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13 may 2020

Los médicos chinos

En plena crisis del coronavirus, quizá se nos ha pasado comentar con más detenimiento sobre las figuras de Li Wenliang y Ai Fen. Se trata de dos héroes quienes, junto a otros menos conocídos y medios chinos independientes, pusieron sobre aviso al mundo de la pandemia grave. Su ética les obligaba a avisarnos a pesar de las represalias de la dictadura. 
Sirvan estos artículos de diversas publicaciones para recordar al doctor fallecido y a la doctora detenida, y en paradero desconocido; forman parte de grupos cristianos y disidentes con gran valor que se enfrentan a la muerte, y aquí unas simples multas nos disuaden de protestar por nuestra pérdida de derechos. 
Mientras exista gente como los médicos chinos, hay esperanza.








16 ene 2019

Nuevo Gobierno Andaluz

Por fin, tras mil escollos, Moreno Bonilla es nuevo presidente de la Junta de Andalucía.
Ha sido necesario pactar a dos bandas con Ciudadanos y VOX, y atravesar un proceloso mar de los sargazos para llegar a la investidura con casi un motín en las calles.
¡Qué viene el fascismo!¡Qué viene el fascismo! Todavía no lo tenía claro a cuenta de la larga lista de tránsfugas en nuestra, ya menos joven, democracia.




Pero hoy, al final, se han roto 37 años de monopolio socialista; y es un hecho.
La limpieza de la corrupción, del ingente clientelismo, el desastre económico de la Junta necesitarán mucho más que una legislatura. No será fácil.




La derecha ve en esto el comienzo del fin del PSOE, en toda España, y VOX en particular la ruptura de la dictadura políticamente correcta.
La izquierda y los medios demonizan a VOX, unos para hacer daño al PP y a Ciudadanos y otros para someter a VOX a un cordón sanitario. Nunca creció tanto el PP en el País Vasco como cuando estaba sometido a un cruel marcaje. Ya veremos en mayo.

PD. Inaceptable Teresa Rodríguez llamando a Santi Abascal pistolero de Bilbao; la anticapi amiga de los que sometieron a la familia Abascal a un calvario. Recomiendo leer detenidamente la intervención de VOX (Serrano) en la investidura.



https://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-de-tena/el-aldabonazo-andaluz-y-el-escrache-a-la-democracia-86966/






30 sept 2018

Los churros amarillos

Durante los últimos meses, hemos asistido en Cataluña a la proliferación de manifestaciones estéticas con colgaduras, en todo el espacio público, de churros amarillos en recuerdo de los presos golpistas del 1-O. 
Según las autoridades de la autonomía catalana, separatistas, son producto de la libertad de expresión y los ciudadanos que los quitan son peligrosos ultraderechistas y en consecuencia perseguidos por la policía autonómica, a las órdenes del Govern.
La realidad es que la propaganda política, fuera de los espacios dedicados a ella, sólo se justifica en un momento dado, por un acto o una manifestación, siempre limitada en el tiempo; la invasión de todo el espacio público sine die es abusiva y totalitaria. 






Por supuesto que, en el espacio dedicado a la propaganda política, hay que respetar al resto de las opciones, el espacio público es de todos.
La autoridad, sobre todo la autoridad municipal, debe cuidar del espacio público limpiándolo, y si no lo hace, los ciudadanos conscientes tienen derecho a hacerlo ellos mismos por dejación de las autoridades.
De la misma forma, el derecho de manifestación no se debe ejercer en el mismo tiempo y lugar de otra convocada previamente; se podría hacer en el mismo sitio otro día o en ese mismo día en otro sitio.






Las escraches se deben realizar ante instancias oficiales o en actuaciones políticas, hacerlo frente al domicilio particular deja de ser una demostración para ser una intimidación. 
El último paso totalitario es vigilar administrativamente los medios de comunicación que están tutelados por la Ley y la Constitución. 
Tras esto, sólo queda detener a los candidatos de la oposición y, ¡ya está!, Venezuela sin petróleo.




5 mar 2016

El dinero

Decía un filósofo americano que todo patriota ha de estar dispuesto a entregar su vida en lucha contra... el gobierno. No se refería al buen gobierno sino al gobierno de trapaceros chupópteros como los que hoy hay en Europa. La medida de eliminar el dinero no acabaría ni con el dinero negro ni con la delincuencia, sería una medida totalitaria para acabar con la propiedad privada de los pobres y de paso entregarlos, atados de pies y manos, a los bancos y a las empresas de publicidad... y al Estado.




