25 oct. 2012

Las elecciones vascas

El pasado domingo tuvieron lugar las elecciones autonómicas vascas y es hora ya de analizar los resultados que vienen a empeorar más, si cabe, el oscuro panorama nacional.






La peculiaridad de la política vasca, no confundir con la peculiaridad vasca, viene de la Guerra Civil donde la sociedad se dividió en tres bloques: por un lado las derechas y por otro, en alianza, los nacionalistas (conservadores) y el Frente Popular.






Terminada la contienda, la sociedad vasca evolucionó hacia la prosperidad, las grandes áreas campesinas se redujeron, creciendo en Guipúzcoa, Álava y Navarra la industria, antes más centrada en Vizcaya. Con el crecimiento industrial llegaron a Vasconia nuevas masas de inmigrantes, repitiéndose el fenómeno que anteriormente había sucedido en Vizcaya. 






Con la reducción del campesinado tradicionalista se redujo el componente derechista de la sociedad, manteniéndose en cambio el vasquismo difuso y el resentimiento propio de la lucha de clases. En este contexto nace ETA, a finales de la década de los cincuenta del siglo XX. La actividad industrial atraerá a inmigrantes pobres de otras tierras de España y a segundones de los caseríos vascos de Vizcaya y Guipúzcoa lo que llevará a la creación de la fraternidad tácita entre el componente de la izquierda antifranquista y el nacionalismo. 







En 1968 ETA comete sus primeros atentados, sus primeros miembros son chicos de clase media, muchas veces hijos de derechistas o de nacionalistas moderados, pero con el tiempo los comandos surgirán de ese magma mezcla de zona industrializada y rural de la Guipúzcoa profunda. Con la transición y el Estatuto la administración quedará en manos del PNV, que ya ejercía influencia a nivel municipal en el tardofranquismo.






Dos fenómenos han tenido parte en el crecimiento del voto nacionalista -todas las legislaturas ha controlado el Gobierno Vasco menos la última-, uno es el adoctrinamiento de los alumnos en la enseñanza pública, en la que se incluyó a profesores sin otra titulación que ser nacionalistas, y otra el exilio de mucha gente, harta del dominio asfixiante del nacionalismo en la sociedad.








La situación a quedado como sigue: ha ganado el PNV, que había perdido, en la última legislatura, un cierto control clientelar en la sociedad pero que mantiene una fuerte estructura de acción y poder; ha recibido el voto de antiguos votantes del PP y del PSOE como voto útil para evitar el triunfo de Bildu. En segundo lugar ha quedado Bildu que agrupa a los seguidores de las tesis de ETA junto con los restos de la escisión del PNV EA y grupúsculos de la izquierda abertzale, que habían abandonado HB por ser contrarios a la violencia y ante el fin del terrorismo regresan, hay que contar también el voto antisistema y elementos radicalizados del PNV.







El PSOE ha perdido la mitad de los votos, pues no en vano la nefasta política de Zapatero, el buenismo ramplón y derrochador, el proceso de rendición a una ETA policialmente derrotada y la defenestración de cuadros valiosos e íntegros del PSE, tenía que influir electoralmente en el partido. El PP fracasa, quedando como cuarta fuerza política y pagando los platos rotos de la traición de Rajoy al equipo dirigente vasco afín a Mayor Oreja, así como la colaboración apenas disimulada en el proceso de "paz" zapateril. 







Izquierda Unida malversa totalmente la herencia de Euskadiko Ezkerra, y queda fuera del parlamento, y UPD mantiene un escaño. La abstención, fuera de la llamada abstención técnica, corresponde a votantes del PSOE y del PP, así como algunos antisistema, aunque en esa comunidad autónoma los antisistema votan Bildu. 







¿Qué pasará? El PNV lo tiene muy fácil para gobernar apoyándose en el PSOE y el PP por un lado y en Bildu por otro; no creo que monte espectáculos soberanistas hasta dentro de dos años, esperará a ver qué pasa en Cataluña. El PP se salva por la victoria en Galicia pero el PSOE se hunde y no parece que la cosa tenga remedio. Como se puede ver, un desastre en un túnel del que no se ve la luz. Habría que recuperar para el Estado competencias en educación y realizar una campaña de moralización y didáctica que no parece posible para los partidos actuales.

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