Mostrando entradas con la etiqueta crisis nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis nacional. Mostrar todas las entradas

7 oct 2017

Rebelión en Cataluña


El domingo asistimos al enésimo capítulo del culebrón Cataluña (léase Comunidad Autónoma de Cataluña). En esta ocasión se trataba de un referéndum ilegal, prohibido por los jueces y el Tribunal Constitucional. 
Las imágenes de la policía cumpliendo el mandato judicial han dado la vuelta al mundo y el simplón lema "queremos votar" se ha impuesto a cualquier razonamiento lógico.
Pero ¿por qué han prohibido los jueces, incluso el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el referéndum? ¿Cuál es la razón por la que no se ha querido dejar hacer la performance separatista sin valor?






Hay razones de tres tipos; a saber: 1º materiales u objetivas, la materia del plebiscito, que es la autodeterminación de Cataluña, no está contemplada en nuestra constitución que dice: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado", "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". Así pues, el referéndum es materialmente ilegal como lo sería uno realizado para exigir la muerte de los del PP o de los judíos. 
2º Pero también es ilegal por el sujeto que lo convoca, la autonomía catalana no contempla en su estatuto la competencia de hacer plebiscitos salvo delegación de las Cortes.
3º Tampoco es legal en su forma, ya que no es posible hacerlo sin censo y sin comunicaciones por ordenador (son medios públicos que no se pueden utilizar para algo ilegal), en urnas opacas llenas de papeletas, sin DNI, con gente votando varias veces en cualquier colegio, con modificación de normas electorales media hora antes del comienzo de las votaciones...






La policía actuó por la inacción culpable de los mossos, de acuerdo a la Ley y a los jueces, pero no se pudo evitar dar una imagen falsamente represiva ante el amotinamiento de la gente. ¿Se puede pensar qué habría ocurrido si la policía fuese realmente represiva?
El fake de los 800 lesionados es más falso que un billete de 30 euros; el lunes quedaban 9 heridos y el martes 2; no se lo creen ni ellos.






Independientemente de que va a haber que hablar con representantes de la ciudadanía para analizar la desafección de una parte de la sociedad catalana y aclarar puntos, será necesario previamente restaurar la Ley y el orden; ya que sin Ley sólo habrá caos, y temo que esta inevitable restauración conlleve un coste en vidas humanas.
¡Qué Dios nos proteja!

PD. Es curioso que para el Brexit sean necesarios años de arduas negociaciones y que para romper una nación, unida por más de 500 años, la ley de transitoriedad contemple la unilateralidad y seis días.














En esta dirección se analizan las posibilidades de futuro desde un punto de vista quizás pesimista en exceso.


20 oct 2014

La manifestación de la Diada

Se habla hasta la saciedad de la situación política de Cataluña, se publican libros, se emiten programas de televisión; participan en todo expertos nacionales y extranjeros pero nadie responde a un hecho incontestable: el número de independentistas se ha triplicado en la sociedad catalana en el lapso de tiempo que transcurre entre las elecciones autonómicas del 2010 y hoy día. ¿Qué ha pasado? Sé las explicaciones de rigor; el adoctrinamiento en la escuela, incumpliendo los pactos de fair play de la transición junto con la dejación por parte del Estado de la alta inspección, la ausencia de programas nacionales en la escuela, el sesgo de los medios públicos autonómicos, el miedo de la población al paro y la pobreza en tiempo de crisis, la necesidad del gobierno autónomo de un chivo expiatorio (España nos roba) y el miedo a enfrentarse con la realidad, como en la toma de posesión en el parlamento autonómico tras la elecciones de 2010 con intentos de asalto a los parlamentarios catalanes. La pregunta está ahí, ¿qué le pasa a la ciudadanía de Cataluña?








El 11 de septiembre de 2014 me encontraba en un pueblo andaluz, Setenil de las Bodegas, y durante la comida la televisión emitía un programa especial sobre la manifestación de Barcelona. Un periodista interrogaba sobre sus razones y sentimientos a una familia de cuatro miembros: padre, madre y dos hijos, todos vestidos con sendas camisetas con la estelada. No me fijé en lo que decían sino en cómo lo decían: el padre hablaba, más que en español, en gaditano, ella en realidad casi hablaba en gallego y los críos berreaban en español. 




















