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23 dic 2017

Novedades de Cataluña

Toda esta historia del proceso y los errores del "Estado de las Autonomías" han llevado a una situación inquietante, amarga y triste. 
En Cataluña hay un conjunto de ciudadanos a los que no les influye ni el hundimiento económico, ni el éxodo empresarial en relación a su afición electoral nacionalista; dicen que el apoyo a la independencia ha disminuido pero no cambia el sentido del voto. 
Estoy de acuerdo con los que pensaban, a propósito de la convocatoria de elecciones regionales, que era necesario fijar una fecha y quizá hubiera sido conveniente dar más tiempo y un control efectivo sobre los medios de comunicación públicos pero no creo que eso hubiera cambiado mucho el resultado.







Hay cosas positivas: el resurgimiento del patriotismo español dentro y fuera de Cataluña, la presencia normal de la bandera nacional sin necesidad de eventos deportivos o institucionales, el desenmascaramiento de la falsa moderación nacionalista y su feo rostro narcisista y supremacista que se ha visto en toda España y que empieza a verse en el extranjero. 
El PP, dado el batacazo, tendrá que ponerse las pilas y remozar su estructura obsoleta y corrompida; el éxito de ciudadanos y la puesta en marcha de procesos judiciales que harán difícil volver a la vía golpista y unilateral, y es bueno que sean los propios nacionalistas los que tengan que gestionar el desastre. Parece ineludible que haya que tomar medidas de reforma radical del sistema con riesgo de desestabilización.
Puigdemont ha dicho que España tiene un "pollo" de... narices, pero si se observa la historia de España no es precisamente éste el peor momento. 
Todo el mundo va a tener que ponerse a trabajar. 



PD. Resulta curioso que Puchi huído haya ganado a Oriol encarcelado, hace falta un ejército de psiquiatras.



7 oct 2017

Rebelión en Cataluña


El domingo asistimos al enésimo capítulo del culebrón Cataluña (léase Comunidad Autónoma de Cataluña). En esta ocasión se trataba de un referéndum ilegal, prohibido por los jueces y el Tribunal Constitucional. 
Las imágenes de la policía cumpliendo el mandato judicial han dado la vuelta al mundo y el simplón lema "queremos votar" se ha impuesto a cualquier razonamiento lógico.
Pero ¿por qué han prohibido los jueces, incluso el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el referéndum? ¿Cuál es la razón por la que no se ha querido dejar hacer la performance separatista sin valor?






Hay razones de tres tipos; a saber: 1º materiales u objetivas, la materia del plebiscito, que es la autodeterminación de Cataluña, no está contemplada en nuestra constitución que dice: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado", "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". Así pues, el referéndum es materialmente ilegal como lo sería uno realizado para exigir la muerte de los del PP o de los judíos. 
2º Pero también es ilegal por el sujeto que lo convoca, la autonomía catalana no contempla en su estatuto la competencia de hacer plebiscitos salvo delegación de las Cortes.
3º Tampoco es legal en su forma, ya que no es posible hacerlo sin censo y sin comunicaciones por ordenador (son medios públicos que no se pueden utilizar para algo ilegal), en urnas opacas llenas de papeletas, sin DNI, con gente votando varias veces en cualquier colegio, con modificación de normas electorales media hora antes del comienzo de las votaciones...






La policía actuó por la inacción culpable de los mossos, de acuerdo a la Ley y a los jueces, pero no se pudo evitar dar una imagen falsamente represiva ante el amotinamiento de la gente. ¿Se puede pensar qué habría ocurrido si la policía fuese realmente represiva?
El fake de los 800 lesionados es más falso que un billete de 30 euros; el lunes quedaban 9 heridos y el martes 2; no se lo creen ni ellos.






Independientemente de que va a haber que hablar con representantes de la ciudadanía para analizar la desafección de una parte de la sociedad catalana y aclarar puntos, será necesario previamente restaurar la Ley y el orden; ya que sin Ley sólo habrá caos, y temo que esta inevitable restauración conlleve un coste en vidas humanas.
¡Qué Dios nos proteja!

PD. Es curioso que para el Brexit sean necesarios años de arduas negociaciones y que para romper una nación, unida por más de 500 años, la ley de transitoriedad contemple la unilateralidad y seis días.














En esta dirección se analizan las posibilidades de futuro desde un punto de vista quizás pesimista en exceso.


29 nov 2009

Vendepatrias










Me preguntaba, a propósito de las convulsiones nacionalistas que afligen a España, sobre el concepto moral de traición; concepto que se compadece del insulto que se suele oír en las manifestaciones del País Vasco, "vendepatrias".







El conflicto se hace insoluble; quienes somos partidarios de que lo mejor para el País Vasco y Cataluña es permanecer en España podríamos caer en la tentación de descalificar a los nacionalistas como traidores y éstos podrían calificarnos como traidores, a su vez, a las patrias vasca y catalana.









No pretendo, en este escrito, justificar con razones mis ideas o mi apuesta política ni, ahora, refutar a mis contrarios sino encontrar un terreno común, entre los campos moral y político, del concepto de traición y la libertad de opinión y opción política.






¿Quién puede juzgar, en el terreno moral, como traición una opción política, ya sea la unión o la secesión, deslindando el interés en la sociedad y el interés personal? El único ser en condiciones de penetrar en la mente de las personas es Dios o en todo caso nosotros mismos en la soledad de la noche.









Haber jurado una bandera o haber hecho profesión de fe pública no da la completa seguridad, pensemos en el espía o el quintacolumnista, traidores para unos y héroes para otros.









Luego, existe el concepto de traición para los militares, que está exento de condicionantes morales y sólo los tiene operativos, es traidor el que estorba las operaciones militares e interesa acusarlo de eso.






Pues bien, como aquí estamos en tiempo de paz y aplicando desde fuera los principios de buena fe y confianza legítima, tendremos que respetar unos y otros las ideas del contrario, ya sean los nacionalistas las nuestras y nosotros las de ellos, para encontrar un terreno en el que debatir razonablemente.


















El artículo 16 de la Constitución Española dice: "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley".