21 oct. 2011

La conferencia de paz y el comunicado etarra

Se han reunido en Ayete los llamados mediadores internacionales para elucidar una solución al problema de ETA, que no pase por la definitiva derrota de los pocos comandos de infiltrados policiales que quedan.









Se trata de conseguir una Bildu buena que le permita salvar la cara al Gobierno y a la izquierda abertzale.
Entre los flamantes mediadores: el antiguo secretario de la ONU Kofi Annan, un sospechoso de corrupción actualmente jefe de la oficina de la Alianza de Civilizaciones (pagada por España) en la ONU, el jefe del Sinn Fein, Gerry Adams, antiguo jefe del IRA que debería preocuparse más por Irlanda, junto con un experto en Sudáfrica como Brian Currin. Todos ellos pagados de una u otra manera por el Gobierno español empeñado en sacar adelante el programa de ETA.










De todo el comunicado podemos decir que en España no hay una guerra, por lo tanto no se logra la paz sino la desaparición de un grupo terrorista. Decir que ETA no es consecuencia del franquismo pues, tras aparecer en sus postrimerías, actuó sobre todo en la democracia y podemos ver que no ha surgido ningún grupo terrorista en los innumerables países europeos que han salido de dictaduras; ETA tras 2 amnistías y 3 indultos no tiene crédito para decir nada.









Nuestra democracia se realiza en una España constitucional y razonable en su realidad histórica, donde todas su regiones forman parte del Estado por derecho histórico y todas ellas han estado largos periodos sin manifestar ninguna desafección.










No puede haber un final del terrorismo sin vencedores y vencidos porque la cuestión de la soberanía es una cuestión dialéctica y no continua; si ETA consigue la soberanía ha ganado y las mil víctimas carecen de sentido, si la consigue el Estado ETA ha perdido. El comunicado de los mediadores es un refrito dulcificado de la declaración etarra de Anoeta o del pacto de Lizarra; ETA aparece como interlocutor válido de Francia y España cuando no es sino una banda de delincuentes.










El comunicado de los mediadores emplea los mismos términos que suele emplear ETA, con su mismo lenguaje.









Qué decir del comunicado subsiguiente de ETA, claramente pactado por el Gobierno, donde no hay arrepentimiento, ni mención a las víctimas, ni disolución de la banda que queda como garante de una negociación anticonstitucional para perder la soberanía, ni entrega de las armas.









No es extraño que ni Francia, ni USA, ni la policía, ni la guardia civil se crean nada de nada. Estamos ante la enésima tregua trampa.

8 oct. 2011

Las guerras cristeras

Por su interés voy a reproducir aquí un artículo sobre un periodo poco conocido de la historia de Méjico.











La guerra cristera contra la revolución mexicana
Por Pedro Fernández Barbadillo





















En el verano de 1926 los católicos mexicanos se rebelaron contra un Gobierno inicuo que les perseguía hasta el punto de la proscripción del culto. En los años siguientes, los campesinos derrotaron a los soldados federales y a sus jefes revolucionarios y masones; y habrían vencido de no ser por los obispos.











Desde la independencia, en 1821, México vivió sumido en dos guerras casi permanentes: la exterior contra Estados Unidos, que le amputó la mitad de su territorio, y la interior, entre conservadores y liberales, católicos y masones. El que fue el virreinato más próspero y extenso de las Indias españolas se hundió en la miseria y el caos.










Una vez derrocado el emperador Agustín I, las elites, sobre todo las liberales, se empeñaron en copiar todas las leyes y las innovaciones constitucionales de Estados Unidos: la estructura federal, el mecanismo de elección del presidente, la figura de la vicepresidencia, etcétera. Alexis de Tocqueville sostenía en La democracia en América que, pese a haber copiado esas instituciones y leyes, México no podría "acostumbrarse al gobierno de la democracia".











Las Leyes de Reforma.