Creo que la ciudadanía de Cataluña está sometida a la doble presión de un nacionalismo activo y convencido (¿por quién?) de que ha llegado su momento y de una crisis que está barriendo con todo. Si el gobierno de la Nación no deja claro en manos de quién está el poder, el peligro no será sólo la revolución catalana sino el caos y la disolución de toda España. Ceder y negociar sólo servirá para afianzar el encuadramiento de la población con el nacionalismo gobernante, aumentar la orfandad de quienes son partidarios de España y preparar la ruptura de otras zonas de la Nación. 







Si los nacionalistas viven en un sueño irreal de opresión, habitando los mejores barrios, teniendo los mejores empleos, quizá sea hora de que sufran una cura de realidad.
El fascismo catalán ha sabido encontrar el punto de equilibrio entre el manejo de la desesperación de la crisis y la amenaza de exclusión social.



Incluyo dos interesantes artículos.
           






El proyecto independentista catalán: un proceso bien planeado

20/05/2014 · by Víctor A. Maldonado · in Artículos CRÓNICA GLOBAL.







En un reciente artículo (“La independencia que viene de lejos”, El País 5/5/2014), Francesc de Carreras pone de manifiesto que el actual “proceso de construcción nacional” comenzó por lo menos desde 1980 durante el primer Gobierno de Jordi Pujol a través de una inteligente obra de ingeniería social cuyo objetivo ha sido el de transformar la mentalidad de la sociedad catalana con la finalidad de que sus ciudadanos se convenzan de que forman parte de una nación cultural, con una identidad colectiva muy distinta al resto de España, que sólo podrá sobrevivir como tal nación si dispone de un Estado independiente.





Afirmación grave donde las haya, pues de ser cierta, ello significaría una deslealtad profunda por parte del nacionalismo catalán hacia el resto de partidos políticos y a la sociedad tanto catalana como del resto de España en su conjunto durante el proceso de discusión y negociación que condujo a la ratificación de la actual Constitución española. Y me permito utilizar el término deslealtad porque, como negociador que he sido en representación de la UE en acuerdos internacionales, uno puede tener unos objetivos confesados o escondidos, pero una vez llegas a un acuerdo (tras obtener y realizar concesiones, como en cualquier negociación digna de tal nombre) no puedes iniciar por tu cuenta un proceso que vaya en contra del mismo. En este caso, lo que hay que hacer es cumplirlo lealmente.






Tengo que confesar que yo fui uno más de los que creyó en la palabra dada por el nacionalismo catalán durante la negociación de la Constitución: acordar un punto intermedio entre el objetivo final de todo (o casi todo) nacionalismo, es decir un Estado independiente, y el centralismo del Estado heredado del franquismo. Es decir, renuncia explícita a su objetivo final a cambio de un nivel suficiente de autogobierno que representa la actual Comunidad Autónoma de Cataluña. Pero ya nada me extraña, pues empiezo a creer que la única lealtad a la que se sienten obligados los nacionalismos es a su idea de nación como ente superior por encima de los ciudadanos que la componen.







Evidentemente, el relato dado por el nacionalismo catalán es bien distinto, puesto que desde su punto de vista es “España” la que ha roto el pacto constitucional y, por ello, no se sienten ligados por el acuerdo alcanzado y pueden de una manera clara y determinada encaminarse hacia el establecimiento de un Estado independiente.



Pero, claro, una cosa es especular sobre si el actual “proceso soberanista” es consecuencia de una serie de circunstancias sobrevenidas en el tiempo como sostiene el nacionalismo catalán (es decir, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el nuevo Estatut, la recentralización de las competencias autonómicas, el ataque a la lengua y cultura catalanas, etc.) y otra encontrar las pruebas o los hechos que pudieren demostrar fehacientemente que la situación actual es sólo parte de un proceso planeado de antemano con el objetivo de llegar a un Estado independiente donde el pacto constitucional sería solamente una etapa intermedia en el camino. Y hay que reconocer que no es fácil, pero una de las ventajas de un Estado democrático donde existe libertad de información es que se pueden encontrar documentos del pasado consultando las hemerotecas. Precisamente, con la inestimable ayuda de un amigo he tenido acceso a un documento que fue publicado en octubre de 1990 en El Periódico de Catalunya titulado “La estrategia de la recatalanización” . No tiene desperdicio. Solo citaré algunos ejemplos, pues el análisis del texto daría para mucho más que el presente artículo.






