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24 nov 2015

La Izquierda y la Nación

Es un hecho reconocido que la izquierda española no ha producido pensadores, intelectuales ni siquiera académicos de cierto nivel; el pensamiento español de izquierdas no pasa de tópicos, lugares comunes y un deseo destructivo sin construir nada a cambio. Resulta curioso que lo mejor de la izquierda europea prefiera el trato con intelectuales españoles huidos de la izquierda y embarcados en aventuras éticas contra el terrorismo y el nacionalismo extremo. 
No, la izquierda realmente existente sigue enfangada en la colaboración más estulta con el campanario nacionalista.






 






Algunos piensan que esta devoción deriva de la colaboración entre esas fuerzas en la Guerra Civil, o en una lectura superficial de los textos de Lenin contra el imperialismo (ya que en España no hay colonias, vamos a agudizar las tensiones vascas, catalanas o gallegas). Parece que el empeño de la izquierda en desvalorizar la unidad y solidaridad del Estado se produce más porque creen que llevará a una ruptura revolucionaria, lo cual nos permitirá construir la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas. 
Pero no; lo que de verdad acontece es que se hace el caldo gordo al delirio campanudo nacionalista, ciscándose en el pobre votante de izquierdas. La izquierda apuesta en todas partes por una política de redistribución y solidaridad nacional, excepto en España donde apuesta por entregar la riqueza de los españoles a las burguesías nacionalistas en su delirio, dándoles la ansiada independencia, camino de comer berzas.







 







La izquierda española no comprende que el llamado derecho a decidir lo es de todos los españoles, y no sirve para hurtarles la riqueza, el territorio que les pertenece y la solidaridad nacional.





PD. Cuando hablo de izquierda, no me refiero a esos pensadores  y políticos que desde algún ala del PSOE han defendido la unidad de España, la solidaridad y la libertad sino a esa otra sectaria, apaisada, lobotomizada y fanática de los podemitas y los zapatitos, de los Errejón y Eguiguren.

1 sept 2011

La reforma de la Constitución

Como no está lloviendo lo suficiente en España, al emboscado Presidente del gobierno que no será candidato, se le ha ocurrido hacer caso al ucase de Ángela Merkel y Sarkozy, y ha propuesto una reforma constitucional para incluir el déficit máximo en la Carta Magna. Saltándonos el hecho de que demuestra la pérdida de la poca soberanía que en este mundo global nos quedaba, se observa la penosa inutilidad de la medida, pues con la misma facilidad que se hace se puede deshacer y la garantía de la Constitución es muy pobre; fijémonos en el Estatuto catalán o en la legalización de Bildu con un TC rendido a los partidos políticos y al gobierno.









Aun así, por vergüenza torera, me niego a incluir en la Carta Magna cuestión tan propicia a las modas y a los incumplimientos; bastaría con modificar la Ley Orgánica de Régimen Presupuestario. Pero no, se ha preferido una reforma opaca llevada al margen del Parlamento y del pueblo.








En relación con las formas, creo que hubiera sido posible, simplemente adelantando algo la disolución de las cámaras, ejecutarlo tras las elecciones, aprovechando ese tiempo para debatir y efectuar labor pedagógica a la ciudadanía.
Si se ha hecho, deprisa y corriendo, como una reforma cosmética para poder ofuscar a los mercados mal; si se ha hecho por obligación de la UE con más razón es obligatorio explicarlo.









Además la reforma es un bluf, ya que delega el auténtico techo de gasto a una Ley Orgánica posterior. Nos toman el pelo en todo.











Pero en el meollo de la cuestión, no tengo más remedio que dar la razón a los que piensan que es necesario un techo de déficit, exactamente como en nuestra casa, sólo podemos endeudarnos en una cantidad, so pena de quebrar. El límite esta relacionado con las perspectivas de crecimiento, los ingresos reales y sólo debe hacerse en materia de bienes para el incremento de la producción. Podemos costearnos el estado de bienestar del que somos capaces y no más. Y desde luego, esta reforma no está obligada a referéndum pues es de parte no esencial de la Constitución.







¿Qué trampa saducea preparará el Presidente a la odiada derecha? ¿El 15m, los agentes sociales, la imposibilidad de realizar unos presupuestos pactados y pensados, o todo junto? Cualquier cosa. ¿Hay algo más claro que esto para demostrar que, con tal de salir en la foto, el Presi se carga España, la Constitución y hasta el PSOE?







Me sobresalto soñando, una pesadilla, algo así:








"España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, el techo de déficit, la igualdad y el pluralismo político".