La guerra civil entre conservadores y liberales concluyó con la victoria de éstos, apoyados por Washington. Como todos los liberales surgidos del molde francés, los mexicanos incurrieron en la expropiación de tierras comunales y eclesiásticas –para comprarlas a bajo precio– y la persecución de los católicos, al amparo de las Leyes de Reforma, promulgadas por Benito Juárez. Una de éstas ordenaba la exclaustración de monjas y frailes, como hicieron en España los exaltados, lo que supuso, aparte de un atropello a las personas, la destrucción de un inmenso patrimonio cultural. También se prohibía la realización de ceremonias fuera de los templos y que los sacerdotes vistieran sotana o traje talar en la calle.









La primera bandera mexicana, enarbolada por el cura Miguel Hidalgo en 1810, era un estandarte con una imagen de la Virgen de Guadalupe. Pero Benito Juárez llegó a decir:









Desearía que el protestantismo se mexicanizara conquistando a los indios; éstos necesitan una religión que les obligue a leer y no les obligue a gastar sus ahorros en cirios para los santos.






















En 1873 los liberales que gobernaban el estado de Oaxaca, donde nació Juárez, expulsaron a los jesuitas, las monjas y los sacerdotes extranjeros. El sucesor de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, más anticatólico, llegó a expulsar a 410 hermanas de la Caridad que cuidaban de 15.000 desdichados. Ante el anuncio de nuevas medidas anticatólicas, los fieles se prepararon para la rebelión. En 1874 cientos de partidas de campesinos armados atacaron al Gobierno federal; se les llama "los religioneros". La campaña se extendió desde 1873 hasta 1876, e hizo caer a la facción exaltada del Gobierno.










A finales de 1876 accede a la presidencia el general Porfirio Díaz. Durante su reinado, la Iglesia recuperó gran parte de la libertad que había tenido, pero sólo porque Díaz la necesitaba para mantener la paz y porque guardó las Leyes de Reforma en un cajón. El régimen concedió permisos para erigir nuevas diócesis y parroquias y abrir seminarios y colegios. Sin embargo, la educación mantuvo sus directrices laicistas.










Una Constitución socialista.





En 1911 el régimen de Díaz, el Porfiriato, cayó, dando paso a una larga serie de guerras civiles que se prolongaron hasta finales de los años 30: campesinos contra latifundistas, la ciudad contra el campo, el presidente contra los que querían ser presidentes, los masones contra los católicos, guerrilleros contra soldados... Por supuesto, las potencias extranjeras tuvieron su papel; en especial Estados Unidos, que compraba petróleo a su vecino del sur.






















En febrero de 1917 se la Constitución que, con algunas variaciones, sigue vigente en el país. Fue la Constitución más socialista del mundo... hasta que los bolcheviques hicieron la suya. Ese socialismo no se limitaba a la nacionalización del petróleo y a la formación de explotaciones agrícolas colectivas (los ejidos), sino que daba especial importancia al control de las mentes por un Estado omnipotente: sólo estaba autorizada la educación pública, que era laicista y revolucionaria; la Iglesia católica quedaba sometida al poder, y quien desafiara la revolución acababa en la cárcel o en el paredón.










Entre 1920 y 1928 gobernaron México los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, del clan de Sonora. Ambos detestaban a la Iglesia. En 1925 Calles se decidió a crear una iglesia nacional: cerró docenas de colegios católicos y varias parroquias, expulsó a sacerdotes extranjeros y captó a misioneros protestantes. En el campo político, él y Obregón procedieron a la unificación de los grupos revolucionarios que culminó en los años 30 con la fundación del Partido Nacional Revolucionario, que posteriormente cambiaría ese nombre por el de Partido Revolucionario Institucional; el célebre PRI.










El alzamiento cristero.





