22 ene 2026

El futuro no es lo que era

En el año 1971, en el colegio, teníamos un espacio de tertulia y cultura general, música, política, ciencia etc., que servía para distender la jornada antes de ir a casa. El profesor que ejercía de tutor presidía ese rato, media hora, y recuerdo como intentaba infundirnos un optimismo que dada nuestra edad era perfectamente factible. El futuro que nos esperaba era prometedor, con buenos empleos; aparecerían máquinas que nos harían la vida más fácil; la medicina alargaría la vida en tiempo y condición. 

Era un buen tipo pero como probablemente ya no esté entre nosotros debo decir que el futuro ha distado mucho de ser lo que decía aquel hombre.

Los dados no han rodado de esa manera; nuestro mundo está inmerso en una gran cantidad de crisis y se ha acabado el optimismo, entre otras cosas porque han desaparecido las familias numerosas y el elemento juvenil es porcentualmente menor. El mundo ha perdido la esperanza. 

 

 

En el terreno espiritual, la población, una parte relevante, ha perdido el norte religioso tradicional y aunque permanece un cierto sentido moral procedente de la familia, se está perdiendo a toda velocidad; sólo se defiende lo que no afecta a nuestra comodidad, sin ninguna otra consideración. 

Los poderes públicos y los partidos manipulan el buenismo huérfano de la ciudadanía. Los cambios económicos han afectado a la estructura social que se ha disociado de los intereses económicos familiares; sólo hay familia nuclear fácilmente intercambiable y soluble. El Estado se ha convertido en un monstruo cleptocrático insaciable que destruye la iniciativa empresarial y a la clase media con idea de reducir a la población a esclavos de las grandes empresas colusivas y del Estado. La población sobrante vive del desempleo y de las drogas que sirven para narcotizar el desastre. 

Avanza cada vez más la tecnología y la robotización pero se potencia una inmigración descontrolada y ajena a nuestra civilización con idea de destruir nuestra cultura para crear masas anómicas. Los servicios públicos se mueven hacia el tercer mundo, la educación y la sanidad son también tercermundistas y la universidad y la ciencia son simplemente teatrillos para el público.

Se generan pseudo religiones como el cambio climático que alimentan bolsillos pero destruyen el sueño de mejora social. Se potencian modelos alternativos de familia estériles en un medio caótico.

Este texto es muy ilustrativo.  

 

Desolación de una quimera - El Diestro 

 

Por Alfonso de la Vega

Tomo prestado el significativo título del poeta Luis Cernuda para esta breve columna de desahogo personal.

 

Pertenezco a una generación ya cercana al ocaso que debe hacer examen de conciencia al ver cómo se la obliga a rectificar muchos de sus criterios y actitudes en todos los órdenes de la vida. Estamos viendo que muchos de nuestros anhelos juveniles están siendo traicionados, derrotados y arrojados al vertedero. Algo hemos hecho mal.

 

 

En el plano espiritual se sentía una necesidad de búsqueda de lo absoluto o al menos intentos sinceros de encontrar verdades en el plano subjetivo personal que complementasen o incluso sustituyesen las carencias que se pudieran encontrar en la religiosidad oficial o institucionalizada, más volcada en la teología, lo externo institucional y el poder que en la Mística. Y conforme con esa espiritualidad una moral que la inspirara así como la necesidad de ajustar a ella nuestra conducta. Por desgracia, la antigua moral tradicional, católica en el caso de España, ha sido arrumbada sin ser sustituida por nada, lo que fomenta consentir las mayores aberraciones y atrocidades.

 

 

En el plano político pensábamos que lo de la democracia era cosa diferente a la estafa mohatrera devastadora actual, en que bandas rivales se disputan el botín mientras terminan de arruinar y embrutecer a los súbditos con los que sólo se cuenta para pagar desfalcos, trapisondas u orgías. Que la justicia era igual para todos. Que la libertad iba a ser defendida contra los abusos del Poder. Que se iba a proteger el patrimonio espiritual, cultural, económico y natural de España. Que la soberanía española iba a ser reforzada para intentar promover nuestro progreso y bienestar en vez de ser diluida en organizaciones al servicio del enemigo. En general, existía una mayor apertura al diálogo, al debate de ideas, algo muy diferente del encastillamiento irracional en planteamientos irreductibles que hoy es lo habitual. Y también más respeto por los demás, acaso producto de un metalenguaje generado pos siglos de cultura cristiana y su apuesta por la dignidad humana. Hoy o es blanco o es negro. Y puedes ser linchado, o cancelado como  se dice ahora por cualquiera de ambas facciones si osas debatir con espíritu crítico pero constructivo uno u otro dogma más o menos sectario.

