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1 feb 2012

Capitalismo y comunismo

Parece que el culpable de todo lo que nos aflige es el malvado capitalismo, y que el olor a azufre se torna insoportable cuando se le añade la palabra neoliberalismo. Nadie recuerda que es imposible construir una economía moderna sin capital y que incluso el comunismo era una suerte de capitalismo de Estado, con abundante economía sumergida privada.





















La verdad es que la economía mixta de capital privado y estatal ha conseguido fabricar un mundo de más de 7000 millones de seres humanos; tremendo éxito biológico. El brutal crecimiento económico capitalista fue, en su tiempo, admirado hasta por Marx, que lo consideraba necesario como paso previo al socialismo.



















Si bien la utopía socialista no ha funcionado nunca, tampoco lo ha hecho la utopía liberal; todas las economías son mixtas y siempre hay un trasfondo mercantilista en los gobiernos, dado el origen del capitalismo moderno. El dinero no es otra cosa que un medio de intercambio en economías complejas, pues el trueque queda limitado en la complejidad; y hasta en una sociedad de cazadores recolectores se puede considerar capital al territorio de caza.






















La clave para desmontar la utopía marxista está en el reconocimiento del error en la tesis de disminución de la tasa de ganancia de las empresas; esto se puede intuir no solo por la teoría y la econometría sino por el sentido común, pues hay espacios económicos vedados a la gran empresa y aparecen siempre nuevas ideas, necesidades y nichos económicos.





















En cuanto al comunismo, y me refiero no al utópico sino al realmente existente, dos son los principales defectos que lo llevan inevitablemente al fracaso y consiguiente evolución: el colapso fiscal del estado y el paro encubierto. Esto se produce por la imposibilidad de encuadrar toda la actividad económica en el Estado, de manera que una parte muy importante se nos escapa entre los dedos en forma de economía sumergida.



















En realidad el comunismo adolece de los mismos defectos que tiene la economía en países capitalistas subdesarrollados (El Salvador en los ochenta) con una oligarquía que concentra la riqueza y que utiliza al Estado para anular al resto de la sociedad, sin permitir un Estado de Derecho. En estos casos la destrucción del sistema viene acompañada de monopolios con océanos de corrupción.

3 sept 2010

Economía

Sobre la teoría de descenso de la tasa de ganancia de Marx, en esta página (desde el 27 de junio de 2010 y anteriores) se encuentra una excelente crítica.

 























A mi entender, y soy lego en ciencia económica, la explicación marxista de la disminución de la tasa de beneficio adolece de cierto simplismo. Efectivamente ante una economía de materias fijas, en la que el crecimiento solamente se basa en el aumento de la producción, la mayor parte de las empresas, las pequeñas, serán eliminadas del mercado por la mayor capacidad de aquilatar los precios de las grandes lo que básicamente se haría bajando los salarios hasta los límites de supervivencia, de esta forma se llegaría a la existencia de una sola empresa y una masa de trabajadores en el límite; el paso siguiente es el Armagedón.













Pero yo creo en la capacidad de los empresarios de crear yacimientos de economía, centrándolos en la creación o el descubrimiento de necesidades en aspectos en los que el tamaño del negocio se adecua más a empresas pequeñas que a las más anquilosadas grandes, lo que ofrece oportunidad de crecimiento y negocio a esas empresas pequeñas; pensemos en la oportunidad que una gran empresa IBM dio a la entonces pequeña empresa Microsoft para crear el sistema operativo MS-DOS y que, como consecuencia de ello, ahora Microsoft es una empresa gigante.











Marx, gran aficionado a la Historia del Imperio romano, llamaba a la clase obrera proletariado que es como los romanos llamaban a la parte de la plebe sin oficio ni beneficio que se mantenía con vida para producir hijos para las legiones. Marx buscaba una analogía con el ejército industrial de reserva aunque el proletariado moderno se asimilase más bien a los esclavos en Roma.


















En cuanto a los ciclos económicos, éstos eran conocidos desde épocas bíblicas (siete años de vacas gordas, siete años de vacas flacas), tienen que ver con la naturaleza bipolar de la mente humana, lo que genera unos ritmos casi circadianos, junguianos, del inconsciente colectivo, de optimismo y pesimismo económicos.








A esto le acompañan fenómenos azarosos que influyen en la economía (calamidades o descubrimientos) auténticos "cisnes negros", así como acciones nefastas, como puede ser abaratar artificialmente los tipos de interés para inflar burbujas u obligar a conceder créditos por consideraciones políticas y no económicas.