Mostrando entradas con la etiqueta régimen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta régimen. Mostrar todas las entradas

4 ago 2020

Juan Carlos se va


Como he dicho en anteriores ocasiones, el régimen surgido de la transición está en periodo de descomposición y crisis; no sabemos en qué se transformará o si dará lugar a una época de caos con una salida lejana y desconocida.

Una a una las certidumbres caen y ahora le ha tocado a Juan Carlos I, el emérito.

Su abdicación fue otro hito en la finalización del régimen; la llegada de PODEMOS y su aparente fuerza inicial lo hacían imprescindible.

El "por qué no te callas" a Chávez, aunque luego recuperaran amistad, abrió la veda contra él, la operación Corinna es la puntilla; pero el motor, lo que mueve todo, es el odio al delfín de Franco y al régimen burgués monárquico.










No hay presunción de inocencia, no se tienen en cuenta los servicios prestados por Juan Carlos en la transición, y con las empresas españolas en Oriente Medio. Tales empresas hablan con sordina y, desde luego, no van a devolver el dinero ganado con sus negocios en la zona. Los gobiernos le animaron y sólo Felipe González ha sido capaz de salir en su defensa. Como dice Pérez Reverte, ahora iremos a por el avaro Pujol que no ha dado más que latrocinio y pobreza. Yo digo que habría que ir por el PSOE de Chaves y Griñán.





PD. A continuación unos textos explicativos interesantes, procedentes de personas muy diferentes.









En plena crisis de 2008, el Rey de España consigue el tren a la Meca birlándoselo a los franceses y a la todopoderosa Siemens Alemana.

Consigue el canal de Panamá; el suministro de las locomotoras Talgo en Estados Unidos; uno de los mayores proyectos hidráulicos de Sudamérica en Colombia, manteniendo en plena crisis el Ibex a 12.000 puntos que eran los ahorros de los españoles y el mantenimiento de 3.000.000 de puestos de trabajo.

El Gobierno actual, en menos de cuatro meses, ha elevado el déficit un 20%, ha expulsado a la Nissan, la Continental, ha logrado el cierre de Alcoa en Galicia, que sumado a los ertes nos vamos a 8.000.000 de parados, han ahuyentado de España 20.000 millones de ahorro privado, nos ha forzado a un rescate en Europa que cuadruplica el rescate de las cajas quebradas del 2008 (todas dirigidas por políticos y sindicalistas), ha logrado que 160.000 pequeños negocios cierren, mientras este corrupto gobierno de inútiles se dedican a atacar al Rey de España, que es tanto como atacar a la nación Española.









La asignación de la casa Real son 7.5 millones de Euros, en los que van incluido protocolo, palacio, seguridad, diplomacia, premios etc. La asignación del presidente de Extremadura , una comunidad de las más pobres de España se gasta en presidencia 48.006.465 , es decir se gasta, él solo, casi 7 veces mas que el Rey de España, y todo esto está silenciado.

Sólo Podemos, promotor de estos ataques al Rey, tiene un presupuesto de 18 millones, de los que 8 son subvenciones, la TV3 catalana 347 millones anuales dedicados a fomentar el odio de España, y la sexta, y Público periódico de Roures, cuya sede social está en Luxemburgo, recibió de Zapatero la friolera de 680 millones de euros, lo suficiente para mantener la monarquía un siglo.









Ayer Sánchez saqueo las reservas económicas de todos los ayuntamientos de España, dejándolos sin ahorros, quebrados y en la ruina. Hoy se va de vacaciones en Falcon a un palacete que le regalaron al Rey emérito unos empresarios con su dinero y este lo dono a patrimonio, no sin antes ordenar blindarlo con un muro, y gastar 8.221€ en mosquiteras para el Palacio de Doñana donde va a veranear 2 semanas después. Sin importarle un comino los millones de españoles que no se irán de vacaciones por su gestión y los que no saben de qué van a comer las próximas semanas y meses.

Y mientras la izquierda celebra la salida de España del rey emérito sus mesías políticos presentan un proyecto de ley para nacionalizar a los 2.5 de millones de inmigrantes con papeles o sin ellos que han entrado en España legal o ilegalmente hayan delinquido o no.

Estoy harta de leer publicaciones para subnormales escritas por comisarios políticos comunistas, todos ellos unos confesos retrasados mentales y profundamente decepcionada en ver en qué han convertido a la sociedad española sumisa y ciega que no que no es capaz de ver a donde la dirigen; a un paraíso de miseria, ruina, delincuencia, censura y represión y no nombro la libertad de información porque es algo que ya perdimos hace muchos años.