 

 

En un alarde de optimismo histórico incluso estábamos dispuestos a ofrecer otra oportunidad a los Borbones. O que lo del ingreso en la CEE iba a ser bueno para nosotros y no resultar peor que el meritísimo acuerdo preferencial anterior del gran ministro Ullastres. Pero lo de la CEE, empeorado con la UE defraudaría nuestras esperanzas nos salió mal. Tras el sacrificio de importantes sectores económicos, autonomía legislativa y de nuestra propia política monetaria baste decir que el poder adquisitivo actual en España es menor que antes de la entrada del euro como devastador caballo de Troya. Que sin embargo, deberíamos mantener nuestro estatus de neutralidad internacional sin ser captados por la OTAN desatendiendo nuestras más apremiantes o prioritarias necesidades para nuestra seguridad nacional.

 

 



 

Pero no, estamos viviendo la desolación de una quimera. Y no solo aquí, en este calamitoso reino amenazado de disolución. Parece que la humanidad está abandonando su propia condición sagrada y se congratula  ser degradada a un híbrido de materia orgánica con chip de IA incorporado. El sueño de cualquier dictador. En efecto, el mundo que, ilusos, pensábamos podríamos contribuir a crear se ha desvanecido entre las sombras de la devastación espiritual, la infinita corrupción material, del entendimiento y de conciencias ligada al NOM y la Agenda 2030. Instrumentos suyos que han traicionado a la civilización, la UE y la OTAN han devenido en un dogal ignominioso, en una ratonera ruinosa y criminal de la que los diferentes pueblos europeos debieran intentar librarse porque les va su propia supervivencia en ello.

 

 

Y en lo más personal o profesional, ¿Qué decir? Casi toda la formación, criterios, experiencia o el conocimiento acumulados durante el desempeño de una vida de trabajo en diferentes ámbitos han devenido en una rémora para adaptarse a estos tiempos woke en los que todo está al revés, y en el que ya ni siquiera las palabras mantienen su significado. Una extraña y triste sensación de fracaso, de haber sido estafados por un sistema que nos ha traicionado y de trasmitir a las generaciones futuras un mundo mucho peor que el recibido. Unas generaciones que, como digo, en parte parecen haber caído en una especie de anomia espiritual, de descortesía, de mala educación, incluso de soez e indecorosa chabacanería. O al menos tales personajes y conductas son los que más se observan en los media de manipulación de masas.  

Una gran frustración es la creciente sensación de creciente aislamiento en un mundo que parece haber perdido el significado de símbolos y palabras. Un ejemplo: a juzgar por sus comentarios parecería que demasiados lectores tienen grandes dificultades para comprender los textos. Cuando algo se sale de la rutina del tópico las neuronas se bloquean e incluso es hasta común que se falte el respeto debido al autor. Una cosa es el debate civilizado sobre ideas o criterios y otra la descalificación e incluso el insulto. Algunos no conciben que se pueda cambiar de opinión. Un cambio que puede ser el resultado de nuevas pruebas o experiencias, de avances psicológicos en la comprensión o, por el contrario, para beneficiarse de oportunidades o satisfacer intereses.  

Este problema de la neolingua, de la pobreza de sinónimos y  de la comprensión de significados resulta de lo más preocupante y desalentador pues en el lenguaje se basa el pensamiento y la cultura desaparece sin ellos. El lenguaje, ¿nos sirve o nosotros le servimos a él? Somos criaturas del lenguaje. De la sublimidad del lenguaje musical o el literario a la degradación chabacana del incierto y tosco del lumpen o la germanías de cierta chusma envidiosa resentida y semi analfabeta actual. 

Rectificar es de sabios. No, no me gusta nada lo que ha degenerado España tras medio siglo de Monarquía. Es preciso reconducir completamente desde unas reconstruidas bases morales este actual sistema degradado. La Tradición está ahí pero se ignora. Las dificultades son muchas y si esto se sigue deteriorando, quizás ni estemos aún a tiempo o en condiciones ya de hacerlo. La propaganda oficial dirigida a perpetuar el engaño hace estragos en las conciencias, “por la sonrisa del necio se conoce la grandeza del tao”. Nos queda intentar comprender y mantener la propia dignidad personal mientras nos sea posible. 

Este texto resume un estado de ánimo sin que se tenga que compartir en su totalidad. 

 

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