Leído en Libertad Digital









2016-03-04

Una grave noticia que ha pasado desapercibida


Jesús Laínz




A pesar de acompañar al ser humano desde que hace tres mil años aparecieron las primeras acuñaciones, parece que al dinero le queda poca vida. Al menos eso sugieren las noticias que con frecuencia acelerada nos van llegando desde la UE.

La última, por el momento, es que el Banco Central Europeo pretende eliminar los billetes de 500 euros. La excusa aducida es su utilización por parte de delincuentes, muchos de ellos criminales y terroristas internacionales, para blanquear dinero negro. Pero no se comprende bien que lo que haya que eliminar sean los billetes en vez de los delincuentes. Además, ¿no sería un primer paso muy eficaz acabar con los paraísos fiscales?

Por otro lado, ¿acaso con la eliminación de los billetes de 500 se acabará con la delincuencia? ¿No iba a aflorar todo el dinero negro con el cambio de la peseta al euro? Lo que sucedió, simplemente, fue que se pasó de las pesetas en negro a los euros en negro. Ahora se pasará de los billetes de 500 en negro a los billetes de 200 en negro. Y después, a los de 100. Y más tarde, a los de 50. En resumen, que lo único que se conseguirá es tener siempre a mano la excusa para ir eliminando billetes.





La prueba de ello es que lo del billete morado no es más que la punta de lo que bulle por debajo. Pues el objetivo de verdad es la eliminación de todo el dinero efectivo, tanto los billetes como las monedas. Como sus promotores saben que la idea no es precisamente atractiva para la mayoría de los ciudadanos, se esfuerzan en acumular justificaciones. La cúpula del Deutsche Bank, por ejemplo, arguye que el dinero efectivo es "caro e ineficiente" y que –una vez más– "sólo sirve para los negocios de los criminales". Por todo ello anuncian que los billetes y monedas "serán en diez años cosa del pasado". La realidad, sin embargo, es que en Alemania el 80% de las compras minoristas se siguen pagando en efectivo, llegando el porcentaje a prácticamente el 100% cuando las cantidades son inferiores a veinte euros. Ello demuestra que no estamos ante un asunto que interese a los ciudadanos, sino al mundo de la finanza y de la política.






Evidentemente, dichas cifras son extrapolables a los demás países europeos. Aunque quizá no a todos: en la muy progresista Suecia, por ejemplo, hay cientos de sucursales bancarias en las que ya no aceptan ni proporcionan efectivo. Y en la vecina Dinamarca los comercios pueden negarse a aceptar pagos en metálico desde el 1 de enero de este 2016. Además, el Parlamento danés ha fijado 2030 como fecha límite para la total erradicación del dinero. ¿Motivos? Que utilizar efectivo es caro, que lleva tiempo manejarlo y contarlo, que hay que estar vigilándolo para que no lo roben, que el que lo usa corre el riesgo de que le atraquen y que es necesario acabar con la economía sumergida.

¡Qué obsesión con controlar hasta la más insignificante viruta de eso que se llama economía sumergida! ¡Qué afán por recaudar más y más! Debe de ser que se recauda poco. Nunca en toda la historia de la Humanidad la carga fiscal ha alcanzado, ni de lejos, la que soportan los libérrimos ciudadanos del siglo XXI, pero parece que a los todopoderosos Estados de la era de la globalización todo les parece poco. Pero, paradójicamente, no ponen tanto cuidado en evitar que lo recaudado sea despilfarrado o directamente robado por los encargados de administrarlo. En España tenemos tantos ejemplos que da vértigo pretender enumerarlos. Y todavía hay quienes se extrañan de que tantos ciudadanos prefieran camuflar parte de sus ingresos para meter algo de dinero en sus bolsillos y, de paso, evitar que acabe en los de políticos corruptos.







Por otro lado, si un ciudadano, como se ha hecho durante milenios, prefiere guardar su dinero en su casa, pagar sus facturas en metálico y cobrar su nómina del mismo modo o en cheque, no hay ninguna ley que le obligue a tener una cuenta corriente en un banco. Evidentemente –desde aquí y desde hoy lo auguramos–, no tardará en llegar esa ley, lo que implicará, por cierto, un estupendo negocio para los bancos. ¡Comisiones para todos! ¡Y por obligación legal!








