20 nov. 2013

20 N


Hoy hace 38 años de la muerte del general Franco y desde luego a España no la conoce ni la madre que la parió. Aquella España estaba en desarrollo, creciendo a ojos vista, y era uno de los países más jóvenes de Europa, las familias tenían vástagos de sobra para conseguir el recambio generacional y la creencia mayoritaria era la de la Iglesia Católica, incluso entre los opositores juveniles y maoístas el origen estaba en la juventud católica. 



















Había protesta estudiantil pero no de la intensidad y potencia de países como USA, Alemania, Francia, Italia o Gran Bretaña. La oposición, entiéndase el PCE pues socialistas y liberales convivían con el régimen, hacía años que había abandonado la lucha armada del maquis o las grandes huelgas "pacíficas" y buscaba la infiltración desde las bases de la reconciliación nacional. Los descendientes de represaliados y víctimas optaron por olvidar y sólo en el mundo del nacionalismo vasco se acordaban algo de la guerra, el exilio no voluntario era un recuerdo, ETA era débil y su actuación todavía leve.


















De todo esto hemos hablado, pero ahora quiero recordar como fue aquel día. La noche del 19 de noviembre de 1975 salí a dar una vuelta con la cuadrilla por el bar "La Cepa" en Pamplona y nos encontramos con un grupo de soldados que disponían de pase pernocta, nos contaron que habían recibido orden de regresar al acuertelamiento antes de silencio, sin armar escándalo, esto nos hizo pensar que el pescado estaba vendido. Luego, de regreso a casa, el programa nocturno en TVE cambió repentinamente, en vez de lo habitual echaron una película de guerra, serie b, "La Colina de los Diablos de Acero" curiosamente sobre la guerra de Corea. 
















A la mañana siguiente, en la universidad, tenía un examen pero ya en el autobús hablé con un compañero y pensamos que había muerto aunque no lo decían. Efectivamente cuando llegamos ya se había producido la notificación y la declaración leyendo el testamento político por Arias Navarro. Al declararse los tres días de luto oficial decidimos, el grupo marchoso de la clase, ir a comer pero no os confundáis no era para celebrar nada que no fuese la vacación imprevista. En la tasca había un grupo de maestros, profesores de EGB, que estaban como nosotros. De vuelta a casa vi las colas ante la capilla ardiente, la misa funeral y la toma de posesión del Rey a los tres días.









En el discurso de investidura, el Rey declaró que quería serlo de todos los españoles, y ése es el comienzo de la transición estricta, aunque ésta en realidad ya había comenzado en el tardofranquismo.






Recuerdo la manifestación que se convocó cuando murió, con la Plaza de Oriente llena y los gritos de: "queremos otro Franco, Pino, Pino, Pinochet", y a Giscard d'Estaing erigiéndose en el mentor de Juan Carlos y de los etarras en Francia. Es en ese momento cuando se ponen en funcionamiento los mecanismos institucionales del franquismo al completo, ya que Franco era una excepción a su régimen.






Será necesario que pasen muchos años para poder estudiar esa época con cierta objetividad; están saliendo a 38 años vista tantos antifranquistas que da miedo pero mientras, Franco se ríe a mandíbula batiente.

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