13 may. 2018

El riesgo del títere

No sé qué hemos hecho en esta vieja y gran nación para padecer de unos dirigentes cuya inteligencia política es fronteriza con la nada y el caos. 
Tras la intervención de Cataluña, aplicando un mini light 155, se convocaron unas elecciones en el momento álgido del resentimiento y sin desmontar las estructuras golpistas. Pero después de las elecciones, y tras muchos dimes y diretes, hete aquí que estamos en trance de tener un presidente de la Generalidad que no sólo es golpista y supremacista sino que también es gilipollas. En el discurso de investidura, incendiario, repitió todos los tópicos falsos, rebatidos, del victimismo y recordó su supremacismo.
Houston tenemos un problema ... agravado.










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