18 jun. 2011

¡Indignaos! II

Sigue estando de actualidad la extraña manifestación constante de "los indignados", que han tardado tanto en indignarse. Partiendo de la base de que el derecho de manifestación se ejerce en un tiempo y en un lugar, y de que los demás también tenemos derecho a estar en el espacio público, vemos como poco a poco se va agriando el movimiento, mudando su piel, y de los pacíficos principios estamos pasando a la violencia antisistema, precisamente tras unas elecciones en las que la mano negra que hay detrás hubiera querido influir pero los tiempos son los tiempos.









Las soluciones impositivas y pueriles que entraña el manifiesto indignado me recuerdan aquella fábula del enfermo y los setecientos médicos; todos estaban de acuerdo en que el enfermo estaba enfermo, pero surgían muchos grupos cuando se investigaban las causas, y claro, había setecientos tratamientos distintos.










José María Albert de Paco ha escrito un interesante artículo en la revista de Libertad Digital que, por su claridad de ideas, reproduzco en su integridad
:










El manifiesto que precedió al asalto del espacio público por parte de los sedicentes indignados presentaba un vago hervor antisistema que, en una de sus adherencias, daba cuenta de adónde podía conducir el colapso moral de la casta política española: "El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos".







La velada advertencia de que, si no
se atendían sus demandas, la sangre podía llegar al río no sólo no fue condenada por los diarios de referencia, sino que se interpretó (erróneamente) como una declaración gandhiana. En el culmen de la confusión, esos chamizos donde la ciudad tendía a desvanecerse recibieron el nombre de nuevas ágoras, lo que, bien pensado, tiene su aquel.







Con todo, el ingrediente que hizo diana en los medios, el que propició que los indignados se granjearan la simpatía de socialdemócratas y conservadores, fue la evidencia de que la mayoría eran jóvenes y, como tales, estaban exentos de peajes. Apurando la frenada, bien podría concluirse que el mundo les debía algo. Así pareció entenderlo Antonio Pérez Henares, quien, en la tertulia Al Rojo Vivo, declaró sin ambages: "Quien no sienta simpatía por esos chavales es que no tiene humanidad". Así debieron de entenderlo los responsables del programa El Gato al Agua, quienes desplegaron a su infantería por las plazas de España para conferir al movimiento esa brizna de comprensión tan propia de la retórica antipartidos.







Lo cierto, no obstante, es que lo que se dio a conocer como un movimiento regenerador no era más que el embrión de eso que Arcadi Espada ha llamado
"batasunización de España", un sintagma que, allende el País Vasco, presenta como rasgo primordial que la serpiente siempre pica al mismo partido.








En este contexto, que el PSOE se plantee adelantar las elecciones al mes de noviembre resulta una obscenidad, mas no porque pretenda utilizar en su favor la coyuntura veraniega, un móvil ya de por sí funesto. No, lo que de veras es inquietante es que el adelanto se haya empezado a mascar después de la asonada del pasado sábado, con centenares de indignados corriendo a gorrazos a los cargos electos del Partido Popular en Burgos, Valencia, Alicante, Sevilla, Valladolid, Benidorm, Ceuta, Murcia, Castellón, Badalona... En esas y otras ciudades el PP había arrasado, un hecho que, como es fama, conduce a la violencia.







Como ocurriera en los días posteriores al 11-M, el PSOE no sólo no ha criticado que la turba indignada zarandeara a los alcaldes y concejales del PP, sino que ha atizado el zarandeo. Veinticuatro horas después de las algaradas, Alfredo Pérez Rubalcaba aireaba en Barcelona un asunto que jamás le ha alterado el pulso, cual es la supuesta catalanofobia del Partido Popular:








"Hace muchos años que estoy en política, pero no me puedo quitar de la cabeza que este PP es el mismo que hace muy poco fue al Constitucional y que enmienda una y otra vez leyes, que plantea recursos en temas de lengua; y ver a un partido tan catalán como CiU olvidando tan pronto cómo otro partido fue genuinamente anticatalán me cuesta".








Su henchida aseveración, insisto, nada tenía que ver con Cataluña, país incógnito a sus ojos, sino con la posibilidad de clonar una táctica que ya en el 14-M se reveló triunfal. Respecto a los incidentes con que se cerró la campaña en 2004, la indignación presenta, además, una ventaja insoslayable. No en vano, y en virtud de la tortura del lenguaje, quienes escupen a los políticos conservadores se hacen llamar transversales, no violentos y demócratas. O, para ser exactos, real-demócratas. Si la izquierda, en lugar de acometer su necesaria refundación, perseverase en la criminalización del adversario, la democracia, esta democracia tan grotescamente desdeñada por el comando cazuela, sufriría un traspié del que le costaría levantarse.








No soy optimista al respecto. El domingo, a la misma hora en que Rubalcaba envalentonaba a los suyos en la sede del PSC de la calle Nicaragua, el profesor de Economía Vicenç Navarro exhortaba a un puñado de indignados de Plaza Cataluña a seguir confiando en la política bajo el grosero argumento de que "no todos los partidos son iguales".








Es precisamente ese singular desprecio por las reglas del juego lo que está en el origen de cuanto ocurre en las calles. Eso, y la actitud antojadiza de una generación que va camino de cumplir la profecía de que la democracia española es un pálido simulacro. Sobre todo, claro está, por su distinguido sectarismo.







Con todo, lo más reprochable del 15-M será su coartada. No salió bien, pero el propósito era bueno. En el bien entendido de que a la izquierda, como a las ONG, no se la juzga por su reiteración en el fracaso, sino por su encomiable empeño en salvarnos de nosotros mismos.

1 jun. 2011

El evolucionismo

El Evolucionismo es un paradigma científico que se ha transmitido como teoría a la disciplina prehistórica desde sus orígenes, debido a la fuerte influencia de las ciencias naturales, como la Paleontología y, concretamente, de la obra de Darwin: "El Origen de las Especies y El Origen del Hombre".


















Debido a que el Evolucionismo se basa en datos empíricos muy limitados, su desarrollo teórico ofrece muchas variantes, casi todas relacionadas con dos problemas fundamentales: la escala cronológica y el motor del cambio evolutivo. Por esta razón, este enfoque teórico se ha establecido en diferentes paradigmas científicos arqueológicos, siendo en algunos casos muy radical (los seres humanos pasan por una serie de estadios fijos e inevitables), hasta otros mucho más moderados (la evolución de cada grupo humano tiene particularidades propias, pero en sus fases se repiten características generales que suelen parecerse).



















Por otro lado, también puede diferenciarse el evolucionismo que cree ver que todos los cambios se dirigen hacia un destino concreto... (Teleología), frente a otras visiones que piensan que, dentro la inevitabilidad del cambio, éste no siempre supone un progreso y que, además, existe la regresión (involución) y diversos caminos posibles a tomar, a lo largo de la evolución.





























