Vives que en los años cuarenta ejercía como falangista, fueron paulatinamente aceptando tesis cada vez más izquierdistas, hasta el punto de aparecer como neo marxistas, como por ejemplo Gabriel Tortella y Leandro Prados de la Escosura.






















Pero en los noventa del siglo XX, reaparecen las figuras de la otra parte capitaneadas por Ricardo de la Cierva y Stanley G. Payne que inspiran a ciertos universitarios en sus tesis; esto no preocupa mucho a la posición dominante hasta que ciertos hispanistas de izquierda como Hugh Thomas empiezan a moderar sus discursos y aparecen historiadores divulgadores con ventas abundantes en el público no especializado, que reivindican descaradamente las tesis de los Salas.











Historiadores como Luís Suárez, Pio Moa y César Vidal, sobre todo los dos últimos, provocan una cadena de condenas, ya que su realidad impide que se les pueda ningunear. La batalla está ahora con algunas organizaciones de la memoria histórica apoyadas por gente como Cebrián
o Santos Juliá, más o menos partidarios de ilegalizar ciertas opiniones a las que califican como revisionistas. Curiosamente, tanto Pio Moa como César Vidal fueron activistas antifranquistas en vida de Franco, en tanto que muchos detractores suyos medraban de manera descarada.