24 jun. 2012

Juan Luis Galiardo

Ha muerto este actor en la marabunta de muertes que estos años afecta a mi imaginario colectivo. Para mí siempre será "el Chepa" ese abogado listo y algo borrachín hundido por la mala suerte en la vida. Junto con Juan Echanove y Carmen Elías dirigidos por Antonio Mercero representaban las andanzas de un turno de oficio y diez años después las de un juez del cuarto turno.

















Adiós y descanse en paz este actor capaz de actuar en teatro o en cine pero siempre con magistral profesionalidad. Es triste darse cuenta de que con el paso del tiempo resulta que "el Chepa" era uno mismo.








12 jun. 2012

Joaquín Costa

En 2011 se cumplieron 100 años de la muerte del escritor, intelectual e ideólogo Joaquín Costa. Se trata de uno de esos seres excepcionales que, surgido en la pobreza, consigue a fuerza de tesón y trabajo salir adelante en la vida y cumplir de paso su vocación. A partir de temprana edad tuvo que trabajar duro para pagarse los estudios y aprovechó la ayuda de amigos poderosos y el tiempo libre para llegar a la universidad con un expediente excelente; allí se licenció brillantemente en Filosofía y Derecho optando a plazas de profesor que no obtuvo.

















Consigue ser notario en Madrid y a partir de ahí ya no tuvo preocupaciones económicas aunque nunca se hizo rico pues dedicaba su tiempo a sus trabajos de investigación sociológica, económica, histórica y política.


















El complejo de ser español está muy presente en los estudios, ideas y acciones de Costa; un corpus doctrinal que llamaremos regeneracionismo, y que de una u otra manera va impregnando el panorama intelectual en España tras el desastre del 98. El regeneracionismo propiamente dicho es una difusa secta de honrados publicistas que actúan a lo largo del periodo de la Restauración, presidido por la constitución canovista (1876-1923). A pesar de las simpatías que pudieran despertar en su tiempo, pronto fueron olvidados por la cultura oficial. Las mismas razones para ese injusto olvido son las que hoy acucian a que se les estudie con algún detenimiento. Estamos ante la escuela de pensamiento más autóctona de la España contemporánea, en contraste con el mimetismo de otros caudales ideológicos respecto de las autoridades foráneas. Autoctonía no es sólo mérito sino también limitación.



















Esta ideología continúa impregnando de manera solapada la vida intelectual española hasta hoy mismo. Contiene elementos muy dispares que se dosifican de distinta manera según los autores y los tiempos. Los más estables son: nacionalismo españolista, pragmatismo político, cientifismo, autoritarismo, estatismo, etc. Con estas mimbres encontramos el origen de los fenómenos ideológicos que aquejan a la intelectualidad española y a sus partidos políticos.


















Costa representa un espíritu hijo del desastre del 98 y del ombliguismo hispánico; el pretendido atraso español lo es en relación con las naciones punteras en el desarrollo capitalista. En todo momento de la historia, los diferentes países han adquirido el desarrollo de manera escalonada (los ingleses eran salvajes cuando los egipcios levantaban las pirámides); España no era Rumanía, Polonia o Bulgaria pero tampoco era USA, Inglaterra o Bélgica. Si se observa la evolución de los pueblos antiguos mesopotámicos se ve que algunos entraban en decadencia durante doscientos años para renacer después con imperial fuerza (Asiria). La Historia hay que apreciarla y estudiarla, y no está mal reconocer méritos propios pero no se puede vivir de la Historia en la historia.


















El sepulcro del Cid no debe ser cerrado con más de una llave.
No somos diferentes, los demás no son perfectos. La generación del 98 es más una comunidad artística que ideológica, algunos autores son regeneracionistas y otros no; sin embargo, el regeneracionismo es patente en la obra de Ortega y Gasset. En la vida española hay dos notarios que murieron pobres: Joaquín Costa y Blas Infante, pero sólo uno intentó la mejora de España sacrificándose desde cierta racionalidad: Costa.

10 jun. 2012

Los accidentes de tráfico

Hoy se cumplen 18 años de la muerte de un buen amigo en accidente de tráfico. A lo largo de nuestra vida todos hemos tenido gente próxima que ha muerto en esas circunstancias absolutamente estúpidas. Podemos analizar los riesgos en cualquier medio de locomoción, incluso en autobús, y son pequeños; sin embargo en coche particular casi podemos decir que sobra la palabra accidente, estamos ante la crónica de una muerte anunciada. Desde aquel compañero de colegio desaparecido con toda su familia, aquel otro muerto regresando de la mili o de la universidad, no nos sorprende.






















Las autoridades se empeñan en arduas campañas recaudatorias pero los problemas de educación vial y de supresión de puntos negros siguen.
Recuerdo que hace unos años leí las memorias, de la época republicana, de Gil Robles, ya se sabe que este tipo de memorias tienen datos fiables sobre todo en los detalles sin importancia, en ellas deja caer de pasada que en cierta campaña electoral sufrió un accidente de tráfico, pero lo cuenta como si fuese algo raro, estrambótico.




