Con todas las operaciones, hasta las más pequeñas, realizadas electrónicamente, habrá que ver si se sigue consumiendo igual. Porque la sensación de libertad e intimidad que proporciona el dinero en metálico es un elemento psicológico cuya importancia probablemente no habría que desdeñar. Y, además, está la confidencialidad: ¿por qué el Estado, y mucho menos aún los bancos, que son entidades privadas, tendrían derecho a saber cómo, dónde, cuándo, cuánto, con quién y en qué se gastan los ciudadanos su dinero? Pues no hace falta ninguna intención de delinquir para no querer que nadie se entere de lo que cada uno hace con el fruto de su trabajo.








Habrá que ver cómo va desarrollándose esta trascendental cuestión, de momento sólo mencionada tangencialmente por unos medios de comunicación que la consideran una anécdota curiosa, poco más que un eco de sociedad. Sólo por este extraño silencio deberían empezar a levantarse sospechas. Pero, ya metidos en suspicacias, el día en que el Estado pueda controlar hasta el más insignificante movimiento de nuestro dinero, ¿es imposible que un Estado corrupto o tiránico pueda obligar a morirse de hambre a cualquier ciudadano declarado disidente?

¿Por qué será que en esta luminosa época nuestra, tan envidiable para todas las generaciones que no tuvieron la suerte de conocer nuestras libertades y derechos, todas las noticias convergen en demostrar que las personas tenemos –y tendremos– cada día menos libertad y menos derechos?






- Seguir leyendo: http://www.libremercado.com/2016-03-04/jesus-lainz-una-grave-noticia-que-ha-pasado-desapercibida-78316/


17 oct 2015

Antifranquismo

Aquí se puede leer una exposición clara de la desgraciada manía antifranquista, a 40 años de la muerte de Franco. Se compadece con la nueva oleada de cambios en los nombres de las calles, en las ciudades españolas en manos de la "nueva izquierda".



El antifranquismo, cáncer de la democracia

 

Hace años vengo denunciando al antifranquismo como el cáncer de la democracia. Parece que otros, Hermann Tertsch, por ejemplo, se van percatando a su vez de esta evidencia.  En política suele ocurrir que las evidencias sean lo último que se percibe.

El antifranquismo, como antaño el anticatolicismo, es el factor común a todos nuestros políticos de medio pelo. ¿Qué es lo que une a De Juana Chaos, Soraya, Zapatero, Urcullu, Mas, Josu Ternera, Rajoy, antes a Carrillo o Bolinaga, a Cebrián, Alfonso Guerra, Susana, Aido, Ansón, Arzallus, Pakito, Chacón, Sánchez, probablemente Rivera, y tutti quanti? Solo una cosa: todos se proclaman antifranquistas en mayor o menor grado, todos identifican antifranquismo y democracia, todos aspiran a borrar de la historia “la era de Franco”, unos “mirando al futuro”, otros de modo más activo; unos privando de historia a los españoles, otros falsificándola. Y ahí se halla la fuente de todos los males que sufre nuestra democracia y que están amenazando la propia subsistencia de la nación. Algo parecido ocurría en el Frente Popular, alianza de izquierdistas y separatistas, hoy ampliada al PP.

   Para entender lo que esto significa basta observar las amenazas y distorsiones más graves que sufre nuestra política, que podrían resumirse así:

La connivencia con el terrorismo, en particular el de la ETA.

Las oleadas de corrupción, que afectan a todos los partidos con poder.

Los separatismos.

La “muerte de Montesquieu”, es decir, la politización de la justicia.

   Estas cuatro amenazas que corroen la democracia y la unidad nacional,  tienen el sello del antifranquismo. En función de la identificación de  antifranquismo y democracia, nadie más demócrata que la ETA y el PCE, que lucharon realmente contra aquel régimen, cosa que no hicieron  los demócratas o los separatistas, exceptuando los etarras. No había demócratas en las cárceles de Franco, y los pocos existentes en la sociedad vivían y prosperaban en aquel régimen sin más oposición que alguna intriga menor o algunas quejas.

  Nótese que no incluyo entre los peligros para la democracia al terrorismo etarra, sino a la connivencia con él. Hay un hecho violentamente antidemocrático, antinacional, un golpe tremendo al estado de derecho, que debiera bastar para ver en qué ha degenerado  el sistema actual: desde la transición, la ETA ha disfrutado de un estatus especial, del intento de alcanzar una “salida política” negociando con los asesinos. Negociación implica aquí colaboración, puesto que convierte al asesinato en un modo de hacer política. La excepción fue el período de Aznar, cuando se trató a la ETA como debe hacerse en un estado de derecho y con resultados extraordinariamente buenos. Según confesión de sus jefes, el grupo terrorista se hallaba al borde del precipicio. Vino entonces el PSOE, después del 11-m, a rescatar a los criminales mediante la colaboración más espectacular, refrendada por un Parlamento corrupto hasta la médula, y no solo en lo económico: cientos de asesinatos premiados con legalidad, cargos políticos,  dinero público en abundancia, proyección internacional... Entre la ETA y el PSOE hay demasiadas coincidencias políticas: ambos se proclaman socialistas, aparte de otras muchas cosas como abortistas, homosexualistas,  etc. Y la una es radicalmente antiespañola y el otro, como poco, indiferente a España. Pero, sobre todo, los dos se definen como visceralmente antifranquistas. Tienen mucha base para “negociar”. Y a todo ello se ha sumado el PP.

   ¿Por qué casi ningún analista ha denunciado o siquiera  ha querido ver el gravísimo delito contra las leyes, contra la Constitución, contra la convivencia social, que ello ha supuesto? Cuando se habla de corrupción se piensa en el dinero, pero hay otras corrupciones más profundas  e infecciosas, empezando por la intelectual.

    Como máximo argumento, en una conferencia unos charlatanes me preguntaron intimidatoriamente si yo condenaba al franquismo. Respondí: "claro que no lo condeno. El franquismo no venció a una democracia, sino a un proceso revolucionario que amenazaba disgregar España y destruir la cultura cristiana. Después libró a España de la guerra mundial, que habría multiplicado los  desastres, derrotó al maquis, que intentaba volver a la guerra civil, hizo que los españoles olvidaran los odios que destrozaron a la república y dejó un país próspero y reconciliado. La democracia o lo que hay de democracia, ha sido posible por la herencia del franquismo". Y todas las amenazas a ella provienen, insisto, de ese antifranquismo zascandil de después de Franco, colmo de la estupidez. Pero la estupidez, como la mentira, juega un gran papel en la historia

Los bergantes habituales dicen que en la transición se reconciliaron los españoles. Nada de eso: los españoles estaban en su inmensa mayoría reconciliados. Quienes se reconciliaron entonces fueron  unos mediocrísimos políticos, y lo hicieron sobre bases falsas que han conducido a la crisis actual. De no haber contado con la herencia de paz, prosperidad y reconciliación legada por el régimen anterior, aquellos botarates nos habrían conducido de nuevo, en muy pocos años, al desastre republicano. Al que, por fin, tienden nuevamente. A eso conduce la falsificación de la historia por unos y  el intento de olvidarla por otros.

   Todo esto lo he tratado con detenimiento en Los mitos del franquismo. Va dedicado “a quienes respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla”. Es por tanto un libro de combate. De combate contra la mentira profesionalizada que denunció reiteradamente y en vano Julián Marías.

 

Pío Moa

 

http://www.gaceta.es/pio-moa/antifranquismo-cancer-democracia-16102015-0823 

10 nov 2014

Recordatorio

Hace 25 años, asombrado por el fin de la guerra fría y del comunismo, comentaba con un amigo que ya sólo restaba un desembarco extraterrestre. Hemos olvidado con gran facilidad y conviene recordar. He aquí un artículo interesante.


El Muro de Berlín no fue un accidente histórico

 

 

 







