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17 jun 2025

La Casa Rusia

En 1988, John le Carré escribió un libro que se publicaría en 1989, la novela llevaba por título "La Casa Rusia" y, dentro de una trama entretenida, venía a explicar que la carrera de armamento en la guerra fría había sido ganada por Occidente, de manera que los gestores del aparato industrial militar occidental, con los servicios secretos a la cabeza, no quisieron darse por aludidos; piénsese que si no hay guerra fría, o caliente, los aparatos defensivos y sus empresas proveedoras no reciben maná económico. 

La narración explica el declive de la Unión Soviética y en cierto modo predice su desmoronamiento inminente, pero hay que recordar que está escrita (muy poco) antes de la caída del muro de Berlín, que tuvo lugar en 1989, cuando la recién publicada novela ya había sido escrita.

El argumento es plausible y probablemente es verdad; en todo caso no sería la primera vez y hay que recordar como el capital norteamericano, y anglosajón en general, financió a los nazis en Alemania pera enriquecerse con el crecimiento económico alemán y anteriormente participó en el desarrollo de la URSS llegando a convertirse en el principal proveedor de armas para el ejército rojo de Stalin. 

Tenemos sospechas de que la productiva guerra fría fue permitida por el deep state occidental sin obviar que nos entran dudas de quién permitió a los Rosemberg trasvasar a la URSS los secretos atómicos que les faltaban para el arma nuclear como una apuesta por la paz, armada claro.

Tras intentar equilibrar algo la balanza del terror con la armada de submarinos atómicos,  Gorbachov renunció a la carrera de armamento negándose a implementar una iniciativa de defensa estratégica como pretendían los americanos; hay que decir que de manera imaginaria.

La guerra climática, la guerra contra el terror y delirios imposibles como la cúpula dorada se hacen a mayor gloria del complejo militar industrial; como dijo el CEO de General Dynamics "necesitamos tiempo" para sustituir la inversión en armas. 

La etapa de la pandemia de COVID 19 fue un ejercicio de guerra contra el pueblo; en el mejor de los casos para hacerse ricos, en el peor...

Los esfuerzos de laboratorio para crear quimeras de incremento de función son muestra del absoluto desinterés del complejo militar industrial por el bienestar del pueblo. 

Y finalmente el peligro ruso, un país impotente para someter a Ucrania convencionalmente va a llegar al Ebro.

No, el interés en la explotación económica de las materias primas en Rusia y Ucrania llevará a una paz armada en la que Europa pagará la factura de las armas al complejo militar industrial occidental, y las mordidas de los políticos. Otra vez la Casa Rusia. 

Resulta interesante releer al teórico de la conspiración Frederick Gary Allen, personaje que estudió la realidad de las élites financieras e industriales ansiosas de un poder connivente con el mundo político, para someter al pueblo y acabar con la democracia.

https://www.verdadypaciencia.com/2025/04/guerra-fria-la-suspension-de-la-historia-un-ritual-de-polaridad-controlada-y-estancamiento-global.html 

https://www.verdadypaciencia.com/2025/05/doce-famosos-titeres-de-la-oposicion-controlada.html

https://www.verdadypaciencia.com/2025/05/ladrones-de-alta-clase-y-satanistas-como-los-bancos-centrales-robaron-en-los-ultimos-30-anos.html

https://en.wikipedia.org/wiki/Gary_Allen 


2 oct 2020

Pandemia y economía

Durante la fase inicial de la pandemia, en pleno confinamiento, hubo movilizaciones y acción empresarial en el sector de la hostelería pidiendo al gobierno que defendiera esa parte de la economía y sus puestos de trabajo. Fue Alberto Garzón, a la sazón ministro de consumo, el que emitió una soflama a propósito del bajo valor añadido de la hostelería; debe suponer que él sí que tiene un alto valor añadido.

Garzón no oculta cual es su modelo de consumo: Cuba. Esto es sólo una anécdota sobre el desinterés y el desconocimiento del gobierno sobre un sector diverso que es, nada más y nada menos, el 15% del PIB español.