El 14 de junio se aprueba la llamada Ley Calles, que desarrollaba el artículo 130 de la Constitución (sólo en 1992 se modificó para permitir la libertad religiosa) y limitaba el número de sacerdotes autorizados para dar culto. En respuesta, el 31 de julio de 1926 el episcopado mexicano ordenó la suspensión del culto.









Desde la aprobación de la Constitución, los católicos estaban organizándose para defender su fe y sus derechos como ciudadanos. La Liga Nacional de Defensa Religiosa, fundada en marzo de 1925, comenzó un boicot económico.





















El 3 de agosto se produjo una batalla en el santuario de la Virgen de Guadalupe tras difundirse el rumor de que el Gobierno iba a cerrarlo. A lo largo de ese mes se producen las primeras escaramuzas entre fieles y uniformados del Gobierno, que prosiguen en septiembre. El Gobierno responde con tal represión, que a finales de 1927 había en torno a 20.000 cristeros en armas.










Los cristeros eran en su gran mayoría campesinos, gente en absoluto rica, que sólo habían recibido del Gobierno de la capital y de los militares y funcionarios revolucionarios insultos, humillaciones, impuestos, requisas y persecuciones de orden religioso. Mientras el Ejército lo formaban mercenarios, conscriptos, delincuentes y hasta asesores de Estados Unidos, armados con ametralladoras, trenes, aviones y cañones, los rebeldes eran todos voluntarios, familias enteras, cuyas principales armas eran machetes, viejos fusiles y sus caballos. Su grito de guerra era "¡Viva Cristo Rey!", por lo que se les conoció como cristeros.










El ejército cristero estaba mandado por líderes populares como los generales Jesús Degollado Guízar y Enrique Gorostieta y el coronel Lauro Rocha. Los brotes armados se dieron de manera espontánea, principalmente, en el centro y occidente del país (Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán), así como en Morelos, el Distrito Federal y Oaxaca







La Cristiada tuvo un carácter religioso innegable. El general federal Eulogio Ortiz hizo fusilar a uno de sus soldados sólo por llevar un escapulario al cuello. Al "¡Viva Cristo Rey!", de los cristeros, durante las batallas y escaramuzas los soldados respondían: "¡Viva Satán!" Cuando los militares entraban en una población abandonada la víspera por los cristeros, incurrían en represalias tales como el saqueo, la profanación de templos y objetos de culto, la ejecución de sacerdotes, el confinamiento en campos de trabajo o el bombardeo del lugar.










Los Arreglos.






Después de casi tres años de campañas, la guerra resultaba ruinosa y vergonzosa para el Gobierno revolucionario: pese a contar con 70.000 soldados, no podía vencer a los que consideraba unos rebeldes analfabetos en alpargatas ("Una reacción de indios embrutecidos por el clero y sumidos en el fanatismo ", según la versión oficial), la producción agrícola se había hundido y la economía estaba estancada. De modo que en 1929 el nuevo presidente, Emilio Portes Gil, ofreció la paz. Los obispos se sentaron muy a gusto en la mesa de negociaciones, en la que también participó, como mediador, el embajador estadounidense, Dwight Whitney Morrow, que insistía al Gobierno y a la prensa para que no hablasen de cristeros sino de bandidos.










En los Arreglos, el Gobierno revolucionario mexicano sólo se comprometía a no aplicar la legislación anticatólica, pero no a derogarla, y a permitir la apertura de iglesias. Sin embargo, los sectores del clero y de los laicos de las ciudades opuestos a los cristeros aceptaron el ofrecimiento, que nunca se habría producido de no ser por la rebelión. Los obispos forzaron a los cristeros, a los que no se había invitado a las negociaciones, a rendirse y desarmarse.























Una nueva cristiada.





En cuanto dejaron las armas, los cristeros empezaron a ser asesinados. En los años siguientes murieron unos 1.500, más que en toda la guerra. En 1932 Pío XI condenó, en la encíclica Acerba Animi, la ruptura de los Arreglos. Se produjo una nueva rebelión en 1932, que sumó 7.500 cristeros en 15 estados en 1935. Hubo entonces prelados que los desautorizaron y les culparon de los actos anticlericales cometidos por el Gobierno del general Lázaro Cárdenas.