El derribo del Muro de Berlín hace 25 años corre el riesgo de convertirse en una efeméride más acerca de un pasado cuasi prehistórico en lugar de en un valioso recordatorio sobre los horrores del socialismo real. Como suele suceder con la historia, el paso del tiempo difumina las causalidades y vuelve más amables las lejanas responsabilidades. Acaso, desde la distancia, pudiera parecer que el Muro fue apenas un pintoresco accidente histórico, una frivolidad de un régimen megalómano sin conexión alguna con su sustrato ideológico.
Pero el muro de la vergüenza socialista no fue ningún accidente histórico: fue la consecuencia natural e inexorable de una ideología que institucionalizaba la explotación del hombre por el hombre mientras ondeaba propagandísticamente la bandera de su abolición. Hubo –y hay– otros muchos muros socialistas distintos al berlinés: los controles de circulación, la restricción en la concesión de pasaportes o las barreras naturales –como estar rodeado por un océano– son cárceles en muchos casos tan o más efectivas que la barrera germana.
Porque la explotación –la verdadera explotación: la basada en la represión sistemática de la libertad– es forzosamente consustancial a la dictadura del proletariado: no ya porque la dictadura reconoce sin ambages cuál debe ser el destino de los no proletarios, sino porque incluso entre los proletarios existen legítimos disensos de intereses que la dictadura socialista sólo es capaz de resolver manu militari, esto es, convalidando el uso de la fuerza por parte de unos proletarios sobre otros (en realidad, por parte de los cuadros con mayor poder de negociación dentro de la burocracia socialista sobre el conjunto de los proletarios).
Y todo régimen asentado en la salvaje esclavización del hombre por el hombre necesitará erigir muros para evitar que los esclavos escapen del dominio de sus dueños, especialmente cuando existen sociedades mucho más libres a tiro de piedra. Lo comprendió perfectamente el periodista alemán Eugen Richter, quien 70 años antes de que fuera construido el Muro ya anticipó perspicazmente que la eventual implantación del socialismo en Alemania debería ir seguida, por necesidad, de controles fronterizos que impidieran a la gente evitar seguir siendo explotada cual ganado por el Estado. Narraba Richter en su distópica novela Imágenes de un futuro socialista:
Dado que la gente joven ha recibido el adecuado entrenamiento de nuestras instituciones socialistas y dado que se les ha instruido en el honorable propósito de dedicar todas sus energías al servicio de la comunidad, pronto dejaremos de necesitar a todos esos snobs y aristócratas [que quieren escapar del país]. Mientras tanto, [todos ellos] tienen la obligación de ser retenidos en el interior (…) El Gobierno [socialista] hace bien en aplicar implacablemente medidas para evitar la emigración. Con el propósito de ser eficaces, se ha considerado imprescindible enviar tropas a las fronteras y a los puertos. El paso fronterizo con Suiza ha recibido especial atención por parte de las autoridades. Se ha anunciado que las patrullas se incrementarán en varios batallones de infantería y caballería. Esas patrullas tienen estrictas instrucciones de disparar de manera indiscriminada a todos los fugitivos.
Sin criadero de cobayas no hay paraíso socialista. Por eso los muros de contención son imprescindibles: no para evitar que las masas depauperadas por el capitalismo emigren en desbandada hacia los países socialistas, sino para evitar que las masas empoderadas del socialismo huyan hacia los páramos de explotación capitalista. Al contrario, han sido los países capitalistas quienes, por desgracia, han optado por levantar barreras para impedir que la población extranjera busque mejorar sus expectativas vitales en su seno. Los países socialistas, en cambio, fueron los únicos que tuvieron que recurrir a tales muros para retener a su propia población: ni siquiera la República Democrática de Alemania, el más rico de los países socialistas, fue un reclamo lo suficientemente atrayente para evitar que más de 200.000 berlineses cruzaran cada año la frontera antes de la construcción del Muro.
A la postre, los mercados libres se basan en la libre cooperación humana a través de contratos voluntarios: contratos que, a fuer de voluntarios, son mutuamente beneficiosos para las partes. El socialismo, en cambio, se asienta en la coerción: en la explotación violenta del hombre por el hombre. El Muro no fue una carambola histórica. Cada socialismo requiere su propio muro, su propia cárcel.

LIBERTAD DIGITAL.

22 jul 2014

Los republicanos

Aprovechando el efecto "Podemos" y la abdicación real, ha surgido en España un movimiento, más aparente que consistente, para derribar la monarquía a través de una especie de referéndum ad hoc sin votar una nueva constitución y sin nuevas mayorías parlamentarias.
Estamos ante el enésimo debate nominalista que lo único que pretende es desestabilizar para potenciar una dinámica revolucionaria de extrema izquierda arcaica pero con cibermedios modernos, arrastrando a incautos.






Frente a esto, hay que decir que no vivimos en una monarquía clásica (poder de uno) sino en una república coronada, donde el Rey reina pero no gobierna; que el sistema democrático funciona tan bien, si no mejor en Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Japón que en Francia o Italia. Las auténticas monarquías absolutas y hasta totalitarias son aparentes repúblicas como Corea del Norte o Cuba. 






Lo que pretenden los llamados republicanos no es ir a una tercera república sino regresar a la segunda para una revancha 80 años después. Si en un futuro, en el mundo no quedaran más que los cuatro reyes de la baraja y los tres reyes magos yo no quiero estar en una república revolucionaria y popular, sin libertad y Estado de Derecho, como nos proponen estos republicanos.

4 ene 2012

La política y la sociedad de género

Contaba, en otro lugar del blog, el problema que suponía para las compuertas de regulación del río Tíber, en época del emperador Trajano es decir en la mayor gloria del Imperio, el bloqueo por culpa de los restos de abortos y recién nacidos que eran arrojados al río. Por lo que se ve, el comienzo del fin de Roma ya estaba en marcha, como denunciaba Juvenal (sátiras).





