En su primer capítulo, “Pensamiento”, aparecen cuestiones tales como que Cataluña (Països Catalans) es una nación europea emergente y que la Europa sin fronteras ha de ser una Europa que reconozca a las naciones; que es necesario concienciar a nuestro pueblo de la necesidad de tener más hijos para garantizar nuestra personalidad colectiva; que Cataluña es una nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico, remarcando la incidencia negativa que esto tiene para el conjunto del pueblo catalán y para cada uno de sus ciudadanos; que Cataluña es un pueblo que camina en busca de su soberanía dentro del marco europeo; que una mayor libertad para Cataluña comporta un mayor bienestar social de todos sus ciudadanos y el sentimiento nacionalista y de liberación nacional han de ir ligados a la promoción social de las personas y a su propia realización individual y colectiva.






En el capítulo “Enseñanza” aparecen elementos tales como que hay que impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes; exigir el correcto conocimiento de la lengua, historia y geografía de Cataluña y de los Països Catalans; la elaboración de un plan de formación del profesorado que tenga en cuenta los intereses nacionales; la catalanización de los programas de enseñanza; reorganizar el cuerpo de inspectores que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza y vigilar de cerca la elección de este personal; incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas. En el capítulo “Universidad e Investigación” se propone la potenciación de la Associació Catalana del Professorat Universitari, así como las asociaciones de estudiantes nacionalistas; potenciar a personalidades de ideología nacionalista en los órganos rectores de las tres universidades catalanas.







En el capítulo “Medios de comunicación” se establece como objetivo lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán; y como medios, incidir en la formación de los periodistas y técnicos en comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana; introducir a gente nacionalista de una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en todos los lugares claves de los medios de comunicación; la creación de una agencia de noticias catalana, de espíritu nacionalista y de gran solvencia. También hay capítulos dedicados a “Entidades culturales y de ocio”, “Mundo empresarial”, “Proyección exterior”, “Infraestructuras” y “Administración”. Pero no les quiero cansar y dejo a las personas interesadas una lectura detallada del documento.





A la vista de este documento, les dejo a ustedes el determinar si tiene razón Francesc de Carreras. Para mí, no hay duda de que así es. Al menos, hay que reconocer un mayor nivel de honestidad por parte de ERC que desde el principio propugnó una Cataluña independiente.




Víctor Andrés Maldonado







Existe un independentismo no nacionalista, es una de las afirmaciones que más se vienen repitiendo en Cataluña desde que Carod Rovira refundó ERC. Por extensión, se continúa afirmando, el procés catalá tampoco tiene que ver con adscripciones identitarias de ningún tipo. Muchos soberanistas actuales, de los que hasta hace bien poco ocultaban un apellido poco catalán (aunque también había variantes suaves de la ocultación consistentes en cambiar su grafía, catalanizándola, sin olvidar a los que se limitaban a escribir tan solo la inicial) o no mencionaban nunca el hecho de que su lengua materna fuera el castellano, ahora incluso hacen ostentación de ello. "¡Pero si mi padre es de Murcia!", "Yo con mi mujer hablo en castellano", "Soy un charnego de pura cepa" han pasado a ser, en sus labios, la prueba concluyente del carácter no identitario de la dinámica social que el soberanismo ha puesto en marcha.





Quede claro, por si mi redacción pudiera generar alguna duda al respecto, que celebro esta particular salida del armario por parte de quienes hasta hace como aquel que dice cuatro días ejercían de guardianes de las esencias nacionales. Pero no termino de ver claro que, efectivamente, hoy en Cataluña los sectores hegemónicos políticamente hayan renunciado al empleo de los recursos emotivos y sentimentales asociados desde siempre al discurso nacionalista.