Las partidas sobrevivieron en el norte de Puebla hasta 1938 y en Durango hasta 1941. El último cristero, Federico Vázquez, se rindió en Durango en 1941 y fue asesinado por diez sicarios enviados por el gobernador local, militante del partido que en 1946 pasaría a llamarse PRI.










Mucha de la violencia que sacude hoy México proviene de esa época, tan cruel como desconocida.

11 de septiembre











Cada vez que llegamos al 11 de septiembre reaparece el recuerdo del brutal atentado que destruyó las torres gemelas de Nueva York en 2001, y una de las preguntas recurrentes es siempre: ¿qué hacías tú en ese momento?





















Pues bien, yo había ido a Zaragoza por razones de trabajo y, concluida la jornada, en ese momento estaba comiendo y pensando en regresar. Recuerdo que los demás comensales, se trataba de un pequeño restaurante en las proximidades del edificio Pignatelli, se levantaron corriendo para ir al bar anexo donde había televisión.









Yo hice lo mismo y me quedé clavado viendo las imágenes, pensé que era una película y luego que había comenzado la III Guerra Mundial.























En realidad, lo que había comenzado es la tercera fase del fenómeno terrorista; a saber: tras el terrorismo individual del siglo XIX y el terrorismo organizado con grupos de apoyo al terrorista que se siente soldado en una guerra revolucionaria al actual terrorismo de destrucción masiva.









La posibilidad de un terrorismo con armas de destrucción masiva era ya antigua. Fue un estudiante de Física en Harvard quien demostró en 1977 que era posible fabricar una bomba atómica de bolsillo en el laboratorio de los alumnos, simplemente a falta de material nuclear. Las autoridades académicas transmitieron la información a la Administración Norteamericana quien ordenó un estudio a la Rand Corporation; las conclusiones del estudio eran demoledoras pero no se hizo nada ya que prevaleció el principio administrativo que dice: nada existe si no ha pasado.
























La caída del muro, y el fin de la URSS, supuso el extravío de material nuclear táctico hasta que las autoridades retomaron el control, una parte de ese material ha podido ir a parar a manos de regímenes gamberros o a organizaciones terroristas. De esta manera, la posibilidad de atentados masivos crece de forma exponencial.









En el mundo islámico no existe el Islam moderado, no hay aggiornamiento, y la sociedad se divide en creyentes o no creyentes. Claro que la inmensa mayoría de la población no es capaz, como en todas partes, de matar una mosca, pero hay terroristas que creen a pie juntillas en la guerra a muerte de índole religiosa; ante un atentado con armas de destrucción masiva consideran que los muertos inocentes en realidad reciben un premio al ser llamados por Dios.










Tenemos las armas, los terroristas y las razones junto con la justificación moral; así pues, es cuestión de tiempo.

Alemania

Me sigo sorprendiendo de cómo hemos podido crear el mundo decadente de la crisis desde el mundo optimista y hasta juvenil posterior a 1945; qué engendro del infierno ha aparecido de la mano de los innumerables reglamentos europeos.




















Un amigo bancario me dijo que era imposible una sola moneda con 17 gobiernos, techos de deuda, imposición y orientaciones económicas etc. Lo que me lleva a pensar si no estaría ya en mente de alguien la situación actual.



































Alemania, gigante económico, pasa a ser una gran potencia, se rehace de la unidad, y de las dificultades económicas que ésta entraña, obligándonos a ayudarle; y se convierte en un gigante político que dice no a Europa en Yugoslavia y no a Bush en la guerra de Iraq, que firma tratados de paz con Rusia, con especial relación, y que ahora, se va a apoderar de la UE con la Alta Autoridad Económico Financiera; una UE que no es una nación, que tiene graves deficiencias democráticas y que estará bajo control alemán.