Desde el punto de vista de la metodología científica, el Evolucionismo no pasa de ser una hipótesis que no alcanza el rango de teoría científica ya que no es susceptible de comprobación o refutación. Responde únicamente al argumento de la navaja de Ockham de no multiplicación de los entes.
Las dificultades termodinámicas, las dificultades en algunos pasos evolutivos son tan importantes que, hoy por hoy, es imposible crear un mecanismo científico (modelo) evolutivo coherente.

Tariq Ramadan

En su ya larga cruzada para hacernos más fácil la dictadura islámica que viene, este escritor franco suizo de origen egipcio, ha escrito este libro. Ramadan, amigo de Cebrián, da por hecho que el Islam se va a apoderar de Europa; el declive demográfico, la inmigración masiva y el número de hijos que las parejas islámicas tienen lo hacen inevitable.



















Este escritor es descendiente de un terrorista de los Hermanos Musulmanes, pero no preconiza esos métodos para hacerse con el poder sino una tolerancia asimétrica en la que los degenerados occidentales permitan guetos islámicos, protegidos frente a la corrupción, mientras desaparecen. Está convencido de esta evolución en el tiempo porque tiene fe religiosa, pero la Historia nos cuenta que los cambios de tendencia suceden muchas veces de forma inesperada. No sabemos cómo va a funcionar el mundo islámico en el futuro, cuál será el efecto de la vida europea en los árabes y norteafricanos que viven en Europa ni qué sucederá en el cambio de tendencia hacia la nueva era de los césares.
































En el ínterin, hay que contestar a este lobo con piel de cordero que los inmigrantes vienen a vivir y trabajar en nuestra sociedad y deben de obedecer nuestras leyes, que no habrá apartheid y que sus hijos se educarán con los nuestros respetando la cultura que les cobija.





















Recuerdo una conversación que tuve el año pasado con una mujer islámica en la mezquita de Granada, ella me quería vender la moto de que la solución a la crisis pasaba por el Islam, pero no pudo contestarme cuando le aconsejé que empezara a aplicarse en el Sudán.

Emilio Salgari y Karl May

Es curioso... cuando los chavales, chicos y chicas íbamos al colegio, no existía el calificativo de libros de lectura juvenil al contrario de lo que sucede en el segmentado mundo actual. Los autores y obras más populares eran: Los Tres Mosqueteros, El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas), Viaje al Centro de La Tierra, El Amo del Mundo, Viaje a La Luna, La Vuelta al Mundo en 80 días (Julio Verne), Moby Dick (Herman Melville), La Isla del Tesoro (Robert Louis Stevenson)...























Entre los más populares destacaban Karl May y Emilio Salgari, estos autores habían escrito sus libros sin pretensiones, orientados al lector obrero joven que sabe leer y a la empleada que tiene educación básica. Esta clase social era numerosa en países como Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, y en ese tiempo no tenía que competir con el numeroso entretenimiento audiovisual e informático actual. En España, en esa época, no había una masa crítica de lectores de este tipo, la habría ahora pero claro ya compitiendo con otros divertimentos. Así pues, a nosotros nos llegó la obra de estos autores como libro de uso infantil, juvenil y escolar.























En el caso de Karl May, sus novelas de aventuras vienen siendo reeditadas de forma continuada desde que fueron publicadas por primera vez en vida de su autor. Podríamos decir que May representa para los alemanes lo que Verne para los franceses o Salgari para los italianos.






















En España las novelas de Karl May comenzaron a publicarse en 1927, en una edición de Gustavo Gili. Posteriormente, en los años 30, Editorial Molino, especializada en novelas de aventuras, adquirió los derechos de la edición española y comenzó a publicar los primeros títulos, algunos de los cuales aparecieron en plena guerra civil. Parte de la familia Molino, propietaria de la editorial, se exilió en la Argentina, donde aparecieron nuevos títulos de May.






















Ya de vuelta a España, las ediciones de los años cuarenta alcanzaron un éxito notable, como las de los años cincuenta. La colección aparecida durante los años 60, en cambio, empezó a poner de manifiesto el declive que las lecturas de May tendrán entre los jóvenes, frente a otros autores del estilo de Enid Blyton, ya declarada especialista en literatura juvenil.






















Por lo que se refiere a las temáticas, los libros de Karl May, escritos todos en primera persona, se sitúan primordialmente en dos escenarios geográficos: el Oeste americano y el próximo Oriente. Las novelas de la serie americana tienen como protagonista a Old Shatterhand y su amigo el indio apache Winnetou. Las que se sitúan en Oriente están protagonizadas por Kara ben Nemsi y su amigo Halef Omar.
Entre 1872 y 1877 aparecieron cinco novelas por entregas.
Posteriormente escribió siete libros juveniles para la revista "El Buen Camarada" que obtuvieron un gran éxito.









La mayoría de las obras de May fueron compiladas a partir de escritos anteriores publicados en diarios y revistas. Una prueba de su éxito es la fundación en 1969 de la sociedad "Karl May" con sede en Hamburgo, y la existencia en Radebeul, cerca de Dresde, de un museo en la que fue su última casa. Se llama "Villa Shatterhand", es decir "Finca Shatterhand".
Otros cultivadores del género fueron: Zane Grey, Salgari y sobre todo, Edgar Rice Borroughs.






















Emilio Salgari nació en Verona el 21 de agosto de 1862 en el seno de una familia de pequeños comerciantes. En 1878 comenzó sus estudios en el Real Instituto Técnico Naval "P.Sarpi", en Venecia, pero no llegó a obtener el título de capitán de gran cabotaje. Su experiencia como marino parece haberse limitado a unos pocos viajes de aprendizaje en un navío escuela, y un viaje posterior, probablemente como pasajero, en el barco mercante "Italia Una", que navegó durante tres meses por el Adriático, atracando en el puerto de Brindisi. No hay evidencia alguna de que realizase más viajes, aunque el propio autor así lo afirma en su autobiografía, declarando que muchos de sus personajes están basados en personas reales que conoció en su vida como marino. Salgari se daba a sí mismo el título de "capitán" e incluso firmó con él algunas de sus obras.




















La primera publicación de Salgari fue el relato breve Il Selvaggi della Papuasia, que apareció por entregas en el periódico milanés La Valigia desde el mes de julio de 1883. También en 1883 se inició en el periódico veronés La Nuova Arena la publicación de su primera novela, Tay-See, que vería después la luz como volumen independiente con el título de La Rosa del Dong-Giang. En octubre del mismo año comenzó a publicarse El Tigre de Malasia, primera versión de la novela inaugural del ciclo de Sandokán, que se editaría posteriormente con el título de Los Tigres de Mompracem, con algunos cambios. La primera novela en publicarse de forma independiente fue La Favorita del Mahdi, en 1887.



















Gracias al éxito de sus obras, consiguió un puesto como redactor fijo en La Nuova Arena que mantuvo hasta 1893. Por entonces tuvo lugar un curioso incidente: ofendido por haber sido llamado "mozo" en un artículo por el periodista Giuseppe Biasioli, lo desafió a duelo. Como resultado, Biasioli tuvo que ser hospitalizado y Salgari pasó seis meses en la cárcel.























En 1889 se suicidó el padre de Salgari, siendo el primero de una impresionante cadena de suicidios familiares que incluye el del propio escritor (1911), el de su hijo Romero (1931) y el de su otro hijo Omar (1963). En enero de 1892 contrajo matrimonio con la actriz de teatro Ida Peruzzi (a la que llamó siempre, cariñosamente, "Aida", como la heroína de Verdi). Ese mismo año nació la primera hija del matrimonio, Fatima, a la que siguieron tres varones, Nadir (1894), Romero (1898) y Omar (1900). También en 1892 el escritor trasladó su residencia a Turín, donde trabajó para la editorial Speirani, especializada en novelas juveniles.







En 1898 el editor Donath convenció a Salgari para que se mudase a Génova, donde trabó amistad con el que sería el más destacado ilustrador de su obra, Giuseppe "Pipein" Gamba. En 1900 regresó a Turín. Las circunstancias económicas de la familia se fueron haciendo cada vez más difíciles, a pesar del trabajo incansable de Salgari para mantener un respetable decoro burgués. En 1907 cesó su contrato con Donath y pasó a trabajar para la editorial Bemporad, para la cual escribiría, hasta su muerte en 1911, un total de diecinueve novelas.









Su éxito entre el público juvenil fue creciendo, llegando algunas de sus novelas a alcanzar tiradas de 100.000 ejemplares. Sin embargo, su desequilibrio psíquico y la locura de su esposa, que tuvo que ser internada en el psiquiátrico de Collegno, cerca de Turín, le condujeron al suicidio. Después de un intento fallido, en 1909, se quitó la vida, abriéndose el vientre con un cuchillo según el rito japonés del seppuku, el 25 de abril de 1911. Dejó escritas tres cartas, dirigidas respectivamente a sus hijos, a sus editores y a los directores de los periódicos de Turín. La carta a sus editores fue suficientemente elocuente:









"A mis editores: A vosotros, que os habéis enriquecido con mi piel, manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semi miseria o aún peor, sólo os pido que en compensación por las ganancias que os he proporcionado, os ocupéis de los gastos de mis funerales. Os saludo rompiendo la pluma. Emilio Salgari"








A lo largo de su prolífica carrera como escritor, Salgari escribió, según su biógrafo Felice Pozzo, ochenta y cuatro novelas, y un número de relatos cortos imposible de determinar. La mayor parte son novelas de aventuras ambientadas en lugares exóticos, aunque cultivó también la ciencia ficción, con la atípica novela Las maravillas del 2000 (1907). En España, muchas de las novelas fueron publicadas por Saturnino Calleja y posteriormente por Gahe divididas en dos volúmenes, con títulos diferentes a los originales. Por ejemplo: Le due Tigri se dividió en dos partes, que se titularon Los estranguladores y Los dos rivales.








Después de la muerte de Salgari, proliferaron las novelas falsamente atribuidas, muchas de ellas escritas por sus propios hijos, Omar y Nadir.

Algunas de las novelas de Salgari están relacionadas entre sí, constituyendo extensos ciclos narrativos protagonizados por los mismos personajes.

Salidas de pata de banco

Realmente es fascinante la personalidad psicopática del Presidente, si no hubiese que sufrirlo. Desde luego, el señor no es tonto, pues formando parte de quizás la mejor máquina electoral de Europa, no lo hubiera tenido fácil para escalar al puesto de candidato.








Ciertamente su talento como estadista es perfectamente descriptible, su formación en la gestión más bien limitada y su visión política, de la política con mayúsculas, totalmente roma; pero tiene un talento especial para calibrar al votante tipo español y para hacer caso a sus excelentes asesores de imagen. Sin embargo, en algunos momentos se escapa del férreo marcaje de Barroso and Company y aparece en su prístina realidad.










Cierta vez, en los comienzos del proceso de paz con ETA en 2006, una comisión de víctimas del terrorismo se entrevistó con Zapatero con la idea de pedirle respeto y dignidad. Entre las personas presentes estaba la madre de Irene Villa quien asimismo había sido herida en el brutal atentado que dejó inválida a su hija. Zapatero habló de justicia a las víctimas y les pidió que confiaran en él pero a la salida de la reunión, e intentando dar mayor énfasis a sus palabras, dijo a quienes estaban a su alrededor: "sabed que os comprendo porque yo también tengo un gran dolor, mi abuelo fue asesinado en la Guerra Civil".










En otra ocasión, y tras haber estado en USA para apoyar una moción en la ONU de permanencia de las tropas aliadas en Irak hasta la pacificación del país, viajó a Túnez y, seguramente contrariado por algo, pidió públicamente la deserción en Irak, de manera que perdimos negocios abiertos con Australia quien llamó a consultas al embajador español.










En una visita al Vaticano, decidió posteriormente visitar al Primer Ministro italiano; sus asesores y hasta el propio Moratinos le indicaron que hay una tradición en Italia según la cual si se visita al Papa no se visita al mandatario italiano y viceversa. Sin embargo, ZP no hizo caso, ¡qué tontería! Y Berlusconi, el segundo visitado, lo puso en ridículo.









No hablaré de la cursilada de la Cumbre de la Tierra: "la tierra es del viento", pues no estoy seguro de que no lo dijera por indicación de sus asesores, aunque tiene narices.








Para terminar ahora lo de China; se planta en ese país y hace unas declaraciones sobre inversiones que son inmediatamente desmentidas por los mandatarios chinos, por lo visto se las inventó.









Son las salidas de pata de banco del Presi.

La sífilis

El nombre de Sífilis se debe al médico y poeta veronés Girolamo Fracastoro, en su publicación, el año 1530, de un poema compuesto de 1300 versos. Fracastoro fue además astrónomo, compañero de estudios de Mikulasz Kopernik (Nicolás Copérnico) en la Escuela de Medicina de la Universidad de Padua, hizo incursiones también en la Geología y la Filosofía. La opinión médica de Fracastoro ya se evidencia en el título de su poema: "Sífilis o de la Enfermedad Francesa".





















Todo lo describe poéticamente, con componentes mitológicos. Refiere que Ilceus, un cazador, mata al venado sagrado de Diana, y Apolo (gemelo de Diana), con la furia propia de su rango, lo castiga con el humor de la enfermedad. La diosa Callirhoe se apiada del cazador y le enseña los poderes curativos de los metales, particularmente del mercurio. Las dos primeras partes las escribió en la década de 1510, pero luego añadió la tercera parte, en la década de 1520, donde incluye a un pastor y cazador de nombre Syphilis (o Syphilus, tal vez una forma medieval del Sypilus de la obra Metamorphosis de Ovidio), en lugar del pastor Ilceus.


























