1 abr. 2011

La lengua árabe

Resulta fascinante la capacidad de expansión de la lengua árabe que se produjo tras la Hégira, es decir tras el comienzo de las conquistas del islam y la unificación de las tribus en la posesión del mundo civilizado, objetivo que casi consiguen.






















Esta expansión es obra del genio de Mahoma, y su capacidad para extender su religión y su Imperio a través de una caballería árabe sin apenas impedimenta, viviendo sobre el terreno, que obtenía mujeres en el país conquistado; dejando en retaguardia un exiguo grupo de hombres dedicados, con la poligamia, a producir el recambio generacional y con campañas pagadas con impuestos a cristianos y judíos, ya que los idólatras no eran admitidos.





















Pues bien, a la conquista militar y la conquista genética siguió la conquista cultural y alcanzó incluso aquellos lugares como Turquía, Persia o Berbería donde las otras dos fueron incompletas o incluso no se produjeron.























El mundo islámico debe conocer el árabe, incluso cuando en el país esta lengua no se hable, como lengua de cultura y vehículo de civilización; porque el Corán está escrito por Dios con la mano de Mahoma, de manera que la tradición dice que: a pesar de que Mahoma había conocido y estudiado las doctrinas judía y cristiana, era analfabeto y sólo pudo ser Dios quien guió su mano.
























Ésta es la razón por la que el Corán, al contrario que la Biblia, no se puede traducir y es necesario conocer el árabe. De este modo, en Turquía acabó por escribirse el turco con caracteres árabes y otro tanto pasó en Irán con el persa y en Paquistán con el urdú.






















No es hasta el siglo XIX, en pleno periodo de reflujo islámico, que los estudiosos de esos países empezaron a rastrear los signos de sus lenguas y que empezaron a traducirse del árabe obras no coránicas; en Occidente se traducían obras del árabe y los árabes traducían obras científicas o filosóficas clásicas y cristianas desde el siglo VIII, dándose también el fenómeno de traducir escritos del árabe al turco, persa etc., o escribir árabe y estos idiomas con caracteres latinos, eso sí, cambiando el sentido de la lectura de derecha a izquierda a de izquierda a derecha.










La cultura árabe, enriquecida con el poso cultural greco-latino oriental y con el desarrollo de la cultura mesopotámica, bizantina e islámica, no es la raíz de nuestra civilización occidental, más bien de raíz directa greco latina, pero influye en ella fuertemente.






















El mundo islámico nos influye por el desarrollo de las matemáticas, algorítmica y con la adopción en Occidente de los números árabes; también con la química, la medicina e incluso trayendo a España y al norte de África las formas de la arquitectura bizantina corregida y aumentada.









En este fenómeno, tuvo fuerte influencia la Escuela de Traductores de Toledo. Si observamos las maravillas de Granada podemos rastrear la habilidad de los islámico españoles para desarrollar la arquitectura bizantina hasta límites nunca producidos en Bizancio.

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