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1 ago 2021

Reforma del sistema político lll

En esta entrada pretendo seguir trabajando en la consecución de un nuevo sistema que consiga regenerar nuestra democracia.

Desde luego, no sé si merece la pena hablar de una mejora de la calidad democrática española estando inmersos en esta pandemia de nunca acabar, en la que se está instalando una silenciosa dictadura sanitaria que destruye hasta los restos de baja calidad en lo que había hasta marzo de 2020.

En realidad, la crítica a la democracia que se difundió entreguerras sigue completamente vigente: desinterés, desconocimieno, control de los medios económicos dedicados a los partidos, clientelismo, control de los medios de información y corrupción. Hasta hemos visto que el "viejo" pucherazo clásico ha vuelto a aparecer en los Estados Unidos, primera potencia y primera democracia, y nada impedirá que llegue, si no ha llegado ya, a España.

Sin embargo, la democracia es, desde 1945, obligatoria para todos; un objetivo y el agua de los peces.

Por otro lado, sí hay alguna cosa interesante en el sistema, si está a salvo del viejo pucherazo, la garantía de la libertad, la separación de poderes y la expulsión de los odiados.

En la democracia el partido ganador debe desarrollar su programa presupuestario, vertical, pero debe pactar aquellas políticas transversales que deberán ser asumidas, en su día, por la oposición.

Salvador de Madariaga investigó la forma de evitar, o al menos intentarlo, el dominio mafioso de los partidos; la partitocracia. Se trataba de buscar la representación de cuerpos intermedios en los que brillara la categoría humana aunque los candidatos fuesen apoyados por los partidos.

Evitar la penetración de éstos en todas las estructuras y aparatos del Estado es fundamental; ahí está la premisa del incremento de calidad de los políticos, ya sean representativos o de gestión.

Es necesario un Estado profundo profesionalizado, como en sus días ocurría con la cooptación de personalidades en Oxford, Cambridge, la London School of Economics o la Ivi League; no nos podemos permitir en las actuales circunstancias el circo en que hemos convertido la vida política.


https://www.vozpopuli.com/opinion/espana-democracia-sanchez.html

2 ene 2019

La reforma de la Constitución II

Leyendo un periódico, antes de Navidad, me encontré con el enésimo artículo sobre la necesidad de reformar la Constitución, no en algún punto concreto sino en parte fundamental, para orientar la solución de la crisis territorial. En esta ocasión el autor del artículo, un politólogo en El País, especulaba con que si se pudo llegar al consenso constitucional durante la transición, en condiciones más difíciles, ahora sería mucho más fácil.




Creo, sin embargo, que la apariencia esconde una realidad más complicada. 
En aquel tiempo, las fuerzas políticas de oposición se veían empujadas al acuerdo por dos vías: una de palo y la otra de zanahoria. Llegar a un acuerdo significaba ocupar plaza en la mesa del reparto; negarse, dar pábulo al Búnker para continuidad del Régimen sin hora de finalización.
El pueblo español, entonces joven y esperanzado, empujaba en el sentido del cambio y la situación internacional, con los bloques enfrentados pero apaciguados, también favorecía ese cambio. En esas circunstancias, incluso saliendo de la dictadura, no fue muy difícil que hasta el Partido Comunista y la mayor parte del Régimen pasaran por el aro. No todo iba a cambiar pero lo que cambiaba lo hacía de verdad y abría una ruta de cambio continuo hasta hoy.





La situación en este momento es muy distinta; las fuerzas políticas están ya en la mesa, no hay búnker ni ejército que les asuste, la situación internacional nada tiene que ver tras el fin del comunismo; es más, se da el caso de fuerzas bolivarianas dispuestas a una revolución. El pueblo español ya no es joven ni ingenuo, ni tiene mayor ilusión. 
De hecho, todos hablan de cambios en la Constitución para movilizar al electorado pero cada uno en un sentido diferente. 
La posibilidad de consensos no existe y por lo tanto habrá que procurar seguir las enseñanzas de San Ignacio: "en tiempo de crisis, no hacer mudanza".