Existen 3 hipótesis del origen de la sífilis: su probable procedencia del Nuevo Mundo, la mutación de otras treponematosis ya presentes en Europa y el transporte desde el Viejo al Nuevo Mundo. Las preguntas clave giran en torno a si la enfermedad estaba presente en la Europa precolombina (antes de 1492) y, en caso de que la presencia de treponematosis precolombina fuera confirmada, cabe preguntarse si era sífilis.








La enfermedad era aguda y de evolución rápida con gran mortalidad en los siglos XVI y XVII pero a partir del siglo XVIII se convirtió, por aumento de la resistencia inmunológica, en una enfermedad de evolución lenta con un alto porcentaje de autocuraciones que no pasan de la fase primera o segunda, evolucionando hacia la muerte o la cronicidad en las fases tercera y cuarta.
















Es posible que los españoles se contagiasen de sífilis a través de la realización del coito con vicuñas y llamas, y que luego, contagiasen de la enfermedad a las prostitutas francesas en Nápoles; quienes a su vez contagiaron a italianos y franceses.

















La enfermedad ha sido llamada Mal Español, Mal Francés y Mal Italiano sucesivamente por las naciones opuestas.

Dos personajes de la transición

Mario Onaindia fue un político vasco que logró evolucionar desde el nacionalismo, al que llegó en su ambiente propio de la lucha antifranquista, hasta el constitucionalismo y el patriotismo español. Esta evolución la hizo en el seno de Euskadiko Ezkerra, un partido vasco de izquierdas capaz de hacer autocrítica, por otro lado algo muy difícil en España.



















Cuando leo las vivencias de Mario, como joven de aquella época, no puedo menos de pensar en mi propio mundo, mi propia existencia. Le oí en directo en una conferencia en Pamplona; me imaginaba que iba a escuchar el típico discurso abertzale, pero, a pesar de no estar en su onda ideológica, escuché uno de los argumentarios más lúcidos que en ese tiempo se podía encontrar sobre política internacional. Aquí expongo algunas de sus ideas antes de morir demasiado joven.






Encontrar el “principio de realidad” es una de sus claves: “Hay que llevarse bien con la realidad —aunque haya que cambiarla— para ser parte de la solución. De otro modo, pasas a ser parte, integrante y constitutiva, del problema. En esto, precisamente, se ha convertido el PNV: en el problema. Por eso no son la solución, porque son el problema. ETA ha desaparecido. Su lugar lo ha ocupado el nacionalismo vasco en el poder. Ellos mismo lo dicen, no es que lo diga yo. Rechazan la Constitución, rechazan el Estatuto, rechazaron el plan Ardanza y seguirán proponiendo y rechazando los sucesivos planes de Ibarretxe,… porque no plantean las cosas en términos de solución. El nacionalismo plantea la situación como un problema sin solución, y todo problema —por definición— tiene solución, aunque sea difícil. Nunca formularan una solución que tenga una salida democrática. (…) Es una paranoia, que no se resuelve dándoles la razón y cediendo siempre. Es necesario “llevarles a la realidad” de otra forma se hace —cuando menos— el ridículo, como le está ocurriendo a Izquierda Unida”.









Marío Onaindía no deja de hacer trabajar a su cabeza, pero siembre está presente el corazón: estudia con pasión, se entusiasma. Sólo por la fuerza del corazón es capaz de superar esa timidez tan suya, genéticamente condicionada. Una inquieta cabeza con un corazón profundamente varonil, en estrecha armonía. Se expresa con serenidad, como quien no dice nada, pero no esquiva la verdad, ni la mirada. Es un hombre coherente. Se vuelca en su familia, donde el cariño, la admiración y el respeto mutuo afloran en las miradas y hasta en el más sutil comentario jocoso. Juega de camarada a camarada con su hijo de 7 años y le lee la Odisea. El chaval se admira de que un señor tan prestigioso y —con tantos siglos de edad— como Homero hablara de monstruos bicéfalos, tan parecidos a los de sus videojuegos. ¿Qué problema generacional plantea la constante humana? —se pregunta su padre—. Mientras, embobado, se admira ante la feminidad de su hija adolescente, a la vez que reconoce, con regocijo, cuánto se parece a su padre: “Disfruto viendo cómo le toma el pelo a su madre, con una ironía que reconozco como propia. Es una gozada observarlas: yo soy sólo un espectador”. Luchador nato. En lo político, sabe de dónde viene —¡como para no saberlo!— y a dónde va. “Tenemos que crear espacios de libertad y de solidaridad en este país. No lo digo para conseguir la alternancia, sino para poder vivir en Euskadi”. Ha ido trazando su propio camino: discerniendo por dónde ir. Ahora, pelea —con total entereza y dignidad: sin darle importancia— la gran batalla: la contienda con la enfermedad, sin abandonar su batalla de siempre: ¡la conquista de la libertad!



Y qué decir de Josep Tarradellas; el último presidente de la generalidad en el exilio regresó a España para hacerse cargo de la preautonomía, y estuvo en todas las conversaciones que dieron lugar al Estatuto de Sau. He aquí lo que, tiempo después, pensaba.















“¿Cómo es posible que Cataluña haya caído nuevamente para hundirse poco a poco en una situación dolorosa, como la que está empezando a producirse?” “Para salir de esta situación y para ocultar lo que desgraciadamente ha conducido a la falta de confianza hacia nuestras instituciones, vemos que sus responsables están utilizando un truco muy conocido y muy desacreditado, es decir, el de convertirse en el perseguido, en la víctima, y así hemos podido leer en ciertas declaraciones que España nos persigue, que nos boicotea, que nos recorta el Estatuto, que nos desprecia, que se deja llevar por antipatías hacia nosotros, que les duele y se arrepienten del hecho de haber reconocido nuestros derechos e incluso, hace unos días llegaron a afirmar que toda la campaña anticatalanista que se realiza va encaminada a expulsarlos de la vida política”.

















“Es necesario tener el coraje de decirlo: los problemas de la lengua y de la escuela se deben a la actual Generalitat, quien en gran parte los ha provocado, por falta de sentido de responsabilidad y por una alocada política ante el Gobierno que podía pensarse que no sería aceptada, no sólo por su planteamiento inaceptable, sino porque ni ayer, ni hoy, ni nunca, gobierne quien gobierne, el Estado no aceptará nuestros derechos como nosotros quisiéramos, si nuestro pueblo no los reclama unánimemente”.






También le hacía constar al Rey “mi más enérgica protesta ante la política de provocación que Cataluña inició el mismo día de la toma de posesión del presidente Pujol que todavía continúa, debido por una parte a la política de intimidación engañosa que se hace desde la Generalitat y por otra, abusando de la buena fe de los que hay que reconocer que están tendenciosamente informados”.








Aunque posterior al intento de golpe de 1981, hay otro testimonio sobre cómo maniobraba Tarradellas en contra de determinadas políticas disgregadoras como la que, a su entender, realizaba su sucesor en la presidencia, Jordi Pujol.








