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24 jul 2013

Las riquezas del Vaticano










Hace unos años, hice un viaje por Italia recorriendo las ciudades y destinos clásicos, también Roma, y claro visité el Vaticano; con sus inmensas riquezas artísticas y con su inmensa pequeñez en tamaño. Durante esos días, cené con un matrimonio de bilbaínos retirados los que entre garbanzo y tropezón despotricaban contra las riquezas vaticanas, "cuánto mejor vender esas obras de arte y dar el dinero a los pobres"; cuando se cansaron de su rancio anticlericalismo, me hablaron de sus muchos viajes (Atenas y la Argentina), al parecer ellos estaban exentos de escandalizar con sus posibles.

















Así que decidí contestar; les expliqué que quienes pagaron ese arte querían honrar a su Dios, que si la Iglesia decidiese vender esas obras Italia no lo permitiría, que el turismo permite vivir al Vaticano y que la Iglesia necesita cierto dinero para funcionar en su misión y en su caridad. El hambre y la necesidad se comienzan a resolver cuando a la gente se le enseña a pescar no cuando se le da pescado. Quienes han decidido ayudar económicamente al tercer mundo buscan a la Iglesia, los misioneros son los más fiables.

8 oct 2011

Los países árabes

En el mundo árabe se han producido profundos cambios sociales desde la sociedad autista que comienza a fines del siglo XVIII hasta 1948, al final del protectorado, y con la ayuda de Occidente, la ONU y los países productores de petroleo.










La aparición de la escuela más o menos laica y de las madrasas para pobres han creado una juventud formada en diversos oficios y condenada al paro por el raquítico crecimiento industrial o de servicios; unas actividades tradicionales en regresión por su falta de rentabilidad y porque no satisfacen a esa juventud formada.



























En estos países hay unas minorías cristianas, y de otras religiones, que ocupaban tradicionalmente puestos profesionales pero cada vez más molestados en sus actividades y en competencia con la juventud islámica. Las minorías judías, también importantes en el pasado, han desaparecido y emigrado a Israel.

























La información que llega a la masa por las televisiones occidentales vía satélite hace el mismo papel que en la minoría islámica de los países occidentales representaron las televisiones vía satélite, analógicas, procedentes de Irán y de los países productores de petróleo en el golfo, esto es: la creación del combustible, gasolina dispuesta a arder.






















La creación del Estado de Israel fue el starter que provocó la explosión que, junto con la pérdida de todas las guerras habidas con Israel, ha acabado con las monarquías; y ahora la crisis es la que está acabando con los regímenes nacional socialistas surgidos entonces, ya pacificados y acomodados al statu quo. Mubarak es pues heredero del revolucionario Nasser.






















La rebelión no busca nuestra democracia sino mejores expectativas económicas; y odia a Israel, a Occidente y a los cristianos.













Todo esto se facilita por el fenómeno de la globalización, con una internet accesible en las escuelas, teléfonos móviles y por la caída del muro de Berlín con el fin del comunismo, que cambia el apoyo occidental a la fosilización de los antiguos regímenes.



























Por otro lado, la sociedad inmigrante islámica está cambiando en Occidente en su tercera generación, ya no busca la integración; la sociedad juvenil en los países islámicos esta cambiando el magma social pero eso no quiere decir que vayan en nuestra senda ni que no nos vaya a afectar.

1 jun 2011

La pela es la pela

La formación de los entes estatales nacionales a lo largo de la historia se produce a veces por la afinidad cultural, el aprecio entre vecinos y "la sangre y la tierra". Sin embargo, en otras ocasiones es el interés la estaca que puede apuntalar la formación de Estados.














El caso de la unión de Castilla y Aragón, al final de la Edad Media, es de estos últimos. Los aragoneses veían que su Imperio marítimo, con fuertes tensiones en Italia, su rivalidad con Francia y Castilla se podía atemperar con la alianza matrimonial con Castilla; no en vano ambos países estaban gobernados por la misma dinastía y existía fuerte influencia cultural en las fronteras de ambos territorios.

















La ayuda militar castellana, plasmada en las guerras de Italia, se compadeció de la ayuda económica que los aragoneses dieron a la empresa conjunta; aunque esto nunca estuvo exento de roces en las cuentas, así decimos en España "las cuentas del Gran Capitán".

















Todo esto ha sido, en la ya larga historia de España, subsumido por las relaciones del Estado y la moderna Cataluña; si bien gran parte del territorio aragonés se ha fundido en España y su cultura, la industrialización catalana le ha permitido mantener una cultura y una economía en cierta medida autónoma; por eso, en la modernidad, se dio la Renaixença cultural y el surgimiento del catalanismo político muchas veces citado en el blog.




















Los conflictos catalanes en la historia y el dinero de las balanzas fiscales han estado muchas veces en el candelero; como por ejemplo en la terrible crisis económica catalana del siglo XVI, en la rebelión de los segadores del siglo XVII que fue un conflicto clasista producido por las dificultades económicas subsiguientes al periodo de incremento de la riqueza por la participación catalana en las guerras con Francia, siendo el miedo ante este conflicto el que llevó a negar al Conde Duque dinero para la Unión de Armas contra Francia, y la consiguiente defección del Consejo dirigido por Pau Claris.





















En la Restauración, hubo rebeliones catalanas, más bien barcelonesas, al pago de impuestos y contribuciones cuando la burguesía consideraba su aportación excesiva; la paz reinaba cuando se defendían los intereses catalanes en Cuba o se preservaba el mercado cautivo español para los productos catalanes.




















En cierta medida, estas tensiones, actualmente muy presentes, son parecidas a la situación de Alemania en el seno de la UE, ya que los alemanes contribuyen a su sostenimiento de manera exorbitante. Siempre hay que estar en el equilibrio que supone la Teoría del Desarrollo, a saber: o bajamos nuestra contribución, las zonas menos ricas no se desarrollan y no nos compran, o subimos nuestra contribución, se desarrollan y nos compran pero se desequilibra la balanza fiscal. Roguemos por que nuestros políticos se doten de seny y sepan encontrar el equilibrio.