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2 feb 2013

Criterio de orden moral

Entre las crisis a las que se enfrenta España no cabe duda de que la crisis moral es la más importante. Un océano de corrupción aparece continuamente en los medios de comunicación produciendo un tremendo hastío y desazón. Pero el escándalo de la gente se frena mucho cuando la corrupción se acerca a su núcleo próximo, ya que la enfermedad está sumamente extendida y afecta al cuerpo social.






En el pasado existía una razón determinante para poner freno a la mordida, era el temor de Dios; evidentemente no afectaba a todo el mundo pero permitía un buen colchón de sociedad limpia y decente. También existía, y existe aunque quizá más en otros países, el respeto a uno mismo y la propia fama. En los países anglosajones este control social se produce más que aquí, véase si no el suicidio del máximo responsable del escándalo ENRON en los USA.






Aquí en España no parece que el temor de Dios y el respeto al propio honor sean suficientes para frenar la corrupción galopante; los partidos políticos con una protección exorbitante de la Ley y el Estado lo justifican todo con la necesidad de financiación, las listas cerradas alejan al elegible del escrutinio del electorado y convierten a los partidos en sectas por no decir mafias.







La única solución es el castigo penal. Es necesario cambiar las leyes para que exista un auténtico miedo al descubrimiento del delito; no es de recibo que la mayoría de los indultos lo sean de políticos corruptos o que las penas de quienes han robado, y mucho, sean muy leves en comparación con otros delitos de menor entidad económica. Así pues, si no hay temor de Dios que haya temor a la cárcel.

24 jul 2012

Habíamos ganado la guerra

Esther Tusquets, que falleció ayer, fue una conocida editora, escritora y ensayista española pieza importante de la empresa editorial catalana durante una época. De todos es sabido que el mundo editorial, en español, de España tiene su epicentro en Barcelona y Esther formaba parte de esa burguesía catalana que fue vanguardia empresarial nacional. 




En 2007 escribió una obra que forma parte de su autobiografía, este tipo de trabajos no se pueden considerar ciencia histórica pero sí son fuentes de la ciencia. 
"Habíamos Ganado la Guerra" es un ajuste de cuentas con su generación y con su clase social, en ella cuenta como, estando su familia y los Maragall recluidos en casa durante la Guerra Civil, llegó el padre de Pasqual y comunicó a los presentes que "los nuestros" entraban ya en la ciudad; se refería al general Yagüe y sus falangistas. 
Las ediciones posteriores de esta obra han eliminado la anécdota por presiones de Don Pasqual. 
Qué vueltas da la vida.



2 feb 2011

La política de ZP

La política de ZP sigue, incuestionablemente, dos lineas fundamentales, a saber: por un lado busca establecer a través de políticas populistas, incluso aprovechando la crisis para generar clientelismo, una base para una perpetua reelección, un modelo muy agresivo de PRI español, más que el de González, y por otro lado cambiar la naturaleza del Estado hasta ahora basado en la vieja nación española.






La idea es convencer a los españoles de que nuestra nación, nuestra historia, es reaccionaria, que hay que destruir España para crear una "Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas", y ante esto vale la alianza con todos los grupos independentistas, incluso con una ETA que abandona las armas y, heredera del POUM, está dispuesta a exportar su socialismo por todo el mundo pero teniendo sólo posibilidad de hacerlo en España.


























Para ello a ZP le sobra cualquier partido, cualquier alternativa, que recuerde nuestros valores y nuestra historia. Aceptará una derecha comprensiva en el proceso pero no en el resultado, el objetivo quiere parecerse a Cuba y Venezuela, claro que disfrazadas en un contexto europeo que se torna cada vez más totalitario y socialista; tampoco los USA dan muestras de reaccionar, y si Dios no lo remedia su actual camarilla de poder camina también en ese sentido.







La existencia de una secta dispuesta a cualquier cosa, incluso a cargarse al Estado, ha sido demostrada por el periodista vasco, excomunista, afincado en Madrid, Hermann Tersch. El objetivo es el mantenimiento del poder y hacer una España a su gusto.
















Los políticos que necesitamos son de tres clases, olvidándonos del militante de base y el simpatizante que sirven para pegar carteles en las campañas, a saber: el político de gestión que tiene que demostrar un cerebro bien amueblado, sólida experiencia y preparación, el político de representación conocido y respetado en su circunscripción, con alto criterio moral y bien asesorado y el fontanero que será hábil muñidor de las interioridades del partido. Si comparamos el currículo de Leire Pajín con los ministros de sanidad de la UE queda claro lo lejos que estamos de lo que he dicho.




Por otro lado, es de destacar el desbarajuste moral que aparece en las últimas declaraciones de Felipe González, en las que se considera por encima de la Ley y el Derecho.





¿Pero por qué hablará ahora?

19 ago 2010

La ignorancia de los políticos

No sé dónde leí el otro día que el editor de Der Spiegel se despachaba con los políticos actuales calificándolos de ignorantes de la Historia; sencillamente no está de moda estudiar esa disciplina, y verdaderamente ¿para qué habría de servir conocerla a unos gobernantes cuyo horizonte son unas elecciones cada cuatro años?


Sin embargo, los conocimientos históricos son fundamentales para los políticos de verdad, los auténticos estadistas, ya que de esta forma podemos intentar evitar tropezar 100 veces en la misma piedra y aprender también que las cosas están siempre cambiando bajo la aparente estabilidad. He aquí unos ejemplos de políticos ignorantes de la Historia y de otros que hicieron gala de experiencia y conocimiento, es decir unos crearon y crearán problemas y otros los resolvieron.





































Es la Historia madre de la verdad, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir.


Cervantes.