Quien fuera presidente del Senado entre 1982 y 1989, el socialista José Federico de Carvajal, recuerda en sus memorias una visita de Tarradellas en la que “mientras intercambiábamos impresiones sobre asuntos más o menos intrascendentes, yo elogié su buena gestión al frente de la Generalitat provisional. Fue como si le hubiera picado un escorpión. Tarradellas se sobresaltó y empezó a decir que las cosas no andaban bien en Cataluña y que eso era culpa de Pujol. Fue una diatriba tremenda que duró unos 20 minutos. Decía que el Gobierno central era el culpable por ser demasiado condescendiente con el líder nacionalista. Ustedes, me dijo "son responsables, porque le dan demasiado".







En plena convulsión política previa a la dimisión de Adolfo Suárez y al 23-F, Tarradellas mantuvo diversos contactos con el Rey. El 26 de enero de 1981 tuvo lugar un encuentro que él mismo definió como “inolvidable”.




El 7 de febrero, Tarradellas escribiría a don Juan Carlos “para clarificar algunos aspectos de la conversación” y el 16, el ex presidente recibía respuesta de La Zarzuela “con una carta de un contenido muy inteligente, que me hizo meditar”.










Tarradellas, retirado, pero inquieto, se decidió a escribir una larga carta a Don Juan Carlos, de 27 folios, el 12 de marzo de 1981 “ante una situación que cada día era más preocupante”. En ella en ningún momento habla de golpe de Estado, ni de intentona golpista, sino de “los acontecimientos que hemos vivido durante el mes de febrero” […]:








“Para mí, dadas mis convicciones políticas, en estos momentos es doloroso y decepcionante tener que exponeros mi pensamiento tal y como voy a hacerlo. Es el problema de las autonomías”.






Después, para remachar, vertía críticas sobre los gobiernos autónomos de Cataluña (presidido por Jordi Pujol) y del País Vasco (presidido por Carlos Garaicoechea):








“Han constituido gobiernos monocolor, es decir, minoritarios o de un solo partido, y, como era de esperar, hacen una política sectaria, discriminadora, que hasta divide interiormente las dos comunidades de una manera cada vez más profunda. El resultado de esta política creo que es y será muy arriesgado y decepcionante”.








El político que se refería en muchos discursos a “los pueblos de España” se dio cuenta de que el sistema autonómico se había “desmadrado”. “De todos modos, esto tenían que haberlo pensado antes. Hace años que dije que 17 autonomías, 17 parlamentos, 17 policías… Esto es jauja, eso no puede funcionar muy bien”.








En verano de 1981 dictó la conferencia El Título Octavo de la Constitución y el problema de las autonomías en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Según sus palabras:









“Las autonomías hay que hacerlas con rigor y serenidad”. "Fabricamos cincuenta millones de calzoncillos pero no tenemos cincuenta millones de culos".

La decadencia del vascuence

Cuando, durante la francesada, las tropas napoleónicas cruzan la frontera, con ellas llegarán contingentes de soldados de todos los rincones del extenso Imperio Napoleónico. Entre el grupo de holandeses aparecerá un oficial que compatibilizaba sus tareas militares con su vocación de filólogo, y que fue encargado por el mando francés para estudiar la problemática del vascuence.

















Hay que saber que Napoleón pensaba crear un espacio de ocupación en España que habría de llegar hasta el Ebro. Del resultado de ese estudio, de ámbito geográfico, se desprende que el área de habla vasca se había ido reduciendo desde la Edad Media hasta ese momento (1808), y analizando el ritmo de reducción, el estudio determinaba el fin del vascuence como lengua viva para 1882. Sin embargo, lo que el filólogo no podía saber es que estaban operando una serie de fuerzas para impedir que esto pasara.

















El triunfo de las ideas ilustradas y enciclopedistas llevará a la Iglesia católica, que había sido históricamente un factor de alfabetización en romance, a luchar para preservar el vascuence, haciéndose esto extensivo a los carlistas; de todos es sabido que las naciones modernas se comunican ideológicamente por las capitales y no por las fronteras. Cuando surge el primer nacionalismo vasco, el de Sabino Arana, los primeros núcleos nacionalistas son de habla castellana y, a pesar del teórico aprecio del vascuence, se solía decir entre ellos: euskaldun fededun, es decir vascoparlante de aldea.



















Durante la transición se abrieron multitud de ikastolas populares, radicales y municipales, que vinieron a unirse a las ikastolas privadas ya legales en el franquismo. Luego, las ikastolas públicas se adhirieron al sistema público de enseñanza en el País Vasco y Navarra, integrando a los profesores como contratados autonómicos. Mario Onaindia cuenta en sus memorias que en su juventud, en los años sesenta, la enseñanza en Lekeitio era en castellano pero los niños jugaban en vascuence; sin embargo, actualmente la enseñanza es en vasco pero los niños juegan en castellano.






















Uno de los primeros estudiosos del vascuence fue Guillermo de Humboldt. Humboldt realizó varios viajes al País Vasco (España) para estudiar el idioma vasco. El primero de estos viajes en 1799, efectuado en compañía de su mujer y sus dos hijos, y de su amigo el pintor Gropius hasta abril de 1800, le dejó una larga impronta. La impresión que Humbolt llevó de este viaje la describe A. Farinelli en su libro "Guillermo de Humboldt y el País Vasco" así: algo nuevo se había despertado en la conciencia del sabio: el reconocimiento de su inclinación natural al estudio de las lenguas, fundado en el estudio del carácter y del alma de los pueblos, y la determinación de seguir desde entonces ese impulso interior, concentrando sus fuerzas, orientándolas a un fin, sin vacilaciones.

















El vascuence le servirá como fundamento de sus estudios. El faro de la nueva luz deseada surgirá de aquí. Necesariamente debía investigarse el vascuence para llegar a las primeras fuentes de las lenguas de Europa ...







En abril de 1801 vuelve a Vizcaya "de costa a costa y aldea en aldea ... para oír la voz viva", esta vez lo acompaña su amigo Guillermo Bokelmann y en este viaje consultará obras de José Joaquín de Landazuri, Axular, Antonio Moret, Bourgoing, Dillon o Arnaud Oihenart. Conocería en el transcurso de sus visitas al País Vasco a Juan Antonio Moguel, del que diría que es uno de los lingüistas más doctos de Vizcaya, Pablo Pedro Astarloa, Larralde y al cantante Garat.







Desarrolla y expone la teoría de que "el euskera es la lengua más antigua de Europa" y de que el pueblo vasco constituía el representante lingüístico más antiguo de las poblaciones primitivas de la Iberia precéltica, anterior a las primeras inmigraciones de los arios, se deriva del análisis paciente de los nombres de montañas, ríos, peñas, valles, aldeas, familias, hipótesis con la que coincide con Moguel, Larramendi, Astarloa y Erro en contra de la posición de estudiosos como Menéndez Pelayo o Echegaray.