 

 

 

Las consecuencias económicas de la pandemia van a cambiar la sociedad española, no habrá recuperación en V sino en L. El economista Gay de Liébana ha llegado a pensar que lo qué realmente quiere el gobierno es arruinar a España para disponer de bolsas de voto cautivo.
La política de George Soros: dinamitar las soberanías nacionales y empobrecer las naciones haciéndolas subsidiarias de las élites supranacionales neo maltusianas. Ésta será la táctica: llevar al abismo la economía de un país con una mano mientras con la otra echan la culpa de todo a la oposición, conseguirán que la desesperación de la sociedad se convierta en odio. Y cuando la situación sea insostenible darán un golpe de Estado y se quedarán.

 

https://www.libremercado.com/2020-09-29/jayanta-bhattacharya-cuestiona-confinamiento-rastreo

 

https://www.vozpopuli.com/opinion/pandemia-turismo-wuhan_0_1396660762.html

 

https://www.libremercado.com/2020-10-02/coronavirus-ansiedad-comerciantes-reconfinamiento-salvador-illa-madrid-va-morir

 

https://www.libremercado.com/2020-10-01/jose-maria-rotellar-coronavirus-ruina-pedro-sanchez-restricciones-madrid-ayuso-6664948/?utm

5 mar 2016

El dinero

Decía un filósofo americano que todo patriota ha de estar dispuesto a entregar su vida en lucha contra... el gobierno. No se refería al buen gobierno sino al gobierno de trapaceros chupópteros como los que hoy hay en Europa. La medida de eliminar el dinero no acabaría ni con el dinero negro ni con la delincuencia, sería una medida totalitaria para acabar con la propiedad privada de los pobres y de paso entregarlos, atados de pies y manos, a los bancos y a las empresas de publicidad... y al Estado.




Leído en Libertad Digital









2016-03-04

Una grave noticia que ha pasado desapercibida


Jesús Laínz




A pesar de acompañar al ser humano desde que hace tres mil años aparecieron las primeras acuñaciones, parece que al dinero le queda poca vida. Al menos eso sugieren las noticias que con frecuencia acelerada nos van llegando desde la UE.

La última, por el momento, es que el Banco Central Europeo pretende eliminar los billetes de 500 euros. La excusa aducida es su utilización por parte de delincuentes, muchos de ellos criminales y terroristas internacionales, para blanquear dinero negro. Pero no se comprende bien que lo que haya que eliminar sean los billetes en vez de los delincuentes. Además, ¿no sería un primer paso muy eficaz acabar con los paraísos fiscales?

Por otro lado, ¿acaso con la eliminación de los billetes de 500 se acabará con la delincuencia? ¿No iba a aflorar todo el dinero negro con el cambio de la peseta al euro? Lo que sucedió, simplemente, fue que se pasó de las pesetas en negro a los euros en negro. Ahora se pasará de los billetes de 500 en negro a los billetes de 200 en negro. Y después, a los de 100. Y más tarde, a los de 50. En resumen, que lo único que se conseguirá es tener siempre a mano la excusa para ir eliminando billetes.





La prueba de ello es que lo del billete morado no es más que la punta de lo que bulle por debajo. Pues el objetivo de verdad es la eliminación de todo el dinero efectivo, tanto los billetes como las monedas. Como sus promotores saben que la idea no es precisamente atractiva para la mayoría de los ciudadanos, se esfuerzan en acumular justificaciones. La cúpula del Deutsche Bank, por ejemplo, arguye que el dinero efectivo es "caro e ineficiente" y que –una vez más– "sólo sirve para los negocios de los criminales". Por todo ello anuncian que los billetes y monedas "serán en diez años cosa del pasado". La realidad, sin embargo, es que en Alemania el 80% de las compras minoristas se siguen pagando en efectivo, llegando el porcentaje a prácticamente el 100% cuando las cantidades son inferiores a veinte euros. Ello demuestra que no estamos ante un asunto que interese a los ciudadanos, sino al mundo de la finanza y de la política.






Evidentemente, dichas cifras son extrapolables a los demás países europeos. Aunque quizá no a todos: en la muy progresista Suecia, por ejemplo, hay cientos de sucursales bancarias en las que ya no aceptan ni proporcionan efectivo. Y en la vecina Dinamarca los comercios pueden negarse a aceptar pagos en metálico desde el 1 de enero de este 2016. Además, el Parlamento danés ha fijado 2030 como fecha límite para la total erradicación del dinero. ¿Motivos? Que utilizar efectivo es caro, que lleva tiempo manejarlo y contarlo, que hay que estar vigilándolo para que no lo roben, que el que lo usa corre el riesgo de que le atraquen y que es necesario acabar con la economía sumergida.

