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17 feb 2015

El falso olvido

La idea, muy extendida, de que la democracia española ha cubierto al franquismo, y a la Guerra Civil, con un velo de olvido es perfectamente falsa. Al contrario que otras de las muy abundantes guerras civiles de nuestra historia, tanto el régimen de Franco como el actual no han permitido que se olvide ese periodo nunca. Es cierto que ésta ha sido, dada la magnitud y el momento tecnológico, la más brutal de la que hay recuerdo y también que determinada izquierda no ha asimilado su derrota histórica y sigue en sus ensoñaciones de siempre.







El primer interesado en que no se olvidara la guerra fue el régimen de Franco; toda su legitimidad provenía de la contienda, según una leyenda de derecho victorioso; las justificaciones, imágenes, heroísmo y mitos derivaban, no sólo pero sí sobre todo, de la Guerra Civil.
Revistas, literatura, historiografía oficial, y no oficial, afecta al Régimen recreaban los hechos y justificaban las acciones. En el exilio se producía una reacción hagiográfica pareja y de signo contrario; primero en Hispanoamérica durante la Segunda Guerra Mundial y después en Francia por parte de aquellos partidos e intelectuales dispuestos a acabar con el Régimen de la mano de los aliados. Gentes como Agustín de Foxá y el Marqués de Lozoya contra Álvarez del Vayo y Wenceslao Roces.








Con el tiempo, y ante la continuidad del franquismo de la mano de los americanos, la propaganda cedió a intentos más serios de análisis, tanto dentro como fuera de España; tanto españoles como hispanistas extranjeros. Las artes plásticas, el cine y la literatura recordaban los hechos siendo que el Régimen premiaba y socorría a las víctimas de sus enemigos (los de su bando).
En mi infancia recuerdo innumerables programas de TV destinados a recordar la Guerra (España siglo XX) y en las postrimerías del franquismo y la transición, la otra visión fue ocupando cada vez más espacio ("Canciones para Después de una Guerra", "Las Bicicletas Son para el Verano", "Las Largas Vacaciones del 36", Si te Dicen que Caí). Incluso las dos películas españolas que ganaron los primeros Oscar, Tanto "Volver a Empezar" como "Belle Époque" rememoran esos años. 







En cuanto a resarcir a las víctimas republicanas y del antifranquismo, ya en época de Suárez y sobre todo bajo el gobierno del PSOE, se hizo un gran esfuerzo; recuerdo un cliente mío que llegó a cobrar una pensión de sargento de milicias socialistas, cargo que había ostentado como galonista.
Aznar y Zapatero dotaron de subvenciones a las organizaciones de la memoria histórica para que se pudiese realizar la prueba del DNA a los restos enterrados. La Ley de Memoria Histórica es un perfecto brindis al sol ya que no ofrece novedad alguna y tampoco anula los juicios del franquismo para evitar el caos jurídico y económico.








Si esto es así, ¿por qué cierta izquierda se empeña en resucitar lo que está muerto y enterrado? Lo hacen sin duda para alimentar la batalla política de hoy. Se trata de trasvasar a la acomplejada derecha las culpas del franquismo, y ahí da igual que haya candidatos de la derecha descendientes de republicanos y candidatos de la izquierda descendientes de vencedores, como denuncia el periodista Javier Nart quieren hacer a la derecha de hoy culpable metafísicamente del franquismo. Contra pronóstico, ahora 76 años después, la Guerra está más presente que nunca.

20 nov 2013

20 N


Hoy hace 38 años de la muerte del general Franco y desde luego a España no la conoce ni la madre que la parió. Aquella España estaba en desarrollo, creciendo a ojos vista, y era uno de los países más jóvenes de Europa, las familias tenían vástagos de sobra para conseguir el recambio generacional y la creencia mayoritaria era la de la Iglesia Católica, incluso entre los opositores juveniles y maoístas el origen estaba en la juventud católica. 



















Había protesta estudiantil pero no de la intensidad y potencia de países como USA, Alemania, Francia, Italia o Gran Bretaña. La oposición, entiéndase el PCE pues socialistas y liberales convivían con el régimen, hacía años que había abandonado la lucha armada del maquis o las grandes huelgas "pacíficas" y buscaba la infiltración desde las bases de la reconciliación nacional. Los descendientes de represaliados y víctimas optaron por olvidar y sólo en el mundo del nacionalismo vasco se acordaban algo de la guerra, el exilio no voluntario era un recuerdo, ETA era débil y su actuación todavía leve.


















De todo esto hemos hablado, pero ahora quiero recordar como fue aquel día. La noche del 19 de noviembre de 1975 salí a dar una vuelta con la cuadrilla por el bar "La Cepa" en Pamplona y nos encontramos con un grupo de soldados que disponían de pase pernocta, nos contaron que habían recibido orden de regresar al acuertelamiento antes de silencio, sin armar escándalo, esto nos hizo pensar que el pescado estaba vendido. Luego, de regreso a casa, el programa nocturno en TVE cambió repentinamente, en vez de lo habitual echaron una película de guerra, serie b, "La Colina de los Diablos de Acero" curiosamente sobre la guerra de Corea. 
















A la mañana siguiente, en la universidad, tenía un examen pero ya en el autobús hablé con un compañero y pensamos que había muerto aunque no lo decían. Efectivamente cuando llegamos ya se había producido la notificación y la declaración leyendo el testamento político por Arias Navarro. Al declararse los tres días de luto oficial decidimos, el grupo marchoso de la clase, ir a comer pero no os confundáis no era para celebrar nada que no fuese la vacación imprevista. En la tasca había un grupo de maestros, profesores de EGB, que estaban como nosotros. De vuelta a casa vi las colas ante la capilla ardiente, la misa funeral y la toma de posesión del Rey a los tres días.









En el discurso de investidura, el Rey declaró que quería serlo de todos los españoles, y ése es el comienzo de la transición estricta, aunque ésta en realidad ya había comenzado en el tardofranquismo.






Recuerdo la manifestación que se convocó cuando murió, con la Plaza de Oriente llena y los gritos de: "queremos otro Franco, Pino, Pino, Pinochet", y a Giscard d'Estaing erigiéndose en el mentor de Juan Carlos y de los etarras en Francia. Es en ese momento cuando se ponen en funcionamiento los mecanismos institucionales del franquismo al completo, ya que Franco era una excepción a su régimen.






Será necesario que pasen muchos años para poder estudiar esa época con cierta objetividad; están saliendo a 38 años vista tantos antifranquistas que da miedo pero mientras, Franco se ríe a mandíbula batiente.