27 jul. 2015

Grecia

Existe en relación con Grecia, por otro lado un país compuesto por gente amable y solidaria, una beatería que asocia la Grecia moderna con la antigüedad clásica. Nada más lejos de la realidad, las categorías de tiempo y lugar, y hasta la ubicación de Grecia en términos de civilización eran distintos en esa época que ahora. Los actuales griegos descienden de los cristianos que vivían en ese territorio en tiempos del Imperio turco hasta 1830







El referente mitológico interno es el Imperio romano oriental, pero desde entonces el territorio griego ha sido ocupado por múltiples pueblos y potencias. Otro referente es la Iglesia Ortodoxa en cuyos monasterios se refugió tanto la cultura como la religión. 
Etapas importantes en la historia de la moderna Grecia las encontramos en la alianza con la Rusia zarista para recuperar Constantinopla, la tensión constante con el Imperio turco que sin embargo gozaba de la alianza del mundo occidental. 







En la Primera Guerra Mundial cambian las alianzas y Grecia aparece, junto a Francia e Inglaterra, frente a los imperios centrales y Turquía. En la Segunda Guerra Mundial Turquía es neutral, e Italia primero y Alemania después atacan Grecia, donde el ejército y el pueblo dan un ejemplo de heroísmo siendo completamente destruidos. Tras la guerra se desata una contienda civil entre monárquicos y comunistas que termina con la intervención, primero británica y luego norteamericana. 








Grecia en cuanto país oriental de Europa ha sido muchas veces una dictadura, incluso detentada por el propio Rey. Su actual democracia deriva de la caída de la dictadura de los coroneles en 1974, como consecuencia de un intento de anexión de la isla de Chipre habitada por griegos y turcos. La entrada en la OTAN y en la UE parece anclar definitivamente Grecia a Occidente pero persiste el fantasma de un mercado persa con corrupción institucionalizada, clientelismo, impago de impuestos... en definitiva, una satrapía. 








Grecia entra en el euro con unas cuentas falseadas por Goldman Sachs y aceptadas por todos; su deuda es impagable y su aparato productivo dependiente del Estado por lo que los recortes afectan de manera estructural a su PIB que ha caído un 30%. Alemania se niega a asumir sacas de la deuda y a transferencias e inversiones necesarias para modernizar Grecia, no existen los Estados Unidos de Europa, la política errática de sus gobiernos incluido Syriza empeora las cosas. El grexit aparece como la solución más probable y el actual acuerdo será, si Dios no lo remedia, papel mojado.

23 jul. 2015

"Martínez el facha"









A muerto "Martínez el facha". Aunque José Sazatornil no hizo ese papel hasta muy tarde, la historieta de "El Jueves" era inequívoca. Había nacido en Barcelona de padres aragoneses, en concreto del Somontano oscense pero siempre se sintió catalán. Inolvidable en el papel de empresario en "La escopeta nacional" de Luís García Berlanga; y como "Martínez el facha" en "Espérame en el cielo" de Antonio Mercero. Hasta siempre Saza.

19 jul. 2015

Mentiras y estadísticas

He aquí un excelente artículo, en el Mundo, a propósito de las famosas estadísticas sobre la pobreza que son más bien de la igualdad. No se podría entender, si no, cómo desciende la pobreza en el mundo (crece la población, disminuye la mortalidad) y sin embargo aumenta el número de pobres en los diferentes países.



Antes de entrar en el análisis de la pobreza, conviene tener en cuenta que existen organizaciones diversas de carácter caritativo o humanitario que -muy meritoriamente- tienen como objetivo solucionar o, al menos, paliar las carencias que sufren "los pobres". Estos administradores de la pobreza propenden a suministrar a los medios de comunicación datos e informes que, lógicamente, tienden a enfatizar o, simplemente, a exagerar el problema. Pero lo malo no está ahí, sino en la forma acrítica con la cual los medios de comunicación trasladan estos datos al público.




"En España está muy mal visto que alguien ponga en duda los datos de pobreza o de paro"




Por otro lado, en España está muy mal visto que alguien ponga en duda los datos de pobreza o de paro, y si alguien se atreve a romper ese tabú lo más probable es que sea tachado de derechista o incluso de desalmado. Pues bien, correré ese riesgo, y comenzaré por preguntarme cuál es el umbral de la pobreza. Ese umbral -siempre según el INE y Eurostat- coincide con el 60% de la renta mediana (debajo de esa renta se es "pobre"), siendo la mediana aquella renta familiar por debajo y por encima de la cual está la mitad de los hogares. De la propia definición se deduce (y así lo dice el INE, pero en una nota a pie de página) que ese umbral no es en realidad un indicador de la pobreza, sino de la buena o mala distribución de la renta. Pero ningún medio de comunicación parece haberse leído la nota del INE y, como imaginarán, los titulares de los periódicos son del siguiente tenor: 




"El 27,3% de los hogares españoles vive por debajo del umbral de la pobreza" (publicado hace bien poco); es decir, cerca de 13 millones de personas estarían en la pobreza.