Digo esto a propósito de los despropósitos organizados por la llamada política de género. Divorcio fácil, aborto, igualdad, y no equivalencia, de sexos, totalitarismo homosexual, ley de igualdad para los consejos de administración colocando a la política por encima del Derecho y de la capacidad de gestión.









De un tiempo a esta parte, ha aparecido un factor ideológico radical que profundiza en la crisis occidental; es la política de género.
Se ha instalado insidiosamente en las instancias de poder, auspiciada por un grupo de radicales que entienden la política entre los sexos de manera neo marxista. Hombres y mujeres estarían según esa posición sometidos a una dominación de clase no económica sino patriarcal.









Los proponentes de esta ideología quieren afirmar que las diferencias entre el varón y la mujer, fuera de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres. Piensan más bien que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinados, que les asigna a cada grupo de personas una serie de características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de dicha sociedad.





















Quieren rebelarse contra esto y dejar a la libertad de cada cual el tipo de "género" al que quieren pertenecer, todos igualmente válidos. Esto hace que hombres y mujeres heterosexuales, los homosexuales y las lesbianas, y los bisexuales sean simplemente modos de comportamiento sexual producto de la elección de cada persona, libertad que todos los demás deben respetar.




















Esta ideología esconde un vuelta totalitaria al marxismo más viejo y superado, pues los marxistas de la Escuela de Frankfurt (Habermas) hace tiempo que han descartado en su dialéctica tanto la superación definitiva de las contradicciones como la necesidad perentoria de destrucción de la sociedad actual a manos de esas mismas contradicciones, (Tasa de ganancia). En realidad enmascarado con la dialéctica resurge el mito de Jauja.









Admitiendo que un comportamiento complejo, como es el sexual, no está determinado genéticamente ni es consecuencia ineluctable de una carga genética determinada, hemos de comprender que el mundo natural interactúa con la genética a través de un proceso evolutivo, de ahí el comportamiento sexual de los animales, de ahí el enfrentamiento de la sociedad con la naturaleza de cara a su supervivencia.



















Por esto, pensadores que no estaban influidos por el cristianismo, pero con un sentido lógico de la sociología (Aristóteles), entendían que aspectos derivados de la natalidad y comportamientos viciosos demolían la capacidad de defensa de la sociedad, dejándola inerme ante otras sociedades más sanas.









En alianza con los obsesionados del ecologismo radical que piensan que sobramos, quieren destruir la sociedad, y en su operación está esconderse dentro de los movimientos feministas y de defensa de los homosexuales que buscan evitar los abusos contra estas minorías para arrastrar estos movimientos a una acción revolucionaria en el sentido de demoler nuestra sociedad.

5 nov 2010

El caso Gómez

Como entremés de lo que va a ser la futura campaña electoral, en este país todavía llamado España, vaya por delante la aventura del jefe de la oposición en Leganés Jesús Gómez.






Parece ser que en el año 2001 Gómez, que a la sazón trabajaba de profesor pero sentía inquietudes en relación con la política de la enseñanza, escribió un artículo en la revista "La Ilustración Liberal" donde ejerció su derecho a la libertad de expresión, exponiendo sus ideas en relación con la filosofía de la educación y su plasmación en la realidad.









En aquella época no representaba a ningún partido ni ostentaba cargo público alguno, y por lo tanto no debía atenerse a ningún programa ni a ninguna ideología, sólo a lo que en ese momento pensaba tras haber estudiado el asunto; es decir, era su opinión única y exclusivamente, y claro como todo lo que se publica esa opinión estaba sujeta al código penal.








Gustara o no lo que dijo, es obvio que nadie halló ni por asomo ningún vestigio de ilegalidad en esas opiniones, ya que no había ninguna apología del delito sino una opinión discutible como lo son todas las que se ejercen públicamente sujetas al principio de refutación.








La agencia Europa Press y varios medios de izquierda difundieron una versión torticeramente amputada de ese
artículo para acusar a Gómez de decir justamente lo contrario de lo que escribió. La manipulación es tan burda, tan indecente y tan evidente que cuesta creer que los autores de este montaje hayan tenido el grandísimo descaro de perpetrarlo cuando en menos de un minuto se puede encontrar ese artículo en Google y comprobar como están mintiendo para destruir la reputación del concejal.









Parecen haber aprendido muy bien las más sucias recetas de la propaganda, como la de miente que algo queda o la de una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad.









