Se cumplen 40 años de la muerte de Franco. Todas las sociedades deben asumir su historia y no preguntarse tanto por qué pasó sino por qué no pasa todos los días. Es necesario analizar los pormenores históricos asumiendo la condición humana de mono loco, y las condiciones sociales, políticas y económicas que propician los fenómenos. No somos especiales; hay que mirar la historia europea. En estas entradas se ofrecen razones para lo expuesto.
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23 nov 2015
8 oct 2011
Los países árabes
En el mundo árabe se han producido profundos cambios sociales desde la sociedad autista que comienza a fines del siglo XVIII hasta 1948, al final del protectorado, y con la ayuda de Occidente, la ONU y los países productores de petroleo.
La aparición de la escuela más o menos laica y de las madrasas para pobres han creado una juventud formada en diversos oficios y condenada al paro por el raquítico crecimiento industrial o de servicios; unas actividades tradicionales en regresión por su falta de rentabilidad y porque no satisfacen a esa juventud formada.

En estos países hay unas minorías cristianas, y de otras religiones, que ocupaban tradicionalmente puestos profesionales pero cada vez más molestados en sus actividades y en competencia con la juventud islámica. Las minorías judías, también importantes en el pasado, han desaparecido y emigrado a Israel.

La información que llega a la masa por las televisiones occidentales vía satélite hace el mismo papel que en la minoría islámica de los países occidentales representaron las televisiones vía satélite, analógicas, procedentes de Irán y de los países productores de petróleo en el golfo, esto es: la creación del combustible, gasolina dispuesta a arder.

La creación del Estado de Israel fue el starter que provocó la explosión que, junto con la pérdida de todas las guerras habidas con Israel, ha acabado con las monarquías; y ahora la crisis es la que está acabando con los regímenes nacional socialistas surgidos entonces, ya pacificados y acomodados al statu quo. Mubarak es pues heredero del revolucionario Nasser.

La rebelión no busca nuestra democracia sino mejores expectativas económicas; y odia a Israel, a Occidente y a los cristianos.
Todo esto se facilita por el fenómeno de la globalización, con una internet accesible en las escuelas, teléfonos móviles y por la caída del muro de Berlín con el fin del comunismo, que cambia el apoyo occidental a la fosilización de los antiguos regímenes.

Por otro lado, la sociedad inmigrante islámica está cambiando en Occidente en su tercera generación, ya no busca la integración; la sociedad juvenil en los países islámicos esta cambiando el magma social pero eso no quiere decir que vayan en nuestra senda ni que no nos vaya a afectar.
La aparición de la escuela más o menos laica y de las madrasas para pobres han creado una juventud formada en diversos oficios y condenada al paro por el raquítico crecimiento industrial o de servicios; unas actividades tradicionales en regresión por su falta de rentabilidad y porque no satisfacen a esa juventud formada.

En estos países hay unas minorías cristianas, y de otras religiones, que ocupaban tradicionalmente puestos profesionales pero cada vez más molestados en sus actividades y en competencia con la juventud islámica. Las minorías judías, también importantes en el pasado, han desaparecido y emigrado a Israel.

La información que llega a la masa por las televisiones occidentales vía satélite hace el mismo papel que en la minoría islámica de los países occidentales representaron las televisiones vía satélite, analógicas, procedentes de Irán y de los países productores de petróleo en el golfo, esto es: la creación del combustible, gasolina dispuesta a arder.

La creación del Estado de Israel fue el starter que provocó la explosión que, junto con la pérdida de todas las guerras habidas con Israel, ha acabado con las monarquías; y ahora la crisis es la que está acabando con los regímenes nacional socialistas surgidos entonces, ya pacificados y acomodados al statu quo. Mubarak es pues heredero del revolucionario Nasser.

La rebelión no busca nuestra democracia sino mejores expectativas económicas; y odia a Israel, a Occidente y a los cristianos.
Todo esto se facilita por el fenómeno de la globalización, con una internet accesible en las escuelas, teléfonos móviles y por la caída del muro de Berlín con el fin del comunismo, que cambia el apoyo occidental a la fosilización de los antiguos regímenes.

Por otro lado, la sociedad inmigrante islámica está cambiando en Occidente en su tercera generación, ya no busca la integración; la sociedad juvenil en los países islámicos esta cambiando el magma social pero eso no quiere decir que vayan en nuestra senda ni que no nos vaya a afectar.
Etiquetas:
dependencia,
desarrollo,
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