Por lo pronto, hay que constatar que muchos de los independentistas sobrevenidos, han asumido el nuevo credo sin por ello renunciar en lo sustancial (ya hemos visto en qué dimensiones accidentales llevan a cabo concesiones) a sus antiguos planteamientos nacionalistas, fuertemente identitarios. Bastaría con acudir a las hemerotecas y repasar las declaraciones que todavía a primeros de julio del presente año hacía Jordi Pujol acerca de la base identitaria de la nación catalana.





Es posible que no esté acertando con el ejemplo, que alguno considerará un tanto impertinente, pero ya se sabe que los ejemplos son como los principios de Groucho Marx: si no les gustan unos, siempre hay otros de los que poder echar mano. Probablemente -no me cuesta imaginármelo- muchos independentistas actuales replicarían que el ex-presidente pertenece a otra época política y que, por tanto, no representa la especificidad del procés actual (de hecho, no falta quien le está endosando sus irregularidades contables al sistema autonómico mismo, e incluso a la Transición -un puro enjuague de la casta, como es notorio-).
¿Quién entonces podría considerarse representativo del mismo? Dudo que haya alguien que cumpla mejor dicha misión que Carme Forcadell, presidenta de la ANC. Pues bien, les remito a Vds. a la entrevista que le hizo Ariadna Oltra en el programa ".CAT", de TV3 (y que se encuentra disponible en la página web de la televisión pública catalana), programa en el que tuve la oportunidad de participar. Tras las casi preceptivas declaraciones de no identitarismo, cuando la entrevistadora le pidió que le resumiera los motivos sustanciales del agravio catalán, las razones mayores que justificaban la deriva independentista, resultó que eran los ataques por parte de España a la lengua, la cultura y la identidad (menyspreada y menystinguda, como también gusta de repetir Artur Mas, otro ilustre converso al independentismo) del pueblo catalán.






La lista de ejemplos podría ampliarse sin ninguna dificultad, pero no les voy a aburrir mucho con ellos. Solo añadiré uno: Javier Marías se preguntaba en El País recientemente por la razón por la que en este momento, con los niveles de autogobierno que tiene Cataluña, la situación incomparable de su lengua y su cultura respecto al pasado, su sistema de financiación que, por más que mejorable (no lo dudo), muchos independentistas lo consideraban magnífico en el pasado reciente (concretamente cuando formaban parte del gobierno autonómico que lo gestionó), etc., se había desencadenado la dinámica rupturista en la que ahora estamos inmersos. La respuesta que obtuvo por parte de un acreditado analista político catalán fue para mí estupefaciente: falta de empatía.




Parece lógico, pues, que algunos andemos algo desconcertados al respecto de la presencia o no de elementos identitarios en el debate político actual. En todo caso, puestos a fijar mi posición al respecto, diré que entiendo que es poco menos que inevitable que tales elementos tengan presencia en el mencionado debate. La cuestión no es que existan o no (que no hay modo de evitar que existan, y tampoco sería deseable que así fuera) sino qué hacemos con ellos, qué tratamiento e importancia les concedemos. Habida cuenta, sobre todo, de que en sociedades complejas como las nuestras la uniformidad que algunos en el fondo de su corazoncito desearían poder instituir constituye un objetivo prácticamente inalcanzable.
Pero es que, además de esta complejidad digamos que sincrónica, no podemos olvidar el carácter diacrónico -procesual, en lo histórico y en lo biográfico- de las identidades. La gran María Mercè Marçal, en su célebre poema "Divisa" (incluido en su primer libro de poemas, Cau de llunes , 1976), escribió unos conocidos versos que, con el tiempo, acabaron transformándose en bandera del movimiento feminista de izquierdas y que no creo que precisen de traducción:
A l'atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona,
de classe baixa i nació oprimida.
Pensemos en las muchas mujeres que en su momento se reconocieron en estos versos. Si, andando el tiempo, ser mujer no significara la misma condición subalterna de antaño, si, merced al ascensor social (y al propio esfuerzo), muchas de ellas hubieran tenido la oportunidad de mejorar su posición social y si, por último, su comunidad de origen se hubiera liberado de la opresión que la atenazaba en otros tiempos y hubiera alcanzado, libertad mediante, importantes cotas de autogobierno ¿seguiría valiendo aquella definición? Solo para describir los orígenes, solo como huellas de memoria, pero no como una descripción de su identidad presente.
Si coincidimos en postular tanto el carácter complejo como el procesual de las identidades, probablemente el único rasgo que podamos acordar para definirlas sea entonces el de caleidoscópicas. Así entendidas, las identidades no deberían ser de temer. ¿Cómo unas realidades definidas de tal forma podrían ser consideradas como normativas? Sin duda no lo son, pero los poderes se empeñan, una y otra vez, en que tengan efectos normativos (como ocurre en el eslógan del tricentenario de 1714 "la historia ens convoca"). Pero en el fondo, al hacerlo, las violentan y deforman y, en la misma medida, violentan y retuercen los sentimientos de los individuos, esos sentimientos que, de puertas afuera, declaran respetar y exaltar tanto.