Ahora si alguien de los que no piensan como yo, me hiciera el inmenso favor de contarme lo que no veo, lo que no soy capaz de discernir que por favor me lo explique, porque si creéis que los de mi generación o los inmigrantes que se cuelan ilegalmente somos el futuro de España... no quisiera amargaros el día, así que mejor me lo guardo y no os daré mi opinión.
 

1 nov 2019

El motín

La situación de rebelión, y casi guerra, que se vive en Cataluña es parte de un plan para desestabilizar España y, no nos engañemos, Europa. 
Pero como todo fenómeno histórico es necesario saber su genealogía, y no la lejana ya comentada en este blog sino la cercana, la inmediata.
Desde el mismo momento en el que CIU tomó control de la autonomía catalana, se puso en marcha un proceso por el que una parte del presupuesto autonómico se dedicó a nacionalizar Cataluña, alimentando ONG,s, conformando el sistema de enseñanza, los medios de comunicación y la administración catalana. 






La corrupción rampante, y conocida en medios de inteligencia, hacía que al mismo tiempo se robara dinero, no sólo para devolver multiplicado el invertido por Pujol, para financiar el partido, comprar voluntades y realizar campañas sino para alimentar un fondo de reptiles pensando en el momento en que nos encontramos, aunque no se sabía cúando tendría lugar; "hoy paciencia, mañana independencia".






La existencia de estos fondos producto de la malversación, la corrupción, el clientelismo, el cohecho y en definitiva la prevaricación era conocida pero no suscitó reacción alguna; los gobiernos pensaban que la independencia siempre aparecería como inviable y no querían tener un problema en Cataluña, perdiendo el apoyo a la gobernabilidad que CIU daba. Se les pasará, pensaban, pero no se les pasó sobre todo cuando la crisis acercó a los prebostes nacionalistas a la cárcel.






El año 2004 subió al poder, favorecido por los brutales atentados del 11 de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero; como todos los recién llegados a la Moncloa habló de una segunda transición, pero en este caso no era propaganda, era verdad. Tanto la Ley de Memoria Histórica como las negociaciones con ETA manifestaban la intención de realizarla. ¿Quiere esto decir que el PSOE en su conjunto propiciaba un proceso constituyente? No, pero sí que había sectores de la izquierda incluso en el PSOE que entendían la necesidad de abrir la caja de Pandora para favorecer el fin de ETA y el dominio del discurso. 






Los terroristas, derrotados en la práctica y sometidos a ostracismo internacional, recibieron el regalo de una generosa pista de aterrizaje que, se pensó, modificaría el panorama político.
A partir del fin de ETA, ha sido el nacionalismo catalán el que ha tomado el relevo.




Desde 2011 una serie de movimientos políticos: Bildu, ERC, PDCat, CUP, PODEMOS e incluso sectores del PNV y del PSOE creen llegado su momento, claro cada uno con diferente intención e intensidad; paralelamente el dinero bolivariano ha facilitado la creación de PODEMOS una especie de Herri Batasuna hispano.





El proceso seguido desde 2012 hasta 2017 se ve favorecido por la tremenda autonomía financiera de la que gozan los golpistas. Frente a esto hay una clase política que esconde la cabeza como el avestruz. 
Estamos en guerra; si la actitud de Zapatero en 2004 señalaba el fin de la Segunda Restauración, el proceso anunciaba una nueva transición sólo que esta vez a ninguna parte.







La relación innegable entre la Gencat y los CDR, el dinero que fluye a Waterloo y a las embajadas catalanas presagian una escalada de la tensión en la que puede haber incluso acciones armadas y arsenales secretos. Las acciones vandálicas coordinadas y nada espontáneas, como consecuencia de la reacción a la sentencia y al aniversario de octubre, han sido confirmadas por una nueva declaración de insubordinación del Parlamento Catalán que ya sólo practica la desobediencia. 
Estamos en puertas de unas elecciones cuyos vencedores, en minoría, se van a encontrar con una situación de hecho; y ojo en Valencia, Baleares, País Vasco, Navarra y hasta Galicia.



26 abr 2013

La defensa de la democracia



Transcribo un interesante artículo del "Blog de Pío Moa", que me parece esclarecedor sobre los problemas de la democracia.