Alemania, entrenada por efecto de su unidad, ha encarado la crisis mejor que el resto de Europa y va a ganar la guerra mundial, al menos en parte, 66 años después.























Y estar dominados por los teutones podría no ser tan malo si no fuera porque Berlín depende por completo de Moscú en materia de energía. Menos mal que los germanos se tienen a sí mismos más miedo del que les tenemos nosotros y no están por la labor de lanzarse a la aventura de un IV Reich. Pero, como se decidan a hacerlo, por sí solos o porque se vean empujados desde el Kremlin, ya podemos ir ensayando el paso de la oca. Nos vamos a enterar.

Los países árabes

En el mundo árabe se han producido profundos cambios sociales desde la sociedad autista que comienza a fines del siglo XVIII hasta 1948, al final del protectorado, y con la ayuda de Occidente, la ONU y los países productores de petroleo.










La aparición de la escuela más o menos laica y de las madrasas para pobres han creado una juventud formada en diversos oficios y condenada al paro por el raquítico crecimiento industrial o de servicios; unas actividades tradicionales en regresión por su falta de rentabilidad y porque no satisfacen a esa juventud formada.



























En estos países hay unas minorías cristianas, y de otras religiones, que ocupaban tradicionalmente puestos profesionales pero cada vez más molestados en sus actividades y en competencia con la juventud islámica. Las minorías judías, también importantes en el pasado, han desaparecido y emigrado a Israel.

























La información que llega a la masa por las televisiones occidentales vía satélite hace el mismo papel que en la minoría islámica de los países occidentales representaron las televisiones vía satélite, analógicas, procedentes de Irán y de los países productores de petróleo en el golfo, esto es: la creación del combustible, gasolina dispuesta a arder.






















La creación del Estado de Israel fue el starter que provocó la explosión que, junto con la pérdida de todas las guerras habidas con Israel, ha acabado con las monarquías; y ahora la crisis es la que está acabando con los regímenes nacional socialistas surgidos entonces, ya pacificados y acomodados al statu quo. Mubarak es pues heredero del revolucionario Nasser.






















La rebelión no busca nuestra democracia sino mejores expectativas económicas; y odia a Israel, a Occidente y a los cristianos.













Todo esto se facilita por el fenómeno de la globalización, con una internet accesible en las escuelas, teléfonos móviles y por la caída del muro de Berlín con el fin del comunismo, que cambia el apoyo occidental a la fosilización de los antiguos regímenes.



























Por otro lado, la sociedad inmigrante islámica está cambiando en Occidente en su tercera generación, ya no busca la integración; la sociedad juvenil en los países islámicos esta cambiando el magma social pero eso no quiere decir que vayan en nuestra senda ni que no nos vaya a afectar.

Don Quijote

A veces, una cultura, un país, una literatura sobrepasan sus fronteras y dan a luz un personaje o varios que son arquetípicos; esto es lo que ha sucedido con El Quijote. En realidad, si os fijáis en lo que digo, no he hablado de autores que superan a una cultura sino de personajes.



















Cervantes es español y muy español, en el resto de su obra podemos observar su excelencia como escritor e incluso su lugar en el nacimiento de la novela moderna; podemos observar la creación de personajes que llenan las páginas de las novelas ejemplares y de otras obras, pero en ningún caso son arquetipos, son representaciones ya aparecidas en los trabajos de otros, en otras literaturas.


















En realidad, Don Quijote y Sancho sobrepasan a su propio autor y a su propia cultura, y se convierten por sí mismos en patrimonio de la humanidad, es por eso que reaparecen recurrentemente en autores de otras lenguas y que la novela es la obra más traducida después de la Biblia.






























