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15 may 2024

Elecciones catalanas 2024

Ya es hora de comentar las elecciones catalanas sin que podamos obviar el intentar explicar por qué el panorama catalán es tan desolador. Se trata de la ventana de Overton, del control de la televisión autonómica y de la escuela catalana, producto de las escuelas normales en el territorio, gestión de la enseñanza por parte de la generalidad nacionalista.

La participación, aun siendo baja, ha sido casi 9 puntos más que en 2021 y eso se ha traducido en menores números para los indepes y mayores para el resto. Gana el PSC-PSOE, gran misterio después de la gestión de Sánchez y la de Illa durante la pandemia. El segundo ha sido Puigdemont también llamado el Payés Errante o el Pastelero Loco; otro enigma, el huido por encima de los que se quedaron; el PP multiplica por cinco sus escaños y VOX mantiene sus 11 escaños con 30.000 votos más. La desaparición de Ciudadanos puede explicarlo. En la burbuja catalana no se entiende nada y el Estado sigue desaparecido desde hace décadas.

Por si acaso se ha producido la enésima avería de trenes de cercanías que ha podido influir en la participación.

Las posibilidades son o nuevas elecciones o un gobierno de izquierdas muy difícil dado el resultado de ERC (20 escaños) o el PSC renuncia a favor de Junts y Esquerra. Tendremos la respuesta tras las elecciones europeas.

En estas direcciones se dan y comentan los resultados.

 

https://elpais.com/espana/elecciones/autonomicas/09/

https://as.com/actualidad/politica/elecciones-catalanas-12m-resultados-en-directo-quien-ha-ganado-en-cataluna-ultima-hora-n/

http://info-krisis.blogspot.com/2024/05/elecciones-catalanas-otra-prueba-de-que.html

https://www.vozpopuli.com/opinion/extrema-derecha-triunfa-cataluna.html

1 oct 2022

El sistema electoral

Una de las materias que entorpece especialmente los intentos de racionalizar nuestra democracia es el sistema electoral. 

En los ya lejanos tiempos de la transición, cuando se implementaba el régimen de la segunda restauración, un fantasma recorría la naciente democracia, era la "sopa de letras". El registro de partidos abierto se llenaba de proyectos que amenazaban con inundar de siglas el Parlamento, y hacerlo ingobernable. Frente a eso la derecha proponía un sistema electoral mayoritario; la izquierda, nueva en la mesa del reparto, propugnaba un sistema proporcional puro que diese oportunidad a todas las facciones. El público, educado por la televisión, veía, en el relativo fracaso de Italia, un sistema ingobernable de infinito número de partidos, que fiaba todo a una administración profesional gobernando al margen del gobierno.

 

 

 

Se tomó la decisión de implantar un sistema que fuese proporcional pero corregido por la llamada Ley D'Hondt, que es un sistema de restos; otra corrección del sistema era la imposibilidad de contar los restos de los partidos que no hubieran obtenido primero el 3% y tras correcciones en el sistema el 5% de los votos en cada circunscripción.

El efecto de esto es que se favorece fuertemente un sistema bipartidista pero no se garantiza en absoluto las mayorías absolutas que permitieran gobernar a un solo partido. 

Esto convierte a los micronacionalistas, cuya concentración de voto en sus circunscripciones les da una representación exagerada en el parlamento, convirtiéndolos en el fiel de la balanza, en los detentadores del poder una y otra vez. De manera que, gracias a esto, esos partidos tienen una influencia y posición excesivas.

 

 

 

A lo largo del tiempo, mal que bien, el sistema ha funcionado por la existencia de los llamados partidos nacionalistas "moderados" que retrasaban, sine die, la petición de independencia que, aunque irrenunciable, se escondía en las brumas de un futuro inexistente. Pero llegó la crisis económica, social y política de manera que esos partidos tuvieron que compartir espacio con los más radicales. 

Los partidos estatales mayoritarios también han tenido que compartir espacio con radicalismos "populistas". En una partitocracia en la que los partidos no tienen buenos canales de comunicación con la sociedad civil para nutrirse de cuadros y efectivos; cuando la crisis les presenta un panorama ingobernable, se echan al monte convirtiéndose en populistas también; desaparece el estado profundo que era el encargado de desarrollar los planes a largo plazo en estos tiempos tan cambiantes e inestables. 

 

 

 

Así el PSOE se va por los cerros de Úbeda para conectar con una idealizada Segunda República y el suelo de Rawls, el consenso de origen constitucional, desaparece. 

Los factores correctores de la democracia, como el Poder Judicial, son asaltados por los partidos en la medida de su poder y se rompe el equilibrio.

 

 

 

¿Es posible revertir esta situación? No, mientras sigamos inmersos en una crisis que desestabiliza el sistema, pero sí es posible corregir la Ley electoral evitando la posibilidad de que los elementos que pretenden destruir el Estado dirijan la acción de gobierno. Dado que el tiempo ha atemperado el riesgo del minifundio electoral, tal vez sea posible establecer un sistema mayoritario como el británico o un sistema mayoritario a dos vueltas como el francés, o quizás se pueda utilizar un sistema proporcional con listas abiertas; siempre con una circunscripción menor que la provincia y con los candidatos dando la cara, jugándosela con el electorado, sin otro compromiso que el programa electoral y sin una perruna disciplina de voto.

El conflicto, si no, está servido, llegando el fin del régimen y el comienzo de otra cosa. 

 

 

En un tiempo en el que los acontecimientos externos traen abundantes nubarrones, es necesario unificar fuerzas para protegernos en España.

 

https://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/esto-no-es-una-verdadera-democracia-6937926/