Manuel Cruz. "El Confidencial"

30 mar 2014

La situación de Cataluña y el País Vasco

La página web de la ANC (Asamblea Nacional de Cataluña) ha elaborado un itinerario hacia la independencia que no tiene en cuenta ninguna de las razones lógicas contrarias a llevar el caso hasta el final. Coincidiendo con la orden de la Generalidad, no olvidemos que es una administración del Estado, que establece las circunstancias y obligaciones en el 9 de noviembre para la policía autonómica de cara al referéndum ilegal, da una fecha para la proclamación unilateral de la República Catalana (y la República del Valle de Aran) que será el 23 de abril de 2015. 









En el campo vasco lo que vemos es que un sector del nacionalismo, el del PNV, está a verlas venir (tienen más que perder) para seguir la misma ruta que Cataluña. Bildu por su parte sigue con la pantomima del desarme de ETA y el acercamiento (o liberación) de los presos, aunque el realismo político le lleve a la toma de Navarra en alianza con el PSN-PSOE que vendería a su madre por un poco de poder. 









Frente a esto el Gobierno sólo muestra timidez e inacción, y son entidades particulares como FAES y empresarios los que llevan la lucha propagandística contra los nacionalismos. El Ministerio de Exteriores ha elaborado un documento que ha enviado a embajadas e instituciones en el extranjero pero el gobierno no quiere desarrollar legislativamente el delito de apoyo a la secesión y el artículo 155 de la CE. 










El choque de trenes está servido. Los mercados, hasta hoy, descartan la secesión y apuestan por un acuerdo pero la huida hacia el riesgo de Mas puede no tener vuelta atrás. El fin del régimen camina hacia un conflicto de magnitudes indeterminadas. No debemos olvidar que las revoluciones no se hacen nunca pensando en respetar la legalidad establecida, por el contrario éstas no serán posibles sin conculcarla y establecer otra distinta. La independencia es ilegal, injusta y poco razonable pero se llevará a efecto si los revolucionarios ponen sobre la mesa un órdago que el Estado no quiera aceptar, todo depende de la cantidad de violencia de la que sean capaces.

PD. Entiendo revolución como la conjura de una élite política para sustituir a otra y no en el sentido de liberación popular. El pueblo siempre es gobernado por una élite u oligarquía.

12 jun 2013

La política del PP

El 20 de noviembre de 2011, el PP consiguió la victoria en las elecciones generales. Muchos españoles preocupados por las crisis que asuelan España confiaron en Rajoy para acabar o al menos encauzar los problemas de toda índole que padecemos. Redimir nuestras crisis: moral, histórica, demográfica y nacional aparece como una tarea hercúlea pero todo puede lograrse si se empieza, y para empezar era necesario resolver la crisis económica y crear empleo y esto aparecía como algo posible.










El programa del PP se proyectaba como un itinerario factible que, conjugado con análisis de la situación sobre el terreno, podría ayudarnos a encarar el comienzo de la regeneración. Pero, al contrario de realizar su programa, el PP ha hecho todo lo que antes había criticado: ha subido el IVA, lo que ha provocado una caída del comercio, un incremento del paro y una caída de la recaudación; no ha deshecho ninguna de las reformas transversales del programa oculto de Zapatero; se ha olvidado de sus críticas y salvo privatizar algunos servicios, a mayor gloria de sus empresarios clientes, se ha desdicho en todo. Es cierto que en política ha de practicarse una ética de la responsabilidad pero no es posible arrumbar completamente la ética de las convicciones para caer en la defensa a ultranza de posiciones clientelares.