Pero no nos creamos que esto sale gratis; creo que, a cambio, las obras de su autor y la literatura en español quedaron marcadas a fuego por esta obra. En El Quijote se da tal palo a las obras de literatura fantástica, es tan maravillosamente realista que la grandeza y genialidad de la propia obra alejó para siempre, o al menos dificultó, a cuantos literatos hubieran pensado seguir el camino del idealismo.



















El resultado es que el pueblo español, el castellano fundamentalmente, es realista y práctico; un poco a la manera en la que los romanos lo eran en comparación con los griegos, de forma que quizá tengan razón quienes sitúan la inspiración de Cervantes en la figura de Ignacio de Loyola.

Lepanto

El 7 de octubre de 1571 la Santa Alianza vencía a la flota turca en la batalla de Lepanto. Para Cervantes, que perdió en ella su brazo, se trató de "la más alta ocasión que vieron los siglos". ¿Fue para tanto? Sin duda.














El Imperio otomano era la gran amenaza de la cristiandad europea. Habían tomado los Balcanes y avanzando por la línea del Danubio hasta la misma Viena, dominaban el Mediterráneo oriental y su expansión amenazaba cada vez con más temeridad los dominios de los monarcas europeos.














El sultán turco había unificado el islam, como anteriormente hicieran los califas de Damasco o Bagdad, y su poderío alentaba a la piratería berberisca que asolaba el comercio mediterráneo. En 1565 Solimán II lanzó una furiosa arremetida sobre Malta, baluarte estratégico del Mediterráneo, pero los caballeros de la Orden de San Juan pudieron defender la isla prodigiosamente, recibiendo ayuda tardía de la Armada española. No resistió igual Chipre, lugar asociado a la Liga Veneciana. La amenaza otomana estaba más cerca que nunca de la costa italiana y el sur de aquella península era por entonces propiedad del monarca español.














Promovida por el papa Pío V, Felipe II y la república de Venecia, quedó constituida la Santa Alianza, que habría de enfrentarse al Gran Turco. Mandaría su flota don Juan de Austria, hermano del monarca español, que contaba sólo veintiséis años. La Liga ponía 230 barcos, 50.000 marineros y 30.000 soldados. Los turcos eran más: 300 naves y 40.000 soldados.














Las flotas se encontraron de repente, al doblar los turcos el llamado "cabo sangriento", en la ensenada del golfo de Lepanto. Se acecharon, confusas, calibrando sus fuerzas. Los españoles manejaban informes de espías que apostaban por menos de la mitad de los barcos. "Señores, ya no es tiempo de razonar, sino de combatir", zanjó don Juan de Austria.














La flota cargó en tres frentes y se batió durante horas de modo encarnizado. En el fragor de la lucha, las dos naves almirantes se alinearon. Don Juan ordenó el asalto y, espada en mano, inició el abordaje, que terminó con la cabeza de Alí Bajá clavada en una pica y la bandera aliada ondeando en el mástil de La Sultana. Sin su nave almirante, los turcos fueron cediendo el combate.














A las cinco de la tarde don Juan ordenó la retirada a tiempo de refugiarse de una feroz tormenta. Entre los supervivientes, un joven arcabucero, herido en el pecho y en su mano izquierda, musitaba entusiasmado: "La más alta ocasión que vieron los siglos".

7 oct. 2011

Félix Romeo

Se ha producido el fallecimiento del escritor, crítico literario y agitador cultural Félix Romeo. Durante cinco años, desde 1996, dirigió el programa de la 2 "La Mandrágora" en donde nos mostraba un panorama de las letras en España y el mundo mezclado con la presentación de autores noveles españoles.








Zaragozano, formaba parte de esa curiosa y genialoide raza de los Fatás, Alegre, Bumbury o Labordeta.









Era un hombre abierto y nada sectario, un gran profesional lo que le permitía hablar de cultura en los más diversos medios; auténtico erudito, lo había leído y visto cinematográficamente todo. Me voy a permitir exponer aquí una muestra de la elegancia discreta con la que resolvía sus polémicas literarias.





















Descanse en paz.