En el artículo en cuestión, desde una perspectiva liberal, se propone una libertad de enseñanza que responsabiliza a los padres de los alumnos y expulsa en parte al Estado de la tarea de formar los corazones y las mentes de nuestros hijos. En un momento dado, expone una argumentación con la figura retórica de la reducción al absurdo "esto sería como si" y la frase en cuestión que amputada del texto lleva a que éste se entienda completamente al revés en ese párrafo.








Prohibir mantener la responsabilidad de los padres en la formación en valores de sus hijos porque no se pliegan al pensamiento dominante sería como si "se privara de la patria potestad a los hijos de los comunistas" ya que estos son seguidores de una de las mayores dictaduras totalitarias de la historia.









La respuesta de la izquierda a la simple disensión vino de la mano del socialista Rafael Gómez Montoya alcalde de Leganés, que dirigiéndose de muy malas maneras a Jesús Gómez le dijo: "¡eres un chulo de mierda!" Gómez, sorprendido, hizo como que no había entendido bien y preguntó al alcalde: "perdona, ¿qué es lo que has dicho?" A lo que éste, reafirmándose, remató: "pues eso Jesús, que eres un chulo y llevas así casi toda la legislatura".










Parece que Izquierda Unida y el PSOE quieren llevar a Gómez a juicio por disentir de lo que ellos piensan, capítulo aparte merece el socialista Enrique Curiel que se escandaliza de lo que piensa Gómez, "¿cómo puedes pensar así, pedazo de ultraliberal?"

20 jun 2010

La televisión en España

La Constitución española, piedra angular de nuestro ordenamiento jurídico, establece en su artículo 20 que:



1. "Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. 4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollan y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.












5. Sólo podrá ordenarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.












Desde el comienzo del régimen político actual, este precepto se ha cumplido excepto en lo que corresponde a los medios audiovisuales. La excusa que se nos daba correspondía al hecho de la limitación del espacio radioeléctrico; así se cercenaba un derecho fundamental, sobre todo sabiendo que la mayoría de la población sólo ve la tele, para evitar que  pudiera resultar peligroso para el partido en el poder o para el establishment.











De esta forma, los poderes públicos estatales, autonómicos o locales otorgaban las licencias en función de su afinidad política o clientelar, abriendo solo un poco la mano a la iniciativa privada. Se dieron licencias de televisión para tres canales más, nacionales, dos en abierto y uno de pago.






Cada autonomía se sacó de la manga una o dos cadenas y el mundo local se llenó de cadenas municipales y algunas de iniciativa privada. Con las radios hubo un poco más de pluralidad pero más o menos fue lo mismo, incluso la televisión por vía satélite en analógico, que tanto juego dio en Estados Unidos, aquí no pasó de unas cuantas cadenas extranjeras o públicas.











La digitalización y la globalización han destrozado la excusa. A través de internet, plataformas de satélite o cable hay espacio para todos, pero ¿creéis que el Estado ha renunciado a la censura? No por cierto, la nueva excusa es que demasiadas cadenas hundirían el mercado publicitario, y se quedan tan anchos.







Además el poder político persigue a los disidentes, no utilizando los tribunales sino con medios a veces indirectos y con presiones económicas y políticas. De esta manera, en España se da una autentica dictadura informativa, y no te menees, que mira lo que le pasó a la COPE y ya le empieza a pasar a Intereconomía. Ya se puede pensar que Chávez está a la vuelta de la esquina.

14 nov 2009

Las cantinelas ecologistas

"Desde sus inicios, la Revolución Industrial va ligada a las ciudades. Allí es donde se instalan tanto las fábricas como las familias obreras que las hacen funcionar.
El crecimiento urbano desborda las viejas murallas, haciendo surgir nuevos barrios burgueses -como los ensanches españoles- y también barrios obreros, en los que las condiciones de vida son muy duras por la falta de equipamientos (agua corriente, alcantarillado, luz, zonas verdes, escuelas y hospitales,...).

















Las lamentables condiciones ambientales de las primeras ciudades industriales se manifiestan en el aumento de las enfermedades y en un acortamiento de hasta 20 años en la esperanza de vida de los asalariados.







Como resultado de la revolución industrial, la población urbana ha pasado de 50 millones de habitantes en 1800 a 3.000 millones en la actualidad. En el año 2007, por primera vez en la historia, más de la mitad de la población humana del mundo ya vivía en ciudades. Hasta 1950, casi toda vivía en ciudades de los países ricos, pero desde esa fecha son las de los países en vías de desarrollo las que más deprisa crecen. En los próximos treinta años la población de estos países aumentará en 2.000 millones respecto a la actual.




















El actual modelo de crecimiento económico determina una aceleración en el consumo de los recursos, lo que origina una grave crisis ecológica y social.