Ni siquiera en la política antiterrorista ha perseverado, sigue detrás de la senda de la rendición con una ETA fortaleciéndose en las instituciones. Ante los secesionistas debilidad, ante Merkel debilidad, ante los ingleses debilidad y un seguidismo absurdo. Parece claro que si queremos encontrar una solución a nuestras crisis ésta no se realizará dentro del sistema; hay que hacer una revolución regeneradora en España.

26 abr 2013

La defensa de la democracia



Transcribo un interesante artículo del "Blog de Pío Moa", que me parece esclarecedor sobre los problemas de la democracia.






La única democracia que parece concebible es la liberal, ya que cualquier otra forma, aunque consiga vencer en unas elecciones, lleva consigo la anulación del sistema de libertades. Aunque una democracia admite las más variadas y contradictorias expresiones, incluidas las más antidemocráticas, no puede funcionar sin un acuerdo mayoritario en torno a unos puntos esenciales: la unidad de la nación, los intereses básicos internacionales, el respeto a las libertades políticas y a la vida, la independencia judicial, la pureza del sufragio y pocas más. Dentro de ese marco son posibles las discrepancias más acentuadas. Si el marco esencial es defendido por los principales partidos, las tendencias totalitarias o antidemocráticas quedarán en los márgenes y no serán muy peligrosas. Pero si estas, aprovechando las ventajas que les permite el sistema, llegan a cobrar demasiado peso, la democracia se verá en peligro.








El peligro proviene del equívoco mencionado, el de la democracia considerada como el poder y voluntad del pueblo. Un partido que se arrogue ese poder y voluntad –todos tienden a hacerlo, por otra parte—y que tenga éxito en convencer a suficiente número de gente, llevará al sistema a una situación extrema. Si examinamos nuestra experiencia, vemos que el sistema liberal de la Restauración, que con sus defectos estaba recomponiendo al país del gran bache del siglo XIX, fue socavado tenazmente, desde el “Desastre” del 98, por fuerzas que no admitían ninguno de los acuerdos básicos que permiten una convivencia ordenada entre ideas e intereses distintos. Esas fuerzas atacaban la democracia por “burguesa”, aspirando a otra ilusoria “proletaria”, o pretendían la abolición de todo poder, o la desintegración de España. Una clase política de cierta calidad habría podido hacer frente a tales amenazas y mantenerlas en la marginalidad, aun si legales. Pero la Restauración tuvo muy pocos políticos de talla o simplemente respetables. Además sufrió el despego, entre frívolo y falsario, de la mayor parte de los intelectuales, “gárrulos sofistas” en opinión de Menéndez Pelayo, que difundían un relato deprimente de la historia de España, semejante al de los separatistas. Y un régimen sin respaldo intelectual no puede sostenerse largo tiempo.








La república, planteada inicialmente como democracia liberal, fue la gran oportunidad para los enemigos de la Restauración, los cuales bien pronto demostraron lo que daban de sí con su pretensiones “democráticas”. No lo repetiré aquí porque lo he hecho en multitud de ocasiones. Baste decir que el periódico El Sol lo expresó bien a finales de 1935: los españoles iban camino de no tener nada en común, haciendo imposible una convivencia en libertad. Dicho de otro modo: los partidos más antidemocráticos –izquierda y separatismos--, lejos de mantenerse en una franja marginal, habían adquirido fuerza bastante para echar abajo el sistema, después de haberlo dañado muy gravemente cuando se negaron a aceptar el dictamen de las urnas en 1933. Cuando las cosas llegan a tales extremos, solo queda la intervención enérgica, incluso medidas drásticas, que la CEDA no ejerció, y menos Alcalá-Zamora, empeorando al máximo la crisis. Como último recurso, ante la devastación de la legalidad por el Frente Popular, Mola trató de implantar una dictadura republicana que restaurase el orden. El intento fracasó y desembocó en la guerra civil.