¡Qué obsesión con controlar hasta la más insignificante viruta de eso que se llama economía sumergida! ¡Qué afán por recaudar más y más! Debe de ser que se recauda poco. Nunca en toda la historia de la Humanidad la carga fiscal ha alcanzado, ni de lejos, la que soportan los libérrimos ciudadanos del siglo XXI, pero parece que a los todopoderosos Estados de la era de la globalización todo les parece poco. Pero, paradójicamente, no ponen tanto cuidado en evitar que lo recaudado sea despilfarrado o directamente robado por los encargados de administrarlo. En España tenemos tantos ejemplos que da vértigo pretender enumerarlos. Y todavía hay quienes se extrañan de que tantos ciudadanos prefieran camuflar parte de sus ingresos para meter algo de dinero en sus bolsillos y, de paso, evitar que acabe en los de políticos corruptos.







Por otro lado, si un ciudadano, como se ha hecho durante milenios, prefiere guardar su dinero en su casa, pagar sus facturas en metálico y cobrar su nómina del mismo modo o en cheque, no hay ninguna ley que le obligue a tener una cuenta corriente en un banco. Evidentemente –desde aquí y desde hoy lo auguramos–, no tardará en llegar esa ley, lo que implicará, por cierto, un estupendo negocio para los bancos. ¡Comisiones para todos! ¡Y por obligación legal!








Con todas las operaciones, hasta las más pequeñas, realizadas electrónicamente, habrá que ver si se sigue consumiendo igual. Porque la sensación de libertad e intimidad que proporciona el dinero en metálico es un elemento psicológico cuya importancia probablemente no habría que desdeñar. Y, además, está la confidencialidad: ¿por qué el Estado, y mucho menos aún los bancos, que son entidades privadas, tendrían derecho a saber cómo, dónde, cuándo, cuánto, con quién y en qué se gastan los ciudadanos su dinero? Pues no hace falta ninguna intención de delinquir para no querer que nadie se entere de lo que cada uno hace con el fruto de su trabajo.








Habrá que ver cómo va desarrollándose esta trascendental cuestión, de momento sólo mencionada tangencialmente por unos medios de comunicación que la consideran una anécdota curiosa, poco más que un eco de sociedad. Sólo por este extraño silencio deberían empezar a levantarse sospechas. Pero, ya metidos en suspicacias, el día en que el Estado pueda controlar hasta el más insignificante movimiento de nuestro dinero, ¿es imposible que un Estado corrupto o tiránico pueda obligar a morirse de hambre a cualquier ciudadano declarado disidente?

¿Por qué será que en esta luminosa época nuestra, tan envidiable para todas las generaciones que no tuvieron la suerte de conocer nuestras libertades y derechos, todas las noticias convergen en demostrar que las personas tenemos –y tendremos– cada día menos libertad y menos derechos?






- Seguir leyendo: http://www.libremercado.com/2016-03-04/jesus-lainz-una-grave-noticia-que-ha-pasado-desapercibida-78316/


8 dic 2015

La burguesía catalana

Una de las características del "caso español" es la existencia de un centro político, y de servicios, y de dos grandes ciudades industriales separadas de él; me refiero a Madrid, Barcelona y Bilbao. En este caso me ceñiré a Barcelona por tener una entidad e independencia mayor en relación con la estructura económica nacional. 
La dualidad entre Madrid y Barcelona se reconduce en rivalidad en la que se enmarcan también diferencias culturales y la debilidad histórica del centro frente a la periferia en España, tras la muerte de Fernando VII.






 





Los industriales catalanes han tratado siempre de condicionar y presionar al gobierno central utilizando el catalanismo; unas veces para potenciar el proteccionismo económico, otras para favorecer la defensa de las colonias y otras para aumentar la represión frente a los trabajadores industriales díscolos.
Pero he aquí que tras la venta de los activos (más bien pasivos) industriales a las multinacionales europeas (y mundialistas) y con el final del proteccionismo aduanero, los catalanistas se han quedado sin trabajo, ya no serán el mascarón de proa de los intereses capitalistas; por esto, CiU nunca desempeñó el papel exacto de la Lliga Regionalista y por esto, ha tenido que encontrar otra forma de alimentar la economía de sus bases... finalmente el 3%.





