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3 jul 2015

El cambio

En España siempre que se producen cambios electorales se califica el hecho, de forma más o menos seria, de cambio de régimen. Las elecciones municipales de 1979 fueron las elecciones del "cambio" y las de ahora han sido calificadas también de la misma forma. Sin embargo, no hace falta saber que la historia no se repite nunca para ver las numerosas diferencias que hay entre estas dos situaciones. 






En 1979 salíamos de una dictadura que había ido evolucionando desde la Guerra Civil (1936-1939) para dar lugar a una especie de dictablanda (relativa), tecnocrática, vacía de contenido ideológico fuera de un anticomunismo primario pero que había conseguido industrializar el país y había ampliado las capas de la clase media, la educación general y hasta los servicios sociales. Había esperanza y aunque en España, por las circunstancias, aún coleaba la crisis del petróleo, era un momento de optimismo y fe en el futuro. 
El gasto gubernamental, y social, estaba en condiciones de crecer dado el bajo endeudamiento y, al margen de desencantos, todos esperaban que los problemas se solucionaran al entrar en la CEE. 








Había, es verdad, el terrorismo vasco y extremismo de izquierda y derecha, estos últimos controlados por el sistema; y tras el 23F el extremismo de derechas, y hasta el simple nacionalismo español, desapareció. Se desarrollaba el Estado de las Autonomías y parecía que se iba a agotar el radicalismo independentista. 
El contexto internacional, con un alineamiento total en los dos bandos de la guerra fría, apuntalaba la estabilidad y la conferencia de paz y seguridad de Helsinki garantizaba que no habría guerra.







Ahora no hay guerra fría; la presencia norteamericana en Europa es menor, el euro y la UE ya no son aliados absolutos de EEUU, el peligro comunista se ve lejano en Occidente y España ha perdido importancia estratégica. La crisis se ceba en todas las edades, no hay esperanza, la corrupción rampante aparece en todos los medios informativos, la enseñanza no ha evolucionado hacia la excelencia; se trata de formar tontos especialistas. 






El materialismo, el hundimiento de la tradición y la disminución de la demografía no presagian nada bueno. Si el PSOE se financiaba en Alemania Occidental, los partidos emergentes se financian en Venezuela e Irán. Pablo Iglesias no es Felipe González ni por formación, ni por familia y el odio utilizado como arma política ha sido exportado con éxito desde el País Vasco al resto de España. No sé cómo evolucionará la situación pero dado que la crisis no tiene visos de acabar, o al menos de que la mejoría llegue a la gente, la salsa del conflicto está servida.

21 abr 2013

Los desahucios

La situación de crisis que atraviesa España ha tenido, entre otras, una consecuencia temible; ante la imposibilidad de muchas personas en paro de poder pagar sus hipotecas, y como consecuencia de ello, se producen los desahucios. 







Esto entra dentro de la lógica en una crisis cuyos fundamentos son inmobiliarios y cuyo origen está en las hipotecas subprime.
Sin embargo, las estadísticas sobre suicidios en España no responden a la alarma suscitada, las cifras son bajas y además están bajando, por otro lado sólo un 4% de los hipotecados se ven en situación de no poder pagar. 







Los desahucios en nuestro país responden a diferente origen  pero podemos agruparlos en tres casos tipo. El  primero es el de la persona que se ha comprado una casa y no puede pagar la cuota, las razones son diversas y van desde los que se han quedado en paro, aquellos cuyo negocio quebró y quienes no calcularon bien su potencial económico; en este último caso el banco hubiera tenido que decir algo. 






El segundo es el grupo de los que avalaron hipotecas o negocios propios o de terceros; en aquel tiempo de vino y rosas, España parecía Jauja y todos los negocios funcionaban hasta el hundimiento repentino. 







El tercer caso es el de los alquilados que no pueden o quieren pagar el alquiler, parece obvio que el dueño del local o piso no es el culpable de la crisis; por un lado le instamos a que alquile y por otro le prohibimos que desahucie al mal pagador. 







Todos estos casos se mezclan en un tótum revolútum del que sale mal parado el Derecho y la propiedad; y una activista profesional toca la fibra sensible de una sociedad harta de la crisis pidiendo la dación en pago retroactiva. Es necesario tomar medidas para, desde las administraciones públicas, resolver el problema de la gente que queda en la calle; hay que cambiar la Ley hipotecaria pero no es posible la retroactividad.






Ada Colau nos lleva al huerto del desprecio a la propiedad y no nos damos cuenta de que lo que se juega es la propiedad de los pobres. Para ver las ideas que mueven a determinada izquierda se puede entrar en esta página.

5 dic 2011

Garzón y el franquismo

Lo que se autodenomina izquierda continúa utilizando el franquismo como arma de confrontación política; Garzón, el juez acusado de prevaricación que va a ser juzgado por no haber respetado el privilegio abogado cliente en el caso Gürtel y por no haber respetado la competencia de los tribunales superiores de justicia de las CCAA en el caso de las desapariciones del franquismo, entra en escena y acusa a la sociedad española de ser "franquista".



















Garzón: "El franquismo en España todavía está vivo"
. El magistrado ve "complicado" que otro juez investigue los crímenes de la dictadura franquista y defiende que hizo "lo que tenía que hacer".


















El franquismo es el pensamiento político particular de Franco, cuya expresión más pedestre es la famosa máxima:
"haga como yo, no se meta en política"; es decir, simplicidad, ideas comunes a cualquier hombre conservador de su tiempo. Sus maneras de hacer política estaban organizadas por un amplio aparato político y tecnocrático, que actuaba bajo criterios políticos o económicos muchas veces al margen de Franco que reconocía su ignorancia.



















El aparato institucional del franquismo, sus leyes fundamentales, están derogadas por la Ley de Reforma Política de 1976; y ésta misma y las otras, por si acaso, lo están en la disposición derogatoria de la CE de 1978. La acción política de Franco era excepcional a su propio régimen, de manera que sólo cuando murió entraron en vigor las disposiciones de su régimen en toda su extensión. En cuanto a las masas de admiradores suyos, los que combatieron en su ejército, o están muertos o completamente fuera de órbita.




















El franquismo es pues una parte de la historia de España que es conveniente estudiar y asumir, como todas las que han dado lugar a nuestra realidad actual.