1 jun. 2012

La opción B de Alemania

En estos momentos, cruciales para el futuro de Europa y España, nos preguntamos si el euro ha sido un éxito o un fracaso. Ha fracasado; en un contexto de fuerte crecimiento hubiera podido mantenerse hasta desarrollar las instituciones unidas europeas, pero no ha sido así. Ya desde el principio los inversores notaron el talón de Aquiles de la moneda europea: 17 gobiernos.

















El crecimiento económico permitió pasar la prueba y el euro comenzó a competir con el dólar, lo que provocó desconfianza en Norteamérica. La crisis ha puesto de manifiesto errores y beneficia claramente a USA, que ahora se interesa más por el Pacífico. Alemania recupera su unidad reforzada por un inteligente ejercicio de una presunta autodeterminación (en realidad el Oeste se come al Este). El hundimiento soviético hace que Rusia se retiré de centroeuropa de manera que la UE, comandada por Alemania, recupera el hinterland alemán. El coste es la digestión de la unidad para Alemania y la integración de los PECOS para la UE. Con la gran coalición, Alemania demuestra su determinación y realiza las reformas necesarias para estabilizar y luego relanzar su economía. Cuando llega la crisis, está en mejores condiciones para enfrentarla.



















La opción B de Alemania es salvar un núcleo duro germánico-nórdico del área euro y utilizar su hinterland en un espacio imperial de deslocalización. Francia, Italia, España, Portugal y Grecia quedan fuera del euro y se mantienen como socios comerciales en la UE, con la consiguiente pérdida de confianza en Europa, no olvidemos que una de las razones de la UE es evitar la posibilidad de una nueva guerra franco-alemana. RU e Irlanda formarán el área de la libra con reforzado vinculo transatlántico e incrementada desconfianza respecto a Alemania.


















La opción A es conservar la zona euro bajo la dirección de Alemania con una alta autoridad económica, es decir perdiendo soberanía el resto de las naciones. Se aumentará el resentimiento frente a la potencia germánica y se profundizará el alejamiento anglosajón, forzado comercialmente a colaborar con la UE.



















El fin de la URSS pone a Alemania y su hinterland en contacto con Rusia, estimulando una política de colaboración en materia comercial y energética; hay un mercado inmenso y un mar de gas y petróleo. Rusia mira al Oeste, coloca al frente de Gazprom (empresa con mayoría rusa pero con capital extranjero) al alemán Gerhard Schroeder y controla militarmente en Georgia todas las rutas del gas y petróleo asiáticos.


















¿Cuál de las dos opciones será finalmente la elegida?

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