 





Pero la crisis económica pone en riesgo la continuidad de la influencia de CiU y, con mayor o menor aquiescencia y agresividad, jueces y fiscales comienzan a acosar a los prohombres convergentes. El independentismo, como expresión del nacionalismo moderado, es un intento desesperado para mantener el poder, los privilegios y huir de la sombra de los barrotes. Los cálculos de Mas no han funcionado; ni la troika, ni Escocia, ni la situación internacional han facilitado la propaganda necesaria y la huida hacia delante le ha dejado en el vacío. 
Los antisistema de la CUP están gozando de su minuto de gloria y ERC tiene prisa por sustituir a CiU como representante del catalanismo. Ésta es la explicación de la deriva grotesca del proceso catalán; pero es peligroso jugar con fuego ante los nubarrones que se avecinan.

22 nov 2011

El patriotismo económico

A propósito de las descalificaciones por falta de patriotismo a los defraudadores a Hacienda, inversores en el extranjero, deportistas, etc., no se puede dejar pasar la oportunidad para hacer unas puntualizaciones.












Ante la necesidad de financiación de los servicios públicos y ante unos impuestos justos, acordes con la necesidad del Estado en su justa función en la sociedad, no se puede decir nada, quien defrauda es un delincuente insolidario y como tal debe ser tratado.











Pero, ¿qué hacemos cuando hay unos impuestos desaforados y casi confiscatorios que no son inconstitucionales porque no hay un tribunal constitucional justo? ¿Qué hacemos cuando una casta cleptocrática nos roba el dinero para tirarlo a mayor gloria suya?











Políticos nefastos que se refocilan en la mala gestión de la crisis, océanos de corrupción, empresarios y banqueros ventajistas que son favorecidos, contra el esfuerzo y el mercado, con nuestro dinero.











































Yo, porque no tengo un duro. Sin embargo, estaría dispuesto a esforzarme y apretarme el cinturón por sacar a España de la crisis moral, histórica, política y económica. Estamos dirigidos por unos payasos que venderán el circo entero. Da igual aquí que en los USA; es necesario leer a Leopoldo Abadía autor de "La Crisis Ninja" para ver cómo se ha fraguado la crisis con las maniobras de la administración americana y de Alan Greenspan.

15 nov 2010

Cataluña II

Me produce repelús lo que está dando de sí la campaña política en Cataluña; recuerdo la primera impresión que me produjo la ciudad de Barcelona allá por el año 1977 en el que fui por primera vez para ver una carrera de motos, las 24 horas de Montjuic, aquello parecía Marte o Hollywood; era Europa y yo venía de España.

















Después han tenido lugar muchos viajes a Cataluña por distintas razones, incluso actualmente trabajo muy próximo a la Franja de Ponent, y la impresión que ahora me produce es la de llegar a un sitio limitado y cerrado. Cataluña sigue siendo un emporio industrial pero ahora está dirigida por un puñado de provincianos aprovechados, obstinados en robar la cartera a los catalanes promocionando el victimismo y usando los medios que deben utilizarse en el desarrollo del mundo empresarial y en los servicios en absurdas políticas de construcción nacional.

















Ahora mismo en Cataluña se da la mayor tasa de abstención electoral de toda España, el pensamiento único y los silencios informativos son asfixiantes. Estamos viendo una campaña electoral plagada de groseras apelaciones al sexo, de muy bajo nivel, de baja estofa y sin ningún fair play hacia el adversario.
















Cataluña es mucho más que ese puñado de advenedizos; es los que han sido y los que vendrán; cuando nació el catalanismo había muchos catalanes que amaban a Cataluña como una región de España y no eran catalanistas, es decir no creían que Cataluña debiera desempeñar una misión histórica diferente; tampoco todos los catalanes son nacionalistas, y muchos piensan que el nacionalismo es una desgracia para Cataluña; muchos catalanes no han votado al tripartito ni a CIU y es legítimo ser buen catalán y pensar que una Ley Orgánica como el Estatut es mala para España, mala para Cataluña y anticonstitucional. Tachar esta opinión legítima como anticatalanismo tiene un nombre y éste es fascismo.