No; hoy día, los accidentes son el equivalente a las antiguas guerras coloniales, diezman a la juventud junto con las drogas
y dejan un reguero de vidas truncadas. Hasta la guerra de Vietnam se midió en términos de bajas comparativas a un año de accidentes de tráfico en USA; un muerto es una tragedia pero 50.000 es una estadística.




Hasta siempre Chema.
























En memoria de José María Aramendía +10 de junio de 1994.

1 jun. 2012

La vida eterna

Ya al final de mi vida de pecador, mientras, canoso y decrépito como el mundo, espero el momento de perderme en el abismo sin fondo de la divinidad desierta y silenciosa, participando así de la luz inefable de las inteligencias angélicas, en esta celda del querido monasterio de Melk, donde aún me retiene mi cuerpo pesado y enfermo, me dispongo a dejar constancia sobre este pergamino de los hechos asombrosos y terribles que me fue dado presenciar en mi juventud, repitiendo verbatim cuanto vi y oí, y sin aventurar interpretación alguna, para dejar, en cierto modo, a los que vengan después (si es que antes no llega el Anticristo) signos de signos, sobre los que pueda ejercerse la plegaria del desciframiento.





Umberto Eco, "El Nombre de la Rosa"




















Lo que más me sorprendió de todo fue la ausencia de tiempo, después de haber dependido de él durante toda mi vida. Moverte en la noche perpetua hace que se extinga todo propósito y acción, toda pasión y voluntad.





Garganta Profunda en "Camino Bendito"



















Entonces, ¿no hay nada después de la vida? No. No en la forma necesariamente espacio temporal de la experiencia. Pero, en un orden de apariencia en el que no juega el tiempo, esta noción de después carece de sentido. El pensamiento puro no puede, claro, brindarnos una garantía de que algo así existe. Pero puede eliminar los obstáculos aparentes para que podamos concebirlo como posible. Esto es lo que Kant ha conseguido con sus análisis y esto es, para mi, su importancia filosófica.




Erwin Schrödinger en "Mente y Materia"


















Quizá en los momentos finales de la existencia, exista una dislocación radical del tiempo y el espacio, quizá en el límite estemos hablado de la vida, la vida en el sueño final.

La opción B de Alemania

En estos momentos, cruciales para el futuro de Europa y España, nos preguntamos si el euro ha sido un éxito o un fracaso. Ha fracasado; en un contexto de fuerte crecimiento hubiera podido mantenerse hasta desarrollar las instituciones unidas europeas, pero no ha sido así. Ya desde el principio los inversores notaron el talón de Aquiles de la moneda europea: 17 gobiernos.

















El crecimiento económico permitió pasar la prueba y el euro comenzó a competir con el dólar, lo que provocó desconfianza en Norteamérica. La crisis ha puesto de manifiesto errores y beneficia claramente a USA, que ahora se interesa más por el Pacífico. Alemania recupera su unidad reforzada por un inteligente ejercicio de una presunta autodeterminación (en realidad el Oeste se come al Este). El hundimiento soviético hace que Rusia se retiré de centroeuropa de manera que la UE, comandada por Alemania, recupera el hinterland alemán. El coste es la digestión de la unidad para Alemania y la integración de los PECOS para la UE. Con la gran coalición, Alemania demuestra su determinación y realiza las reformas necesarias para estabilizar y luego relanzar su economía. Cuando llega la crisis, está en mejores condiciones para enfrentarla.



















La opción B de Alemania es salvar un núcleo duro germánico-nórdico del área euro y utilizar su hinterland en un espacio imperial de deslocalización. Francia, Italia, España, Portugal y Grecia quedan fuera del euro y se mantienen como socios comerciales en la UE, con la consiguiente pérdida de confianza en Europa, no olvidemos que una de las razones de la UE es evitar la posibilidad de una nueva guerra franco-alemana. RU e Irlanda formarán el área de la libra con reforzado vinculo transatlántico e incrementada desconfianza respecto a Alemania.


















La opción A es conservar la zona euro bajo la dirección de Alemania con una alta autoridad económica, es decir perdiendo soberanía el resto de las naciones. Se aumentará el resentimiento frente a la potencia germánica y se profundizará el alejamiento anglosajón, forzado comercialmente a colaborar con la UE.



















El fin de la URSS pone a Alemania y su hinterland en contacto con Rusia, estimulando una política de colaboración en materia comercial y energética; hay un mercado inmenso y un mar de gas y petróleo. Rusia mira al Oeste, coloca al frente de Gazprom (empresa con mayoría rusa pero con capital extranjero) al alemán Gerhard Schroeder y controla militarmente en Georgia todas las rutas del gas y petróleo asiáticos.


















¿Cuál de las dos opciones será finalmente la elegida?