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22 may 2012

El sueño

Por las noches hay un momento, alrededor de las cinco de la mañana, en el que no hay ningún ruido, todo el mundo está dormido. Todo el mundo descansa porque el ser humano está sometido a los ritmos circadianos. Cuando una persona está despierta es consciente, se da cuenta del ambiente que la rodea y responde a él.

















Pero el sueño y la inconsciencia no es lo mismo. En ambos estados el individuo está ajeno a lo que le rodea, pero el sueño es una condición normal que se repite periódicamente, de la que se puede salir con relativa facilidad. Mientras que la inconsciencia no es un estado normal del que se pueda salir fácilmente. En el reposo el cuerpo se desquita de la actividad diaria, relaja sus músculos, reduce el metabolismo y el ritmo cardíaco.


















Sin embargo, el cerebro tiene dos niveles de descanso, dos niveles de sueño: el sueño con ensoñación y el sueño sin ensoñación. En el sueño profundo, con ensoñación o REM (
rapid eye movements) también llamado sueño paradójico, la actividad mental aumenta, vive en su mundo. Sabemos que los animales sueñan y podemos imaginar a los homínidos soñando
; por eso, cuando cobraron conciencia de sí mismos, imaginaron un mundo onírico en el que vivían los muertos (los antepasados), un no lugar con el tiempo flexible. Quizá pensaron como Jung que era posible una conexión colectiva en el sueño.


















A lo mejor hay que corregir a Calderón: toda la vida es sueño y los sueños vida son
. Freud para explicarse la paradoja de que el sueño REM, con gran actividad, era el más profundo, propuso que en los sueños los hombres arreglaban cuentas con su realidad y con sus complejos. Yo creo que sólo vuelven a situar sus recuerdos inconscientes de la vigilia. Quizá tuviera razón Descartes (la tenía) cuando dijo que los problemas del mundo se reducirían mucho si la gente se fuera a dormir a las 10 de la noche.



















Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

2 jul 2011

La religiosidad

Quizá el origen del fenómeno religioso haya que situarlo en el momento en que el hombre tomó conciencia de sí mismo y de su propia muerte. Lo absurdo de la existencia, la necesidad de un orden cósmico espiritual, las visiones de los antepasados en el mundo de los sueños llevaron al hombre a desarrollar ese hueco o necesidad de religión, en definitiva de Dios.

















Ahora, estamos asistiendo al nacimiento de una nueva religión; si os fijáis bien, las formas y maneras de los seguidores del cambio climático son religiosas y, un poco a la manera del budismo, nos dicen que Gaia nos castiga por haber sido malos y haber producido el nefasto CO2. Cuando les atacas, en leve discusión puramente dialéctica, te estigmatizan y si estuviera en sus manos te encerrarían, como pedía aquella joven activista norteamericana que instaba a castigar penalmente a quienes expresaran en público opiniones anticalentólogas.















Se considera a Mircea Eliade uno de los fundadores de la Historia moderna de las religiones. Erudito, estudioso de los mitos, Eliade elaboró una visión comparativa de las religiones, hallando relaciones de proximidad entre diferentes culturas y momentos históricos. En el centro mismo de la experiencia religiosa, Eliade situó a lo sagrado, como la experiencia primordial del Homo religiosus.















A pesar de que el marxismo, intento intelectualmente muy serio de articular una moral histórica ajena a la filantropía, era materialista, sus seguidores no pudieron escapar a la tentación ideológica de religiosidad. Carnap, la Economía clásica, Ernst Mach y Karl R. Popper, entre otros, habían refutado los principios doctrinales del marxismo pero eso no había podido impedir que la desafección religiosa, que empieza a tomar carta de naturaleza en la segunda mitad del siglo XIX, hubiera terminado afectando a amplias capas del pueblo con las consignas marxistas y anarquistas.







Las masas, sobre todo en países como España con un bajo nivel de educación del pueblo, adoptaban esas teorías como si se tratara de religiones alternativas con la esperanza de un mundo mejor, ardientes de moral filantrópica.








De ahí las momias de Lenin y Stalin junto a Súslov de sumo sacerdote, de ahí la poca consideración intelectual del marxismo producido en los países comunistas, la consideración de su palabra como sagrada aunque hiciera giros incoherentes y la aceptación de la represión y hasta el martirio desarrollado por ellos como un débito obligatorio, véanse si no los procesos de Moscú con el fiscal Vichinsky o la novela "El Cero y el Infinito" de Arthur Koestler.

















Si Jung, el psiquiatra suizo, representa el intento de articular y dar a comprender a la mente occidental la fenomenología de la experiencia mística, mediante el estudio de los "símbolos de la mente inconsciente", Eliade representó durante el siglo XX la articulación y la pedagogía del fenómeno religioso, pero no tan sólo el propio de la Historia occidental, sino el proceso religioso que aconteció en Eurasia desde el neolítico en las sociedades de cazadores, hasta el advenimiento de las grandes religiones como el budismo, el mazdeísmo y el cristianismo.