Ilustraré la mala calidad de este indicador con un ejemplo. Sean dos países: A y B. En A la renta familiar es de 2.000 euros anuales y en B de 400.000. Sin recurrir a más cálculos, cualquier persona diría que A es un país pobre y B uno rico. Sin embargo, en A todos los hogares ingresan la misma cantidad (no hay nadie por debajo de la mediana) y en B la distribución no es uniforme sino que tiene una mediana de 370.500 euros y por lo tanto su "umbral de la pobreza" se coloca en 222.000 anuales, por debajo del cual vive (y muy bien) el 40% de sus hogares. Pues bien, según los criterios del INE -que son los de Eurostat- en A no hay un solo pobre mientras que en B el 40% de sus hogares está sumido en la pobreza.

Pero no terminan ahí los achaques de estos "alegres" indicadores. Cuando lo que se maneja son los datos sobre las rentas, éstos se obtienen preguntando a los encuestados, que tienen la mala costumbre de mentir como bellacos cuando se les pregunta lo que ganan.

Estas sospechas se multiplican si acudimos, por ejemplo, a otra pregunta (de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE): ¿Tiene usted problemas para llegar a fin de mes? En 2006, es decir, durante la fase alcista del ciclo, el 64,4% de los encuestados dijo tener esos problemas, y cuando la situación económica era mucho peor, en 2010, declaró tener problemas para llegar a fin de mes tan solo el 58,6% ¡5,8 puntos menos! Lo cual resulta, simplemente, increíble.

De todo ello podemos sacar una primera enseñanza: una buena estadística ha de huir como de la peste de las opiniones de los encuestados.
¿De dónde viene la confusión respecto a la definición de "pobre"? De la ambigüedad de su definición. En otras palabras: antes de medir conviene elucidar qué queremos decir cuando calificamos a una persona o a una familia de pobre. ¿Es posible saber dónde está el umbral de la pobreza?



"El umbral de la pobreza se fija en los ingresos debajo de los cuales una persona no puede llevar una vida decente"





Una respuesta elemental nos llevaría a definir el umbral de la pobreza como aquella cantidad de ingresos (monetarios, físicos o servicios) debajo de los cuales una persona o, en su caso, una familia no puede llevar una vida decente. Lo cual pone en evidencia el primer obstáculo: ¿qué es una vida decente? Por ejemplo, hoy no sería una vida decente aquélla en la que el individuo careciera de cualquier asistencia médica, pero hace dos siglos casi nadie disponía de esa asistencia. Queda claro, por lo tanto, que ese umbral no puede ser un dato fijo, sino que varía con el tiempo. En cualquier caso, determinar la cantidad y calidad de los insumos mínimos que determinan el citado umbral exige una convención, un acuerdo razonable... Y, ¿existe esa convención? Más o menos se pueden calcular las proteínas, calorías, vitaminas... mínimas necesarias para que la ingesta no lleve a la desnutrición. Asimismo, puede estimarse el número y la calidad de vestidos y calzados de los que es preciso disponer para defenderse con dignidad de las inclemencias del tiempo. Amén de la habitabilidad de la vivienda, de los servicios sanitarios, educativos... imprescindibles. Determinada esta cesta mínima de bienes y de servicios ha de pasarse a "medir" cuántas personas o familias en una sociedad están por debajo de ese umbral. Pero, ¿se hace? Pues no. ¿Por qué? Porque es muy complejo, y lo complejo, a la hora de medirlo, sale muy caro.

En 2010, la UE publicó una comunicación en la cual se explicitaban unos objetivos para la década 2010-2020 y dentro de ellos una Plataforma europea contra la pobreza para "garantizar la cohesión social y territorial de tal forma que los beneficios del crecimiento y del empleo lleguen a todos y de que las personas afectadas por la pobreza y la exclusión social puedan vivir con dignidad y participar activamente en la sociedad" (un dechado de buenas intenciones, de esas de las que está empedrado el infierno). De ahí nació el indicador AROPE (At Risk of Poverty and/or Exclusion). En él se combinan renta, consumo y empleo.

Baja renta: se considera "umbral de la pobreza" la matraca de siempre, el 60% de la mediana.