La moral de los romanos

Hace unos años, se emitió por televisión una serie de carácter más o menos histórico, esa serie se llamaba "Roma". Como en toda ficción, creada en nuestra época pero que trata de representar las vivencias de otra civilización, nos resulta enormemente difícil comprender los cánones morales que resultaban normales en ese tiempo. Los impulsos básicos, ya sean animales o asociados a la racionalidad humana, son como ahora; pero los impulsos políticos y sociológicos cambian hasta el punto de hacerlos internamente irreconocibles, ya que la moral o la ética se asocia a un tiempo y un lugar.


































A propósito de esto, vi el otro día la película "La Legión del Águila" en la que se sucedían una serie de aventuras donde cobraban importancia la defensa del honor familiar y la fidelidad frente a los débitos de la vida. Ya sé que muchos de estos valores eran distintos en la época clásica, pero aun así empiezo a creer que no son ya comprendidos entre nosotros.
















La búsqueda de un esfuerzo racional en hacer independiente la ética histórica de la moral tradicional, de cada época, es tan vieja como Marx. Desde el momento en que se niega una moral única y teológica, y se hace que dependa de las vicisitudes de las categorías de tiempo y lugar, esto tenía que ocurrir.



















El marxismo supuso, entre otras cosas, un intento de deslindar la acción política de los impulsos morales filantrópicos; evidentemente no lo consiguió, ya veremos en el futuro si es posible hacer algo así.

Lo imprevisible

Reproduzco aquí un interesante artículo-reseña de José Monzó Marco sobre el libro cisnes negros.


















“El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable” editado por la Editorial Paidós Ibérica es la segunda obra traducida al castellano del profesor libanés-americano, ensayista de éxito y ex-operador bursátil Nassim Nicholas Taleb que se define a sí mismo como “empirista escéptico” es uno de esos pocos libros que una vez leídos te sientes en la obligación moral de recomendarlos vivamente amén de sugerir una profunda reflexión sobre muchos de los supuestos filosófico-matemáticos aplicados a la economía, a la concepción del riesgo y a la gestión de la incertidumbre.



















Si en los 80's “La Meta” de Eliyahu M. Goldratt removió nuestras viejas y anticuadas concepciones sobre la gestión y en los 90's “La Quinta Disciplina” de Peter M. Senge nos hizo reflexionar sobre la necesidad de adoptar el pensamiento sistémico para afrontar los desafíos crecientes de un mundo complejo, en la presente década la obra de Nassim N. Taleb vendrá a significar en mi opinión lo que Goldratt y Senge representaron en el mismo ámbito en el que plantea sus reflexiones el profesor Taleb: descubrir los errores en los procesos de razonamiento cuando los humanos nos enfrentamos frente a la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad.



















Son varios los ejemplos y conceptos que nos muestra el profesor Taleb en esta obra, en la que profundiza lo avanzado en la anterior “¿Existe la suerte?: engañados por el azar” siendo su punto de arranque el problema de la inducción ejemplificado gráficamente en el caso del “pavo de Russell” (en honor a Bertrand Russell que fue quien expuso por primera vez el ejemplo, retomando el problema de la inducción que inició David Hume, si bien el maestro Russell utilizó la misma metáfora pero con un pollo) que comprobó que todas las mañanas le daban de comer y tras varios meses de observaciones iba a concluir una ley universal (“estos humanos tan amables me debe querer mucho, todos los días me dan de comer”), cuando con la llegada del día de Acción de Gracias al pavo le ocurrió algo inesperado (para el pavo, no para los amables humanos). Pues bien, nuestra manera de pensar no es muy diferente de la del “pavo de Russell”. Gran parte de la matemática estadística, el cálculo de riesgos y las distribuciones de probabilidad están atravesadas por esta manera de pensar: a mayor frecuencia de ocurrencia de un hecho menor sensibilidad frente a lo inesperado.



















De ahí la metáfora del cisne negro que Taleb toma de David Hume (empirismo) y de Karl Popper (falsacionismo): si nos pasamos toda la vida en el hemisferio norte pensaremos que todos los cisnes son blancos, sin embargo en Australia existen cisnes negros (cygnus atratus). Y es que un cisne negro nos parece algo imposible debido a nuestra reducida experiencia: un suceso altamente improbable.
¿Qué es entonces un “cisne negro” según Taleb? El profesor Taleb lo define como un hecho fortuito que satisface estas tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa. - En primer lugar, su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande. - En segundo lugar, tiene una pequeña probabilidad pero imposible de calcular en base a la información disponible antes de ser percibido el hecho. - En tercer lugar, una propiedad nociva del “cisne negro” es su efecto sorpresa: en un momento dado de la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable.


















Desde luego, estas propiedades no son ajenas a las crisis financieras que vivió el autor cuando se ganaba la vida como operador bursátil. A partir de este punto el profesor Taleb nos hace un recorrido por todos y cada uno de los diferentes errores del razonamiento humano cuando se encuentra frente a los “cisnes negros” o sucesos improbables. No los voy a exponer todos pero sí algunos de los que considero más importantes, como por ejemplo la distorsión retrospectiva, algo para lo que los economistas e historiadores padecen bien dotados cuando explican las causas de una crisis económica o una guerra mundial, pero son incapaces de anticiparla: los humanos somos muy buenos a la hora de predecir los sucesos de modo retroactivo.




















Para Taleb, esta distorsión consiste en un sesgo que nos empuja a sobreestimar el valor de las explicaciones racionales de los datos a la vez que subestimamos la importancia de la aleatoriedad inexplicable en los datos. Para el profesor Taleb existe una base genética y filosófica para entender lo mal preparados que estamos los humanos cuando nos enfrentamos a la incertidumbre y la aleatoriedad. Según Taleb, la evolución no favoreció un tipo de pensamiento complejo y probabilístico, antes al contrario somos muy rápidos en adoptar decisiones instantáneas apoyados en una mínima cantidad de datos o en teorías superficiales y carentes de solidez, tal vez (sugiere un divertido Taleb), porque quienes divisaban un león y echaban a correr por presuponer que todos los animales salvajes siempre comen seres humanos tenían más probabilidades de sobrevivir que quienes preferían poner a prueba tal hipótesis de manera experimental.




















Claro que hay leones de talante amistoso (como hay cisnes negros), pero es preferible ser prudente y cauteloso de antemano que sufrir más tarde las consecuencias (problema de la inducción).
Además, para Taleb existe un problema filosófico fundamental: la platonicidad o “falacia platónica”. Somos hijos de la escuela platónica que nos animó a preferir la teoría estructurada, ordinaria y comprensible a la desordenada y compleja realidad; por otra parte, nos inclina asimismo a seleccionar únicamente los hechos que encajan en nuestras teorías (falacia de las pruebas silenciosas) o cuando los hechos han tenido lugar, nos creamos historias post-hoc para que el hecho parezca tener una causa (falacia narrativa).



















