27 abr. 2017

José María Maravall

Fue ministro de educación en el primer gobierno de Felipe González en aquel lejano 1982. Hombre de izquierdas, catedrático, sociólogo e intelectual está ahora retirado de cualquier actividad profesional pero es un atento observador de nuestra triste realidad.


Este texto es parte de una entrevista en el periódico "El Mundo":




No me gustan los plebiscitos y no me gustan las primarias. Son un mecanismo de manipulación muy grande. Las aprobó mi amigo Almunia y el resultado, que era inevitable, fue que ganó Borrell. Si tú creas un mecanismo adicional que es un plebiscito, el Congreso del partido se encuentra con un candidato apoyado por las bases, porque parece majo y los militantes le votan. ¿Qué hace el Congreso federal entonces? Lo ratifica porque no tiene más remedio. 


Hay políticos que se enganchan a la democracia directa y después suceden cosas como el Brexit. Las primarias pueden tener sentido en sistemas presidencialistas, pero no en sistemas parlamentarios. Se ignora lo que sabemos desde hace siglos, que en sociedades grandes y complejas, con intereses muy heterogéneos, la única democracia posible es la democracia representativa y que la democracia directa es una manipulación. La democracia no es sólo el origen del poder, es también poner límites al ejercicio del poder y si eliminas los organismos intermedios, dejas demasiado espacio para el abuso del poder.
 

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