12 nov. 2014

El referéndum catalán

Sobre este asunto he publicado muchas entradas en el blog, ahora quiero dar publicidad a un artículo interesante. El valor de una consulta sin censo y garantías es nulo y en circunstancias normales no tendría sentido hablar sobre ello, pero las circunstancias no son normales.






El triple significado del 9-n


Lo ocurrido en Cataluña el  día 9 expone a la perfección una gran parte del panorama político del país entero, sometido a una casta política simplemente infame. Se ha tratado de un delito, un acto abierto de rebelión, publicitado de forma masiva en España y en medio mundo;  culminación, por ahora, del golpe de estado permanente promovido por los políticos separatistas, casualmente muy corruptos, aunque ello no sea una excepción en este país llevado a la desdicha. El PP anunció  que no permitiría el acto ilegal, que impediría tamaña vulneración de la Constitución, y dio la impresión de enviar a miles de policías para impedirlo. Los separatistas no se arrugaron: han tomada la talla a los parlanchines del PP. Se conocen bien, y saben que la especialidad de Rajoy y de su partido es el fraude asimismo permanente, ya desde sus promesas electorales. Rajoy ha superado a Zapatero en su capacidad de mentir a la opinión pública. Pero un gobierno que no hace cumplir la ley, tampoco la cumple y por ello se deslegitima, delinque. Como en tantas otras cosas:  la colaboración con la ETA premiando sus crímenes con legalidad, dinero público, etc.; el apoyo y financiación a los separatistas; la corrupción rampante; la ineptitud y mentiras sobre la situación económica; la cesión ilegal de “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas, como si el país fuera una finca de la casta...
  Y no se trata simplemente de Rajoy, sino del PP. No dudo de que en él haya habido durante años personas honradas, deseosas de cambiar el rumbo del partido y esperanzadas en que alguna vez lo lograrían. Pero el tiempo ya pasó. Permanecer en ese partido, a estas alturas, es simplemente hacerse cómplice de sus incontables fechorías. Ahora hemos constatado el estruendoso silencio de los Aznar, Aguirre y tutti quanti,  en torno a  este pisoteo flamenco  de la Constitución y de la dignidad de España. El triunfante delito tampoco ha impresionado a jueces y fiscales de ese chiste malo que es la justicia en España, mangoneada y corrompida por la casta política. Realmente, a quien tendrían que procesar es al gobierno del PP. En fin, PP-PSOE-separatistas han converttido a España es un país sin ley, un país de pandereta.  

En segundo lugar, la consulta no ha podido resultar más decepcionante para sus promotores. Aun dando por válidas las cifras de la rebelde Generalidad, apenas ha votado el 33% del cuerpo electoral, y los síes han sido solo el 80% de esa fracción. Ha sido incluso un retroceso con respecto a las votaciones para el ilegal y proseparatista estatuto de 2006, promovido por los socialistas y aprobado por solo un 36% del cuerpo electoral y con una votación total que no llegó al 50% de los electores. Dicho de otro modo: existen hoy en Cataluña 1,6 millones de separatistas, incluyendo musulmanes y adolescentes, entre 6, 3 millones de catalanes con derecho a voto; es decir, una minoríade que apenas pasa de una cuarta parte de la población. Y ello a pesar de 35 años de adoctrinamiento intensivo contra España empleando –ilegalmente, como es costumbre—todos los recursos del estado puestos a disposición de la propaganda balcanizadora por parte de sus compinches de “Madrit”, desde la enseñanza a los medios de comunicación y la corrupción en general. Por mucho que quieran poner buena cara y presentarlo como un triunfo, es  más bien deprimente el fruto de un trabajo tan denodado, tan prolongado y tan costoso (aunque quien ha corrido con los gastos ha sido el conjunto del pueblo español). Ello revela, de paso, el mínimo nivel del separatismo existente al comienzode la transición, antes de empezar a ser cultivado masivamente por la casta. Han sido necesarios los esfuerzos combinados de los gobiernos centrales y del autonómico para llegar a esa cifra de separatistas, que con ser muy minoritaria, es sin embago alarmante. Y no tanto porque se trata de minorías muy activas, impositivas, fanatizadas y cargadas de odio, como porque la casta política, el PP ahora, seguirá la misma política de claudicación y entreguismo de siempre. El País de Soraya, guía tanto del PP como el PSOE, ya ha sacado la conclusión: “¡A negociar!”. Negociación entre delincuentes, de la que solo pueden salir nuevos pasos hacia la balcanización de España.
  En tercer lugar, no debe creerse que por ser una minoría  los separatistas no puedan salirse con la suya. Aunque la gran mayoría de los catalanes haya demostrado su nulo interés por el separatismo, se trata de una masa mayoritariamente amorfa, resignada y confusa, que no ha encontrado aún una orientación y cauce políticos. Es, al mismo tiempo, la gran necesidad y la gran ocasión para reorientar a esa mayoría y convertirla en un bastión activo contra la disgregación o balcanización del país. Quizá Vox pueda lograrlo si consigue clarificar a fondo sus ideas y poner en tensión sus fuerzas.




PIO MOA.

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