En mi opinión uno de los argumentos más interesantes del profesor Taleb es el que hace referencia al problema de la circularidad de la estadística y el daño colateral que provoca la distribución normal o de Gauss (por el nombre del matemático alemán Carl Friedrich Gauss): necesitamos datos para descubrir la distribución de probabilidad. ¿Cómo sabemos si contamos con los suficientes? Por la distribución de probabilidad. Si es gaussiana, bastarán unos pocos. ¿Cómo se sabe que es gaussiana? Por los datos. Por eso necesitamos que los datos nos digan qué distribución de la probabilidad debemos asumir, y que una distribución de la probabilidad nos diga cuántos datos necesitamos. Esta circularidad causa graves problemas en la regresión, más acuciantes cuando se aplica sin discriminación la distribución gaussiana a todo lo que se mueve.

















En este punto es cuando el profesor Taleb nos anima con ejemplos donde es apropiado aplicar la distribución normal y donde no: Mediocristán y Extremistán. Imaginemos que tenemos en un estadio de futbol 1.000 personas elegidas al azar reunidas dentro. Si añadimos a ellas la persona más alta del mundo, ¿cambiará mucho la media de altura de las 1.001 personas reunidas? No, no variará apenas. Bienvenidos a Mediocristán, cuyas matemáticas son el álgebra de la estadística clásica y la teoría de la probabilidad. En ese mundo las distribuciones son normales, con curvas en forma de la famosa campana de Gauss. Las variaciones individuales no varían mucho el promedio.
Ahora cojamos esas mismas 1.000 personas y hagamos que entre en el estadio Bill Gates, supuestamente el hombre más rico del mundo. ¿Cambiará mucho la media de riqueza de los allí reunidos? Sí, cambiará de una forma brutal al entrar Bill con sus más de 50.000 millones de dólares de patrimonio.





















Bienvenidos a Extremistán, cuyas matemáticas son mucho menos ortodoxas como, por ejemplo, la geometría fractal descubierta por el matemático estadounidense de origen polaco-lituano Benoît Mandelbrot. Las distribuciones siguen una ley de potencia como la de Zipf o la de Pareto o, más recientemente, la “Long Tail” de Chris Anderson a la que hemos dedicado una entrada en el blog. Por supuesto no hace falta decir que los cisnes negros son propios de Extremistán.
En su experiencia como operador de bolsa Taleb considera que los mercados financieros minusvaloran la probabilidad de los cisnes negros pues los métodos generalmente aplicados por los operadores financieros son los propios de Mediocristán. Es ahí donde Taleb apunta que se pueden obtener ganancias apostando a que tales sucesos extraños tan impactantes de hecho sucederán con mucha mayor frecuencia. No entiendo mucho de derivados financieros pero puedo alcanzar a comprender que si la mayoría de operadores trabajan con los mismos métodos y comparten las mismas concepciones de como operan los mercados (según el paradigma de Mediocristán), es lógico pensar que si alguien se atreve utilizar otros métodos y concepciones muy distintas (según el paradigma de Extremistán) es posible que se puedan obtener ganancias importantes (rendimientos escalables) como los que apunta Taleb mediante la compra de opciones “deep out-of-the-money”, que son muy baratas, que ocasionan pocas pérdidas pero muchas veces, aunque pueden proporcionar un retorno espectacular si los mercados se vuelven locos (cosa que al parecer está ocurriendo mucho más a menudo de lo que cabría esperar según el paradigma de Mediocristán). Un apartado importante en esta obra es la fundamentada crítica hacia los modelos de gestión de riesgos que se usan actualmente, y que han hecho ganar a algunos académicos su Nobel de Economía (Taleb cita expresamente a Robert C. Merton y Myron S. Scholes, promotores del fiasco del LCTM) que excluyen precisamente los eventos raros que aparecen de vez en cuando en Extremistán y cuyos efectos económicos pueden ser muy importantes.





















Estos académicos y muchos analistas cuantitativos tranquilizan a los ejecutivos de las empresas, los reguladores y los inversores con una ilusoria sensación de seguridad que no tiene para nada en cuenta la aparición ocasional de cisnes negros que pueden dejar arruinados a más de uno.
Para Taleb esta “falacia de la regresión estadística” que consiste en creer que la probabilidad de futuros eventos es predecible examinando acontecimientos de eventos pasados está muy arraigada entre los actores económicos, que tampoco entienden que la aleatoriedad estructurada que encontramos en los juegos de azar (teoría de probabilidades clásica) no se parece a la aleatoriedad que encontramos en la vida real (“falacia lúdica”). Para Taleb, siguiendo la obra de los psicólogos israelíes fundadores de la Teoría de la Prospección (antecedente de la llamada Neuroeconomía), Amos Tversky y el premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, los seres humanos somos mucho mejores haciendo cosas que comprendiendo nuestro entorno. Pero no lo sabemos. Vivimos con la ilusión del orden, creyendo que la planificación y la previsión son posibles. Nos perturba tanto lo aleatorio que creemos disciplinas que intentan dar sentido al pasado, pero en última instancia, no conseguimos entenderlo, al igual que solemos fallar prediciendo el futuro.









Por razones prácticas, resulta que los seres humanos preferimos funcionar con previsiones y predicciones, aunque casi siempre se revelan equivocadas. Para Taleb, los humanos creemos que la innovación se puede planificar, sin embargo las innovaciones importantes suelen ser descubiertas por accidente (serendipidad), pero no se reconoce así cuando escribimos la historia. Las tecnologías que dominan el mundo actual (como Internet, el ordenador personal y el láser) no se utilizan en la forma prevista por los que las inventaron y una parte considerable de los descubrimientos médicos no están planificados en los proyectos de investigación oficiales sino que surgen por puro azar. Lejos de ofrecer recetas matemáticas para calcular la probabilidad de los sucesos raros (cisnes negros) para protegernos frente a la incertidumbre, lo que nos aporta el profesor Taleb es una buena dosis de sentido común: nunca llegaremos a conocer lo desconocido ya que, por definición, es desconocido. Sin embargo, siempre podemos imaginar cómo podría afectarnos.



















Es decir, las probabilidades de los cisnes negros no son computables, pero sí podemos tener una idea muy clara de sus consecuencias. Esta es una idea-fuerza para la gestión de la incertidumbre: para tomar una decisión tenemos que centrarnos en las consecuencias (que podemos conocer) más que en la probabilidad.
Estar preparado ante la aparición de los cisnes negros es más importante que dedicarle tiempo y esfuerzo a calcular la probabilidad de su ocurrencia. Resumiendo: para que no nos ocurra lo que al “pavo de Russell” hay que estar preparado para lo inesperado (que a diferencia de los pavos, sí podemos imaginar) pero sin preocuparnos de cuándo ocurrirá. Por último pero no menos importante, Taleb nos recuerda las aportaciones del economista estadounidense y Premio Nobel de Economía, Robert Lucas (expectativas racionales) y en particular su famosa crítica (crítica de Lucas) a los modelos econométricos al uso en política económica. En síntesis, la crítica de Lucas viene a decir que si la gente es racional, entonces su racionalidad les haría descubrir patrones predecibles del pasado y adaptarse, de forma que la información pasada sería totalmente inútil para predecir el futuro. Es decir, al intentar modelizar sistemas económicos basados en búsqueda de patrones en series temporales, hay que tener presente que la racionalidad y capacidad de decisión de las personas que antes han tenido acceso a la información puede alterar la serie temporal posterior, haciendo desaparecer el patrón de comportamiento. En resumen, una vez detectado un patrón de comportamiento (en mercados, sistemas sociales, hábitos de consumo, etc.), la propia racionalidad y decisión colectiva de las personas cancela el patrón (generalmente anticipándose al patrón).