Bajo consumo: quien no pueda permitirse cuatro de los nueve indicadores siguientes: 1) Pagar la hipoteca, alquiler o letras; 2) Mantener la vivienda a temperatura adecuada en invierno; 3) Permitirse unas vacaciones de, al menos, una semana al año; 4) Permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días; 5) Capacidad para afrontar gastos imprevistos; 6) Disponer de teléfono; 7) Disponer de televisión en color; 8) Disponer de lavadora; 9) Disponer de coche. (No se citan ni la sanidad ni la educación. Sospechoso, ¿no?).

Imaginemos una persona (o una familia) que por las razones que sea vive en una hermosa aldea. Es vegetariana (4), no quiere tener teléfono (6) ni televisión (7) (no le gustan Jorge Javier ni sus gritones invitados) y se lava la ropa a mano (8). ¡Pues, hala, a la "pobreza" por raros!

La "baja intensidad de trabajo" por hogar se define como la relación entre el numero de meses trabajados por todos los miembros del hogar y el número total de meses que podrían trabajar todos los miembros en edad de trabajar. El indicador incluye a las personas de 0 a 59 años que viven en hogares con una intensidad de empleo inferior al 0,2.

El hogar que esté por debajo de cualquiera de los tres indicadores descritos entra en el AROPE, que se expresa en porcentaje sobre el total de la población, que en 2014 alcanzaba el 22,2%, que en 2013 era el 20,4%, de la población española.

Un resultado bastante incomprensible. ¿Cómo es posible que haya más personas en riesgo de pobreza en 2014 que en 2013?

¿Usted, querido lector, se cree que en un país como España, con la sanidad universal y la educación obligatoria, hay tantos pobres? Pues yo no.




Joaquín Leguina es ex presidente de la Comunidad de Madrid.



15 jul. 2015

Krahe

La mandrágora es una planta solanácea que puede utilizarse como estupefaciente. También es un bar que había en Malasaña durante "la movida"; ¿o es un disco en el que tocaban Krahe, Sabina y un tío de Sigüenza? No lo sé. Ha muerto Javier Krahe; vivía sin pretensiones, de poeta urbano, con humor, sin acritud aunque en alguna ocasión lo utilizaron en su condición de progre, sacando aspectos íntimos desagradables. Ha muerto trabajando. Descanse en paz.

3 jul. 2015

El cambio

En España siempre que se producen cambios electorales se califica el hecho, de forma más o menos seria, de cambio de régimen. las elecciones municipales de 1979 fueron las elecciones del "cambio" y las de ahora han sido calificadas también de la misma forma. Sin embargo, no hace falta saber que la historia no se repite nunca para ver las numerosas diferencias que hay entre estas dos situaciones. 






En 1979 salíamos de una dictadura que había ido evolucionando desde la Guerra Civil (1936-1939) para dar lugar a una especie de dictablanda (relativa), tecnocrática, vacía de contenido ideológico fuera de un anticomunismo primario pero que había conseguido industrializar el país y había ampliado las capas de la clase media, la educación general y hasta los servicios sociales. Había esperanza y aunque en España, por las circunstancias, aún coleaba la crisis del petróleo, era un momento de optimismo y fe en el futuro. 
El gasto gubernamental, y social, estaba en condiciones de crecer dado el bajo endeudamiento y, al margen de desencantos, todos esperaban que los problemas se solucionaran al entrar en la CEE. 








Había, es verdad, el terrorismo vasco y extremismo de izquierda y derecha, estos últimos controlados por el sistema; y tras el 23F el extremismo de derechas, y hasta el simple nacionalismo español, desapareció. Se desarrollaba el Estado de las Autonomías y parecía que se iba a agotar el radicalismo independentista. El contexto internacional, con un alineamiento total en los dos bandos de la guerra fría, garantizaba la estabilidad y la conferencia de paz y seguridad de Helsinki garantizaba que no habría guerra.







Ahora no hay guerra fría; la presencia norteamericana en Europa es menor, el euro y la UE ya no son aliados absolutos de EEUU, el peligro comunista se ve lejano en Occidente y España ha perdido importancia estratégica. La crisis se ceba en todas las edades, no hay esperanza, la corrupción rampante aparece en todos los medios informativos, la enseñanza no ha evolucionado hacia la excelencia; se trata de formar tontos especialistas. 






El materialismo, el hundimiento de la tradición y la disminución de la demografía no presagian nada bueno. Si el PSOE se financiaba en Alemania Occidental, los partidos emergentes se financian en Venezuela e Irán. Pablo Iglesias no es Felipe González ni por formación, ni por familia y el odio utilizado como arma política ha sido exportado con éxito desde el País Vasco al resto de España. No sé cómo evolucionará la situación pero como la crisis no tiene visos de acabar, o al menos de que la mejoría llegue a la gente, la salsa del conflicto está servida.