En la actualidad, para poder mantener el crecimiento de la producción industrial, nuestra civilización se basa en el consumo, y en que los bienes sean lo más perecederos posible. Incluso se habla ya de la "obsolescencia programada" de los artículos que compramos, cuya vida útil es cada vez menor, y de la "obsolescencia percibida": aunque un producto no esté deteriorado y pueda seguir usándose, "no está de moda". Nuestra cultura es la cultura del "usar y tirar". Su implantación se ve con el aumento de los residuos que cada habitante producimos al año.









¿Por qué? Porque en la actualidad, todos los gobiernos nacionales de las principales potencias y las agencias internacionales (Banco Mundial o Fondo Monetario Internacional) proponen que el desarrollo global y la reducción de la pobreza se deben llevar a cabo a través de la expansión económica ilimitada, alimentada por mercados abiertos y por una mayor liberalización de los intercambios comerciales.


















El paradigma económico dominante promulga que el bienestar humano es prácticamente equiparable con un creciente bienestar material (el crecimiento de la renta). Este mito contemporáneo ha sido la fuerza motriz que ha marcado nuestro modelo de desarrollo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
















La globalización y la liberalización del comercio han supuesto fuertes estímulos para el crecimiento productivo y el producto bruto mundial. Y ha supuesto que el tamaño de la economía global se haya quintuplicado en los últimos cincuenta años, y triplicado desde la década de los ochenta. Pero por su parte, ha determinado que el planeta esté seriamente degradado. Y en ningún caso, este modelo ha contribuido a terminar con la lacra de la pobreza, el hambre, ni ha conseguido llevar la salud y el bienestar a toda la humanidad.

















Es más, este modelo de crecimiento perpetúa en unos casos las situaciones de pobreza en determinados países, y origina, en otros casos, nuevas situaciones de pobreza. Ya hemos visto cómo países ricos en recursos naturales no sólo no pueden beneficiarse de ellos en el conjunto de su población, sino que sufren conflictos bélicos originados por el control de los mismos.






La degradación ambiental y las crisis humanas y sociales demuestran que la contabilidad económica no tiene en cuenta determinados daños: los daños a la población y las comunidades locales e indígenas, los daños ambientales, los daños a la salud de los trabajadores, afectada en muchos procesos productivos, ni tiene en cuenta el valor de los recursos agotables, o las repercusiones sobre los servicios ambientales de los ecosistemas. Así, si se internalizaran realmente estos "costes" que no se ven, ¿cuánto costaría -de más- un producto de plástico fabricado con PVC si se incluyeran en el precio daños irreversible producidos en la extracción y transporte del crudo -vertidos/mareas negras-, en el refino, en la transformación del plástico, en su incineración, etc, etc.?








¿O cuánto costaría realmente, si internalizásemos todos los costes, un kilo de fruta tropical importada de un país del sur, incluyendo en el precio la tala de bosque tropical para su conversión a tierra de cultivo, la pérdida de recursos básicos por este motivo de las poblaciones locales pobres, la contaminación por el uso de pesticidas y fertilizantes en dicho cultivo, la carga ambiental del transporte a larga distancia del producto, o la incineración de los envases y embalajes de los mismos?







Las externalidades:
La teoría económica neoclásica explica las externalidades (es decir, efectos negativos o a veces positivos no recogidos en los precios del mercado) como "fallos del mercado". Así, para los costes "no incluidos" que hemos visto anteriormente, o si la minería destruye la supervivencia de comunidades indígenas, o si el cultivo de soja transgénica y la aplicación masiva de un herbicida afectan a la salud de poblaciones humanas, estos efectos se consideran como fallos del mercado que no da precio a esos daños. Similarmente, si el crecimiento económico basado en la quema de combustibles fósiles causa un aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y por tanto un cambio climático, eso se debe a que los precios "están mal puestos".
Por desgracia, los precios de mercado, no hacen más que reflejar la disponibilidad actual, así como la demanda, y no la escasez ecológica, y todo este enfoque resulta incompatible con el comportamiento natural de los ecosistemas. La economía tradicional simplemente no está a la altura de la crisis ecológica al valorar sobre precio y no sobre valor".








Pensamiento ecologista.








Ante tan apocalípticas aseveraciones, se me ocurren algunas preguntas: si tan nefasto es el capitalismo industrial para la salud, ¿por qué la humanidad se desborda en un crecimiento demográfico sin precedentes? ¿Cuál es el modelo de crecimiento sostenible que permita vivir a todos? ¿Cómo se calculan los límites de la sostenibilidad?