En mi opinión, las ideas del profesor Taleb deben ser muy tenidas en cuenta por los que nos dedicamos al oficio de comprender, modelizar e implementar sistemas humanos complejos, para incorporar a los modelos las aportaciones de pensadores como Lorenz (teoría del caos), Mandelbrot (fractales), Kahneman (teoría de la prospección), Lucas (crítica de Lucas), etc. y evitar en lo posible los sesgos propios de la matemática de Mediocristán en el diseño de modelos, y, por supuesto, todos aquellos que nos hemos atrevido a desarrollar modelos matemáticos de previsión (forecasting) para que en mayor o menor medida evitemos la presunción de fiabilidad, pues nadie conoce el futuro. Desde un punto de vista sistémico y, aunque el autor no menciona expresamente, en las dos obras que he podido leer he percibido una cierta familiaridad con la Cibernética de segundo orden de Heinz von Foerster, pues en repetidas ocasiones Taleb utiliza la observación de segundo orden a modo de método para ejemplificar ciertos patrones de conducta de determinados personajes (operadores de bolsa como el propio Taleb) ante situaciones donde la aleatoriedad y la incertidumbre ponen a prueba estrategias y concepciones periclitadas para un mundo imprevisible. Tal vez en este punto Taleb no se atreve a ir más allá, incluyendo la idea de circularidad y autorreferencia y es donde encuentro una mayor carencia en su obra, que a modo de crítica concluyo, es decir: Taleb no incorpora a su discurso la idea de que la aleatoridad e incertidumbre de los mercados financieros pudieran no ser ajenos a la propia conducta de los actores que luego sufren las consecuencias.






















El éxito de su obra es haber conseguido un certero análisis de los errores en los que incurrimos los humanos cuando nos enfrentamos a situaciones aleatorias e imprevisibles, más echo en falta una reflexión de cómo los humanos generamos esas mismas situaciones aleatorias, y en concreto en el campo de las crisis financieras.
La frase: “Mi principal afición es provocar a aquella gente que se toma demasiado en serio a sí misma y la calidad de sus conocimientos y a aquellos que no tienen las agallas para decir a veces no lo sé”. Como pueden observar, genio y figura. Autor y obra altamente recomendables.


















“De la observación de un sinnúmero de cisnes blancos no se podrá inferir que todos los cisnes son blancos, sin embargo, ver un solo cisne negro será suficiente para refutar semejante conclusión.” David Hume (1711-1776), filósofo inglés.









A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en las panzas de sus barcos, un cargamento de cisnes negros. Los cisnes negros son originales de la isla austral y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque eran blancos todos los que se conocían. La intrahistoria de esta historia es que este hecho supuso una conmoción en la sociedad inglesa. Aunque nos pueda parecer algo ingenuo a los habitantes del siglo XXI, lo cierto es que la aparición de una especie de cisnes de un color distinto al que estaban acostumbrados a ver, supuso para los habitantes de la época una fuente de debate y de polémica.









Los neurólogos saben que nuestro cerebro está programado para tener el control de todo lo que sucede. Sin embargo, lo cierto es que nuestro cerebro está literalmente a oscuras, escondido bajo la cavidad craneal, y el único contacto que tiene del exterior es a través de órganos imperfectos, bien sea la vista, el tacto, el sentido olfativo o el gusto. Y puesto que nuestro cerebro está programado para controlarlo todo y debido a lo imperfecto de las percepciones que llegan a él, elucubra lo que puede, creando modelos abstractos de la realidad, que a veces no tienen porqué coincidir con la realidad misma. En pocas palabras, la explicación podría ser que no estamos preparados fisiológicamente para los hechos imprevisibles. Y sin embargo, los hechos imprevisibles existen.

La pela es la pela

La formación de los entes estatales nacionales a lo largo de la historia se produce a veces por la afinidad cultural, el aprecio entre vecinos y "la sangre y la tierra". Sin embargo, en otras ocasiones es el interés la estaca que puede apuntalar la formación de Estados.














El caso de la unión de Castilla y Aragón, al final de la Edad Media, es de estos últimos. Los aragoneses veían que su Imperio marítimo, con fuertes tensiones en Italia, su rivalidad con Francia y Castilla se podía atemperar con la alianza matrimonial con Castilla; no en vano ambos países estaban gobernados por la misma dinastía y existía fuerte influencia cultural en las fronteras de ambos territorios.

















La ayuda militar castellana, plasmada en las guerras de Italia, se compadeció de la ayuda económica que los aragoneses dieron a la empresa conjunta; aunque esto nunca estuvo exento de roces en las cuentas, así decimos en España "las cuentas del Gran Capitán".

















Todo esto ha sido, en la ya larga historia de España, subsumido por las relaciones del Estado y la moderna Cataluña; si bien gran parte del territorio aragonés se ha fundido en España y su cultura, la industrialización catalana le ha permitido mantener una cultura y una economía en cierta medida autónoma; por eso, en la modernidad, se dio la Renaixença cultural y el surgimiento del catalanismo político muchas veces citado en el blog.




















Los conflictos catalanes en la historia y el dinero de las balanzas fiscales han estado muchas veces en el candelero; como por ejemplo en la terrible crisis económica catalana del siglo XVI, en la rebelión de los segadores del siglo XVII que fue un conflicto clasista producido por las dificultades económicas subsiguientes al periodo de incremento de la riqueza por la participación catalana en las guerras con Francia, siendo el miedo ante este conflicto el que llevó a negar al Conde Duque dinero para la Unión de Armas contra Francia, y la consiguiente defección del Consejo dirigido por Pau Claris.





















En la Restauración, hubo rebeliones catalanas, más bien barcelonesas, al pago de impuestos y contribuciones cuando la burguesía consideraba su aportación excesiva; la paz reinaba cuando se defendían los intereses catalanes en Cuba o se preservaba el mercado cautivo español para los productos catalanes.




















En cierta medida, estas tensiones, actualmente muy presentes, son parecidas a la situación de Alemania en el seno de la UE, ya que los alemanes contribuyen a su sostenimiento de manera exorbitante. Siempre hay que estar en el equilibrio que supone la Teoría del Desarrollo, a saber: o bajamos nuestra contribución, las zonas menos ricas no se desarrollan y no nos compran, o subimos nuestra contribución, se desarrollan y nos compran pero se desequilibra la balanza fiscal. Roguemos por que nuestros políticos se doten de seny y sepan encontrar el equilibrio.