4 nov. 2012

La guerra de los 10 días

El 25 de junio de 1991 se produjo la independencia de Eslovenia, fue la primera de las repúblicas de la antigua Yugoslavia en obtenerla. El contexto era la situación creada ante el hundimiento del bloque oriental, el colapso económico del socialismo y la explosión de odios en el seno del Estado yugoslavo, formado tras la Primera Guerra Mundial como consecuencia de la destrucción del Imperio Austrohúngaro. 


En los meses anteriores a la declaración unilateral de independencia, Eslovenia creó lo que se dio en llamar una estructura de maniobra para la protección nacional, a partir, principalmente, de las fuerzas policiales, y en la que se encuadró a 21.000 hombres. Sería esa estructura la que, dotada con fusiles de asalto, armas anticarro y misiles antiaéreos, se enfrentaría, sin apenas material blindado, al ejército federal yugoslavo.






 







La guerra se desarrolló en 10 días, una vez que las autoridades eslovenas celebraron un plebiscito de autodeterminación en el cual sólo pudieron votar los inscritos previamente, es decir los nacionalistas. 
El ejército federal, compuesto fundamentalmente por blindados, encontró muy difícil actuar en un terreno fuertemente urbanizado; de todos es sabido que en ese tipo de terreno, el blindado debe ir protegido por la infantería. 

Hubieran podido arrasar la república por medios aéreos, pues la aviación y la marina yugoslavas tenían capacidad para ello, pero el mando carecía de apoyo político en la presidencia colegiada yugoslava y no gozaba de apoyo en el exterior, por la posición excéntrica y neutralista tradicionalmente  desempeñada. Finalmente el comienzo del conflicto en Croacia aceleró el alto el fuego y la posterior retirada del ejército federal.







 







¿Podría ocurrir en España algo similar? Señalemos al respecto que la ocupación militar del territorio de Cataluña, con casi 32.000 kilómetros cuadrados, requeriría, para su control efectivo, una fuerza del orden de 270.000 soldados, que actualmente no se encuentra disponible en nuestro país. Las fuerzas armadas españolas cuentan, en efecto, con un total de 134.772 hombres y mujeres, incluyendo los militares de carrera y de complemento, las clases de tropa y marinería y los reservistas voluntarios; es decir, aunque se movilizaran completamente, los ejércitos apenas llegan a la mitad de los efectivos teóricamente necesarios para restablecer el orden constitucional en el caso de que se produjera la secesión. Incluso si a esa fuerza se sumara la totalidad de los 80.210 miembros de la Guardia Civil, la capacidad militar de España es dudosa para el logro de ese objetivo.
La Generalidad cuenta actualmente con 16.654 mossos y 10.894 policías locales, es decir, una fuerza con más de 27.000 elementos con experiencia en el empleo de las armas.




                                   






Por otro lado, la utilización del grupo aeronaval y las unidades especializadas, con gran capacidad destructiva, sería imposible por el completo descrédito de estos métodos en la opinión pública internacional incluida la española y por la posibilidad de que ni siquiera el propio mando militar asumiera realizar ese destrozo a su propio pueblo; Cataluña es España.

¿Habría apoyo político para una intervención selectiva y policial en la región? Teniendo en cuenta la respuesta de la población española ante la crisis de Iraq, creo que el Gobierno español se encontraría solo y por no tener no tendría siquiera el apoyo de su propio grupo parlamentario.

Cuando Mas proclama que "nadie puede utilizar unilateralmente las armas" es porque está convencido de que el Gobierno de España en ningún caso llegará a decidirse por el empleo de la fuerza, evidentemente esto no es Siria.






 






Si se dan estas circunstancias no sería extraño que, en el escenario catalán, volviera a reproducirse la farsa eslovena. Entonces, la secesión se produciría por la incomparecencia del Estado y acabaría abriéndose el túnel negro del desmoronamiento institucional del mismo. Y a España no le quedaría otra salida pacífica que embarcarse en un nuevo período constituyente de tan incierto resultado que hoy ni siquiera podemos entrever. 















Como hay evidencias de que Cataluña y el resto de España tienen intereses muy importantes en común, y teniendo en cuenta que Cataluña quedaría fuera de la UE, parece claro que hay materia para poder negociar, pero ¿será posible? Si no alcanzamos a hacer el esfuerzo necesario, lo que salga será más parecido a los Balcanes que al Benelux. Nadie sabe el futuro, pero seamos optimistas porque si no sufriremos el desastre dos veces, ahora y cuando ocurra realmente. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenisimo
me ayudaron