4 oct. 2011

Estados actuales y viejos reinos

Uno de los defectos más recurrentes de los politicastros metidos a historiadores es la utilización, por interés político, de conceptos anacrónicos. Así por ejemplo, inventarse un hilo de Ariadna que vaya tejiendo el caminar histórico desde el antiguo Reino de Aragón hasta la actual autonomía aragonesa; y he puesto el ejemplo aragonés porque no es peligroso, es decir los ciudadanos de Aragón no hacen de eso cuestión fundamental como en el País Vasco, Navarra o Cataluña.






















Lo cierto es que los antiguos reinos medievales son fruto de la casualidad, que está nadando dentro de las posibilidades históricas dadas; es decir, las tendencias históricas marcan y la casualidad surge en ese margen, de manera que el caos puede variar en el futuro esas mismas tendencias históricas.





















Los viejos reinos se fueron agrupando porque lo demandaba la balanza de poder en los diversos escenarios de las naciones históricas. A esto no era ajeno el surgimiento de tecnologías y realidades económicas que llamaban a economías de escala.





















Como muy bien ha definido Gellner en "La Invención de la Tradición"
el nacionalismo sólo apareció y se convirtió en necesidad sociológica en el mundo moderno. En épocas anteriores (la fase "agroalfabetizada" de la Historia), los gobernantes tenían pocos incentivos para imponer la homogeneidad cultural sobre aquellos a los que gobernaban. Pero en la sociedad moderna el trabajo pasa a ser de tipo técnico. El hombre debe operar una máquina y debe aprender. Existe una necesidad de comunicación impersonal, libre de contexto y con un alto grado de estandarización cultural.






















Por eso, la realidad política actual por su historia, por el desarrollo de la modernidad, por la tecnología y la economía, es el Estado Nación tendente a procesos muy avanzados de globalización; esa es la causa de que nada tengamos que ver en el sentido nacional, sí en otros sentidos, con la Edad Media.
































El origen y legitimidad del derecho a la autonomía está en la CE de 1978, como muy bien dicen los siguientes artículos:








Artículo 137.


El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.






Artículo 143.


1. En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.


2. La iniciativa del proceso Autonómico corresponde a todas las Diputaciones interesadas o al órgano interinsular correspondiente y a las dos terceras partes de los municipios cuya población represente, al menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla. Estos requisitos deberán ser cumplidos en el plazo de seis meses desde el primer acuerdo adoptado al respecto por alguna de las Corporaciones locales interesadas.

El cólera

El cólera es una infección intestinal aguda, grave, que se caracteriza por la aparición de evacuaciones diarreicas abundantes, con vómito y deshidratación que puede llevar al paciente a acidosis y colapso circulatorio en el término de 24 horas y en los casos no tratados puede ocasionar la muerte. Son comunes los casos leves en los cuales unicamente se presenta diarrea y esto es lo característico en los niños.





















El cólera es causado por un agente infeccioso; se trata de un bacilo aerobio, gram negativo, con un sólo flagelo polar que le da gran movilidad llamado Vibrio cholerae. El vibrión del cólera sobrevive por periodos hasta de 7 días fuera del organismo, especialmente en ambientes húmedos y templados; en el agua sobrevive unas cuantas horas y algunas semanas si ésta se encuentra contaminada con material orgánico.





















El vibrio cholerae 01 incluye dos clases de biotipos: el clásico y la variante el TOR; los dos biotipos se encuentran separados en dos serotipos principales: El Ogawa y el Inaba, raramente un tercer serotipo el Hikojima puede estar presente. Estos serotipos pueden cambiar durante las epidemias. Todos los serotipos producen enterotoxinas similares y también el cuadro clínico es muy semejante.


























Se puede prevenir el cólera a través de un saneamiento cuidadoso, la purificación del agua antes de beberla o de cocinar, y un manejo apropiado de los alimentos evitando en todo caso el contacto con agua fecal.