El problema español del siglo XX tiene relación con la crisis europea del liberalismo después de la I Guerra Mundial. Los partidos totalitarios o antiliberales reforzados por el "Desastre" del 98, enarbolaban paradójicamente banderas  de democracia. Y la derecha, carente de pensamiento democrático y casi de pensamiento por el abandono de los intelectuales, no sabía ni quería  arrebatarles aquellas banderas. Todo terminó en guerra civil. La idea demoliberal cayó por tierra en los dos bandos. Los vencedores trataron de instaurar un régimen que superase a la vez el comunismo y la democracia, pero no lo consiguieron, pese a sus éxitos. Quizá porque estos  lo aproximaban de nuevo a la democracia liberal en unas condiciones históricas mejores que nunca.






Por desgracia, y de modo semejante a la Restauración, resurgieron bajo capa de “antifranquismo” las viejas plagas, con una derecha, como es tradición, intelectualmente nula. Creo que solo una regeneración democrática que lo sea también nacional, permitirá salir de la charca podrida a la que ha conducido al país una clase política de ínfima calidad.







Pío Moa.

1 dic 2012

Las elecciones catalanas

Ya es tiempo, creo, de comentar las elecciones catalanas, ahora que la tormenta mediática desatada a escampado. Los resultados son consecuencia de los errores y dejación del Estado en la transición y de la crisis económica que está acuciando a la administración catalana; del sinsentido de esto ya he comentado en diversas entradas del blog, ahora toca analizar los resultados.







En primer lugar hay que decir que Mas ha fallado, su esperanza de obtener una mayoría suficiente para presionar al Gobierno y conseguir su confederación económicamente autónoma se ha disuelto como un azucarillo en agua; su resultado, 50 diputados, es muy lejos de los 62 obtenidos en 2010.







La abstención se ha reducido en 10 puntos acabando con el tópico de que a determinadas gentes las autonómicas no les interesaban, tener una abstención del 30% tampoco es para tirar cohetes pero ya sabemos que es lo que hay en España elección tras elección. La Esquerra Republicana ha duplicado sus escaños y el PSC ha perdido 9. Suben el PP, Iniciativa y sobre todo Ciutadans que triplica escaños, y aparecen los de CUP, la Herri Batasuna catalana. 






Es posible que una parte de lo perdido por CiU haya ido a la abstención y al PP pero el grueso ha ido a Esquerra; de la abstención ha salido voto para PP, Ciutadans, CUP y Esquerra. El PSC ha perdido voto que ha ido a parar a la abstención, Ciutadans, Esquerra y quizá algo a CiU. El PP a trasvasado algo de voto a Ciutadans.








Por primera vez los ganadores, CIU, han ido con un programa soberanista pero muchos independentistas no se han fiado y han votado Esquerra. ¿Qué conclusiones se pueden sacar? El soberanismo mantiene una holgada mayoría, el fracaso personal del paradójico ganador lo arrastra al fin de su carrera y a la huida hacia adelante.  






La posibilidad de realizar plebiscitos municipales queda imposibilitada por no poderse aprobar la Ley electoral catalana que lleva camino de treinta años pendiente de aprobación. Ley que el artículo 56 del Estatut exige sea avalada, ¡ay!, por dos terceras partes de la Cámara, o sea por noventa diputados. Y faltan tres, la convocatoria de la Generalidad llevaría a los convocantes a los tribunales. ¿Ha influido en la campaña el asunto de las cuentas secretas y de la corrupción? Quizá, pero más a influido la desconfianza política ante un proyecto que no goza de reconocimiento en la UE. 






¿Qué ocurrirá? Creo que Mas eludirá el choque y buscará una nueva financiación apoyándose en Esquerra y PSC pero habrá que ver si éstos quieren.






¿El proceso independentista tiene posibilidades en esta legislatura? Mi impresión es que muy difícilmente. Y si en esta legislatura no se tiran adelante, pasarán muchos años antes de que vuelvan a tener una oportunidad.

25 oct 2012

Las elecciones vascas

El pasado domingo tuvieron lugar las elecciones autonómicas vascas y es hora ya de analizar los resultados que vienen a empeorar más, si cabe, el oscuro panorama nacional.