La única democracia que parece concebible es la liberal, ya que cualquier otra forma, aunque consiga vencer en unas elecciones, lleva consigo la anulación del sistema de libertades. Aunque una democracia admite las más variadas y contradictorias expresiones, incluidas las más antidemocráticas, no puede funcionar sin un acuerdo mayoritario en torno a unos puntos esenciales: la unidad de la nación, los intereses básicos internacionales, el respeto a las libertades políticas y a la vida, la independencia judicial, la pureza del sufragio y pocas más. Dentro de ese marco son posibles las discrepancias más acentuadas. Si el marco esencial es defendido por los principales partidos, las tendencias totalitarias o antidemocráticas quedarán en los márgenes y no serán muy peligrosas. Pero si estas, aprovechando las ventajas que les permite el sistema, llegan a cobrar demasiado peso, la democracia se verá en peligro.








El peligro proviene del equívoco mencionado, el de la democracia considerada como el poder y voluntad del pueblo. Un partido que se arrogue ese poder y voluntad –todos tienden a hacerlo, por otra parte—y que tenga éxito en convencer a suficiente número de gente, llevará al sistema a una situación extrema. Si examinamos nuestra experiencia, vemos que el sistema liberal de la Restauración, que con sus defectos estaba recomponiendo al país del gran bache del siglo XIX, fue socavado tenazmente, desde el “Desastre” del 98, por fuerzas que no admitían ninguno de los acuerdos básicos que permiten una convivencia ordenada entre ideas e intereses distintos. Esas fuerzas atacaban la democracia por “burguesa”, aspirando a otra ilusoria “proletaria”, o pretendían la abolición de todo poder, o la desintegración de España. Una clase política de cierta calidad habría podido hacer frente a tales amenazas y mantenerlas en la marginalidad, aun si legales. Pero la Restauración tuvo muy pocos políticos de talla o simplemente respetables. Además sufrió el despego, entre frívolo y falsario, de la mayor parte de los intelectuales, “gárrulos sofistas” en opinión de Menéndez Pelayo, que difundían un relato deprimente de la historia de España, semejante al de los separatistas. Y un régimen sin respaldo intelectual no puede sostenerse largo tiempo.








La república, planteada inicialmente como democracia liberal, fue la gran oportunidad para los enemigos de la Restauración, los cuales bien pronto demostraron lo que daban de sí con su pretensiones “democráticas”. No lo repetiré aquí porque lo he hecho en multitud de ocasiones. Baste decir que el periódico El Sol lo expresó bien a finales de 1935: los españoles iban camino de no tener nada en común, haciendo imposible una convivencia en libertad. Dicho de otro modo: los partidos más antidemocráticos –izquierda y separatismos--, lejos de mantenerse en una franja marginal, habían adquirido fuerza bastante para echar abajo el sistema, después de haberlo dañado muy gravemente cuando se negaron a aceptar el dictamen de las urnas en 1933. Cuando las cosas llegan a tales extremos, solo queda la intervención enérgica, incluso medidas drásticas, que la CEDA no ejerció, y menos Alcalá-Zamora, empeorando al máximo la crisis. Como último recurso, ante la devastación de la legalidad por el Frente Popular, Mola trató de implantar una dictadura republicana que restaurase el orden. El intento fracasó y desembocó en la guerra civil.








El problema español del siglo XX tiene relación con la crisis europea del liberalismo después de la I Guerra Mundial. Los partidos totalitarios o antiliberales reforzados por el "Desastre" del 98, enarbolaban paradójicamente banderas  de democracia. Y la derecha, carente de pensamiento democrático y casi de pensamiento por el abandono de los intelectuales, no sabía ni quería  arrebatarles aquellas banderas. Todo terminó en guerra civil. La idea demoliberal cayó por tierra en los dos bandos. Los vencedores trataron de instaurar un régimen que superase a la vez el comunismo y la democracia, pero no lo consiguieron, pese a sus éxitos. Quizá porque estos  lo aproximaban de nuevo a la democracia liberal en unas condiciones históricas mejores que nunca.






Por desgracia, y de modo semejante a la Restauración, resurgieron bajo capa de “antifranquismo” las viejas plagas, con una derecha, como es tradición, intelectualmente nula. Creo que solo una regeneración democrática que lo sea también nacional, permitirá salir de la charca podrida a la que ha conducido al país una clase política de ínfima calidad.







Pío Moa.