La peculiaridad de la política vasca, no confundir con la peculiaridad vasca, viene de la Guerra Civil donde la sociedad se dividió en tres bloques: por un lado las derechas y por otro, en alianza, los nacionalistas (conservadores) y el Frente Popular.






Terminada la contienda, la sociedad vasca evolucionó hacia la prosperidad, las grandes áreas campesinas se redujeron, creciendo en Guipúzcoa, Álava y Navarra la industria, antes más centrada en Vizcaya. Con el crecimiento industrial llegaron a Vasconia nuevas masas de inmigrantes, repitiéndose el fenómeno que anteriormente había sucedido en Vizcaya. 






Con la reducción del campesinado tradicionalista se redujo el componente derechista de la sociedad, manteniéndose en cambio el vasquismo difuso y el resentimiento propio de la lucha de clases. En este contexto nace ETA, a finales de la década de los cincuenta del siglo XX. La actividad industrial atraerá a inmigrantes pobres de otras tierras de España y a segundones de los caseríos vascos de Vizcaya y Guipúzcoa lo que llevará a la creación de la fraternidad tácita entre el componente de la izquierda antifranquista y el nacionalismo. 







En 1968 ETA comete sus primeros atentados, sus primeros miembros son chicos de clase media, muchas veces hijos de derechistas o de nacionalistas moderados, pero con el tiempo los comandos surgirán de ese magma mezcla de zona industrializada y rural de la Guipúzcoa profunda. Con la transición y el Estatuto la administración quedará en manos del PNV, que ya ejercía influencia a nivel municipal en el tardofranquismo.






Dos fenómenos han tenido parte en el crecimiento del voto nacionalista -todas las legislaturas ha controlado el Gobierno Vasco menos la última-, uno es el adoctrinamiento de los alumnos en la enseñanza pública, en la que se incluyó a profesores sin otra titulación que ser nacionalistas, y otra el exilio de mucha gente, harta del dominio asfixiante del nacionalismo en la sociedad.








La situación a quedado como sigue: ha ganado el PNV, que había perdido, en la última legislatura, un cierto control clientelar en la sociedad pero que mantiene una fuerte estructura de acción y poder; ha recibido el voto de antiguos votantes del PP y del PSOE como voto útil para evitar el triunfo de Bildu. En segundo lugar ha quedado Bildu que agrupa a los seguidores de las tesis de ETA junto con los restos de la escisión del PNV EA y grupúsculos de la izquierda abertzale, que habían abandonado HB por ser contrarios a la violencia y ante el fin del terrorismo regresan, hay que contar también el voto antisistema y elementos radicalizados del PNV.







El PSOE ha perdido la mitad de los votos, pues no en vano la nefasta política de Zapatero, el buenismo ramplón y derrochador, el proceso de rendición a una ETA policialmente derrotada y la defenestración de cuadros valiosos e íntegros del PSE, tenía que influir electoralmente en el partido. El PP fracasa, quedando como cuarta fuerza política y pagando los platos rotos de la traición de Rajoy al equipo dirigente vasco afín a Mayor Oreja, así como la colaboración apenas disimulada en el proceso de "paz" zapateril. 







Izquierda Unida malversa totalmente la herencia de Euskadiko Ezkerra, y queda fuera del parlamento, y UPD mantiene un escaño. La abstención, fuera de la llamada abstención técnica, corresponde a votantes del PSOE y del PP, así como algunos antisistema, aunque en esa comunidad autónoma los antisistema votan Bildu. 







¿Qué pasará? El PNV lo tiene muy fácil para gobernar apoyándose en el PSOE y el PP por un lado y en Bildu por otro; no creo que monte espectáculos soberanistas hasta dentro de dos años, esperará a ver qué pasa en Cataluña. El PP se salva por la victoria en Galicia pero el PSOE se hunde y no parece que la cosa tenga remedio. Como se puede ver, un desastre en un túnel del que no se ve la luz. Habría que recuperar para el Estado competencias en educación y realizar una campaña de moralización y didáctica que no parece posible para los partidos actuales.